En el majestuoso salón del palacio Imperial de Romandia, el aire se llenaba de una mezcla de formalidad y expectación. La comitiva del templo, encabezada por la joven y hermosa Santa Celestine de cabello rosa y ojos celestes, se dirigía hacia el trono donde el Emperador Danthe y sus dos hijos, el primer príncipe Bastian y el segundo príncipe Calix, aguardaban.
Aunque la llegada de la Santa Celestine se vió teñida por un aire de desdén y murmullos entre los nobles presentes. La joven, con su cabello rosa suave y ojos celestes, llevaba consigo la gracia divina proclamada por el templo, pero su origen plebeyo era evidente.
Los sacerdotes, con semblante serio, acompañaban a Celestine mientras ella intentaba mantener la compostura ante las miradas despectivas y los susurros de la alta sociedad.
Bastian, el primogénito, manifestaba su descontento con la llegada de Celestine, evidenciando su desprecio a través de miradas gélidas y gestos de desinterés. Su posición en la línea de sucesión al trono le confería cierta arrogancia, y la idea de una plebeya en el palacio le resultaba inaceptable.
Calix, por otro lado, observaba con una expresión más ambivalente.Aunque también sentía la tensión que se cernía en el ambiente, algo en la presencia de Celestine llamaba su atención.
El Emperador Danthe, con voz firme, dirigió sus palabras hacia la Santa Celestine.
- Emperador Danthe: Bienvenida, Santa Celestine. Su presencia aquí es un honor. Que la gracia de Lewel guíe su camino.
La Santa Celestine, sintiendo la presión de estar frente al Emperador titubeó antes de responder, y luego de ese momento de duda respondió.
-Celestine: Agradezco su bienvenida, Emperador Danthe. Mi corazón se regocija al ser recibida en este noble recinto. Que la gracia de Lewel ilumine este reino, y que pueda ser un instrumento de su voluntad para guiar a quienes lo necesiten.
- Emperador Danthe: ¿Cuál es el mensaje divino que nos traes?
Pregunto con seriedad el máximo mandatario.
La Santa Celestine, con una seriedad que pesaba en el aire, respondió al Emperador Danthe.
- Celestine: Emperador Danthe, he recibido la revelación divina de Lewel, y mi corazón se entristece al compartir un mensaje de advertencia. Lewel me ha mostrado visiones de desafíos que se avecinan para el Imperio. Desgracias y conflictos se ciernen en el horizonte, y la sombra de la guerra amenaza nuestros caminos.
La gravedad en las palabras de Celestine resonó en el majestuoso salón, creando un silencio tenso mientras las implicaciones de su mensaje se asentaban en la conciencia de los presentes.
El Emperador Danthe, aunque manteniendo su compostura, reflejó preocupación en su rostro mientras esperaba más detalles de la visión de la Santa. La incertidumbre del futuro pesaba sobre el palacio Imperial.
En la sala de audiencia un susurro de incredulidad se extendió entre los presentes ante las sombrías predicciones de Celestine. Sin embargo, la joven santa, guiada por la gracia divina, no solo traía malas nuevas, sino también un rayo de esperanza.
- Celestine: A pesar de las adversidades, Lewel me ha otorgado el don de la sanación para contrarrestar las sombras que se ciernen sobre nuestro reino.
La declaración de Celestine generó conmoción en la sala de audiencia. Los ojos de los presentes se llenaron de asombro y duda, mientras la joven santa se preparaba para demostrar el poder divino que afirmaba poseer.
A instancias del Emperador Danthe, quien, aunque incrédulo, veía en esta demostración una oportunidad para confirmar las palabras de Celestine, la joven tomó un cuchillo de un guardia. Con decisión, cortó la palma de su mano, permitiendo que la sangre fluyera y cayera al suelo en pequeñas gotas.
Entonces, con su otra mano posada sobre la herida recién creada, Celestine irradió una luz brillante. La energía divina parecía danzar entre sus dedos, y cuando retiró su mano, la herida había desaparecido por completo. Un susurro colectivo de asombro llenó la sala, y los ojos incrédulos ahora reflejaban un respeto nacido de lo inexplicable.
El Emperador Danthe, impresionado por la demostración de la santa, decidió actuar con sabiduría y estrategia.
- Emperador Danthe: Santa, tus palabras y acciones han generado una gran conmoción en esta sala. Acepto tu presencia en el palacio Imperial y te otorgo residencia permanente. Trabajaremos juntos para enfrentar los desafíos que el futuro nos depara.
El destino de Romandia se veía entrelazado con la incertidumbre y las promesas divinas que Celestine traía consigo. La joven santa, ahora residente del palacio Imperial, comenzaría su labor en pos de la esperanza y la curación en un reino que anhelaba protección ante las amenazas venideras.
La noticia de los poderes de sanación de Santa Celestine y su residencia en el palacio Imperial se extendió como un reguero de pólvora por todo el Imperio de Romandia. Las historias sobre sus habilidades divinas y la aceptación del Emperador Danthe resonaron en cada rincón, desde los pasillos de los nobles hasta las calles más humildes.
Los plebeyos, que anteriormente veían inalcanzable la idea de residir en el palacio Imperial, quedaron atónitos ante la realidad de que una santa de origen plebeyo fuera recibida con tal honor. La noticia generó un revuelo de esperanza entre las clases más bajas, inspirando sueños de posibilidades antes impensadas.
Ravenna, impresionada por estas noticias, compartió su sorpresa con su madre, Ingrid, reflexionando sobre las posibilidades que se abrían ante la inusual situación.
- Ravenna: Madre, ¿no es increíble? Una plebeya como Santa Celestine, con poderes divinos y viviendo en el palacio Imperial. ¿Quién hubiera pensado que algo así sería posible?
Ingrid, observando la mezcla de asombro y entusiasmo en los ojos de su hija, sonrió con complicidad.
- Ingrid: La vida, querida, a veces nos sorprende con giros inesperados. Parece que la Santa Celestine está rompiendo barreras y desafiando las expectativas.
Ravenna, dejando volar su imaginación, compartió una idea que antes le parecía un sueño lejano.
- Ravenna: Ahora, madre, ¿no parece tan loco pensar que la Santa podría enamorarse de un príncipe o un príncipe de ella? Tal vez la realidad pueda ser tan sorprendente como las historias de los libros!
Ingrid, entre risas, asintió ante la posibilidad de que los caminos de la santa plebeya se cruzaran con los de la nobleza, creando una conexión inesperada en un Imperio marcado por la rigidez de las clases sociales.
Mientras la noticia de Celestine se propagaba, Romandia experimentaba un cambio palpable, y los habitantes, independientemente de su estatus social, se veían envueltos en un aura de expectación y curiosidad por los destinos que la santa y el Imperio compartirían en los días venideros.
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Comments
Mary Montilla
Con el descubrimiento de la Santa ya según lo que Leo se siente la incertidumbre en el Imperio 🤔
2024-01-31
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