Capítulo 11
El demonio se me acercó y trató de paralizar mi cuerpo. Yo no sabia que era lo que debía hacer. Tenía mucho miedo. Había sido una tonta al alejarme de Jun.
–Eres muy bella para ser una ofrenda ordinaria. Creo que te disfrutaré hasta el final –dijo él, parecía estar entusiasmado con la idea de lastimarme.
A diferencia de Jun y del superior Kimura este demonio clavó sus dientes en mi cuello y esperó a que comenzara a sangrar. Yo grité como reflejo ya que era muy doloroso. La sangre comenzó a caer por mi cuello y él sacó su extraña lengua para tratar de beberla.
De repente el suelo donde estábamos se oscureció y un círculo rojo apareció. El demonio volvió a su apariencia humana y la sangre de mi cuello dejó de correr.
–Voy a matarte maldito –escuche la voz de Jun.
Al mirar en su dirección vi a Jun transformado en demonio. Parecía estar furioso. Sacó una guadaña de su espalda y cortó el cuello del otro demonio. Sangre de color azul comenzó a caer y el demonio que trató de lastimarme terminó arrodillado frente a mí. De pronto Jun se acercó a él y extrajo algo de su interior, era el alma del demonio. La inhaló y sus ojos se pusieron más brillantes por un instante.
La marca del suelo desapareció y Jun volvió a verse como humano. Me di cuenta que mi cuello volvia a sangrar porque la calidez de la sangre se sentía por mi fría piel. Él se quitó su bufanda blanca y la ató sobre mi cuello. Al entrar en contacto con mi sangre la bufanda se volvió roja. A lo que me refiero es que extrañamente se volvió completamente roja. Jun tomó su guadaña y se pinchó el dedo, luego toco la bufanda y esta comenzó a brillar.
–Con eso evitaras que otros demonios te molesten. No te la quites –dijo enojado
–¿Porqué estas molesto conmigo? –le pregunté confundida
–Porque te fuiste sola como una tonta. Estoy cansado de tener que seguirte y cuidarte –dijo más enojado que antes.
–Entonces hubiera dejado que me matara así ya no seria una molestia para ti –dije y no sé por qué empecé a llorar. Él me abrazó y yo me acurruqué en su pecho. Necesitaba estar así por un momento.
Ninguno de los dos dijo nada, pero sentí que él también se había calmado con ese abrazo. Volvimos a casa solos. Ya que él les había dicho al superior Kimura y a la señorita Kashima que se fueran a sus casas.
–Ven a mi cuarto –dijo él después de que entráramos a la casa.
Mi madre me miró, pero no me saludo. Mis primas se veían aterradas al verme. ¿Acaso había algo malo en mí?
–Los humanos no pueden evitar temerle a lo desconocido –me dijo mientras subíamos las escaleras.
–Pero a ti no te temen –le aclaré y él sonrió. Me gustó ver esa sonrisa en su cara, hacia años que Jun no sonreía así por mí.
–Eso es por otra cosa –dijo y me abrió la puerta de su dormitorio para que entre.
–Bien, aquí estoy –dije y él me quitó la bufanda del cuello.
–Ese demonio tenía un veneno muy fuerte. Aun no entiendo porque no caíste muerta –dijo mientras me examinaba.
Esperen un segundo ¿Escuche bien? ¿El veneno iba a matarme? De pronto empecé a temblar y a sentir que me desvanecía. Jun me agarró antes de que me cayera y tocó mi frente.
–Escúchame bien. Voy a darte su esencia por unos segundos para que te cure. Debes resistir ya que será muy doloroso –me dijo mientras abría mi boca y colocaba su boca para que empalmara con la mía.
El dolor comenzó a recorrer mi garganta bajando por mi pecho y llegando a la punta de mis dedos. Se sentía horrible, era asfixiante. Miré a Jun, él parecía estar tranquilo mientras que yo sentía que me estaba muriendo. Mi cuerpo se contrajo del dolor y de pronto todo se puso negro.
Al abrir los ojos me di cuenta que estaba en el dormitorio de Jun, había anochecido.
–¿Hace cuánto que me dormí? –pregunté al verlo sentado en su sillón
–Ya despertaste, ahora vete de mi cuarto –dijo él de mala gana.
¿Qué era lo que le pasaba? ¿Por qué me trataba así de nuevo? Este chico estaba completamente loco.
Me levanté enojada dispuesta a salir como una fiera, pero perdí las fuerzas y caí. Cuando mi frente iba a tocar el suelo él me sostuvo.
–Ni siquiera sabes enojarte –dijo divertido.
–¿Por qué me cuidas y después me maltratas? –le pregunté confundida.
–Solo eres mi almuerzo, y soy celoso de mis cosas. No me gusta compartir así que asegúrate que nadie vuelva a comerte o la próxima dejaré que te maten –dijo como si estuviera tratando de intimidarme.
–¿Dejarías que otro se quedara con tu comida favorita? –le pregunté tratando de provocarlo. Sabia que él no me veía como alguien sino como algo. Y quería demostrarle que lo entendía, ya que yo tampoco sentía nada por él.
–Tu no eres mi comida favorita –dijo abriendo la puerta de su dormitorio.
–¿No lo soy? –pregunté mientras me dirigía con calma para no volver a caer –. ¿Y quien es?
– Kashima –dijo él y cerró la puerta de su dormitorio en mi rostro.
El que dijera que prefería robar la energía de Kashima en vez de la mía debía hacer que me sintiera más tranquila, pero por el contrario me generaba mucha angustia y malestar. ¿Por qué me molestaba que la prefiriera a ella? ¿A caso yo también estaba enloqueciendo?
Fui a mi dormitorio y vi que había una maleta preparada. Pensé que mis primas se irían a dormir a la casa de una de sus amigas de vuelta. Nunca me imaginé que esa maleta contenía mis cosas.
–Lo siento mucho Kikio. Pero las niñas sienten miedo al verte y ya no se como ayudarte. Creo que lo mejor va a ser que te pague un lugar para que te quedes –dijo mi madre.
–¿A que te refieres? ¿Me estas echando de casa? –le pregunté preocupada.
–La marca en tu cuello, tu cabello y ojos de otro color. No creo que podamos lidiar con eso –dijo ella haciéndome sentir peor.
Autora: Osaku
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Updated 24 Episodes
Comments
Viviana Bustos Aldana
Mucha porquería, se nota que amaba a su hija pinche vieja desgraciada 🤬🤬🤬🤬🤬
2023-11-23
4
Graciela Peralta
que mala madre
2023-10-23
3
MRs BeautyandHome
pero le pasan de todo a esta boluda 🫣
2023-09-11
1