Los habitantes de Normandy, tuvieron una semana agitada, pero de mucha alegría, era la primera boda en este sitio. Los vestidos del matrimonio se habían hecho en tiempo récord,
Emilia había querido un vestido corte sirena, una falda ceñida al cuerpo, con una obertura que nace desde las rodillas para parecer a la cola de una sirena, confeccionado en tela cruda de tonalidades doradas, escote era de tipo halter estaba bordado en lentejuelas doradas que imponen su brillo frente a los apliques ocres y beige matizados con tonos turquesa.
Bernard vestía un frac se componía por: pantalón negro liso incluía franjas laterales en sed; una levita también negra, con la chaquetilla cortada en ángulo y solapas en seda; un
chaleco blanco y un moño o corbatín blanco, la prenda distintiva de este traje. Los zapatos eran brillantes negros y de cordón…
La ceremonia se llevó a cabo alrededor de las 5 de la tarde, como se había planeado. Solo
estaban presentes las personas que vivían en Normandy y unos conocidos de Emilia la familia romancero y los Du Bois que vivía muy cerca y eran discretos.
Terminada a ceremonia, se ofreció un brindis y la cena. Todo era tan ameno que Emilia y Bernard aún no podían creer que se hubieran casado.
Todo estuvo hermoso, gracias por invitarnos decían la familia Romancero y Bonet, te mereces lo mejor, Emilia nos surge una pregunta,
¿Cuál sería?
¿El señor Bernard Petit es el duque?
La verdad, sí.
¿Y como ocurrió todo?
después les contaré, por ahora les pido que sean prudentes.
Emilia claro, cuenta con nosotros, no somos quienes para contar lo que no nos corresponde. Y cambiando de tema. Nos contaron que hicieron una casa en un árbol y que es muy hermosa
sí, es muy agradable, si desean pueden ir hasta el sitio, para que lo conozcan.
Nos gustaría, nos dieran las indicaciones para hacer unos similares.
Claro, contesta Bernard, le voy a compartir los planos.
Así transcurrió la celebración, entre diálogos, risas, historias, entrada la noche los esposos se despiden de los invitados.
Bernard, estaba nervioso, no sabía cómo actuar.
Emilia debo decirte algo, antes de llegar a nuestro hogar y a nuestra noche de bodas.
Dime, te veo preocupado.
Sí, lo estoy
A ver qué pasa
Emilia, no te he contado algo, la situación es que no sé cómo decirte, lo que me pasa, pero creo que no vamos a poder consumar nuestro matrimonio.
Y eso por qué me dices tal cosa? ¿Estás enfermo? Recuerda soy médico y te puedo ayudar, podemos hacer algún tratamiento.
No, es eso, enfermo no estoy, o bueno sí, pero de la pena.
Ja, ja, ja, ¿Cómo está eso?
Emilia, esposa mía, me creerías si te digo que nunca he estado con una mujer.
Emilia detiene su marcha y sorprendida pero con mucha serenidad. Le responde
Claro, que te creo, no es muy habitual escuchar eso de un hombre, pero es posible. Me imagino que tienes temores y miedos, en cuanto a tu sexualidad.
Emilia, sí, tienes razón.
Bueno, dime que deseas saber y te voy explicando, que te genera curiosidad
Amor, me da pena.
Qué lindo me llamaste amor.
Lo eres, y gracias por tu paciencia, por casarte conmigo por no juzgarme, por apoyarme y quererme ayudar,
Cariño, subamos a la casa y seguimos hablando, por qué hoy también quiere llover.
Sí, vamos.
Ya estando en la casa, Bernard seguía nervioso y Emilia solo lo miraba, ella solo veía a un hombre fuerte, poderoso, pero muy sensible y sentimental. Tal vez él tenía miedo de no ser un buen hombre, para ella.
Bernard ven, sentémonos y vamos a calmarnos, hoy no debe pasar nada todo a su debido tiempo. Te parece, por ahora vamos a disfrutar nuestra noche de bodas. Charlemos para que me cuentes más de ti, de tu gobierno de lo que desees hablar. Al fin ya soy tu esposa. Sexo podemos tener en otro momento. Por ahora hagamos el amor de la confianza, de la amabilidad, de la paciencia.
En serio, no quieres que vayamos a la cama e intentemos tener relaciones.
No Bernard, eso sería el fracaso de nuestro matrimonio, las cosas se darán. Por ahora vamos a cambiarnos y al estar cómodos nos sentamos en el mirador, y hablamos, reímos.
Así fue se sentaron a hablar de todo lo que les había pasado en la vida, Bernard contaba ella preguntaba, ella contaba, Bernard preguntaba y así paso la noche hasta la madrugada, cuando ya ambos estaban agotados por el sueño y decidieron ir a dormir. Durmieron arrullados por el calor de sus cuerpos. Bernard rodeó a Emilia y así se llegó el nuevo día.
Emilia despertó, primero así que fue a la cocina y preparo el desayuno para su esposo. Se sentó en el balcón a esperar que él se despertara. Ella estaba sumergida en muchos pensamientos, que le llevaban a varias preguntas como sería su futuro en la ciudad, Normandy debía mantenerse, su profesión, los problemas gigantes de su esposo, las próximas luchas que se avecinaban. Sería el amor un lazo tan fuerte para luchar con todo esto. Pensaba en benjamín y que le diría él.
¿Benjamín que harías, en esta situación? Bueno sé que ya no me puedes decir nada, pero sé que lo que me enseñaste, lo aplicaré para poder salir adelante. Bueno ahora nos debemos apoyar en teresa, Javier, Felipe. (Emilia los veía como familia)
Emilia estas por ahí. Esposa mía, ven.
Voy cariño. Buenos días, bello durmiente.
Buenos días, amor, deberías estar conmigo acá en la cama, estamos de luna de miel.
Lo sé, pero estos cuerpos se deben alimentar. Ven sal de la cama y desayunamos.
Sí, qué rico.
Emilia, gracias por ser mi esposa, por querer iniciar esta aventura conmigo.
Bernard, no es nada fácil ser la esposa de un duque.
Emilia que dices, no eres la esposa de un duque, eres la duquesa.
Ayyy en serio no lo había visto así. Si ahora soy duquesa. Y como ocurrió tal cosa. Ja, ja, ja
Pues usted, se casó conmigo el día de ayer, Bernard por primera vez la agarra fuertemente de la cintura y la besa de una manera cálida, pero erótica.
Haber señor Bernard, si sigue así no respondo.
A no vas a ser responsable de lo que me hagas.
No,
Bueno yo tampoco, (Bernard la sigue besando de una manera delicada, pero tan excitante que ambos sentían que ardían de pasión. ) ven Emilia vamos a la habitación.
¿Estás seguro?
Sí, lo estoy, quiero que estemos juntos, quiero sentir por primera vez a mi esposa.
Bernard espera, vamos a esperar, quiero que esto sea uno de los mejores momentos de tu vida. Esperemos a que salgamos de viaje de luna de miel y será ahí.
Emilia en serio,
Sí, pero te voy a dar algo que te va a gustar mucho y tú me darás algo que también me gustara.
Se acerca a los botones del pantalón de benjamín y muy sutilmente mientras lo besa, baja por su pecho, hasta llegar a su hombría, ella agarra el miembro y lo llevaba a su boca, de tal manera que Bernard explota de placer.
Emilia, para por favor, ya no puedo contenerme, Emilia para
No, voy a parar, déjame seguir, solo serénate y déjate llevar.
Bernard, sentía tanto placer que quería que lo que hacía Emilia no acabara. Bernard sintió su éxtasis, en la boca de Emilia.
Emilia, no pensé que fuera tan delicioso.
Bueno solo es el comienzo de muchos momentos así.
¿ En serio, será así?
Bernard que pensabas que era una vez al año, esto es de todos los días, de las ocasiones que se den. Esa es una vida marital.
Emilia, eso me gusta y perdóname mi ingenuidad.
Bernard ahora es tu turno
¿qué debo hacer?
¿Lo mismo que te hice a ti, vamos puedes? Solo hazlo despacio y déjame llevar por el placer,
Bernard, abrió muy sutilmente, la entrepierna de Emilia y fue besando sus muslos, hasta que llego al punto que ella gemía de tanto placer, él estaba tan emocionado de descubrir que el gusto por una persona, podía llegar a tal placer. Emilia estaba exorbitada que llego a su clímax. Esta primera vez para los dos fue buena.
¿Cariño que te paso?
Amor, todo esto es nuevo para mí y me gusto, me encanto, podemos repetir.
Claro, lo vamos a repetir pero, ahora no. Debemos salir de viaje a la playa y no tenemos nada listo.
Sí, vamos quiero disfrutar de nuestra luna de miel.
Bernard vamos a disfrutar, porque después de este viaje debemos trabajar, arduamente para que Normandy quede lista. Y así empezar con tu odisea o la Ilíada o no sé qué nos depara, el destino.
Emilia, sabes ayer pensaba eso cuando caminabas al altar, que no quiero que nada malo te pase. Que si sería una persona egoísta, al querer tenerte a mi lado y sabiendo que las cosas que llegan no serán nada fácil.
Te entiendo, pero yo decidí casarme sin ninguna presión. Por favor Bernard sé que tienes miedo, pero vamos, seremos unidos y podemos pasar todas las adversidades.
Sí, está bien amor, ahora vamos, vamos tenemos una playa que nos espera, brisa, sol, una carpa por armar, una fogata.
Bueno lo dices con tanta emoción que me hace fe
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Comments
Adriana Brito Chacon
me encanta muchisimo la historia es muy diferente a las demas de verdad esta super
2024-10-18
0
MARTITA
SÓLO PAZ...
2024-09-03
0
Grace Patricia Jacome Hidalgo
/Drool/
2024-06-05
1