Fue idea mía - contestó Adelaida - quería medirme contra un rival digno.
Sadek la miró sin dar crédito a lo que acababa de escuchar:
- En qué estabas pensando Adelaida te pudiste matar.
- Solo pudo conectarme un golpe y fue porque me distraje, por tu culpa de hecho.
- Oye, si te sirve de consuelo yo quedé peor qué ella, tiene un gancho derecho muy bueno. No tengo nada que señalar excepto que realmente se distrajo, supo usar mi fuerza en mi contra fue hábil, rápida y se dejó guiar, me apena decirlo, pero de no ser por ese instante jamás la habría tocado. - dijo Mikel sacudiéndose y extendiendo su mano a Sadek - Soy Mikel, rey de Valsang.
Sadek se quedó mirando la mano extendida, normalmente le partiría la cara al tipo, no toleraba la idea de que algo dañara a Adelaida, pero ese extraño le hizo revivir algo por dentro, una sensación de añoranza se apoderó de él, aquel hombre le recordaba a su madre, los mismos ojos, el mismo acento.
- Soy Sadek - dijo tendiéndole la mano con desconfianza - príncipe de Trodon. Nos conocemos?
Mikel le sostuvo la mano y lo miró a los ojos con una profunda tristeza reflejada en ellos y respondió:
- Lamentablemente no, pero te ofrezco mi amistad y la de mi gente.
- Gracias, fue una buena pelea. Ahora sí me permites me gustaría descuartizar a ese viejo loco.
Entre tanto, Adelaida se había acercado a Zonia que recogía el dinero de las apuestas.
- Porqué le has avisado a Sadek? - preguntó Adelaida furiosa.
- Tu objetivo era que se enterara para que te sacara de aquí
- Si, pero cuando todo hubiese acabado, esto pudo haber sido un desastre.
- Ganamos mucho dinero
- No me importa el dinero Zonia, solo no vuelvas a hacer algo así a mis espaldas.
- Haré lo mismo todas las veces que piense que estás en peligro - dijo Zonia dejando de contar el dinero y mirando a Adelaida- eres mi hermana aunque no lleves mi sangre, mi única familia. - se le quebró la voz y se le llenaron de lágrimas los ojos, Adelaida la abrazó.
- No soy tonta, nunca me arriesgaría sin sopesar toda la situación, puedo prometerte que nunca volverás a estar sola mientras yo viva hermana mía - le dijo Adelaida secando sus lágrimas y sonriendo- Auch en serio me duele.
- Con vinagre sal y hielo se te quita ya verás, ahora vamos a que te cambies.
Ambas subieron a su habitación donde Adelaida tomó un largo baño y se colocó un vestido sencillo de lana azul pues el día anunciaba nieve, trató el moretón en su mejilla y decidió ir a ver a Néstor. Al llegar al despacho del druida escuchó una conversación.
...No queda nada del niño feliz que fue, lo mataron viejo y yo, yo, no hice nada, donde ella esté se debe de estar revolcando en su tumba, desprotegí a su hijo, mi sobrino, pero el viejo fue aún peor, aún no la perdona, sin embargo lo he visto vigilar al chico desde la sombras...
- No fue tu culpa, hubieses llevado al continente a la guerra…. - de pronto el druida detuvo la conversación - Pasa Adelaida.
- Maestro, Majestad- dijo Adelaida haciendo una reverencia- puedo venir más tarde.
- No tranquila, hicimos un trato y cumpliste tu parte, a partir de hoy puedes vivir en el Palacio de Invierno, pero tu plan de estudios es el mismo y no cambiaré tu calendario de pruebas.
- Si señor, no se arrepentirá- dijo Adelaida abrazando al anciano que la estrecho con una sonrisa- hay niña mía, es muy noble lo que quieres hacer, ojalá no salgan lastimados.
- Recuerda que debes escribirle a mi padre culpándome por lo que ocurre.
- En qué andan ustedes? - dijo una voz desde la puerta.
-Estaba agradeciéndole a Néstor por permitirme la pelea.- le respondió Adelaida a Sadek.
- Justo de eso quiero hablarte, no te quedarás más en la escuela. Regresarás a Valtran, le escribirás a tu papá le dirás qué lo extrañas y deseas volver.
- Ni de broma, voy a terminar mi educación - contestó Adelaida airada - quién te crees para decidir mi destino - le dijo dando con su dedo en el pecho del príncipe y mirándolo a los ojos con fiereza.
- Escúchame bien pedazo de mocosa consentida, yo estoy a tu cargo y mientras estés aquí harás lo que yo diga- le dijo Sadek haciendo el mismo gesto con su dedo en el pecho de Sadek y sosteniendo su mirada retadora.
Mikel miró a Néstor, ya iba a intervenir cuando el viejo rompió la tensión imperante.
- Puedo dar mi opinión?
- No -dijo Sadek
- Si maestro - dijo Adelaida sin dejar de mirar Sadek.
- El Palacio de Invierno está a menos de dos horas, Adelaida puede ir y venir sin peligro, qué viva allá, estará bajo tu cuidado y vigilancia y tendrás una copia de su programa de estudios así sabrás en qué se interesa.
Sadek miró a Néstor incrédulo.
- Como se te ocurre, no está bien, hasta yo lo sé- dijo Sadek- además es una desobediente, solo la aceptaré allí si jura obediencia.
- La palabra empeñada es sagrada no puedo jurar lo que no cumpliré.- dijo Adelaida bajando la mirada y sintiendo que toda la jugarreta se venía abajo.
- Esta discusión no tiene sentido, - intervino Mikel mientras Adelaida y Sadek lo miraban confundidos- ambos están siendo inmaduros y están viendo todo desde una perspectiva errada, hagan un pacto donde cada uno obtenga una ventaja a partir de lo que ceda. Es un principio de la diplomacia.
- Prometo escucharte considerar tu consejos o advertencias y seguir tus indicaciones siempre que sean razonables.
- Yo ... Sadek la miró a los ojos y vió la expresión suplicante en su mirada- solo espero no arrepentirme de esto.
Adelaida saltó y lo abrazó fugazmente mientras le guiñaba el ojo a Néstor.
- Me comportaré muy bien, de hecho mi tiempo libre lo dedicaré a cocinar, tú podrás ser el catador. - dijo Adelaida con alborozo.
- Ya me arrepiento - murmuró Sadek compungido.
Los tres estallaron en carcajadas, tras lo cual acordaron que las chicas se trasladarían una semana después. Cumplido el plazo y muy avanzada la tarde del séptimo día Sadek llegó con Francis y varios soldados para llevarlas. A su llegada cenaron, y luego charlaron durante un rato, hablaron de su vida en la escuela, de sus dulces favoritos, de técnicas de combate, la luna estaba en todo su esplendor cuando decidieron ir a dormir. Justo antes de entrar a su cuarto Sadek le dijo a Adelaida:
- Espera tengo una sorpresa para ti.
- Ah sí, de que se trata? - preguntó curiosa Adelaida.
- Abre la puerta- la habitación estaba a media luz en la chimenea ardía un fuego fatuo que mantenía la temperatura agradable, en el centro una espaciosa cama con dosel y cortinas de encaje blanco, también había varios muebles de caoba con incrustaciones a juego con la cama, Adelaida se adelantó y le llamó la atención una cadena que pendía del techo - Tira de la cadena- Adelaida obedeció llena de seguridad mientras Sadek permaneció en la puerta, en el techo se abrió una escotilla y miles de pequeñas piedras incrustadas en el techo y las paredes comenzaron a fulgurar con la luz de la luna qué se colaba como si de un cielo estrellado se tratara. Adelaida se quedó pasmada con la boca abierta, era como caminar en medio del firmamento rodeada de cuerpos celestes.
Se volvió hacia Sadek, ( aún sin voz)que la observaba con una inmensa sonrisa en él rostro, ella corrió hacia el y lo abrazó emocionada.
- Bienvenida a tu nuevo hogar princesa.
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Comments
AMAZONAS44
que hermoso 💚
2024-08-17
1
Rosa Guerricabeitia
q amor mas dulce y tierno q se tienen la verdad enamorada de tu novela /Heart//Heart//Heart/
2024-05-10
1
Irma Ruelas
❤️❤️❤️❤️❤️
2024-02-28
3