Una vez más calmada, Susan y toda la Familia que estaba reunida fueron a casa de Henry.
Maya y Henry estaban a la espera de noticias de Roland.
Ellos aun permanecían en la sala.
Alguien llega, Judith los hace pasar.
Era Roland, detrás de él, dos personas mayores, el abuelo venía apoyado en un bastón. Era un señor alto de ojos azules, una señora mayor lo tomaba de brazo, ella era muy elegante y hermosa, su cabello bien peinado y vestida elegantemente.
Mas atrás una mujer más joven, delgada de caminar elegante, rubia y unos profundos ojos azules, que se notaba que había llorado.
Buenas tardes, tomen asiento por favor, les pide Henry.
Mucho tiempo sin verte, le dice el abuelo a Henry.
Si mucho tiempo abuelo.
Bastante tiempo si hasta contrajiste matrimonio, le dice el abuelo. Mirando a Maya qué guardaba silencio.
Que solo saluda con una venia.
Susan que traia la caja de Maya en las manos, no podía contener las lágrimas.
Roland para romper la incomodidad que era evidente.
Les dice a sus familiares que ella, es Maya, era la dueña de las cosas que había en la caja.
Desde cuando tienes esas cosas, le pregunta la señora mayor.
Maya cuenta la historia cuando su abuela Mariane se la entrego. Y la historia que le contó el día anterior. Sin omitir ningun detalle.
Susan que le corrían las lágrimas, dice.
Sin duda eres mi hija.... Lloraba.
Maya la mira y le dice... Si soy su hija porque me abandono a mi suerte?? En tono de reproche.
Susan que solo lloraba, no podía hablar.
Fue entonces que habla la abuela elegante.
No es así, las cosas no fueron como piensas.
Yo te contaré como pasaron las cosas.
Mira, Susan en ese tiempo ella no se encontraba bien de su cabeza.
Ella estaba muy enamoraba de tu padre, estaba esperando a que tu nacieras para casarse.
Pero en la espera tu padre que era un famoso actor, tuvo un trágico accidente cuando volvía de un rodaje.
Susan enloqueció, perdió todos los sentidos.
Te tuvo a ti, ella te amaba dentro de todo, en su cabeza que no estaba bien, muchas veces decia que iría contigo a buscar a Scott, así se llamaba tu padre.
Él día que te perdimos , yo estaba con ella cuidándote, lo hice desde que naciste.
Recibí una llamada que mi esposo había tenido un accidente en el auto, ese día llovía mucho.
No me quedo más remedio que ir al hospital, estaba sola, el papá de Ronald mi otro hijo, el estaba fuera del país con su familia.
Fue ahí, cuándo en un descuido de las empleadas, Susan se escapó contigo.
Y llevabas esa ropa.
Ella apareció días después, la encontraron vagando por la carretera, pero ya no te tenía contigo.
Las personas que la encontraron la llevaron al hospital.
No sabíamos por donde buscar, así que se contrato un detective, el busco por donde la habian encontrado y nada.
Susan quedó internada, no volvía en si. Adoptó a una almohada como si fueras tú. La llamaba Sarah. Así estuvo años.
Poco a poco ella fue volviendo en si, pero en su memoria nunca aparecio donde te había dejado.
Maya solo lloraba y miraba a Susan qué estaba igual que ella.
Pero como saben si yo pueda ser esa niña, dijo Maya entre lagrimas.
Él abuelo qué sólo habia escuchado el relato, dijo.
La medalla es única de nuestra familia, es como nuestro sello personal.
Además hay algo que comprobaria, si tu eres efectivamente nuestra nieta.
Todos mis desendientes tenemos una marca de nacimiento, yo la heredé de mi madre.
Esta marca la tienen mis dos hijos y Ronald también.
Se trata de tres lunares qué forman un triangulo, dice él.
La tenemos en el cuello, en la nuca.
Henry que tenía tomada de la mano a Maya, la suelta y revisa en la nuca de ella y allí estaba los tres lunares que formaban un triangulo.
Ya no había dudas, Maya era nieta del señor Adams.
Hija!! Le dice Susan a Maya y la abraza.
Maya no hallaba como reaccionar. Para ella todos ellos eran desconocidos.
Él señor Adams, que entendió la situación.
Le dijo a los suyos que debían retirase.
Todos se pusieron se pie.
El se acercó a Maya. Tomó su mano y dijo que estaba feliz de ver a su nieta convertida en una hermosa mujer.
Si nos permites queremos visitarte, conocerte y que nos conozcas, le dice la abuela elegante.
Claro que si, le dice Maya.
Susan la abraza y limpia las lágrimas de Maya.
Maya en un impulso la abraza. Así estuvieron por un largo rato.
Hasta que Ronald le habla a su tía.
Ya tía debemos irnos, los abuelos nos esperan.
Ella no se quería separar de su hija. Pero se despido y salió.
Prima, le dice Ronald y le da un abrazo.
Gracias por todo, le dice Maya.
El le acaricia la mejilla.
Y tu, más vale que te portes bien, le dice a Henry, dándole una palmada en el hombro.
Claro que si, no me atrevería a portarme mal, le dice Henry. Haciendo un gesto como si le tuviera miedo a su amigo.
Este salió riendo.
Henry mira a Maya qué está temblando, pide a Judith qué le traiga un te para los nervios. Él ya veía que le daba algo a su esposa.
Estoy bien le dice ella, es solo que aun no salgo del asombro.
Te quieres recostar un poco?? Le pregunta él.
Si, le dice ella.
Henry le pide a Judith qué lleve al cuarto el té para Maya, se levantan y suben, Henry la lleva tomada de la cintura.
La ayuda a recostarse, Judith llega con el té, Henry hace qué se lo tome todo.
Poco a poco, Maya fue quedándose dormida.
Henry bajo a su despacho, hizo llamadas a la empresa, qué hace días que no iba para allá.
Su secretaria lo puso al tanto. Y le recordó qué se aproximaba el aniversario de las empresas Font.
Y que tendría de visita su padre que había confirmado la asistencia al aniversario.
El padre de Henry estaba radicado en el extranjero a cargo de la sucursal de las empresas Font.
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Aleida Cortez Villarreal
ahora sí ya apareció la verdadera madre de Maya, oh por Dios, cuánto sufrimiento de su verdadera familia.
2023-08-15
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