En la sala de instructores de la Guardia Civil la reunión había comenzado con un aire un tanto áspero. La situación de la ciudad empeoraba con el paso de los días y los rebeldes golpeaban cada vez más fuerte.
_ Lo he dicho una y mil veces. ¡Cuando se atrapa a un rebelde lastimando a alguien hay que acabar con su existencia! A ellos no les interesa quien sale herido. Ese siempre sera su fin.
El disgusto de muchos era más que evidente a tan directa devolución. Era muy notable quienes eran los que estaban en contra de los centros de rehabilitación y quienes mantenían en pie la teoría de que podían recuperarse.
_ ¿Díganme un solo ejemplo de algún rehabilitado que con el tiempo no haya vuelto a sus andanzas?... Ja! Ya entendieron...
_ Pero no podemos acabar con sus vidas. Podrían ser víctimas de la manipulación de él.
_ Él, él, él!!! Años han pasado y no hubo señales de que todavía esté con vida.
_ Que incrédulo que es usted señor _ Dijo molesta la Directora Génesis mientras bebía lo últimode de su cafe.
_ ¿Qué fundamentos tiene usted para decirme lo contrario? Además... Ni siquiera la conozco. Nunca la he visto antes aquí con nosotros. De seguro algún amigo la trajo de invitada jajaja
_ Bien. Ya fue suficiente. Todos aquí deben mantener la compostura. Crear conflicto entre nosotros es lo que ellos buscan. No se los permitiré. Y además, de entre todos nosotros a quien más hay que respetar es a la Directora Génesis. Ella, además de ser la Directora de enfermería, es el miembro más importante del centro de investigación. He depositado toda mi confianza en ella. Y exijo lo mismo de su parte. _ Exclamaba el Director Samuel en la cabecera de la enorme mesa. Su voz pocas veces era oída en estas reuniones. Y el hecho de haberse entrometido sin más fue alarmante para todos.
Las miradas iban de un lado al otro. El silencio de sus bocas alteraba la paciencia de los jefes de la Guardia Civil. Sus enormes bigotes cubrían sus bocas pero no ocultaban sus brillantes dientes dorados. Típico signo de poder en estos tiempos. Aborrecidos por los más débiles y alabados por los más ricos. Ser dichoso de compartir un mismo espacio con estos hombres eran algo que pocos podían contar. Podría decirse que ser considerado parte de su grupo era de un enorme estatus social.
_ Y bien señorita Génesis... ¿Qué ha estado haciendo todo este tiempo? Platiquenos y entretenga a estos caballeros un poco.
_ Disculpe Director Samuel. Pero veo que aquí en este lugar no será tomado en serio mis conocimientos en la materia. Con su permiso me retiraré y seguiré con mi trabajo.
_ Directora Génesis por favor no se retire. Necesito que explique acerca de su teoría a estos hombres.
_ Lo siento Director. Pero para que estas mentes puedan comprender la complejidad de mi investigación deberé traer algo más que un largo discurso. Y esto podría tomar un tiempo más del que le dije.
_ Acaso ¿Podría ser posible conseguir un ejemplo con esas características?
_Sí ... pero tengo que ocuparme de ello prácticamente las 24 hs del día. Aquí le dejo mis requisitos para avanzar con la investigación y poder llegar al punto final de todo.
_ ¡Haber, haber! Ya déjense de hablar en códigos y expliquen de que rayos hablan.
_ Lo siento caballeros. Pero este tema deberá retomarse más adelante. Por lo pronto, necesito me expliquen el motivo de faltante de dinero en los fondos rotatorios que les envié...
.........
Esta tarde pude notar la frustración de la Directora Génesis. Quejosa de absolutamente todo e insatisfecha de mis acotadas respuestas, me esta comenzando a fastidiar.
_ Bien, vamos de nuevo. Entonces, lo último que recuerdas es estar cubierta de sangre mientras el Dr. Gabriel te veía a lo lejos. ¿No recuerdas nada de tu infancia, tu familia o tus padres?
_ Ya se lo he dicho. Cada que intento hablar de lo que vi mientras estaba inconsciente regreso a ese lugar. Es como estar muerta unos segundos aquí, pero allí son una eternidad.
_ Podrías solo intentarlo una vez más. Yo estaré aquí a tu lado.
_ Que no lo haré. He intentado evitar esto porque temo que en algún momento ya no podré regresar.
_ Aj... Está bien... Entonces dejemos de lado esto y vayamos a traducir estos libros.
_ ¿Qué? Acaso ¿quiere que traduzca todo esto?
_ Pues claro que si. No puse mi carrera en juego delante del Director Samuel en vano. Ahora has tu trabajo. Tendrás tu recompensa una vez que acabes.
_ Una recompensa... ¿Cuál sería esta recompensa?
_ ... Lo que tu quieras. Siempre y cuando este al alcance de mis manos.
Desearía que mi recompensa sea quitarme este maldito inhibidor, pero sabiendo las respuestas preferiría otra cosa. Un tanto más simple.
_ Bien... Traducire estos libros a cambio de una habitación y un baño privado. Solo para mí.
_ Sabes que no es posible eso. Pero déjame ver que puedo hacer. Ahora deja de hablar idioteces y has lo tuyo.
Luego de aquello logre traducir varias páginas de uno de los libros que me había dejado. Allí no había nada más que tonterías de creencias paganas de una lucha entre el cielo y el infierno por tener el poder sobre todo lo que habitaba en la tierra. Como la luz y la oscuridad habían creado la vida y a la vez acababan con ella. Pensé que todo eso le traería decepción a la Directora Génesis pero viendo su sorpresa creí que en mi torpeza no había entendido del todo lo que leí. Tantos años de esfuerzo y estudio suyo no era para compararlos con mi ignorancia en el asunto.
Llegada la noche, mi habitación la encontré tan vacía como mis ganas de pensar. Tantas horas sentadas en el laboratorio habían quemado hasta mis últimas neuronas.
_ Me encargué personalmente de llevar tus cosas a tu nueva habitación. _ Dijo la directora Génesis mientras cargaba en brazos a Baell. Jamás lo había visto tan amistoso con otra persona.
Supuse que mi habitación estaría un poco más alejada a la mía. Sólo un maldito pasillo la diferenciaba a la que estaba. Dentro, un escritorio cubierto de papeles y libros, a la derecha había una cama bastante grande y en el piso solo una caja con mis pocas cosas.
_ ¿Cuándo quitarán esta basura?
_ Esa basura de ahí es mía.
Vaya situación incómoda jaja.
_ ¿Así que me vas a ceder tu habitación?
_ No se de que hablas. Te dije que haría lo que pueda. Esto es lo único que conseguí. Tienes tu baño privado y una habitación solo para ti. Yo prácticamente no estaré. Trabajo la mayoría del día así que es prácticamente tuya. Y podrás aprender de estos libros.
_ Esto no es lo que quería.
_ Bien. Entonces vuelve al dormitorio compartido.
¿Cómo rayos dormiré si llega a venir por las noches?
_ Tú dormirás del lado de la pared. Será más sencillo para mí cuando venga a descansar. Y por cierto... No se te ocurra ponerme un dedo encima. Ya noté tu mirada, maldita pervertida.
_ No se de que hablas...
Mientras hablábamos, Baell se había acurrucado en su regazo. Me daba una sensación de extrañeza y celos ver que por un momento me había dejado de lado tan fácilmente. Ni siquiera la conoce lo suficiente como para actuar así y ya tiene este nivel de confianza. Aunque, por un lado lo puedo llegar a entender... ¿Quién no querría estar en ese regazo? No es para nada tonto este gato. Bien. Trataré de confiar un poco en esta mujer.
Esa noche dormimos nosotros dos solos. En todas esas largas horas no había logrado pegar un ojo. Sentía la sensación de que algo me faltaba y me daba una gran inseguridad. Era un sentimiento nuevo en mi, y los días siguientes se repitieron. No podía creer que la Directora Génesis logrará mantenerse en pie luego de tres días sin dormir. O tal vez me estaba evitando.
Pero el cuarto día llegó. Su rostro denotaba su enorme cansancio y el negro debajo de sus ojos me enseñaron que su única intención era dormir sin ningún tipo de interrupción. Con Baell nos hicimos a un lado ante su tambaleante y silencioso paso y vimos como se desplomó en la desarreglada cama. Su profunda respiración me daban algo de paz y gracia, pero le dimos algo de privacidad y le dejamos solo para ella esa cómoda cama, mientras que nosotros nos recostamos en el suelo. Al fin y al cabo estaba algo caluroso y el frescor de los azulejos era reconfortante.
Por la mañana, mi cuello y espalda dolían bastante. El inhibidor se había clavado en mi piel y había dejado una incómoda marca.
_ ¿Pero, por qué dormiste allí? ¿Eres tonta?
_ Directora Génesis, pensé que aún dormiría.
_ Ven aquí...
Me levanté lentamente y se podia oír el crujir de mi espalda mientras algunos de mis huesos volvían a su lugar. Seguí la seña que hizo la Directora a un costado de la cama y me senté junto a ella. La sensación blanda en mi trasero era tan cómoda que me había hecho extrañar de inmediato ese fotón.
Sus manos habían rodeado mi cuello, era extraño sentir a alguien tan cerca. Su perfume me regresaba un recuerdo de una mujer, supuse la conocía de antes, aunque no podía recordar su rostro. Era un tanto angustiante y triste.
_ ¿Qué... qué haces?
_ Por ahora te libraré de esta cosa, solo hasta que tu cuello se recupere.
_ Pero... ¿No temes que haga algo?
_ Bueno sí. Pero creo que debo tener algo de confianza en ti ya que de ahora en más seras mi mano derecha.
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