Ensopada de vergüenza

El demonio de mi hermanastro

Capítulo dos

Al llegar al colegio vi a Taiga Chan. La cual apenas me divisó, vino corriendo hasta donde yo estaba y me abrazó con fuerza. Ella era para mí una gran amiga. Siempre estaba de buen humor sin importar lo que pasara. Incluso el día que falleció su abuela, ella llegó al colegio con una gran sonrisa. Me dijo que se sentía feliz porque por fin su abuela había dejado de sufrir, ya que había estado enferma por mucho tiempo.

—Kikio, te ves hermosa —dijo ella aparentemente sorprendida. Supongo que era porque llevaba el cabello suelto, que es algo que yo no solía hacer.

—No hagas tanto alboroto Taiga —dije tratando de no sentirme avergonzada.

—¿No me digas que te pusiste tan linda para hablar con Akiyama senpai en el receso? —me preguntó ella y yo no pude evitar sonrojarme.

En ese momento el despiadado de mi hermanastro pasó detrás de nosotras. No me molesté en mirarlo y solo seguí hablando con Taiga Chan. Ella me contó que quería entrar en el consejo estudiantil como alumna de primer año, pero que quería que yo la acompañara.

Estuve intranquila durante toda la clase de literatura. Ya que por momentos Akiyama Senpai me miraba y yo no podía evitar sonrojarme. Él sonreía y parecía que él también se sonrojaba. ¿Sería mi imaginación? Esperaba que no lo fuera. Supongo que me estaba haciendo demasiadas ilusiones. Aunque se sentía lindo que alguien quisiera hablar conmigo.

—¿Qué haces gusano? Concéntrate en la clase —dijo Jun molestándome.

Solía llamarme gusano cuando nadie nos escuchaba. Para mi desgracia él compartía la misma clase de literatura que yo. Según decía mi madre, él quería convertirse en escritor. Si tenía o no talento era algo que yo desconocía.

¿Por qué estamos sentados juntos si nos odiamos tanto? Pues resulta que el primer día que vine a esta clase fue una semana después de las inscripciones, ya que tenía mal los horarios. Cuando entré al salón el único banco libre era el que estaba al lado de él. De treinta lugares. ¿Por qué solo ese? Aún me lo estoy preguntando.

—Estoy concentrada —dije sin mirarlo.

Volví a mi hoja y terminé de copiar lo que el docente había escrito en el pizarrón. La campana sonó y no pude evitar ponerme feliz. Guardé rápido todas mis cosas y fui a la salida, pero Jun me detuvo.

—Tenemos que hacer el trabajo —me dijo, pero yo no pude entender de que me hablaba —. ¿No escuchaste al profesor?

—No, pero no te preocupes. Lo haré cuando vuelva a casa y te lo daré para que lo copies —le dije tratando de liberarme de él; sin embargo, no resultó.

Me obligó a ir con él a la biblioteca a buscar los libros que necesitaría para hacer el trabajo. Una vez que la bibliotecaria me los dio salí corriendo para encontrarme con Akiyama. Cuando llegué al patio lo vi mirando su celular. Me acerqué y lo saludé. Estaba un poco agitada por haber corrido hasta ahí.

—Perdón por llegar tarde Senpai–dije sin darme cuenta de que debí haber caminado, ya que ahora no solo estaba transpirada, sino que mi cabello se había despeinado.

—No te preocupes. Kikio Chan, quería hacerte una pregunta —dijo mientras colocaba un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.

Mi corazón comenzó a acelerarse, por el hecho de que su mano rozó mi rostro. Mis mejillas se pusieron coloradas y no pude evitar agachar la cabeza.

—Dime Senpai–dije sintiendo que todo mi cuerpo temblaba por el simple hecho de pisar el mismo espacio que él.

Él se acercó a mí como si quisiera decirme un secreto. Sus labios estaban a milímetros de mi oreja. Podía sentir su aliento a menta cuando empezó a hablar.

—Quería saber si… —dijo, pero fue interrumpido, ya que unos chicos se acercaron a nosotros y nos tiraron agua.

Los dos quedamos completamente mojados. Desde la cabeza hasta la punta de los pies. ¿Qué era lo que estaba pasando?

—Estás advertido —dijo uno de ellos y salieron corriendo.

Akiyama Senpai miró su bolso. Todos sus apuntes se habían arruinado, después de eso me miró enojado.

—Ninguna chica vale tanto la pena —dijo y se fue dejándome ahí parada completamente empapada.

Yo aún no entendía qué había pasado cuando las personas empezaron a acercarse y a reírse de mí. Salí corriendo dejando detrás de mí un rastro de agua. Subí a la terraza del colegio. Aunque no nos permitieran estar ahí, ahora no me importaba. Una vez que llegué me desplomé en el suelo y comencé a llorar.  ¿Qué era lo que había pasado? ¿Por qué Akiyama Senpai dijo que ninguna chica valía tanto la pena? ¿Por qué esos chicos le dijeron que esa era una advertencia? Y lo más importante de todo. ¿Qué tenía que ver esto conmigo?

—Te hubieras quedado conmigo haciendo el trabajo —escuché la voz de Jun y miré hacia arriba.

Hacía tiempo que no lloraba delante de él. No me molesté en secar mis lágrimas. Ya no me importaba lo que pensara de mí.

—Sueñas con que algún día alguien te quiera, pero solo eres un bicho feo. Entre antes te entre eso en la cabeza será mejor para ti —dijo y abrió la puerta que daba a las escaleras.

¿Por qué era tan cruel conmigo? ¿Qué fue lo que yo le hice para que me tratara así? ¿Yo merecía lo que me estaba pasando?

Me salté la segunda hora y volví a casa. Me di una ducha y me cambié de ropa. Traté de secar los libros que había sacado de la biblioteca, pero no pude. Estaban completamente arruinados. Me pregunto si Jun sabría que me iban a molestar y por eso me dijo de ir a la biblioteca.

—No. Eso es imposible —es más probable que él lo hiciera a que tratara de ayudarme —me dije a mí misma en voz alta.

Esa noche casi no dormí. No quería volver al colegio, pero sabía que tenía que hacerlo. Seguramente todos iban a estar mirándome o burlándose de mí. Además, ya no podía mirar a los ojos a Akiyama Senpai. Aún no podía comprender por qué nos habían mojado y que era lo que él quería decirme. Sabía que tenía que preguntarle, aunque era probable que no me animara a hacerlo.

Me sentía abrumada, no es que creyera que esto fuera el fin del mundo ni nada como eso. Ya que yo estaba acostumbrada, vivía sufriendo las bromas de Jun en casa y en la escuela. Lo que esta vez lo hacía diferente era que otra persona estaba involucrada.

Traté de ser optimista, quizás a nadie le importaba. La mayoría de los alumnos ni conocían mi nombre. Lo que lo haría más fácil, ¿verdad?

Autora: Osaku

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Comments

𝓐𝓷𝓰𝓲𝓮 𝓭𝓮 𝓢𝓾𝓪𝔃𝓪 🦋

𝓐𝓷𝓰𝓲𝓮 𝓭𝓮 𝓢𝓾𝓪𝔃𝓪 🦋

Los mando mi hermanastro 🤣

2023-11-26

4

Viviana Bustos Aldana

Viviana Bustos Aldana

Eso es obra del tarado del hermanastro 😡😡😡

2023-11-22

2

Graciela Peralta

Graciela Peralta

que pasara ahora en la escuela

2023-10-23

2

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