Cerca de la ubicación de Bastian, Calix llevó a Celestine a diferentes lugares afectados por la lepra. Con aparente destreza, Celestine sanaba a varias personas, y con una voz suave, pero persuasiva, les agradecía en nombre de Calix.
Calix observó a Celestine con admiración.
-Calix: Estoy seguro de que tu presencia aquí hará una gran diferencia.
-Celestine: Príncipe Calix, tus acciones nobles son la razón por la cual puedo ayudar a estas personas. Tu generosidad despierta la gracia en sus corazones.
Celestine, con manos suaves, comienza a tocar a los enfermos, y una sensación de alivio parece extenderse.
- Celestine: La gracia sanadora que han experimentado es gracias al noble príncipe Calix que me ha permitido llegar hasta aquí, sería maravilloso si otros rincones del imperio supieran de esta bondad...
Con gratitud en sus corazones, las personas que recibieron la ayuda de Celestine respondieron con entusiasmo.
¡- Sin duda mi Señora iré hasta los lugares más recónditos para que el pueblo de Romandia conozca la gracia de su Santidad y el príncipe Calix!
¡- También lo haré, usted ha salvado mi vida! ¡Es lo mínimo que puedo hacer!
- Celestine: Son tan amables! ¡Se los agradezco!
Mientras Calix observa la escena, una sombra de duda cruza por su rostro al notar los comportamientos extraños de Celestine.
No había necesidad de insinuar a esas pobres personas que salieran a divulgar sobre los actos aparentemente desinteresados que estaban haciendo, pero Calix no veía más allá de donde quería ver y permitió que la dulzura en su mirada prevaleciera sobre cualquier duda.
Ravenna transcurría sus días con normalidad, aunque la novela que había traído para leer la última vez era un completo misterio e incluso perturbadora, no había podido leerla durante un par de días, ya que había estado demasiado ocupada, además ese día tendría un día especial, Charles la invitó a dar un paseo, algo así como una cita, pensó sin poder contener la emoción.
En el tranquilo atardecer de Woodville, Ravenna se preparaba para su encuentro especial con Charles. La joven, ajena a su propia belleza deslumbrante, buscaba resaltar aún más su encanto. Después de elegir el vestido más hermoso de su guardarropa, se dedicó a peinar su largo cabello en una trenza delicada.
Recordando las costumbres de las damas nobles, Ravenna anhelaba destacar sus facciones con un toque de maquillaje. Sin embargo, con escasos recursos, improvisó utilizando una frambuesa que otorgó un sutil brillo rojizo a sus labios.
Mientras esperaba que Charles la pasará a buscar Ravenna dándole vueltas en sus pensamientos se encontró con el recuerdo de la novela y una gran incógnita la invadió, ¿ Habrá sido todo producto de su imaginación o sí iba y tomaba la novela tendría nuevas páginas escritas? Ravenna no pudo contenerse y corrió a tomar la novela que tenia bajo su almohada.
Efectivamente, había nuevas páginas, en ellas, Ravenna leyó:
- Ravenna: [apítulo XV: Bastian, rodeado de su séquito de caballeros, se presenta en un pueblo afectado, pero sus acciones son más teatrales que altruistas. La codicia en sus ojos refleja su verdadero propósito: ganar el favor para asegurar la corona. En contraste, Celestine y Calix, como auténticos héroes, curan a los enfermos de lepra. La gracia de Celestine brilla mientras Calix, conmovido, observa en silencio. La verdadera nobleza se revela en gestos desinteresados.]
Con una expresión de preocupación Ravenna cerró el libro abruptamente al terminar de leer la última línea.
- Ravenna: [¿cómo puedo estar segura de que lo que dice aquí es lo que realmente está pasando?.. La capital está muy lejos y las noticias tardan en llegar...]
Ravenna comenzó a dudar de la veracidad de la novela, y tenía razón en hacerlo, ya que el relato era muy superficial y no daba detalles o muchos diálogos, parecía centrarse más en la relación entre Celestine y Calix, pero había ciertos aspectos que incomodaban a Ravenna.
Pero pronto se vio sacada de su reflexión cuando Charles llegó a buscarla.
Charles, quiso practicar los modales de caballero que estaba aprendiendo como escudero, y apareció ante Ravenna con una reverencia respetuosa. Sin embargo, al verla tan hermosa, sus palabras quedaron atrapadas en la garganta, dejando en su lugar una expresión de asombro en sus ojos.
-Ravenna: Charles, ¿todo está bien?
- Charles: Ravenna, estás... increíblemente hermosa.
La inseguridad se reflejaba en los ojos de Charles, quien, a pesar de su seguridad inicial, se sentía ahora vulnerable ante la belleza de Ravenna, los nervios lo invadían, temeroso de no ser suficiente para alguien tan encantadora como ella.
Ravenna, sin embargo, no veía más allá de la persona encantadora que tenía frente a ella.
A medida que paseaban por el pintoresco pueblo, Charles luchaba por encontrar las palabras adecuadas. Sin embargo, sus inseguridades se desvanecieron al percibir la sinceridad y la calidez en los ojos de Ravenna.
- Ravenna:Tengo algo para ti.
Charles la miró con curiosidad mientras Ravenna sacaba un pequeño paquete envuelto con cuidado.
- Charles: ¿Un regalo?
-Ravenna: Sí, pero antes de abrirlo, hagamos una promesa.
Charles asintió, intrigado por el giro repentino.
-Ravenna: Prometamos que, pase lo que pase, estaremos siempre juntos en el futuro.
-Charles : Ravenna...
Pronunció su nombre conmovido, Ravenna le entrego el regalo y Charles lo abrió con rapidez.
- Charles: ¿Cómo sabías que siempre he querido un libro de caballería?
-Ravenna: se que lo necesitas para tus estudios como caballero..
- Charles: pero este libro es costoso…. No debiste gastar tú dinero en algo para otro, debiste comprarte algo para tí...
Ravenna frunció un poco la frente y arqueo una ceja, Charles se estremeció al ver su evidente expresión de descontento.
- Ravenna: Tú no me diras en que debo gastar mi dinero, lo compre para ti porque lo quería hacer así que no te quejes y aprecia mí regalo tanto como yo aprecio los tuyos.
Charles luego de un pequeño momento de susto rió suavemente al reconocer el gesto de Ravenna, Charles sorprendió a Revenna tomando su mano y dándole un pequeño beso en el dorso para luego con un tono elegante decirle.
- Charles: Gracias y... lo lamento mi Lady sí la he ofendido estoy dispuesto a pagar el precio que usted decida.
Ravenna sonrojada retiró su mano nerviosamente y titubeó antes de hablar.
- Ravenna: ca-castigo? No estamos aquí para eso, vamos Charles todavía podemos ver más del mercado.
Ravenna tomo de la mano a Charles y lo guío entre la multitud.
Charles se encontró viendo su mano entrelazada con la de Ravenna y ahora los papeles se invertiran, era el quién estaba nervioso y ruborizado.
Mientras Ravenna y Charles paseaban por la plaza central, una pequeña multitud capturó su atención. Entre murmullos y gestos curiosos, se acercaron para descubrir la causa de la agitación.
En el centro de la plaza, un hombre de aspecto humilde, parado sobre un banco improvisado, compartía su historia. Hablaba con emoción sobre cómo la Santa Celestine lo había sanado de una enfermedad que parecía incurable. La multitud, atraída por la narrativa, escuchaba con atención.
- Ravenna: ¿Qué crees que está pasando?
- Charles: No lo sé, pero parece ser sobre la Santa Celestine.
- Ravenna: ¿¡he la Santa!?
Que hablara de la Santa llamo la atención de Ravenna que se abrió paso entre la multitud para escuchar claramente lo que decía el extraño hombre.
El hombre continuó su relato, agradeciendo al príncipe Calix por permitir que Celestine extendiera su ayuda.
- ¡Gracias al permiso del noble príncipe Calix, la Santa pudo aliviar mi sufrimiento y el de muchos otros!
Ravenna se paralizó, sin parader sus ojos se clavaron en el hombre, justo como había leído en la novela antes de salir, decía que Celestine acompañada por Calix había sanado a numerosas personas, pero no mencionaba el hecho de que esas personas salieran a predicar sobre las acciones de Celestine.
La multitud respondió con aplausos y expresiones de gratitud. Ravenna, intrigada, observó la escena, pero notó que algo no cuadraba. Charles también parecía inquieto.
-Charles: hay demasiadas personas, mejor salgamos de aquí...
- Ravenna: Sí... Quiero regresar, quiero regresar a casa.
- Charles: te llevaré de regreso.
Impactada porque ahora Ravenna confirmó que lo que describía la novela sí estaba pasando, no pudo concentrarse más ese día y muchas preguntas comenzaron a seguirle, cómo ¿por qué la novela llegó a sus manos, simple coincidencia o se debía a algo más?, ¿podría descubrir que le depararía el futuro a ella y su familia tendiendo la novela?, ¿era bueno o no que tuviera tal artículo en sus manos?, ¿debía mantenerlo en secreto, contárselo a alguien o simplemente devolver la novela sin hablar sobre ella?
Ravenna no pudo dormir pensando en todo eso, pero apenas unos días después Ravenna se daría cuenta de que tener la novela no le serviría de nada para evitar lo que iba a suceder.
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