Emilia, desde hacía días atrás, sentía algo extraño en ella,
no sabía qué estaba pasando, pero cada día necesitaba la presencia de Bernard.
Miraba la belleza de sus ojos, para ella era verse reflejada en la inmensidad
del mar celeste. Sus manos cuando tocaban las manos de él, para ella era como
tocar la paz, su voz era la melodía más bella que ella estaba escuchando a
diario.
Se sentía confundida, porque creía que no debía tener esos
pensamientos, acaba de enviudar, que pensaría benjamín.
Emilia en ese corto tiempo alberga muchos sentimientos,
emociones y pensamientos hacia Bernard que solo ella sabía.
No sabía qué estaba pasando para que esto se cultivara tan
rápido, estaba temerosa decir y hacer cosas que la terminaran lastimando a él y
a ella.
Bernard, no se imaginaba que ella, ya estaba enamorada de él
y que ya era correspondido. Esa noche sería el comienzo de un idilio de amor
que conllevara demasiadas batallas.
— Señora Emilia, le puedo decir solo Emilia.
— Claro, llámame Emilia y te puedo decir Bernard
— Si
— Emilia, ¿cómo ves todos estos avances?
— Bernard, yo tenía algo en mente, pero todo está fluyendo
de tal manera que no imagine, mira que ya muy pronto tendremos vacas, con sus
crías, ovejas, cerdos, caballos, gallinas, pato, bueno, tantos animales que esto
será magnífico, sabes estoy pensando en comprar algunos terrenos aledaños
porque deseo colocar un zoológico.
— Un zoológico, eso no es muy común, uno como el de Viena.
— No, me gustaría un ambiente más familiar, para que las
familias vengan a disfrutar de un día de campo y de la diferente diversidad de
animales, quiero hacer campamentos.
— Excelente, sabes, me gustaría ayudarte, ¿puedo?
— Sí, sería genial, necesito una buena administración y
claro Bernard, encantada.
— Bueno, esta semana, hablaré con los vecinos y esta semana
que esté en la ciudad gestionaré los permisos para un zoológico. Emilia y que
te gustaría hacer este fin de semana, ya mañana no debemos estar preocupados
por trabajo, que te gustaría hacer.
— Bernard, la verdad, no sé qué hacer,
— Dime, ¿te gusta bailar?
— Sí, me gusta mucho bailar, pasear, me gustan tantas cosas,
que no he hecho y desde que benjamín enfermo y bueno después de su muerte, creo
que debo tener un luto, algún tiempo.
— No, crees que a benjamín sería feliz y estaría más
tranquilo si haces cosas que te hacen feliz. A él le gustaría verte bien.
— Sabes que pienso eso que a él le gustaría. Bueno ven vamos
a sentarnos, el agua se ve deliciosa, me gustaría entrar pero traje vestido
adecuado. Mañana cuando vengamos nuevamente lo hacemos más temprano.
— Emilia, quiero mostrarte algo, vamos.
— A donde me llevas,
— No se asuste, vamos, quiero que disfrutes de la luna en lo
alto del cielo.
— Me vas a llevar al cielo, ja, ja, ja
— Ja, ja, ja me gustaría
— (a mí también se decía Emilia)
— Mira, por favor a tus alrededores, ves algo diferente.
— La verdad, no
— Mira, mira, por favor
— (Emilia se ubica y observa, alza su mirada y ve unas luces
a lo alto de un árbol) es lo que creo, ¿una casa en un árbol? Sabes quería algo
así.
— Ven subamos
(Emilia estaba emocionada y Bernard creía que mejor no podía
ser)
Ella explora todo el sitio, lo ve tan cómodo
— Bernard, maravilloso, que cosa más hermosa, desde ahora
viviré acá. (en su emoción le dice algo a Bernard que lo deja confundido)vienes
a vivir conmigo.
— ¿Qué dices? Escuche que me dices que si vengo a vivir
contigo.
— Sí, eso dije, quieres venir a vivir conmigo acá. ¿Dejarías
todo para vivir conmigo acá?
Bernard estaba tan sorprendido que no sabía como tomarlo, él
pensó ella bromea.
— Dime, ¿has quedado mudo?
— Sí, en verdad, no sé qué decir.
— Ja, ja, ja, Bernard nos mudaremos acá, nuestro lugar de
trabajo será acá, y por aparte viviré acá. A eso me refiero, este sitio, está
divino, hay que hacer unos arreglos y ya.
— ¿Estás segura?
— Bernard, magnífico, todo esto, gracias ella se acerca y lo
abraza efusivamente, le da un beso tierno en la mejilla. Aunque Bernard desea
otro beso.
— Veo que me querías sorprender aún más, con esta cena,
(Bernard se siente apenado), todo se ve delicioso. Dime la casa en el árbol
quien te dijo que me gustan y quería una, pero no la había pensado en este
lugar, escogiste el mejor de todos, se ve el valle, la montaña, el camino, la
casa, las casas vecinas, quien camina en la vereda, Bernard por casualidad no
trajiste un telescopio o un binóculo.
— Pues sí, ven
— Ayyy no que maravilloso esto, yo de acá no me voy.
(vuelve, abraza a Bernard y lo besa en la mejilla, pero más apasionadamente),
ven, vamos a comer.
La cena, transcurría tranquilamente, cuando se escucharon
unos truenos, Emilia le tenía demasiado miedo a las tormentas y más si eran
eléctricas.
— Bernard, creo que no nos podremos ir de acá. Yo no soy
capaz de salir.
(Bernard, la noto, nerviosa y angustiada)
— Tranquila, si quieres nos podemos quedar, recuerda que hay
una recámara con una cama y un sofá, podemos pasar la noche cómodamente, si te
das cuenta la casa está bien construida, no corremos peligro, ven, sentemos en
el sofá y veamos caer la lluvia, mientras tomamos un té.
— Pues la verdad, nunca había vivido una tormenta en una
casa en el aire. Se ve maravilloso, pero también se ve más claro donde caen los
rayos y como cae el agua sin piedad. No hay algo más fuerte, me refiero, un
vino, algún licor.
— Sí, lo hay, pero no pensé que quería tomar, ya lo traigo
— Si ve y por favor la botella más grande, esta tormenta va
para toda la noche y aún está muy temprano para ir a dormir.
Bernard obedeció,
— Sírveme un trago grande. Tranquilo que si me embriago, de
acá no me voy a bajar, ja, ja, ja
Bernard sirvió el vino y el diálogo cada vez se tornaba más
ameno, la lluvia cada vez era más fuerte y Emilia tenía demasiado miedo y la
bebida la tenía ya mareada.
— Bernard, si te pido algo lo¿harías?
— Emilia, desde que esté en mis posibilidades, claro, dime
— Bernard, ven, vamos a la cama, pero no te separes de mí,
por favor
Bernard sintió que el corazón se le iba a salir. Era
demasiada tentación, pero como actuar, si él nunca se había acercado a una
mujer, además Emilia le pedía que la acompañara a dormir, pues tenía miedo.
— Pues Emilia, no es conveniente, hagamos algo, vamos al
cuarto y te acuestas y yo me acuesto en el sofá.
— No, Bernard, quiero que duermas a mi lado. O me tienes
miedo.
— No, miedo no, es solo por respeto.
— Bernard, pero somos un hombre y una mujer y no tenemos
compromisos o los tienes.
— Noooo, no tengo. Al contrario, estoy buscando esposa.
— En serio, porque no me dijiste, yo me quiero casar
contigo.(Bernard sabía que ella estaba ebria y que lo que decía era
incoherente, pero no era así, Emilia, a pesar de su ebriedad, le era sincera.
— Emilia, estás muy ebria, y dices unas cosas que mañana te
vas a arrepentir.
— Sabes que no, me voy a arrepentir, me quiero casar
contigo, desde que te vi me sublevaste el alma. No lo quería reconocer, pero me
gustas y más que eso te quiero a mi lado.
Bernard escuchaba tal cosa y decía que esta lluvia nunca
pase y que si pasa ella mañana no se arrepienta.
— Dame más vino, Bernard más vino.
— No, Emilia, ya estás muy ebria.
(Emilia, se empezó a quitar cada prenda de su cuerpo, quedo
en ropa interior y Bernard no daba crédito de lo que estaba pasando)
— Emilia, por favor, no sé quiete la ropa, ven, vamos a la
cama y te cubro.
— No, ven mírame, no me quieres tocar, porque yo si te
quiero tocar, quiero que seas mío, para siempre.
(Bernard cada vez se asombraba de lo que estaba pasando. Él
no sabía qué hacer, como iba a hacer, )
— No, puedo, no puedo.
— Bernard, no me deseas,
— No es eso.
— ¿Entonces qué es?, ven.
(Emilia toma la decisión de a cercarse a él, de una manera
sensual y sutil, ella sentía que el cuerpo se le quemaba del deseo por ese
hombre.)
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Updated 112 Episodes
Comments
MARTITA
BUENO, AL MENOS ELLA VA A SABER QUE HACER, SÓLO ESPERO QUE BERNARDO NO SE TIRE DE LA CASITA😂
2024-09-03
0
Rosalinda Quintanilla
hay que comprender que el es virgen
2024-05-23
2
Virna Del Valle
/Chuckle//Chuckle//Chuckle//Chuckle/ es que me da pena ama...../Joyful//Joyful//Joyful/
2024-04-24
2