Lizbeth, necesitaba saber el paradero de su hijo, así que lo mejor que
podía hacer era viajar a Italia.
Como excusa tenía que ir a visitar a su amiga Margot, que hacía años no la veía
y le había enviado una invitación para que fuera a visitarla.
Salió de Charente, no sin antes pedirles a sus padres que no dieran información de donde estaba. Sus padres no
entendían el porqué, pero, ellos harían lo que ella solicitaba.
Fue un largo viaje para Lizbeth pensaba tantas cosas, sobre todo en su
pasado, los errores que había cometido con Carlos, ese amor desenfrenado la
había llevado a esa situación tan baja de regalar a su hijo. Consideraba que si
lo encontraba todo cambiara para él y ella.
Le surgían tantas preguntas, ¿Cómo sería? De tez blanca, cabello claro,
oscuro, lacio, crespo, su voz, se le venían a la mente muchas imágenes. Estaba
emocionada, pero también asustada. También se preguntaba cuál familia lo había
adoptado, si esa familia se lo devolvería, si aún estaba en el orfanato, si
estaba vivo, estaba a punto de enloquecer.
El primer paso era ir a visitar a Margot, ella le daría la primera indicación de donde estaba su hijo.
Lizbeth no llegó a casa de su tía y menos a casa de su amiga, ella sabía que Carlos, la buscaría al no encontrarla en el ducado.
Debía tomar ventaja de ese tiempo, antes que notara su ausencia.
Busco un hotel en una zona, bastante humilde, así pasaría más
desapercibida, por ende cambio sus vestiduras. Ya cuando estuvo instalada,
envió un mensajero para que Margot fuera a verla.
Margot recibió la nota, que su amiga le envió. Y le envió respuesta con el
mismo joven
La nota decía.
Querida amiga, me da gusto saber que ya estás acá. Iré a visitarte el día
de mañana en horas de la mañana. Lizbeth
recibió la respuesta de su nota.
En esa tarde que estuvo sola, salió por la ciudad y averiguo por los
diferentes, orfanatos que estaban cerca y no tan cerca de la ciudad.
Margot fue muy cumplida y en horas de la mañana ya estaba visitando a su
amiga.
¾ Amiga, qué alegría verte, ven dame un abrazo, ingrata porque hasta ahora vienes a
visitarme.
¾ Amiga,jamás te he olvidado, solo me alejé de esta ciudad que me trae tantos recuerdos
negativos.
¾ Teentiendo, pero dime por qué no llegaste a casa y estás en este lugar, no muy
agradable.
¾ Bueno amiga, vamos a desayunar, ¿te parece?
¾ Vamos a laplaza mayor, allí estaremos más cómodas.
¾ Si está bien.
¾ Ahora si qué está pasando
¾ Son tantas cosas (Lizbeth llora amargamente) callos es un maldito, quiere matar a mi hijo.
¾ ¿Cómo esposible? Si él no sabe dónde está el niño.
¾ No sé, Margot, amenazo en hacerle daño, si no cumplo con lo que él pide.
¾ No lo podemos permitir.
¾ Margot, no están fácil, él tiene demasiado poder y dinero, cosa que nosotros no tenemos
¾ Sí, tienes
razón, pero nosotras somos más inteligentes.
¾ Margot, lo que me interesa ahora es saber dónde está hijo, a donde lo llevaste.
¾ Lizbeth, amiga, lo llevé lejos de esta ciudad, pensando en que Carlos quisiera buscarlo con
el tiempo y amenazarte de alguna manera.
¾ Margot, no me digas eso, ¿a dónde lo llevaste?
¾ Muy lejos, estaba tan desconcertada ese día que me diste ese bebe, tan hermoso que yo no
sabía qué hacer, ni para dónde ir, así que Salí de la ciudad, compre cosas de
recién nacido y tome un tren que me llevara a Francia, a París
¾ ¿París? ¿Me hablas en serio? No, y ahora que haré, no me hagas sufrir más, Margot.
¾ Amiga, lo siento, mucho.
¾ ¿Pero sabes en cuál orfanato lo dejaste?
¾ No, amiga, no lo deje en ningún orfanato.
¾ Entonces, que lo hiciste
¾ Pues yo estaba desorientada en esa ciudad y me senté a las afueras de la iglesia de san
Sulpicio, allí dure gran parte del día, pensando y observando que debería hacer
con el bebe.
¾ ¿y quéhiciste? ¿Lo dejaste en la iglesia?
¾ No, una señora que había ido a misa del mediodía, me vio muy angustiada y me pregunto
que me sucedía y yo llorando le conté, lo que me pasaba.
¾ Ella me dijo en una ciudad costera. Pero amiga no recuerdo que ciudad costera. En esos días
estaba comprando unas cosas, para su tienda de artesanías.
¾ Margot (dice Lizbeth llorando) ahora que otro haremos. Pero no recuerdas, algún otro
dato.
¾ me dijo que visitaba la ciudad, dos veces al mes y que siempre iba a misa del medio día. Lizbeth han pasado más de 7 años de esto.
¾ Margot y esa señora, tiene a mi niño, qué vida le estará dando, será que lo trata bien,
tendrá, más hermanos de crianza, o será que ella lo tiene trabajando y si todo
este tiempo paso necesidades, (Lizbeth llora profundamente y sin tener
consuelo) todo es mi culpa, por cobardía, por miedo a perder mi reputación, al
castigo de mis padres, por cosas tan estúpidas que tenían solución, no sé nada
de mi hijo, pero la mayor responsable de la desdicha de mi niño es Carlos Petit y prometo que él va a pagar cada uno de los sufrimientos que mi bebe haya tenido. No descansaré hasta que pague.
Margot observaba a su amiga, el dolor que ella
tenía, jamás pensó que Lizbeth tuviera ese sentimiento tan maternal, ya que la
conocía como una mujer, sin escrúpulos, egoísta, envidiosa, fría. Aunque fuese
de tal manera, ella la estimaba como una hermana y haría todo lo posible por
ayudarle. Ellas decidieron viajar a París con la esperanza de poder encontrar a esa mujer.
Estuvieron un mes completo visitando la iglesia de san Sulpicio desde tempranas horas del día hasta entrada la tarde, pero, tal mujer que Margot recordaba, nunca la vieron.
Lizbeth cada día hacía crecer el odio hacia Carlos. Deseaba que estuviera muerto.
Tenía que pensar que debería hacer.
¾ Lizbeth y si contratamos a un investigador privado, acá en París hay buenos
investigadores.
¾ Amiga no lo había pensado, si eso podemos hacer. Pero necesitamos más datos. ¿No
recuerdas el nombre de la mujer?
¾ La verdad, creo recordar el apellido era Martín, pero ese apellido es de los más comunes
de toda Europa y por ende en Francia.
¾ tienes razón, pero vamos a buscar a un buen investigador.
¾ Vamos al hotel, allá nos darán información.
Lizbeth y Margot sabían que no era fácil, encontrar al niño, pero estaban
entusiasmadas.
¾ Amiga, recuerdas el nombre que le quería colocar,
¾ Claro, así lo llamé
¾ Margot, por favor, porque no me dijiste
¾ Ayyyyperdón, perdón, nuevamente.
¾ Amiga, tranquila, me alegra que lo llamaras Miguel ángel.(ella sonríe)
¾ Yo le dije a la señora, que se llamaba así, ella me dijo que no le cambiaría el nombre
¾ Amiga (gritaLizbeth), ya será más fácil encontrar a mi hijo. Él se debe llamar Miguel ángel Martín
¾ siiii, siiiii. Ya no está tan perdido.
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Comments
Auristela Rivero
,ay jodo enserio le dió el amor de 7 años después será q quiere hacerle miserable la vida a su hijo
2024-08-03
0
Rosalinda Quintanilla
espero lo encuentres
2024-05-24
1