Muy temprano se levantó, tomó una ducha y se marchó a la agencia, ese día harían los vídeo clicks y las locaciones serían exteriores.
Habían elegido lugares emblemáticos de la ciudad como el coliseo, Castillo de Sant'Agello, Fontana di Trevi, entre otros.
Los espectadores turistas y locales, admiraban la belleza de la mujer que posaba para las cámaras. Algunos fotografiaban a la diva, también algunos obtuvieron una fotografía con ella.
Fátima siempre mostró amabilidad con las personas, cosa que dejó boquiabierto a Guido, quien la recuerda como una mujer altiva y antipática.
La mujer lucía como una verdadera deidad, a los ojos de Guido Morante, ella era la reencarnación de la diosa Venus, por eso había nacido creyéndose mejor que todos, aunque la mujer actual no es ni la sombra de lo que fue.
- Es toda una diosa. - escuchó una voz a su lado.
Miró disimuladamente para verle la cara al portador de aquella voz, para su desgracia, era aquel millonario que fue el amante de la modelo.
- Lo mejor es que sigue siendo mía. - clavó su aguijón.
- Que le aproveche. - fue todo lo que dijo sin inmutarse ante aquel comentario soez.
El canoso sonrió con ironía, sabía que aunque no lo demostrara, en los ojos se reflejaba el amor que aún mantenía por la rubia, pero no permitiría que le quitara la única posibilidad que tiene para recibir la herencia. Jugaría un poco más y de una buena vez provocaría el odio total hacia Fátima.
- Por supuesto que me aprovecha, tenemos una linda familia, - esas palabras retumbaron en sus oídos - nuestro hijo es nuestro mayor tesoro. - ¡zas! Clavó totalmente el aguijón.
¿Hijo?
¿Tenían un hijo?
¡Imposible!
En ninguna parte de su currículum aparecía dicha información.
- Sí no me cree, puede preguntarle, no se lo negará, aunque no le gusta que se ventile nuestra vida privada. - escupe, manteniendo una sonrisa triunfal.
- ¿Qué le hace pensar que me interesa la vida privada de mis empleados? - respondió Guido sin demostrar nada - Ahora si me disculpa, debo ir a ver qué más necesita su ''esposa''. - se alejó de aquel hombre.
Sabía que Fátima no registraba como una mujer comprometida, pero muy seguramente se seguía revolcando con el millonario, vendiéndose como siempre.
Se retiró del lugar sin despedirse, la rubia lo buscaba con la mirada, para su desgracia, al que vio fue a Sorrentino, cosa que la molestó.
- Bella Fátima, que placer ver tu belleza nuevamente. - le dice mirándola con lujuria.
- Lamento no poder decir lo mismo. - no disimuló su desagrado - ¿ahora qué deseas?
- ¿Desear? Pues son muchas cosas las que deseo, entre ellas, volver a tenerte gimiendo bajo mí. - le dijo con desfachatez.
- Lo dudo, si antes no eras bueno, ahora que estás viejo, no creo que me des la talla. - justo en el ego del hombre, a quien se le borró la sonrisa.
- Veo que estás muy altiva, te voy a quitar esa soberbia y te haré arrastrarte a mis pies. - le dice con los ojos inyectados en furia.
- Ya te lo dije, inténtalo y sabrás quien es Fátima D'alessio. - respondió.
La mujer dio media vuelta y se reunió con su amiga que la esperaba en el camerino rodante.
- ¿Qué quería ese hombre? - preguntó la pelirroja.
- Vino a amenazarme de nuevo con sus idioteces. - dice restándole importancia.
- Aún así, no debes bajar la guardia. - aconsejó Tina.
.....
Mientras tanto, Guido tomaba vaso tras vaso de whisky, imaginar que la bruja de Fátima, nunca dejó a ese miserable, que seguía revolcándose con él como la ramera que siempre demostró ser, le hacía querer quemar el mundo.
Lo que más lo enojó era saber que a ese si quiso darle un hijo, aquel hijo que tantas veces se negó a darle a él.
- Te odio maldita, te odio Bella Idiota, como siempre, una cabezahueca que solo se mueve por dinero, pero si lo que quieres es eso, yo te lo puedo dar, ahora soy mucho más rico que ese mequetrefe. - decía en medio de la borrachera.
- Señor Morante, por favor debe dejar de beber. - le decía su asistente.
- ¿Por qué no puede amarme? ¿Por qué simplemente el dinero le importa más? - preguntaba arrastrando su lengua.
El muchacho llamó a uno de los de seguridad y entre los dos se lo llevaron a su departamento, era obvio que su jefe no estaba nada bien, lo mejor era que descansara para despejar la mente.
Cuando llegaron al departamento, lo llevaron directo a la ducha con el fin de bajarle la borrachera. El asistente le preparó un café bien cargado, que luego de tomárselo, se sintió mucho más lúcido.
Se dio cuenta que aún seguía siendo el Guido idiota del pasado, aquel que tomaba malas decisiones por culpa de Fátima. Decidió que lo mejor era irse a caerle por sorpresa a Fabiana y así también poder cortar con esa relación que no iría para ningún lado.
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Comments
Mirta SUSANA Barbera
Y SEGURO QUE FABIANA. LO ESPERA EN BRAZOS DE SU PRIMO GAY
2025-02-06
2
Carola Videla🇦🇷🇦🇷🇦🇷🇦🇷
que hdp, son tal para cual🤦♀️
2024-07-30
0
Anonymus
Que teléfono roto tan bravo y el papichulo si que le dieron donde era, su pobre amigo humillado 🤣🤣🤣🤣
2024-07-21
1