Capítulo 10
Pedro bajó a la fuerza de la camioneta a Mahtob, decía llevarla a jalones hasta su habitación. Él era muy fuerte y ella no podía enfrentársele.
—Si necesitabas llamarle a tu padre te hubiera permitido hacerlo.—dijo cínicamente Pedro
—No puedo creerte, suéltame!.—respondió Mahtob
—Sabía que tu familia te repudiaría, yo te lo dije. Yo no miento nunca.—respondió Pedro
—¿Que es lo que quieres de mi?—pregunto Mahtob, juntos llegaron a la habitación estaba todo limpio y en orden.
—Por tu insensatez hiciste que un joven muriera. No vuelvas hacerlo porque la próxima no tendrás tanta suerte. Pensé que las mujeres de tu comunidad eran obedientes, sumisas porque si mal no recuerdo en tu religión los hombres mandan. Que sea la última vez que me desafías, ¿quedó claro?—preguntó Pedro
—Reiteró ¿Que es lo que quieres de mi?—pregunto Mahtob
—Es obvio a ti, tú serás mi mujer. Me encantas y no se que me diste que me tienes hechizado. Pero no lo olvides yo mando aquí. Por cierto está prohibido que uses el velo ya no estamos en tu tierra.—respondió Pedro
—Jamás me quitaré el velo, un musulmán siempre será musulmán en cualquier lugar de la tierra.—respondió Mahtob
—Así que sigues desafiándome.—dijo Pedro mientras se abalanzaba sobre ella. Y la sujetaba fuerte contra la pared
—Suéltame me lastimas!.— grito Mahtob
—soy más fuerte que tú, y más poderoso. soy tu dueño así que deja ya tu arrogancia. Me perteneces y jamás dejare que te vayas de mi lado.—dijo Pedro, un impulso se apoderó de él así que la besó a la fuerza, Mahtob por instinto lo mordió.
—Eso me gusta que te defiendas. Te recuerdo que debes comer, si no traeré a alguien que te ponga una sonda para que ingieras nutrientes. No voy a dejar que te mueras.—le advirtió Pedro
—Yo jamás seré tuya, me robaste mi vida, mi familia y todos mis sueños. Cómo podría aceptarte, te desprecio, te odio. Eres un maldito.— respondió Mahtob
—Gracias por los cumplidos, no me rindo. Tu decide, lo quieres de la forma fácil o de la forma difícil.—dijo Pedro mientras le quitaba el velo.
Mahtob se sentía denigrada y humillada, le temía. Pero él tenía razón ya no tenía a donde ir estaba sola en este mundo. Debia ser más inteligente ganarse su confianza para poder escapar. Pero ¿A dónde? no conocía otro mundo más que las arenas del desierto.
—Así que báñate y bajarás conmigo a cenar—dijo Pedro
—No tengo hambre.—respondió Mahtob
—Bien entonces cenaremos aquí, ahora has lo que se te dice.— dijo Pedro
—¿No tienes lástima por mi?, ¿no sientes un poco de compasión por mi? Yo no te conocía, ¿por que me elegiste a mi?.—preguntaba Mahtob
—Haz lo que se te dice, ya vuelvo.— dijo Pedro y salió de la habitación
Pedro se había arrepentido de haberla llevado con él, pudo comprobar que no era como las demás mujeres. Ahora tenía que hacerse cargo de ella, tal vez algún día ella lo llegaría a amar o lo odiaría por siempre.
—Refugio por favor sube la cena para Mahtob y para mí a su recámara, la obligaré a tomar alimento.—dijo Pedro
—Con usted ordene señor.—respondió Refugio
—Más tarde mandaré por Florencia así que arregla mi habitación pasará la noche aquí conmigo.—dijo Pedro
—Claro me encargaré de ello.—respondió Refugio
Mahtob había tomado un baño y de toda la ropa que había en el closet, que por cierto era bastante, escogió la más holgada. Había ropa que jamás en su vida había pensado que existía. Pero ningún velo, al parecer era verdad que jamás podría usar uno de nuevo. Recordaba con nostalgia cuando fue su primera menstruacion, que su padre le pidió a su madre que la llevara a elegir su primer velo. Ya que la niña que comienza a correr su sangre debe usar el velo para conservar su pureza, sobre todo la belleza oculta de los demás. Se sentó para cepillar su cabello y al mirar su reflejo. Sus ojos azul turquesa se llenaban de lágrimas al pensar en su familia. Ya no pertenecía a ellos y si volvía sería llevada al castigo, un castigo por algo que ella no cometió.
—Maktub, (estaba escrito).—se dijo a ella misma, dejando brotar sus lágrimas. Cuando salió del closet, estaba esperándola Pedro.
—Vaya por lo menos ya tomaste un baño, toma asiento es hora de que ingieras algo de comida.—dijo Pedro
—Si, trataré aunque no puedo comer de todo.—Dijo Mahtob
—de acuerdo dile a Refugio que puedes comer y que no. ¿Te gusto la ropa?—preguntó Pedro
—Esa ropa es demasiado ajustada, me sentiría más cómoda con ropa más holgada. Me siento extraña comiendo contigo aquí sin mi velo.—respondió Mahtob
—Se que usar el velo es una ley, pero pronto te acostumbrarás a no usarlo, además tu cabello es muy lindo. Mandaré traer ropa a tu gusto.—dijo Pedro
Mahtob comenzó a comer sin reaccionar al halago que le acababa de hacer. Es la primera vez que el le hablaba de una manera civilizada. Aún así ella debía mantenerse alerta no podía confiarse. Él no era una buena persona.
—Agradezco que hayas decidió comer, por tu propia voluntad. Es tarde descansa.—dijo pedro mientras se levantaba de la mesa.
—Descansa.—respondió Mahtob
Refugio retiraba los cubiertos, a la vez quería decirle, más bien agradecerle que no la delatara por haberla ayudado.
—¿Algo más que necesite señorita?.—preguntó Refugio
—No, nada. Shukran.—respondió Mahtob
—El señor a decidió dejar abierta su puerta pero toda la casa está vigilada, trajo más seguridad. No intente algo descabellado, no se ponga en riesgo.—dijo Refugio
—Está bien, además no tengo a donde ir.—respondió Mahtob
Era consciente de su situación actual, tenía que ser inteligente y juntar algo de recursos si es que quería huir. No tenía una amiga en el mundo a quien acudir, tal vez ni si quiera la edad para trabajar en aquella extraña tierra. Lo mejor es que pensara con cautela ¿que hacer? Sobre todo evitar que Pedro la volviera a encerrar.
Más tarde no podía dormir así que decidió merodear por la casa y observarla. Aunque todo estaba en total oscuridad. Suponía que tal vez tenia su propia biblioteca, donde podria encontrar un libro que la ayude a dormir.
Mientras recorría el lúgubre pasillo escuchó en una de las habitaciones ruidos extraños, totalmente desconocidos para ella. La puerta está entre abierta, pensó si sería prudente observar que pasaba. La tentación por averiguar qué sucedía y de quien era esos quejidos pudo más que la prudencia.
Mahtob no podía creer lo que estaba observando, era Pedro con una mujer en una escena comprometedora. Estaban tan entretenidos en lo suyo que no se dieron cuenta de que los observaban. Sin esperar más, ella se alejó rápidamente y volvió a su recámara. Era algo nuevo para ella jamás había visto algo igual, era un pecado muy grande copular fuera del matrimonio. Su padre tenía razón en otros lugares se vive diferente, ella era aún muy joven para comprender ese tema. Solo pedía a Allah que no se hayan dado cuenta, además con ver tal escena ella se sentía ya manchada.
*******************************************
Chicas las invito a seguir nuestra página en Instagram somos un grupo de autoras amigas y compartimos nuestras historias finalizadas y en emisión.
También tenemos spoiler y aviso de capítulos o maratones
Nos vemos en nuestra página: *AutorasBandidas*
https://instagram.com/autorasbandidas?igshid\=NzZlODBkYWE4Ng\=\=
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 152 Episodes
Comments
Verónica Acosta
No era que estaba hechizado por Mahtob? 🤔 Mentiroso 😡
2025-03-16
0
Irma Ruelas
🤬😡😡😡😡🤨🤔🫣😭🥺😔🐺
2024-08-12
1
Lía Thiago
Odio 😡 a Pedro 😤
2024-06-20
1