Capítulo 18
Pedro fue a buscar a Florencia como siempre para pasar un rato juntos. Ella acababa de llegar de una fiesta a la que había sido invitada por una amiga, así que Pedro la encontraría en un estado inconveniente, ella estaba demasiado tomada. Estaba acostada en el sofá cuando se abrió la puerta del departamento.
—Pedro! ¿Qué haces aquí?.—dijo Florencia sin poder ponerse en pie.
Florencia sabía que Pedro odiaba esas conductas, desde que se convirtió en su amante tenía prohibido tomar alcohol. Ya que Pedro no ingería bebidas alcohólicas, cigarros o alguna sustancia ilícita. También era escrupuloso en que las mujeres con las que se relaciona no bebieran o consuman cualquier sustancia.
—Ahora debo avisar cuando quiero venir a verte, Sabes que tienes prohibido el alcohol. Pero al parecer no te importa mis reglas. Mejor me voy.—respondió Pedro
—No, no te vayas. Deja me ducho y me sentiré mejor.—dijo Florencia mientras se agarraba del pantalón de Pedro.
—Ni si quiera puedes ponerte en pie, es desagradable y me molesta. Me voy ahora.—dijo Pedro
Florencia quizo detenerlo pero en su intento cayó al piso y se golpeó contra la mesa lateral del sofá. Pedro se detuvo al escuchar el golpe y regresó para ayudarla, se había abierto un poco la frente estaba sangrando. Pedro la cargo en sus brazos y la llevó hasta la habitación para curar su herida.
—No es profunda sanará en unos días, tomate los analgésico te ayudarán para dolor y también con tu borrachera.—dijo Pedro
—No te vayas, quédate conmigo.—dijo Florencia mientras sostenía su mano.
—Florencia, debo terminar mis visitas contigo.—dijo Pedro
—¿Por que? Porqué me encontraste así. Te prometo no volver a tomar. No pensé que te vería hoy, se salió de control mi festejo. Perdóname.—dijo Florencia mientras abrazaba a Pedro
—Voy a casarme, como ya sabes soy leal a mi familia. Mi esposa será mi familia, ya no podremos vernos.—respondió Pedro
—Estas bromeando verdad, ¿con quien te vas a casar?.—preguntó Florencia
—Eso no es de tu incumbencia, pondré el departamento a tu nombre y te daré una cantidad de dinero al mes para tus gastos. Pero no nos volveremos a ver.—respondió Pedro
—Yo no quiero tu dinero, yo te quiero a ti. Además no puedes negar que juntos la pasamos muy bien, ¿por qué no me elegiste a mi para ser tu esposa? Es por mi origen, tan poca cosa me consideras.—decía Florencia entre lagrimas.
—Jamás te prometí casarme contigo o que tuviera un interés romántico. No eres la mujer con quien yo me casaría por muchas razones.—dijo Pedro
—Somos iguales, venimos de lo más ruin del mundo, de la corrupción. Tu prometida sabe a todo lo que te dedicas, todo lo que has hecho, no eres mejor que yo.—respondió Florencia
—Ella me aceptó y nos casaremos pronto. Solo para que te quede claro, ella viene de un mundo muy distinto al nuestro. Ella está limpia de cualquier corrupción y es diferente de todas las demás.—dijo Pedro, Florencia contuvo su llanto, espero a que se fuera para sacar su sentir.
Pedro no había reaccionado a las palabras de Florencia, pero si le habían cortado como un cuchillo. Él sabía que ser el líder de una organización criminal siempre sería una mancha, pero el poder y el temor que sembraba era parte de ser el líder. Pero cuando estaba con Mahtob podía ser el mismo, disfrutar de una comida, cuando compartían la lectura confirmaba que ella era lo más limpio y puro que había en su vida. Era esa luz que iluminaba sus días.
Cuando regresó a su mansión subió de inmediato a la habitación de Mahtob, sigilosamente entró. Ella estaba profundamente dormida, Pedro se sentó en el sofá y se quedó admirándola. Era como ver un ángel dormir, de pronto ella despertó.
—Pedro, ¿todo bien?—pregunto Mahtob
—Si, no podía dormir. Entre a ver ¿cómo estabas?. Y me senté a admirarte. Te ves linda cuando duermes, creo que mejor me retiro.—respondió Pedro
—No te vayas, se que está prohibido que haga esto pero acuéstate aquí a mi lado. Podemos platicar y así podrás dormir.—dijo Mahtob, sin ninguna malicia, solo para ayudarlo a dormir como si fuera un niño pequeño
Pedro aceptó la invitación, el se recostó al lado de ella. Mahtob se recargó en su pecho y comenzaron a hacerse preguntas personales. Fue un momento mágico para Pedro, ya que Mahtob era inteligente, dulce e ingenua. No sabía mucho del mundo moderno, le daba la sensación de que ella venía de otro tiempo. Así era los musulmanes tienen otro calendario no el que usamos la mayoría, para Mahtob era el año 1444, es un calendario lunar que consta de 12 meses lunares en un año de 354 o 355 días. Cada mes dura de 28 a 30 días. El Año Nuevo sería la tarde del 18 de julio al 19 de julio en nuestro calendario.
—Yo nací el dia 01 del ramadán de 1426.—dijo Mahtob
—Me quieres decir que eres más grande que yo, ¿que día sería en nuestro calendario?.—preguntó Pedro
—Sencillo 04 de octubre del 2005, ese sería mi fecha de cumpleaños. Además la luna más bonita es durante el Ramadán.—respondió Mahtob
—Entonces me ganas por 597 años, se mantiene demasiado joven para ser mayor que yo. Definitivamente vienes de otro tiempo.—dijo Pedro
—Si así es.—dijo Mahtob
Ambos reían por su platica, y sin darse cuenta se quedaron dormidos. Era la primera vez en muchos años que Pedro dormía en paz y que tenía una plática tan amena.
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Comments
Rincon De Mini
/Drool//Drool//Drool//Drool//Ok//Ok//Ok//Ok//Ok/
2024-12-12
1
Lía Thiago
Tiene toda la razón, en Ramadán la luna está especialmente hermosa.
2024-06-20
3
Sisy Toledo
Que bien......eso de bueno tiene este hombre.....no tiene vicios es un hombre sano.....un punto a su favor......👏👏👏👏👏💪💪💪🤗🤗🤗🤗🤗🤗💕💕💕💕💕💕💕
2024-04-13
2