Era la primera vez que se separaba de sus padres, creció en una jaula de oro, la maldad, la muerte y la miseria fueron palabras abstractas y carentes de un significado palpable para ella. Contaba 12 años, fue siempre una niña traviesa, curiosa inteligente, pero carecía de disciplina, sus padres la habían mimado en exceso, pero no por eso era una malcriada. La amó desde la primera vez que la tuvo en brazos, no supo hasta mucho tiempo después qué era aquel sentimiento, se estaba convirtiendo en una mujer bellísima, su Adelaida tenía una cabello negro con tonos azulados, y los ojos de un profundo azul oscuro. Era menuda, de gestos delicados, empezaban a insinuarse en su cuerpo las primeras curvas y apenas se le redondeaban las caderas un poco. A veces le parecía que si la tocaba iba a romperla, pero cuando la veía Sadek no podía evitar abrazarla con fuerza como sí quisiera guardarla para sí, protegerla hasta del aire que respiraba. Ahora la miraba cabizbaja dentro del carruaje, no había vuelto a llorar, pero su mirada estaba perdida, su cabeza estaba revuelta. Daba sus primeros pasos en un mundo que no conocía y sus pilares se habían derrumbado, cuando Voldrek le comunicó que la enviaría a Ezila no podía creerlo, incluso se atrevió a cuestionarlo. Él también fue niño una vez hace mucho tiempo y recordaba como se sintió cuando murió su madre la sensación de pérdida y abandono, el agujero en su corazón que no se llenó jamás con nada, ni Adela con su inmensa ternura pudo suplir la falta de su madre de la cual solo conservó un curioso medallón (que consistía en un dragón de oro con las alas abiertas en posición de ataque con incrustaciones de piedras preciosas) y el retrato hecho a lápiz por su mano infantil. Su padre le había prohibido mencionar su nombre, llorar en las noches, sonreír, aprender a leer, lo aisló de todos le puso un arma en las manos y le enseñó como usarla, con solamente nueve años estuvo en su primer combate, aún tenía pesadillas.
Sadek iba sumido en sus pensamientos, Adelaida lo miraba a través de la ventana del carruaje. Era alto, muy bien parecido, de hecho si un hombre podía ser ejemplo de belleza era él, su precioso Sadek tenía un cabello oscuro con rizos rebeldes y largos que solía atar con una cinta de cuero, y tenía unos ojos negrísimos, con una mirada profunda, tan triste que al mirarlo sentía la necesidad de consolarlo. Era muy alto poseía una fuerza descomunal, su voz era firme, su postura la propia de un militar, manejaba casi todas las armas, era inteligente, cariñoso. De pequeña, durante una de sus visitas a Valtran, Adelaida se escabulló en su habitación y él le permitió que se quedara a dormir con él, desde entonces, se les volvió costumbre, todas las estancias del príncipe en Valtran tenían para Adelaida el aliciente de dormir con su primo. Cuando Sadek la abrazaba, era como llegar a casa después de estar errante por mucho tiempo.
- Vas a tumbarlo del caballo - dijo Zonia que había estado mirando a Adelaida.
— Qué dices?
— A Sadek, lo tumbarás con tu mirada.
_ Solo estaba pensando creo que no miraba a Sadek en particular, lamento no haber prestado atención, lo siento.
_ No te disculpes, el me cae muy bien, a leguas se nota que es buena persona.
_ Si, así es
De pronto los ojos de Zonia cambiaron de color y su voz adquirió un tono grave, mientras su piel palideció y dijo tomando la mano de Adelaida.
_Eres suya sus destinos se cruzan, están unidos por un dorado hilo invisible, el pasado y el futuro convergen entre el lobo y la última bruja, sus hijos serán los reyes de todo cuanto vean tus ojos, hay una montaña de muerte y sangre sobrevolada por un dragón que es cabalgado por un lobo, y en la oscura fortaleza se ocultan los secretos de la que será herida de amor. Montarás en su caballo veras muerte desde sus ojos, sentirás su alma quebrarse y no podrás hacer nada.
_ Zonia qué te pasa? - dijo Adelaida asustada- Sadek , Sadek.
El carruaje se detuvo y el príncipe se precipitó en su interior
_ Que le ocurre- pregunto alarmado al ver a Sonia
_ No lo sé se ha puesto así de pronto-
Sadek tocó a Zonia y esta agarro fuertemente su mano
- Hijo de la luna, nieto de quien tiene todas las respuestas, viniste a este mundo a ganar batallas, juegas a la guerra como juegas al ajedrez, pero estás perdiendo contra ti mismo porque eres tú mejor oponente. Solo habrás ganado cuando el rey caiga y el dragón se alce, bailaras bajo la luna llena con tu amada en brazos y el corazón satisfecho.
Zonia cerró los ojos, su figura menuda se estremeció y de su boca salió un vapor que se dibujó en el cristal de la ventana del carruaje mostrando un lobo y una rosa.
Luego de esto abrió los ojos y miró perpleja a sus compañeros de viaje y los soltó a ambos.
- Lo siento, me ha vuelto a pasar, incluso vaticiné la muerte de mi padre, por favor no se asusten- murmuró Zonia ante la mirada estupefacta de Sadek y Adelaida.
- Tranquila, no estamos asustados, solo intrigados- dijo Adelaida saliendo de su estupor.
- Presiento que este será un viaje muy interesante - dijo Sadek entre el asombro y incredulidad. - y a penas comienza.
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Comments
AMAZONAS44
wuooooo les dijo el futuro 😱😱 sobre advertencias no hay engaño
2024-08-17
1
Irma Ruelas
😍😍😍😍🙏😒🙄🤨🫣🦹🧝
2024-02-27
8
Marian Contreras Cardenas
la profecía de ambos eres nieto de la luna
2024-01-25
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