Capítulo 14
Mahtob paso todo lo que restaba del día llorando en su habitación. Sentía el corazón roto por haberle mentido a su hermano. Solo de suponer lo que estaría pensando Ali en este momento sobre ella, realmente lo habria convencido, algo dentro de ella deseaba que su hermano la siguiera buscando. Tenía que ser valiente e inteligente para poder huir.
Pedro subió a su habitación para ver si ya estaba mejor Mahtob, era impresionante el poder que ella tenía sobre él.
—Mahtob ¿estás despierta?—preguntó Pedro
—Si, ¿que sucede?.—preguntó Mahtob
—Solo quería saber que estuvieras bien.—dijo Pedro
—Sabes que no lo estoy, pero así son las cosas ahora.—respondió Mahtob
—No tengo como justificar mis actos, pero realmente quiero que sepas, que te quiero a mi lado.—expreso Pedro
—Eso ya me quedó claro, no se que es más difícil para mi. Si pensar que me hayas arrancado de mi vida, o la incertidumbre de no saber qué harás conmigo. Porqué no creo que me hayas traído a tu casa solo para ocupar el espacio de un mueble.—respondió Mahtob
—Claro que no, ya te lo había dicho, te quiero para mi. No se obtener las cosas por la buena. Nunca se me enseñó hacer las cosas de esa forma, pero quiero que entiendas, que eres muy importante para mi.—dijo Pedro
—Entonces si soy importante para ti, y al parecer no planeas darme mi libertad. Deja que termine mi educación, es mi sueño ser médico. Haré todo lo que tú quieras a cambio de que me dejes seguir estudiando.—dijo Mahtob en una manera suplicante.
—La universidad aquí no es como en El Cairo, aquí todos se mezclan, tanto hombres y mujeres están juntos y conviven. No me arriesgaré a que en tu libertad conozcas a alguien más o un día intentes huir. Y no volveré a tocar el tema, puedes pedirme algo más, excepto que permita eso.—dijo Pedro de una manera tajante.
—Bien, entonces quiero que te vayas de mi habitación, quiero estar sola.—dijo Mahtob
—Como tú quieras.—dijo Pedro, al salir azoto la puerta
Mahtob se sentía angustiada de solo pensar que estaría toda la vida atada a él, ella sabía respetar su palabra. Pero se volvía cada vez más difícil entenderlo y en serio se esforzaba.
Por su parte Pedro aún no definía sus sentimientos, era la primera vez que una mujer ganaba tanto terreno con él. El solo pensar que conociera a alguien más, lo llenaba de furia. Pero también quería complacerla, definitivamente tenía que pasar más tiempo con ella.
Así pasaban los días en su nuevo mundo, Pedro atendía todos sus asuntos desde casa. Mahtob se entretenía leyendo, orando y cocinando. A veces Pedro se ponía con ella a leerle en voz alta, mientras ella escuchaba la lectura. Era el momento más feliz para Pedro, cuando podía estar cerca de ella, ya que la hora de la comida era difícil cruzar una palabra. O por que Pedro se salía de control, a su vez porqué ella ya estaba molesta con él.
Pedro estaba leyendo la divina comedia para Mahtob, él se dio cuenta que en algunas lecturas ella no podía evitar llorar, se sentía satisfecho de que por lo menos ella le permitía que él le leyera y así compartir tiempo. Pero se daba cuenta que ella no era totalmente feliz.
—Tenemos que hablar.—dijo Pedro
—¿Sobre qué?—preguntó Mahtob
—Quiero que te cases conmigo, si aceptas dejaré que vayas a la universidad a terminar tus estudios.—dijo Pedro
—Casarnos, pero…—dijo Mahtob y guardó silencio sabía que tenía que ser prudente.
—Si casarnos, además de que asistirás a la escuela con un guardaespaldas todo el tiempo. Usarás el velo en todo momento. Piensa en mi propuesta y después me darás una respuesta. Ahora me retiro debo dormir mañana saldré de viaje, te quedas a cargo de la casa. Es hora de que comiences a involucrarte.—dijo Pedro
—¿Tardarás en regresar?—preguntó Mahtob
—Solo serán dos días, cuando regrese espero tener ya tu respuesta. Descansa.—respondió Pedro
Era la oportunidad que estaba esperando, pero casarse. Para Mahtob era un precio alto ya que, el matrimonio entre los musulmanes era sagrado. Además sabia que él no era musulmán, tarde o temprano y según sus creencias ella daría cuentas a Allah. Se dio cuenta que podría usar su velo una vez más, así podía pedirle a Pedro que le comprara muchos. Ella si sentía apego por el Hiyab
Mahtob era fiel a su creencia, sabía que al consagrarse en matrimonio con Pedro no sería fácil dejarlo. Además de todas las responsabilidades que adquiriría con él por ejemplo consumar su unión. Fue ahí donde ella se dio cuenta de algo inquietante, Pedro no le desagradaba como hombre. Su madre tenía razón, había comprobado que la convivencia hacía crecer el apego entre las parejas y tal vez el amor. Es por ello que los musulmanes se casaban sin conocerse para eso era el matrimonio. La convivencia y el apego reforzaban el amor entre los esposos. Aún así debía pensarlo bien antes de tomar una decisión, aprovecharía estos días de su ausencia para meditar bien su respuesta. Al día siguiente despertó primero que Pedro, y lo estaba esperando en la sala.
—Despierta tan temprano—dijo Pedro
—Si, ¿Ya te vas?—pregunto Mahtob
—Si, ya voy de salida. Espero que te comportes, de acuerdo cualquier cosa que necesites ellos están a tu servicio.—respondio Pedro
—Shukran, ten un buen viaje.—dijo Mahtob, Pedro se acercó a ella y besó su mano.
—Cuando regrese te llevaré a conocer Milán.—dijo Pedro
—Insha’Allah.—dijo Mahtob
Refugio observaba tan tierna escena, pensaba que eran puntos a favor de Pedro, el que respetara tanto a Mahtob, eso los había acercado. Él no la maltrataba y cuando discutían jamás era grosero con ella. Algo estaba naciendo entre ellos, al parecer comenzaba con el respeto y acuerdos. Solo el tiempo definiría lo que pasaría con ellos.
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Comments
Verónica Acosta
Qué triste 😭
2025-03-16
1
Irma Ruelas
🤬😡🤨🤔🫣😭🥺😔🐺
2024-08-12
1
Mercedes Guevara
Ahora es que lo notas, desde el momento en que te cruzaste en su camino esa niña es infeliz!! 🥺
2024-03-12
4