Capítulo 12
Mi madre prácticamente me hecho de mi casa porque según ella no podía lidiar conmigo y con mi nuevo yo. Me alquiló un departamento cerca del colegio al que iba y preparó mis cosas. Cuando salí de la casa ella lloraba, pero no pude sentir lastima, por el contrario, trate de contener mi furia para no lastimarla. Ella me había abandonado, por temor a lo desconocido. Eso no era justo, yo jamás le habría hecho daño. Pero prefirió a mis primas que a mí.
Subí al taxi y le di la dirección. Mientras íbamos de camino el taxista no dejaba de hablar. Cosa que me ayudó a no pensar en el dolor que sentía por haber sido abandonada por mi familia. En mi interior me pregunté si mi padrastro estaría de acuerdo con lo que ella me hizo. Supuse que sí, después de todo era un humano. ¿Qué podía esperar de ellos si ni siquiera eran mi verdadera familia?
Cuando llegamos a la calle que marcaba la dirección el taxista miró el lugar y se sorprendió de que una adolescente como yo fuera sola hasta ahí. No se había dado cuenta de mis ojos o mi cabello. O quizás si lo hizo y pensó que yo solo estaba en mi etapa de rebeldía. Abrí mi billetera de hello kity y me di cuenta que para algunas cosas aun me sentía una niña. Le pagué al taxista y bajé con mi maleta y lágrimas en mis ojos. Malditos ojos, no pudieron esperar hasta que estuviera dentro del departamento. Ya que ahora no solo mi rostro estaba mojado sino todo mi cuerpo debido a la lluvia que yo misma había causado.
El departamento, por dentro se veía un poco mejor que por fuera. De todas maneras, no tenía ganas de admirar el lugar. Solo me cambié la ropa mojada y acurruqué en una manta en el suelo. Lloré hasta quedarme sin aire. No me importó que Jun supiera que la tormenta que se estaba dando afuera era causada por mí.
En ese momento me di cuenta que no me había despedido de Jun. Aunque supongo que a él no le importaría. Después de todo ni siquiera era su comida favorita. Yo no era la cosa favorita de nadie, ni mi madre, ni mi padre, ni quienes me adoptaron…
Me desperté al sentir que una gota de agua caía en mi cabeza. Al mirar hacia arriba me di cuenta que había una gotera en el techo No podía culpar al departamento ya que yo había llorado tanto que la tormenta afuera había sido prácticamente un diluvio.
Aun era de noche y empezaba a tener hambre. Mi madre me…la señora que me crio me había dado algo de dinero, pero no parecía suficiente hasta encontrar un trabajo así que no podía gastarlo en comida rápida.
Empecé a desempacar y dentro de mi ropa encontré un pilotín. Así que fui a ver si todavía quedaba algún mercado abierto para comprar alimentos y prepararme una sopa. Al salir me di cuenta que no tenía mis botas, aún así decidí arriesgarme a mojarme. Después de todo yo era la que había causado la lluvia en primer lugar. Caminé un buen rato, pero no encontré nada abierto.
De repente un auto pasó cerca de mí y me empapó. Maldije en voz alta y el auto se detuvo. Empecé a caminar para el otro lado. Debía alejarme de ahí lo antes posible. Un hombre bajó del auto y yo corrí más rápido hasta que sentí que mi cuerpo se entumecía y poco a poco perdía la fuerza. Había olvidado traerme la bufanda que Jun me había dado.
¿Seria un demonio el que me estaba haciendo sentir así? Pronto lo descubriría ya que empezó a acercarse a mí. Mi cuerpo poco a poco fue cayendo hasta terminar en el suelo. El hombre llegó a donde yo estaba, pero mi cabeza ya había tocado el suelo y yo solo pude ver sus pies.
Mi corazón estaba acelerado por el miedo. No quería morir todavía, aunque Jun me había dicho que no podía vivir más que unos años aun quería hacerlo. Por lo menos terminar el colegio, tener novio, pelearme con él y volver a arreglarme. Tener un trabajo de medio tiempo y odiarlo. Aplicar a una universidad a la que nunca podría asistir. Aun así, estaba este sujeto a centímetros de mi para ejecutar lo que fuera que deseara.
–Eres una tonta –dijo la voz de Jun.
De pronto pude moverme y lo miré. Él era la persona que había bajado del auto.
–Dejaste la bufanda en la casa –dijo y la puso en mi cuello. Aun se notaban las marcas que me había dejado el demonio que él había decapitado.
–¿Qué hacías en ese auto? –le pregunté ya que sabia que él no tenía auto propio.
–No te importa. Vamos. Te llevaré de vuelta a casa –dijo dándome la mano.
–Estoy cerca puedo caminar –dije y me levanté del suelo.
–Estamos como a veinte minutos a pie. Deja de hacerme perder el tiempo.
Al parecer nadie le había dicho que me habían echado de la casa de mi madre.
–Mi madre decidió que era mejor que viviera más cerca del colegio –dije como si estuviera de acuerdo con lo ocurrido. No sabía que podía llegar a pensar él de eso.
Él me acompañó al departamento y cuando entró su rostro se oscureció. Estaba molesto con mi madre por obligarme a vivir ahí. Quería ir a decirle algo, pero se lo impedí.
–¿Por qué sigues dejando que te maltraten? Eres un demonio –dijo él y me arrinconó contra la pared.
–A ti que te importa. Solo soy un bocadillo –dije molesta ya que me había dejado claro que ni siquiera era su comida favorita.
–Entonces cumple tu cometido –dijo él y me besó en los labios. Aunque esta vez fue distinto. No sentí que me robara energía, sino que me gustaba lo que hacia con sus labios. Como si acariciara los míos.
Autora: Osaku
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Updated 24 Episodes
Comments
marinelly Gonzalez
me gusta leer novelas distintas esta es buena
2024-05-08
2
Viviana Bustos Aldana
Que triste 💔💔 sentirse sola, abandonada 😭😭😭
2023-11-23
3
Graciela Peralta
que bueno que era el hermanastro
2023-10-23
1