Capitulo 9
Jun se sentó a mi lado en la banca. Se quedó en silencio y mirando a la nada. Su actitud me ponía un poco incomoda.
–¿Es la primera vez que vienes a esta plaza? –me preguntó sin mirarme.
Yo divisé el lugar y me di cuenta que no. Aquí solía venir cuando no me sentía bien. Muchas veces era por culpa de él. Se lo dije y sonrío.
–Vamos a entrar al parque –dijo señalándome los árboles y tomándome de la mano.
Yo tenía miedo y al parecer él se dio cuenta porque me pidió que me quedara tranquila.
–Si estas conmigo nadie podrá lastimarte –dijo de una manera muy tierna y comencé a sentirme avergonzada.
Entramos y la luz empezó a volverse cada vez más débil por los árboles. De pronto un camino se divisó cerca de nosotros. Él presionó mi mano con fuerza para asegurarse que estaba a su lado. Ya que casi no podíamos ver nada.
–¿Dónde estamos? –pregunté al notar que ya no estábamos en el parque.
–Estamos en otro plano, uno que existe entre el mundo de los humanos y el de los demonios. Es como la puerta al más halla. No te sueltes o quedaras atrapada –dijo con seriedad en su voz
De pronto una cabaña apareció delante nuestro y un hombre sentado en la entrada nos miró. Su ropa estaba gastada y algo sucia. En su cabeza llevaba un sombrero de paja y una pipa. Parecía que hacia horas que se encontraba sentado en esa posición.
–¿Quiénes son ustedes? –dijo el hombre de voz profunda
–Soy un shinigami y he venido con un alma que he capturado –dijo Jun mostrando su verdadera forma. El hombre no parecía estar preocupado.
–Pensé que ustedes los shinigami absorbían las almas en la tierra –cuestionó el hombre que seguía sin mirarnos
–¿Tú me dirás donde debo absorber el alma que recojo? –dijo Jun con enojo en su voz
El hombre solo le mostró el camino. Jun y yo avanzamos. ¿En verdad quería ayudarme o estaba pensando en comerme? Llegamos a un arco gigante donde no se podía ver que había más allá de él.
–Ahora sabremos que clase de ofrenda eres –dijo y me pidió que entrara.
Traté de hacerlo, pero no pude. Era como si una fuerza extraña no me permitiera entrar.
–No puedo hacerlo –dije y lo miré
–No temas, estaré aquí contigo –dijo él sorprendiéndome y haciendo que mi rostro se sonrojara.
–No es eso. Es que no puedo entrar. Algo le pasa a mi cuerpo –dije tratando de explicárselo.
Él parecía sorprendido. Tomó mi mano y trató de hacerme pasar, pero no pudo.
–Esto no es posible –dijo preocupado.
De repente mi cuerpo comenzó a arder, era como si me estuviera quemando viva. Empecé a gritar ya que era muy doloroso. Veía como se abría mi piel y de las heridas salía luz. Mis ojos comenzaron a sangrar y quede ciega por un momento. Jun se aferró a mi y me besó en los labios.
–Tranquila. Aquí estoy. No dejare que nada malo te pase –dijo él y de pronto el calor comenzó a disminuir.
Seguí besándolo, era lo único que calmaba mi dolor. Lo hice hasta que mi cuerpo volvió a sentirse como antes.
–Creo que ya estoy mejor –dije y lo miré mientras seguía besándome.
Sus ojos ardían como si algo malo le estuviera pasando. Me separé de él y noté que su cuerpo producía un vapor luminoso mucho más fuerte que la vez anterior.
–Jun, ¿estas bien? –le pregunté preocupada.
En ese momento apareció un círculo a nuestros pies con insignias que no podía entender. Una luz muy poderosa me hizo cerrar los ojos. Él me abrazó y cuando pude abrir los ojos me di cuenta que estábamos en la banca. ¿Acaso me había quedado dormida y todo había sido un sueño?
–Debemos volver a casa –dijo él y tomó mi mano para que lo siguiera.
–¿Qué fue lo que pasó? –pregunte desconcertada
–No eres una ofrenda común. Tu no eres humana –dijo mientras me llevaba de la mano.
–Eso ya me lo habías dicho. Soy mitad humana y mitad demonio. ¿No? –le pregunté para que me sacara de la duda.
–No Kikio –hacia años que no decía mi nombre –. Eres la mescla de un demonio y un dios –dijo finalmente.
Solté su mano y me detuve. ¿Estaba completamente loco? ¿Cómo yo podía ser mitad demonio y mitad Dios? Eso no era posible.
–¿Qué te ocurre? ¿Por qué me miras así? –preguntó él
–Eso es imposible. ¿Acaso existen los dioses? –pregunté incrédula
–En mi opinión personal solo son demonios que se creen superiores al resto y usan sus encantos con los seres humanos para ganarse su confianza y así hacer pactos con ellos por sus almas –dijo como si mi pregunta hubiera abierto una herida dentro de él.
–Entonces, ¿qué pasará conmigo a partir de ahora? –le pregunté ya que no podía discernir que era lo que ocurría.
–Nada. Solo debes tratar de mantener tu identidad en secreto para que otros demonios no traten de absorber tus poderes –dijo recordándome lo que había hecho el superior conmigo.
–Pero, ¿eso quiere decir que voy a vivir hasta la adultez? –pregunté intranquila
–Eso aun no lo sé –dijo y seguimos caminando.
A diferencia de otras veces, Jun parecía ser mucho más gentil conmigo. Me trataba mucho mejor que antes e incluso me protegía. Yo deseaba que nada cambiara y que él siguiera siendo así conmigo para siempre.
–Llegamos a casa. Puedes soltar mi mano –dijo él y lo hice sintiéndome muy avergonzada
–Gracias –dije mientras me temblaba la voz.
–Pequeña –dijo y acercó su rostro al mío –. No te confundas conmigo, solo lo hago porque la energía que absorbo de ti no la podré conseguir de nadie –dijo y entró a la casa.
Sé que debería sentirme molesta de que me esté usando, pero a diferencia de antes, ya no me decía gusano. Sino que me dijo pequeña. ¿Eso es un avance, no?
Autora: Osaku
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Comments
Viviana Bustos Aldana
Al menos ya es pequeña 😁😁😁 vamos progresando 😜😜😜
2023-11-23
2
Graciela Peralta
que pasara ahora con ella y el
2023-10-23
2
Jesus Castro Montero
por mi menos Jun no la seguirá molestando a kikio pero hojala nada malo les pase a los dos
2023-06-23
1