El duque se dirigió hacia la biblioteca, era un lugar donde no podían ser interrumpidos, Isabella le siguió hasta aquel lugar, Erik sin perderla de vista se sentó en un de los muebles del centro de lugar, era una pequeña sala para tomar el té y leer. Isabella le siguió acomodándose al frente de quien sería su futuro esposo.
Erik sin mucho entusiasmo le preguntó: "sabes la vida que te espera si decides casarte conmigo, no me gusta la gente inútil a mi lado, sea hombre o mujer, en especial cuando son parte de la nobleza, su vida solo es ocio".
Isabella comprendía ahora las palabras del rey y ahora sabía porqué su majestad la había educado como a un varón permitiéndole ser ilustrada en las ciencias, las artes y la política, para el duque no existía diferencia entre hombre o mujer a la hora de sacar beneficio. Lo que la hacía sentir más responsable por todos los años dedicados a su formación. Así que respondió: "tenga por sentado que se beneficiará mucho de mí, he sido enseñanza muy bien"
"Así que por eso rondabas casi siempre por el palacio, al parecer el rey te domesticó muy bien", respondió Erik con una sonrisa sarcástica.
Isabella había sobrestimado el comportamiento del Duque, no solamente la había llamado fisgona, sino también la había comparado con un perro, comprendía que no sería fácil la convivencia con el Duque, este se había encargado de mostrarle como serían sus días, pero era tanta su convicción que su voluntad le recordaba que debía ser agradecida con la realeza y por su familia.
Erik al ver su persistencia comprendió que la chica no retrocedería, el rey La había educado para soportar así que vería hasta dónde podía ella aguantar. Se levantó y le dijo, "nos vemos en la boda señorita Isabella"
^^^Días después...^^^
El duque Erik y el príncipe Miler se encontraban en el despacho del palacio revisando sobre la mesa el mapa, tenían marcados los puntos en los cuales habían sido atacados las provincias y la posible ubicación de los bárbaros. Todos los suministros estaba listos. La caballería militar esperaba la orden del Duque Cork quien era el máximo comandante de la guardia de la realeza desde sus 15 años. Miler al observar que todo estaba listo comento: "Duque ya todo está fijado y arreglado, creo que debería darse un descanso. La boda es mañana, inclusive a un tiene tiempo de hacer una visita a la señorita Isabella y conocerse un poco"
Erik sin ningún interés a sus palabras le dijo: "al parecer le has aprendido a tu padre a ser entrometido, eso no es propio de ti príncipe".
Miler molesto por su actitud siente tristeza por la vida que llevará Isabella y le dice: La señorita Isabella es una mujer valerosa y merece ser tratada con el mayor respeto, si no era capaz de hacer algo tan simple no te cases con ella.
Erik molesto deja con fuerza el documento que estaba leyendo y responde: "al parecer el príncipe está muy preocupado por la señorita Isabella; sin embargo, nadie la obligó a casarse conmigo ella sabe que le espera si se queda a mi lado, eso se lo dejé claro. Así que si buscas un culpable porque tu enamorada se casa conmigo, échale la culpa tu padre no a mí. Él me obligó, yo solo accedí a cambio de beneficios." Erik se retira molesto, no solo tenía que soportar a toda la nobleza felicitando por su boda, al rey recordándole todos estos días como debería traer a Isabella sino también al principito que al parecer guardaba sentimientos por ella. Erik solo pensaba en qué situación molesta había terminado, solo faltaba un día para irse y poder despejar su mente. Decidió dirigirse a su posada y olvidarse de todo por un momento.
Al llegar a la posada y con miles de pensamientos interrumpidos por unos de los sirvientes del lugar, quien le anunció que la señorita Antonia Lennox solicitaba que pudiese atenderla. Ahora pensaba que lo único que le faltaba era que sus hermanas vinieron a sermonearlo.
Erik se dirigió a una salas privadas de la posada donde se encontraba la señorita Lennox y se sentó al frente de ella y expresó: "que trae aquí a la señorita a una posada llena de hombres con tanta urgencia"
Antonia ya tenía los nervios de punta desde que ingreso al lugar, no comprendía como un nombre tan rico prefería quedarse en una pocilga. Y la voz imponente del duque casi la hace orinar en sus ropas pero tenía un propósito en su visita así que se armó de valor y le dijo: "duque de Cork gusto en saludarle Antonia de Lennox la segunda hija de la familia Lennox de Aragon y mi motivo de visita es solicitar un favor al duque".
"Habla", respondió Erik
"Como bien tiene claro usted mañana desposara a mi hermana, solo le pido que no la haga sufrir es una buena mujer que desde niña a causa de la realeza y mis padres fue educada desde los 7 años como un varón conociendo ampliamente el mundo sin tener el derecho a jugar en su niñez o tomar el té como las demás señoritas. Únicamente para convertirla en la esposa ideal del Ducado del Sol". afirmó la joven Antonia.
Erik no podía creer lo que sus oídos escuchaban, ahora si consideraba a Isabella como el perro de la realeza y preguntó: "¿de dónde sacas todo eso?
" Lo escuché de mi padre cuando se lo contaba a mi madre", respondió Antonia
Así que las hermanas tienen la costumbre de escuchar conversaciones ajenas... niña no pretendo que tu hermana sea infeliz, yo no la he obligado. Le di oportunidad de tomar su decisión pero ella sigue firme en su decisión, no puedo hacer nada... solo... si se aburre se puede ir...no la detendré, respondió Erik
Indignada Antonia por lo descuidado en sus palabras le dice: "como pretende que mi hermana cambie de opinión cuanto estuvo años adoctrinada para ser su esposa, no cambiaría de opinión prefería ir al infierno con usted si es necesario. Y no intente divorciarse de mi hermana, acabará con su reputación y será una mujer repudiada por la sociedad sin tener la oportunidad de casarse de nuevo".
Erik estaba a punto de perder la paciencia y solo dijo: "Entonces que pretendes que haga si mis respuestas no te son meritorias"
"Solo debe darle la oportunidad de conocerla, esto es todo lo que pido, es mi favor", dijo Antonia.
"No te prometo nada, no busque este matrimonio" responde Eirk levantándose de la silla, Antonia también lo hace, el duque inclina su cabeza y se retira.
Antonia cae sentada en la silla y sin fuerzas, por un momento pensó que el duque sacaría su espada y cortaría su cabeza, después de tomar un respiro se cubrió con su capa y salió del lugar.
...^^Autora^^...
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Comments
Catalina Berth
es muy odioso!! entiendo que no tiene a nadie pero por lo que vi los reyes fueron buenos con el y le dieron un mejor futuro del que pudo haber tenido, ellos solo no quieren que termine solo; me da pena Isabella adoctrinada toda una vida para ser la esposa de alguien como el que no pretende mejorar en lo absoluto!!! ojalá y luego ruegue de rodillas o ella se de cuenta y se divorcie!!
2024-10-06
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Lucia game23
los dos serian un perro al mando del rey ya que los dos no se opusieran, 🤷♀️ como dice el refran el muerto se odmira del degollado 🤦♀️
2024-09-06
0
Quica Romero
«—"Pues sí, igual que usted, porque un "perro " por muy lejos que esté no deja de ser lo que es un PERRO.🤨😒🤷♀️🙎♀️
2024-09-03
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