Genesis

En mi adolescencia noté que entre mis hermanos había una gran diferencia de como mis padres me trataban. Siempre creí ser la hija preferida, la que cumplía con sus expectativas o era la más inteligente. Resultó ser que estaba equivocada. Siempre me habían gustado los vestidos de casamiento. Sus hermosas telas blancas tan bien trabajadas, su emotivo uso. No era en sí la boda lo que me fascinaban sino como aquel pálido color destacaba ante todos. No era el novio quien era el centro de atención, sino la novia quien vestía el color de la pureza.

Con el paso del tiempo fui prefiriendo vestir igual, pero mis padres preferían abrigarme hasta la nariz porque decían que era pecaminoso usar a mi corta edad un vestido como esos. Su sermón era siempre el mismo, los sacramentos del matrimonio no son un juego para una niña como yo. Claro que lo entendía. Pero no supe como explicarles cuál era mi fascinación. Mis hermanos no daban tanta importancia cuando mi padre daba las gracias a la mesa por los alimentos, o cuando mi madre oraba por las noches pidiendo por nosotros. En la iglesia el pastor nos enseñaba todo lo que era malo y correcto para nosotros los corderos. Estudie y estudie para enorgullecer a mis tristes padres, ya que ninguno de mis hermanos siguieron el camino que ellos les habían marcado. Yo era la menor de los tres, y era la única mujer. La diferencia de edad que me llevaba era la suficiente para llegar a los diez y terminar siendo hija única en la casa. Los otros dos Isaías y Josué habían huido de casa con dos jóvenes que habían conocido en un bar. Mi padre había enfurecido tanto que dejó de llamarlos hijos y mi madre solo oraba por mí.

Sentía tanta presión por su parte que llegue a pensar en unirme a la iglesia para escapar de ellos. Pero elegí un camino un tanto diferente.

Para cuando había terminado la escuela, un grupo de superdotados habían atacado mi casa. Mi padre intentó detenerlos, pero terminó gravemente herido y mi madre solo se ocupó de él. Olvidó que yo estaba escondida detrás de la puerta. El calor en la habitación hacía creer que la casa se había incendiado, pero no era fuego lo que había. Uno de los hombres que habían irrumpido se había convertido en una bestia enorme que llegaba a tocar el techo. Su piel negra relucía líneas brillantes que al gotear su sudor derretía lo que tocaba. Mi madre únicamente pedía a gritos por ayuda. Sabía que iban a morir si daba un paso más. Trate de detenerlos, pero solamente los distraje. Rieron de mi tonto intento de ayudarlos y terminaron por derribarme. Mi padre despertó y dirigió su mirada hacia mí. _ Eres libre Génesis. Fue lo que hizo que algo en mi despertara.

No recuerdo con detalle que sucedió, pero si tengo grabada en mi mente aquella blanca luz que cegó mis ojos, levantó mis manos y luego desapareció. Para cuando recupere la visión aquel malvado hombre había quedado inconsciente y desnudo. Su piel había vuelto a la normalidad, mi padre y mi madre ya no estaban heridos, pero mi habitación al igual que la casa habían quedado totalmente en ruinas.

Nunca tuve intenciones de destruirlo todo. Aquella había sido la primera manifestación de mi don. La única en la familia por muchas generaciones. Todos mis antepasados tenían la idea que los dones habían sido creados por alguna entidad maléfica. Por ese motivo fue que se habían aferrado y abrigado bajo la protección de la iglesia. El rostro de mi madre al notar en quien me había convertido la volvieron a alejar de mi. Ellos ya no tenían hijos, y yo no me volví más que su enemiga, por más que les haya salvado la vida y los cure de sus heridas, sus miradas de desprecio y terror me enseñaron que ese ya no era mi hogar.

Sin más que lo que llevaba puesto me encontré en la calle. Huérfana y abandonada dormí por varios días a oscuras de la sociedad con el temor de que los integrantes de la parroquia me encontrarán y quieran hacerme daño. Los humanos con algún tipo de don eran aberraciones de la naturaleza según la biblia que ellos poseían. Nunca había compartido esos pensamientos e ideologías cuando en la escuela nos lo enseñaban. Siempre pensé que debían existir personas de buen corazón. Terminé siendo yo misma el ejemplo de mis palabras. Nunca le haría daño a nadie. Me propuse aprender de mi don y ayudar a las personas en peligro. Así que comencé con pequeños animales que encontraba y poco a poco fui entendiendo como podía curar a las personas de la calle. Terminé siendo una salvadora y hasta una santa para muchos. Mis habilidades habían llegado a los oídos de un Doctor muy reconocido, pero que solo se ocupaba de ayudar a personas con grandes dones. Y un día me lo topé, muy malherido y sin sus pertenencias. Jamás imaginé que en ese momento me convertiría en una más de su empresa. Siempre fue muy agradecido por haberlo ayudado en ese entonces.

Comencé a estudiar junto con él la anatomía del cuerpo y como podían estar compuestos los humanos a diferencia de un superdotado. Eran tan diferentes que no podía entender el motivo de mi origen. Solo llegué a la conclusión de que mi don había sido nada más que un milagro. Al fin y al cabo tantos rezos de mi madre habían llegado más lejos de lo que pensaba.

Me metí tanto en el papel de curadora que llegue a armar un gran equipo de ayudantes. Yo sola no podría con todos. El Doctor estaba tan orgulloso de lo que había logrado que terminó nombrándome Directora de enfermería.

Muchas veces vi heridas tan graves que pensaba en hacer hasta lo último para ayudarlos. Desvelarme justo a aquellos antiguos libros prohibidos que el Doctor conseguía solo para mí, era algo cotidiano. Desarrolle mi don hasta llegar a ser la única superdotada sanadora y de ataque. La insignia en mi pecho, una cruz roja y el símbolo de los Míticos resplandecía en mi uniforme blanco. Esta era mi misión en esta vida. Y desde pequeña lo sabía.

Ese día lo recuerdo perfectamente. La llegada de varias personas desmembradas. Los restos de vaya a saber que parte del cuerpo pertenecían. Era todo tan aterrador. Mucho más cuando vi el rostro del Doctor Gabriel. Su mirada confusa y aterrada. Todos lo conocíamos por su gran trabajo en el campo de la investigación, incluso yo misma había estudiado de sus libros y teorías. Criticado por muchos y alabado por todos. Pero verlo en aquel estado era muy mala señal.

Para cuando me habían traído los cuerpos me era tan inútil revivirlos como unir sus partes. Jamás había visto algo semejante. El comentario que había llegado a oír era tan descabellado. Una joven los había matado y se los estaba devorando. Recordé a mi padre en aquel momento y reconocí el temor por los superdotados como estos. Pero todo quedó allí. Oculto del mundo y la realidad. No entendí por qué, pero deseaba saber más.

Una noche recibí un llamado urgente del Dr. Gabriel. Su desesperación me hicieron ir corriendo hasta su laboratorio. Lo que encontré allí no era más que un cuerpo sin vida de una joven. Sus súplicas me hicieron entender que tan importante era mi ayuda en esta situación para él. Traer de la muerte a alguien era algo que jamás había hecho. Pero me recordó los libros que había encontrado y había donado a mi jefe. Libros tan antiguos que eran prohibidos para todos. Había encontrado la fuente de aquella sabiduría tan valiosa para mí. De entre sus páginas doradas había recordado como seres de luz traían de entre la oscuridad un no vivo. Poner en práctica ello era algo que jamás imagine hacer. En aquel lugar solo estábamos nosotros tres. Me juro jamás dar a conocer mi hazaña. Y mi única posibilidad de ponerlo en práctica era esta. Así que lo hice, repetí diez veces la frase de aquellas páginas.

_ Et omnis, qui vivit et credit in me, non morietur in aeternum.

Mi esperanza de lograrlo eran tan bajas, pero el Dr. Gabriel estaba tan seguro de que regresara a la vida que continúe.

No podía creer como era posible ver nuevamente su pecho moverse. Su rostro pálido había recuperado su tono y sus heridas habían sanado. Su aliento de vida me dieron motivos a seguir leyendo aquellos libros.

Mi vida había continuado con total normalidad luego de aquello. Era como si nunca hubiese sucedido. Y con el paso de los meses había recibido aquella carta de invitación para ser parte del equipo selectivo para la Guardia Civil. Me resultaba tan vulgar en el fondo, pero a la vez deseaba ver que tan fuertes podían llegar a ser los postulantes.

Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo. Aquella joven que desbordaba vida era quien yacía en aquel laboratorio.

Su afán por luchar y proteger a aquel animal me sorprendían. Su aguante y resistencia no eran los que esperaba. Sabía que algo muy en el fondo existía para que el Dr. Gabriel la acompañará hasta aqui. Sabía que su obsesión y aquella masacre tenían alguna relación.

Capítulos
1 El trágico don (Contenido sensible)
2 Mi nueva casa.
3 ¿Quién eres?
4 La rata del pan rancio
5 Desnuda ante tu presencia (Contenido sensible)
6 Ruptura
7 Guardia Civil
8 Bajo mi sombra (Contenido sensible)
9 El mal hijo.
10 Desentendido
11 Tú que te haces llamar mi padre.
12 A prueba
13 Primer paso
14 Desconfianza
15 Genesis
16 Primer golpe
17 Cálmate niña
18 El libro oculto
19 Al otro lado de mi conciencia
20 Un voto de confianza
21 En tu piel por unos segundos
22 Dolor
23 Desahogate
24 Ante tus pies.
25 El hijo olvidado
26 Tú culpa (+18)
27 Deseos inalcanzables
28 ¿Qué has hecho?
29 Ilusión
30 Temed por su presencia
31 Un alma suplica por piedad
32 Huida.
33 Verde lavanda
34 Al otro lado del espejo
35 La gotera en el tejado
36 Verdad a medias
37 En la profunda paz me encontrarás
38 Mutuos sentimientos
39 Tu llama avivando mi incendio
40 Las dos caras de la moneda
41 Dictatorium
42 Éxtasis (+18)
43 Aquel recuerdo olvidado que regresa.
44 Entre lineas
45 Premonición
46 Buscando a Samuel
47 Encuentro desafortunado
48 La tormenta que se avecina.
49 El delgado cabello de luz
50 ¿Secreto u omisión?
51 Un rastro dividido
52 Evitando este maldito infierno
53 Lo que la tormenta trae.
54 Viviendo en mis pesadillas
55 ¿Segunda etapa?
56 Más allá de las palabras
57 La marca del miedo. (Contenido sensible)
58 El arma silenciada
59 Error de cálculos
60 La casa de los condenados.
61 Resurgimiento de las Tinieblas
Capítulos

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1
El trágico don (Contenido sensible)
2
Mi nueva casa.
3
¿Quién eres?
4
La rata del pan rancio
5
Desnuda ante tu presencia (Contenido sensible)
6
Ruptura
7
Guardia Civil
8
Bajo mi sombra (Contenido sensible)
9
El mal hijo.
10
Desentendido
11
Tú que te haces llamar mi padre.
12
A prueba
13
Primer paso
14
Desconfianza
15
Genesis
16
Primer golpe
17
Cálmate niña
18
El libro oculto
19
Al otro lado de mi conciencia
20
Un voto de confianza
21
En tu piel por unos segundos
22
Dolor
23
Desahogate
24
Ante tus pies.
25
El hijo olvidado
26
Tú culpa (+18)
27
Deseos inalcanzables
28
¿Qué has hecho?
29
Ilusión
30
Temed por su presencia
31
Un alma suplica por piedad
32
Huida.
33
Verde lavanda
34
Al otro lado del espejo
35
La gotera en el tejado
36
Verdad a medias
37
En la profunda paz me encontrarás
38
Mutuos sentimientos
39
Tu llama avivando mi incendio
40
Las dos caras de la moneda
41
Dictatorium
42
Éxtasis (+18)
43
Aquel recuerdo olvidado que regresa.
44
Entre lineas
45
Premonición
46
Buscando a Samuel
47
Encuentro desafortunado
48
La tormenta que se avecina.
49
El delgado cabello de luz
50
¿Secreto u omisión?
51
Un rastro dividido
52
Evitando este maldito infierno
53
Lo que la tormenta trae.
54
Viviendo en mis pesadillas
55
¿Segunda etapa?
56
Más allá de las palabras
57
La marca del miedo. (Contenido sensible)
58
El arma silenciada
59
Error de cálculos
60
La casa de los condenados.
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Resurgimiento de las Tinieblas

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