El gran número de muertes era cada vez mayor en el mundo. Las personas se ocultaban por doquier del gran mal que se había despertado. Los grupos rebeldes ya dominaban las calles y los altos mandos no tenían poder. Las armas eran inútiles contra ellos.
La desesperación fue tal que los hombres dotados de cada familia comenzaron a reunirse con el fin de organizar un plan para luchar contra ellos. Pero fácilmente eran superados en número y fuerza.
Los hechos fueron tan difíciles de controlar que comenzaron a ofrecer recompensas a aquellos superdotados que se unan a la lucha contra los rebeldes. Y así, poco a poco fueron sumándose y aumentando los interesados en la lucha.
La guerra había disminuido notablemente al igual que los rebeldes. La defensa era cada vez más fuerte. Por lo que se ideó la creación de un centro de adiestramiento para ataque y defensa.
Allí los superdotados más inteligentes estudiaban estratégicamente cuál era la forma menos destructiva de actuar en la ciudad y evitar heridos.
Pronto notaron la gran diferencia que existía entre ellos. No sólo por sus dones, sino en como algunos atacaban o defendían con mayor facilidad.
También se estudió, desde sus orígenes y clasificó acorde su letalidad. Partiendo con los menos fuertes como Épicos, Maestros, Gran maestro, Leyendas y Míticos. Este último, sólo se había podido ver una sola vez en la historia, en la masacre del Internado para superdotados de máxima seguridad.
Todos temían que aquel individuo volviera a aparecer. Aunque desde aquel entonces no se supo más de él. Algunos lo culpan del crecimiento de los grupos rebeldes, otros creen que volverá con un ejército para destruir todo así como él lo había anunciado.
Este fue el principal motivo de la unión de la sociedad. El resurgir de La Guardia Civil había comenzado.
Hombres y mujeres acudían en busca de dinero y trabajo. Allí eran observados, estudiados y entrenados para su correcto desempeño en la lucha.
Psicólogos meticulosamente habían creado tecnología tan avanzada que podían predecir si serían leales a la sociedad. Todos aquellos que perteneciera a la Guardia, velaría por la seguridad social.
Grupos selectos eran clasificados acorde la emergencia. Grandes maestros de defensa acudían cada que había un incendio. Enfermeros en curación hacían milagros en esas situaciones al igual que Míticos mitigaban las llamas y los destrozos.
En los centros de rehabilitación se podían encontrar tanto Míticos como Leyendas de ataque y defensa especializados en conflictos rebeldes.
Pocos fueron los que seguían atacando a la sociedad. Pero la Guardia jamás descansaba.
Si bien los puntos de conflictos eran pocos, algunos resultaban llamar la atención de los superdotados. La complejidad y coordinación de los rebeldes les daba el indicio que alguien los lideraba.
El temor a aquel superdotado que dominaba masas era cada vez más grande.
Ese día habían atacado un pequeño poblado en la zona rural. Ya no se dirigían a las grandes ciudades sino a los más alejados de ellos. Zonas menos protegidas en fuerza.
La Guardia Civil advirtió a los Leyendas que traten de estar distribuidos en diferentes distritos para actuar en caso de ataque masivo. Para ellos todo esto les resultaba un chiste. Prácticamente, ninguno hacía frente a ellos. Hasta que ocurrió.
Mi interés por el conocimiento a ellos había comenzado cuando mi abuelo me contaba las historias del inicio de los dones y de cómo la iglesia los condenaba como pecaminoso o producto del diablo. Los señalaban como demonios hasta que comenzaron a notar que aquellos a los que ellos acusaban tenían el don de curar, proteger y ayudar a la sociedad. A partir de allí, uno de los clérigos comenzó a incluirlos a su ordenanza sagrada, enseñándoles las palabras de dios y sus mandamientos. Este había caído enfermo y falleció en pocos días. Toda la iglesia lloro por él, incluso los superdotados que hicieron lo imposible para curarlo. Hasta que uno de los niños que fue a despedir sus restos descubrió su don volviéndolo a la vida. Esto fue considerado un milagro por la iglesia y sus devotos. La visión que tenían de ellos fue considerado ángeles enviados por Dios.
Este era una de las tantas historias que habían llamado mi interés. Pedí a mis padres acudir a la universidad de ciencias, ya que podía contener en mi memoria todo lo que en una enciclopedia decía. Mi cerebro era el de un genio para mi corta edad. Para cuando llegue a los veinte, tenía un sinfín de maestrías y doctorados colgados en mi pared. Comencé a relacionarme con grandes científicos y así llegué a formar parte de la Guardia Civil.
Mi teoría de que estos dones eran provenientes de entidades desconocidas para nosotros les resultaba descabellada. Pero ninguno se atrevía a explicar un origen.
Mi teoría y fundamentación de los hechos era tan real que había recorrido el mundo. Gran parte de la información la recibí de mi padre, antiguo sacerdote que abandono la iglesia debido a las aberraciones que cometían debido al fanatismo y miedo hacia los dones. Él fue testigo de los rituales que se hacían en las profundidades de sus templos benditos. Todo era en nombre de Dios, según ellos, y mi padre noto que aquello era solo una excusa para utilizarlos a su beneficio y obtener algo de ellos. Papá había sido obligado a formar parte de aquello y fue uno de los pocos considerados milagros. Obtuvo el don del conocimiento. Así fue como yo lo adquirí y lo perfeccione. Utilice cada herramienta que tenía a mi alcance. Utilice a mi padre hasta sus últimos días en esta tierra. Por suerte no omitió ningún detalle. Y mi madre, con un don considerado inútil para el resto, resultó ser perfecto para mí. El don del conocimiento sumado al de la lectura de las personalidades, me convirtió en el único superdotado Leyenda hasta el día de hoy. Mi incorporación a la Guardia Civil sirvió en la clasificación de los nuevos postulantes. Tan solo una breve lectura o observación de ellos me bastaba para saber hasta sus más oscuros secretos. Puedo incluso ver el origen y nivel de superdotado que pueden llegar a ser. Un visionario o adivino me dicen algunos.
Pocas veces me han llamado para participar de un enfrentamiento en la calle. Cuando la situación se empeora y los rebeldes son difíciles de detener, es ahí cuando más me necesitan.
Así ocurrió ese día. Pero mi lectura fue tan vacía como la mirada de aquella muchacha.
La alarma de mi pulsera se había activado repentinamente esa mañana. Por un momento me asusto, ya que mi concentración en mi nuevo libro era enorme. Tan viejo como los cuentos de mi abuelo era cada página que corría. Dibujos e imágenes absurdas de seres de luz que bajaban del cielo y seres denla oscuridad provenientede las profundas entrañas del infierno, luchaban contra los humanos indefensos. Sus letras me resultaban conocidas, pero su composición y oraciones me eran ajenas. No sabría explicar como, pero llegué a entender poco a poco lo que ese nuevo idioma decía. Sus nombres, su relación y rituales me fascinaban. En menor medida era prácticamente esta vida. La iglesia, los rebeldes y los no dotados. Todo me era tan familiar.
Rápidamente, tomé mi equipo de protección. Pues mi don no es ni de ataque ni de defensa. Así que debía tener mucho cuidado. Mi trabajo es solamente analizar e informar que tipo y nivel de dotado enfrentaría la Guardia Civil. Jamás pensé encontrar algo como aquello. Con tan terrible escenario y aquella incertidumbre... ¿Qué eres?
¿Cómo era posible? Mire tu rostro y supe de inmediato que no era una amenaza, aunque sus hechos me alertaba enormemente.
¿Un milagro? ¿Una maldición? Era demasiado tarde para que alguien de su edad adquiera un don. ¿O las historias que oía de pequeño, aquel hombre de la iglesia... todo aquello era verdad?
Mi corazón decía una cosa y mi cerebro decía otra. No existe tal cosa. Esto es hecho de otro superdotado, pero mi corazón se inclinaba a aquellos viejos relatos.
La Guardia Civil esperaba mi orden. ¿Qué orden podría darles? Ni siquiera yo entendía lo que veía. Un humano, un superdotado, un recipiente vacío, algo sin emoción ni recuerdo. Era tan tarde. Habíamos llegado tarde a ayudar.
Las alarmas se habían centrado en aquel incendio del centro comercial que habían iniciado esos dotados tontos y aburridos. Solo con intención de llamar la atención y llevarse algunas pocas cosas. Inútiles para algunos.
La alarma de delito que sonó aquí fue mínima. ¿Por qué? Si lo que vemos aquí es una de las aberraciones más grandes y terribles que vimos.
Sugerir atender un grupo minoritario en lugar de un grupo de pulseras rojas. O eso es lo que parecían...
¿Algún inhibidor? Posiblemente... Pobres... Nunca imaginaron algo como esto... ¿O acaso esta muchacha los provocó? O aquella otra tal vez...
Y ahí estaba. Retorciéndose de placer, con su rostro desfigurado, su vista perdida y sonriente. Vaya a saber que pensara... Mi don aquí es nulo, inútil. Me ganó una muchacha que había perdido la cabeza...
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 61 Episodes
Comments