Henry estaba en el hotel, no regresaría a la casa esa noche y no sabía cuando volver.
Sentía vergüenza por lo que había echo, las imágenes se venían a la mente. No podía negar que le estaba gustando su esposa. Sus ojos azules, sus labios gruesos, recordaba cuando la beso en la piscina, su boca sabía a menta. Pero todo eso solo le hacía darse golpes en la cabeza por lo que había echo.
Ahora no había nada que hacer, el daño ya lo había echo.
Estaba en la habitación solitaria, cuando una llamada lo saca de sus pensamientos.
Era de su amigo Ronald , él estaba fuera del país, estudiando un postgrado de abogacía en el extranjero.
Tal parece que justo cuando necesitaba de alguien con quien hablar y desahogarse, llega a tiempo su amigo de infancia.
Henry le dice donde se está hospedando, y él le llega al hotel.
Toca la puerta y sale Henry, se dan un abrazo. Y lo hace pasar.
¿Cómo estás, amigo?_ que haces en un hotel, y déjame decirte que no se te ve nada bien, le dice Ronald .
Me han pasado muchas cosas, amigo mío, le dice Henry.
Que te parece si nos tomamos unos tragos y me cuentas, le dice animado, Roland.
No quiero más tragos por hoy, le dice desanimado Henry.
Ya, está bien, pero yo me tomaré uno, tal perece que lo que tienes que decir, viene para largo. Apostaría que se trata de cosas del amor, dice Ronald, riendo.
Se sirve un trago, y espera que su amigo le cuente.
Me casé, le dice Henry.
Que bueno amigo, me alegro por ti, le dice Roland, dando un golpe en la espalda.
Pero ella me odia... Dice Henry.
Roland, dejo el vaso sobre la mesa, no entendía nada, explícate que no te estoy entendiendo, le dice Ronald .
Henry le cuenta toda la historia, de como hizo las cosas y porque se casó.
Roland, solo movía la cabeza.
Su amigo había echo todo mal con esa chica.
Hasta yo te odiaría, por lo que hiciste. Le dice su amigo.
Pero si te gustó, la primera vez que la viste, porque hiciste todo eso después. Decía Ronald.
Porque soy un estúpido. Después de mi relación con Melissa, de como me humilló, me volví cruel también, no creo en el amor de las mujeres.
Las ironías de la vida, ahora tú estás enamorado y tu esposa te odia. Le decía Roland tomado su vaso de whisky y dando un sorbo.
Y con esto último que le hiciste, cero posibilidad tienes con ella ahora, termina de decirle.
Si, lo sé, ella no me perdonará lo que le hice, dice Henry, tomándose la cabeza.
Henry toma su celular, abre la galería, ahí conservaba las fotos que se tomaron el día de la boda.
Se la enseña a su amigo, en la foto Maya sonreía, realmente ella parecía feliz.
Roland ve la foto, le pareció realmente hermosa la esposa de su amigo.
Vaya que es hermosa, una belleza natural, con razón estás perdiendo la cabeza por ella, pero acá ella se ve feliz, le dice Ronald.
La obligué a sonreír, le dice Henry.
En la casa, Maya aún estaba encerrada, no podía creer lo que había sucedido.
En esos momentos echaba de menos a su abuela. Pero no podía ir así a verla. Ella se daría cuenta inmediatamente que algo no anda bien.
Así que prefirió llamarla.
Mariane se encontraba bien. La cosecha estaba dando sus frutos. Le contaba que David se ha echo cargo de todo. Que él se había convertido en un hijo para ella.
Pero que la echaba mucho de menos.
Maya prometió ir a visitarla un fin de semana. Que en la semana ella estaba en unos talleres y no podía ir.
Mariane le preguntó cómo la trataba, Henry, Maya solo dijo que bien. Que poco se veían.
Una lágrima rodó por la mejilla de Maya, al decir eso.
No iba a preocupar a su abuela por lo que había pasado. Jamás le diría algo así.
Maya cuelga la llamada, y no hizo más que llorar.
Maya se encontraba totalmente sola en esa casa, sabía que lo estaba, porque escucho el sonido del auto Henry alejarse.
Se acercaba la noche, Maya bajo por algo de comer a la cocina, y se llevó el susto de su vida, cuando detrás de ella había un hombre parado observándola con una cara que a Maya se le heló la sangre.
Que hace aquí, quien es UD?? Preguntaba Maya. Tomando un cuchillo.
Tranquila le dice el hombre, soy de seguridad, solo estaba chequeando que todo está bien por aquí. Le dice el tipo, con una mirada perversa.
Puede retirarse, está todo bien por acá, le dice Maya, bien segura de sí misma, para no demostrar que estaba aterrorizada.
El tipo da la vuelta y se va.
Maya suelta el cuchillo y respira profundo.
Toma un vaso de agua y se devuelve a su pieza colocando seguro.
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Comments
rous
no se pero esta clase de historia las amo
2023-08-13
5
Cristi
ese guardia sera un peligro para ella q se quedo sola 😖 . yo quiero saber que hay en la caja 🤔 . autora esta muy buena la historia me gustado como se va desarrollando
2023-08-02
3