Estos días a cargo de la Directora de enfermeria no han sido más que aburridos.
Levantarme a primera hora del día mientras que el resto seguía en sus profundos sueños. Dichosos ellos que continuaban sumergidos en sus camas calientes, mientras que a mí me tocaba estrenar el gélido y solitario baño. La gota de aquella canilla, su constante sonido no me permitió pegar un ojo durante toda la noche. Puedo decir que pude ver como la sombría noche desaparecía en el alba profundo iluminando los pasillos y las ventanas de un naranja brillante.
El arrastrar somnoliento de mis pasos por el ala de la cafetería y encontrarme a solas con la Directora Génesis me daba la sensación de un paisaje típico postapocalíptico. La mosca que se posaba en cada rebanda de pan con miel me parecía familiar. Aquel insecto, sus grandes ojos, sus sucias patas acicalándose, me llevaban a un putrefacto pasillo lleno de basura. Era tan extraña esa sensación de felicidad frente a un ser vivo del que todos sienten asco con tan solo posarse en un alimento.
El golpe en seco del diario en la mesa la habían matado de inmediato y mi sueño desapareció como la vida de ella.
_ Malditos insectos. _ Dijo la directora Génesis mientras arrojaba a un lado de la mesa los restos que habían quedado pegados en la mesa.
Solo me centre en beber el amargo y desabrido café que ella había preparado. No deseaba estar aquí. ¿Qué tan difícil era dejarme con el resto del grupo?
_ Te recomiendo desayunes bien. Hoy vendrás conmigo a entrenar. No es necesario que te cambies, de hecho esta ropa que traes es ideal.
Bien, algo diferente a lo usual. Al fin dejaré de leer esos libros de meditación y control de ira que no me sirvieron en nada más que fijarme en el trabajo de la Directora. Estos días descubrí que su bebida preferida era este café asqueroso y el pan duro con miel. Perder el tiempo ojeando esos enormes libros a escondidas... como si no notara que oculta algo en su enorme bolso. Vamos, es más que obvio, solo mira lo pesado que se ve. Pero hasta ahora no tuve oportunidad de ver de que se trataban. Siempre los tiene con ella.
Desde aquí pude oír la campana de diana y como lentamente el bullicio de las habitaciones se hacía cada vez más intenso. Entendí que eran las 05:30 horas y pronto vendrían a copar la cafetería como jóvenes borregos arriados por su pastor.
Mientras que yo equí estoy como toda oveja negra en el rebaño, excluida del resto. Siguiendo a esta mujer hasta una enorme sala. No me había percatado de su complejidad hasta ingresar en ella. Sus paredes fuertemente blindadas por hierro y en su base un suave piso contrastaban con el ambiente. Me preguntó cuál era el fin de este espacio. A uno de los costados descubrí el ingreso a aquella gigantesca burbuja. Un grueso espejo dividía la sala de control en la que se veía varias pantallas que enfocaba al interior sin ignorar cada rincón.
_ Este sector de monitoreo sirve para analizar en profundidad a los novatos que no muestras su verdadera esencia. Es un método inofensivo que tenemos para saber que ocultan en sus mentes. Aquí podemos ver sus mayores pesadillas y descubrir que tan peligroso puede llegar a ser la persona. Es uno de los últimos medios que utilizamos ya que demanda mucha energía y es de alto costo para la institución. Pero hoy quiero que presencies mi trabajo.
No imaginaba que tal cosa era posible. Si tan solo se pudiera evaluar a todo el mundo, las grandes guerras podrían evitarse con esto.
_ Creí que su trabajo era curar heridos como el resto de los enfermeros.
Su sonrisa simulada me enseñó su malestar ante mi comentario. Aunque me resultaba maravilloso presenciar aquello en vivo.
Espere sentada a un costado, mientras la Directora Génesis ingresaba datos a una computadora, y ansiosa aguarde en silencio del primer integrante. Pero jamás ocurrió. Su trabajo se había resumido no más en teclear y voltear grandes expedientes que luego iban a la basura. Vaya trabajo. Ahora se el porque de ese rostro desganado. Sus enormes ojeras no era más que producto de este tedioso trabajo. ¿Cómo era posible mantener una rutina como esta por tantos años?
El resto de los días no habían sido más de lo mismo. Pero algo había cambiado. Mi ira y enojo se habían desvanecido como por arte de magia. ¿Acaso este ritmo de vida me habían llevado a meditar involuntariamente? Y esto la Directora Génesis me lo había resaltado al mismo tiempo de mi descubrir.
Me encontré con una yo tan ajena a mí. Volverme como esta mujer parecía mi destino. O eso creía.
La puerta de la burbuja repentinamente abrió en nuestras caras. Nadie la estaba manipulando. Pero la Directora Génesis me advirtió alejarme y estar alerta. Algo sucedería.
_ ¡Sostengalo con fuerzas, es aquí detrás de esta puerta!
Se oía aquella voz agitada cada vez más cerca.
Su boca derramando baba y espuma. Sus ropas rasgadas y brazos morados me enseñaron a un hombre fuera de sí mientras luchaba por soltarse de los dos instructores que lo sostenían con fuerza.
Pero fue dentro de la burbuja donde lo liberaron y dejaron a solas. Su cuello desnudo sin ningún tipo de inhibidor que detenga su don me intrigaba en que podría llegar a terminar todo esto. Era más que claro que había logrado quitárselo de alguna manera.
La Directora Génesis, rápidamente tomó la computadora e ingreso varios códigos mientras que otro hablaba al micrófono para calmarlo. La habitación se cubrió de un humo intenso y luego en su interior, la calma de ese individuo lo había invadido repentinamente.
_ Atacó a un grupo de novatos. Lo encerramos y procedimos acuerdo al protocolo, pero no notamos ningún tipo de evolución en él. Hasta que notamos que se había quitado el collar.
_ Hicieron bien en traerlo. Así veremos si esta perdido o no.
En el centro del blanco suelo, sentado como cuál niño abandonado, se escondía entre sus brazos aquel desquiciado. Las cámaras lo rodeaban tan perfectamente que podía detectar hasta el más mínimo movimiento involuntario. Pero ninguno veía las pantallas conmigo. Ellos solo se centraron en un único monitor. Oscuro y silencioso. Parecían unos ancianos tontos mirando una pantalla apagada a esperas de la misma nada.
_ Aquí. Aquí esta.
Yo no veía nada. No entendía que sucedía. Los enormes paneles ya no me sorprendían. Solo me centre en ese aislado monitor. Deseaba entender a que se debía su curiosidad y atencion.
Hasta que distingui a un niño asustado, golpeado y flotando en medio del agua. Muy parecido a él. Entendí que esa imagen que se aclaraba a cada segundo era su niñez.
A su alrededor todo un pueblo lo observaba mientras le arrojaban piedras. El pequeño pedía ayuda ante la corriente que lo arrastraba al precipicio pero nadie acudía a él. Pequeño y cortos flashes de recuerdo se iban descubriendo y demostrando el motivo del porqué estaba en esa locura sumergido. Claramente, todo aquello en su mente lo atormentaba y las terapias que había recibido no habían funcionado.
Ahora podía entender la tarea de la Directora Génesis, sus largas horas aquí, cada expediente y libro que tomaba, todo era nada más que para centrarse en momentos como este. Entendí que esta era mi oportunidad de lograr recuperar algo de mi memoria, o en su defecto, saber que fue lo que me había sucedido. Debo tomar aquellos libros y absorber cada lección con seriedad si quiero entender mi pasado. Me pareció tan maravilloso, aunque debo tomar mis precauciones, principalmente con Baell. Sabía que podrían quitármelo si no seguía sus órdenes.
Unos minutos después, aquel hombre no había pasado la prueba. Luego de ese examen había perdido totalmente la cabeza. Prácticamente, había vuelto a como antes y se lo llevaron de inmediato. La frustración en los rostros de todos me dejaron en claro cuál eran sus intenciones. Estas personas, en algún punto, de verdad intentan recuperar un poco la humanidad de algunos. Darles una segunda oportunidad era aprovechado por muy pocos. A mi mucho no me interesaba volverme como ellos, más bien mi intención era ser consciente de quien era, mi pasado y el porqué de aquel que me llama hija. ¿Cuál fue el motivo de aquel trato? ¿Qué fue lo que se llevó además de mi sombra? Y... ¿Quién es aquel que envió?
Sentía que tenía demasiadas dudas y tan pocas respuestas. Más bien, puedo decir que mis certezas eran absolutamente nulas. Pero sabía que alguna respuesta encontraría entre las hojas de uno de esos libros que ocultaba la Directora Génesis. Verla tan concentrada con el instructor me había dado una oportunidad muy clara de tomar uno de esos extraño libro. Logré alcanzar el más pequeño. Uno de tapas oscuras y con bordes dorados. Un tanto dañado pero aun legible. Sin tomar mucho tiempo en ver sus detalles, lo oculté ágilmente entre mis ropas holgadas. Era imposible que notaran que llevaba algo oculto.
_ ¿Me puedo retirar?
_ ¿He? Ha Lilit, aún sigues aquí. Claro ve directamente tú recámara. Dejemos el entrenamiento para mañana. _ Dijo totalmente desinteresada la Directora Génesis mientras daba la espalda a Lilit.
Aquel recorrido me había resultado tan eterno y extenso. Temía que a mi espalda venga aquella mujer con un ejército de asistentes en busca de lo que había sacado de su bolso. Me preguntaba ¿Qué tanto escondían estas páginas para que leyera a escondidas? Acaso... ¿ocultaban algo? Ahora mismo lo sabré.
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