Pesadillas

La arrastró hasta la espesura del bosque, estaba en un estado de semiconciencia, los miembros no le obedecían. Sentía aquel maldito monstruo mirándola y toqueteando su cuerpo. Volvió el rostro asqueada, el hombre le descargó una bofetada que hizo que todo le diera vueltas, cuando aquel perro rabioso sacó un cuchillo para cortar su vestido ella juntó todas sus fuerzas y gritó una palabra, una plegaria.

- Sadek - el hombre iba a pegarle una vez más, pero de las sombras emergió una figura atemorizante y lanzó al bribón a varios metros de distancia.

Era Sadek, pero sus manos terminaban en afiladas garras y la cara presentaba rasgos lobunos con los colmillos sobresalientes y una expresión terrible en sus ojos. Mikel llegó tras el, inmediatamente socorrió a Adelaida, mientras Sadek se posicionó sobre el hombre y comenzó a golpearlo salvajemente, no podía contenerse de manera alguna, de pronto una mano temblorosa y helada en su hombro lo paralizó por completo, no pudo evitar volver hacia Adelaida el rostro, metamorfoseado cubierto por la sangre de su atacante. La chica se apoyó en el, impuso sus manos sobre el hombre que estaba al borde de la muerte, entonces lo curó. Sadek aún en aquella forma, la sostuvo mientras ella se desvanecía y el volvía lentamente a su forma humana. Antes de caer en la inconsciencia, susurró en su oído una frase que lo dejó atónito:

- Llévame a nuestra casa mi amor.

- Sadek, - dijo Mikel, que también la había escuchado- debemos irnos, será peor si tenemos que dar explicaciones, afortunadamente llegaste a tiempo.

Sadek la miraba, mientras se ponía en pie como un autómata, de pronto se volvió hacia el hombre en el suelo que ya abría los ojos y le dijo:

- Esta chica en su infinita bondad, cree que hay bien en todos, si te veo acercarte a ella de nuevo o a cualquier mujer de esta villa, te sacaré los ojos y haré que te los comas crudos, quedó claro?

El hombre asintió temblando cual cordero, sin atreverse a mirar al príncipe.

Este montó en su fiel Savag y emprendió la marcha hacia el Palacio de Invierno, seguido de Francis que llevaba a Zonia en su montura. Era bien entrada la madrugada cuando desmontaron. Zonia se había despabilado y al bajarse caminó sin dificultad. Adelaida llamaba a Sadek una y otra vez, el le contestaba, acariciaba su mejilla golpeada y le decía bajito al oído que estaba con ella, la llevó a las termas, Zonia se unió a ellos, la desvistió y la baño, luego Sadek la llevó a su cuarto y se recostó junto a ella. En la mañana se despertó y constató que había recuperado el color en las mejillas aunque tenía un cardenal que demoraría semanas en desaparecer. No sé movió de su lado y la dejó dormir a gusto, en la tarde aún no despertaba y comenzó a llamarla bajito, con dulzura, sin atreverse a tocarla. Había escuchado historias de mujeres que luego de pasar por situaciones similares rechazaban todo contacto con los hombres. Esto unido a que lo había visto transformado en aquella forma y cubierto de sangre bastaba para convertirse en el monstruo de sus pesadillas.

Ella abrió los ojos con pereza, al verlo sonrió, pero una mueca de dolor se dibujó en su rostro acto seguido, se llevó la mano al lado de la cara que tenía golpeado, los recuerdos le llegaron de pronto. El horror la invadió, mientras comenzaba a llorar cubriendo su boca para no gritar de miedo. Sadek no sabía bien si era por el hombre o por el. Extendió una mano, el tenía ahora tanto miedo como ella, miedo a su rechazó. Por el contrario, ella lo asió con fuerza y lo atrajo hacia sí. El se recostó callado junto a ella la abrazó mientras ella se acurrucaba en sus brazos.

- Estoy aquí - dijo él - no pienso dejarte jamás.

- Gracias por estar siempre- pudo susurrar ella.

Cuando terminó de llorar lo miró a los ojos y le acarició el rostro, el corte qué tuvo unas semanas atrás le había dejado una pequeña cicatriz, Adelaida le tocó la misma con ternura y le dijo:

- Muchas chicas te lo deben de haber dicho, pero eres el hombre más hermoso del mundo.- Sadek se quedó de piedra, lo cierto es que había tenido varias compañeras sexuales, tenía trece años la primera vez que un soldado metió una mujer en su habitación, era una prostituta de la ciudad, había disfrutado mucho el acto sexual, y a su regreso a Ezila le había preguntado a Néstor. El anciano se había quedado impresionado, mas le contó todo lo que sabía del tema, le explicó que el sexo podía ser un acto carnal simplemente y reportar solo placer o podía ser un verdadero acto de amor, una prueba de fe ciega y confianza en la pareja, no había sexo más maravilloso que el que se practicaba con el ser amado. Fue la primera vez que Sadek había anhelado algo así. Había practicado el sexo por puro placer un millón de veces, por vanidad había aprendido a interpretar a las mujeres y era capaz de enloquecerlas, había recibido cumplidos de todos los tipos, pero nunca ninguno le había llegado tan profundo como el de Adelaida. Ciertamente desde que la había traído desde Valtran, había perdido el interés en las otras, siempre la había amado, se había demorado en identificar ese sentimiento y jamás pensó que alguien tan oscuro como el pudiese sentir algo así por alguien, le sonrió y le contestó:

- Viniendo de la mujer más hermosa del mundo significa mucho. - dijo sonriendo, mientras le besaba la frente y le metía la nariz en el pelo apretándose más contra ella. Adelaida se hubiese quedado así el resto de su vida, le gustaba todo de el, su olor la enloquecía.- Hay algo que deseo hablar contigo - dijo serio.

- De que se trata?

- Ese hombre, lo que iba a hacerte, quiero que sepas que no es así, tu madre no está, y no creo que Voldrek quiera explicarte nada de esto, pero el sexo no es así- Adelaida puso los ojos como platos, se esperaba cualquier cosa menos aquella conversación- No me mires así, presta atención por favor es muy díficil de explicar mirando esa expresión en tu rostro.- ella comenzó a sonreír, pero le prestó atención- Hablo en serio niña.- ella paró de reir y el comenzó nuevamente- Solo hay dos razones válidas para tener sexo, placer y amor, todo se reduce a eso, es un acto voluntario, nadie, antes o durante el acto en si puede obligarte a nada, porque eso sería violentar tu intimidad. Quedó claro?

- Te equivocaste con respecto a papá, él ha abordado el tema en varias ocasiones conmigo, la primera vez fue a penas sangré estaba aún en Valtran, tenía once años, a pesar de que mamá aún vivía papá fue quien hizo los honores, me dijo que una mujer debía conocerse a sí misma para que el hombre respetara sus necesidades y a partir de ahí comenzaron varias conversaciones incluso a veces toca el tema en alguna carta.

- Pues es exactamente eso- Sadek estaba sorprendido, su padre jamás había hecho algo así por él- Amas mucho a tu padre verdad?

- Con locura - dijo con una sonrisa, al sentir el dolor en la mejilla se puso seria- papá se muere si ve esto.

- No voy a contarle, si es lo que te preocupa, pero vamos a hablar de lo ocurrido luego.

- Entiendo.

- Dentro de poco se sirve le cena, puedes comer aquí o bajar si te sientes con fuerza.

La cena transcurrió sin preguntas incómodas y días después Adelaida volvió a su rutina. Una mañana en la Villa al llegar con Zonia y su escolta vió un grupo de personas aglomerados junto al Sanatorio y escuchó el llanto de dos niños:

- Qué ocurre- preguntó acercándose. Sus ojos chocaron con la imagen desgarradora de la pequeña Dafne con los vestidos desgarrados y cubierta de golpes sus hermanos pequeños se aferraban a ella y gritaban su nombre en vano, la vida se había abandonado aquel cuerpecito menudo, tenía en el cuello marcas propias de estrangulamiento. Adelaida revivió la imagen del violador en el bosque, como sujetó su cuello como la golpeó en la mejilla, el corte en la ropa de la chica estaba hecho con el mismo tipo de cuchillo. Algo atrajo su mirada un movimiento que captó con el rabillo del ojo, desde una esquina, el maldito observaba su obra con una expresión de satisfacción. Adelaida caminó hacia el con desición. El hombre no la vió hasta que fue muy tarde. Un guardia caminó tras Adelaida y al ver la escena sujetó al hombre que intentaba escapar. La princesa se paró firmemente y comenzó a murmurar unas frases en un lenguaje muy antiguo. El hombre se retorcía y gritaba de dolor sangre. El soldado lo soltó, cayó muerto al suelo mientras la sangre brotaba de sus ojos oídos y nariz.

- Que has hecho Adelaida? - preguntó Néstor detrás de ella.

- Acabo de evitar que las niñas de este pueblo , duerman envueltas en pesadillas.

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Comments

Ido Rojas

Ido Rojas

se lo merecía, un volador no puede vivir libremente

2024-03-05

4

Irma Ruelas

Irma Ruelas

😡😡😡😡😔🙄🫣🤔🤨🤬🤬🤬

2024-02-29

1

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