...Hace muchos años atrás......
Luego de un largo momento de silencio en medio de la lluvia, la anfitriona finalmente rompió el hielo. —¿Por qué siempre tienes que hacerle daño a la gente?—, le preguntó con una voz triste y frustrada.
Leon simplemente la miró con una expresión frívola, como si lo que acababa de decirle no le importara en lo más mínimo. —No sé de qué estás hablando—, respondió con desdén.
La anfitriona suspiró pesadamente. —¿No te das cuenta de que lo que has hecho es completamente egoísta? ¿No te importa cómo afecta a los demás?—.
Leon no respondió de inmediato, en cambio, la miró fijamente a los ojos durante un largo momento antes de responder. —No creo que tenga que explicarme a nadie—, dijo finalmente, su voz llena de misterio.
La anfitriona lo miró con incredulidad y tristeza en sus ojos. —¿No tienes nada que decir?—, preguntó con voz suave.
—Pienso que deberías ir adentro—, respondió Leon, girando sobre sus talones para alejarse de ella bajo la lluvia.
La anfitriona tomó el brazo de Leon con fuerza, impidiéndole escapar de su enojo. —No puedo creer que seas tan insensible—, dijo ella con una voz temblorosa.
—¿Insensible?— repitió Leon, con una sonrisa sarcástica. —¿De qué estás hablando?—
—De todo lo que has hecho—, respondió la anfitriona con un tono acusatorio. —Haces que la gente se preocupe por ti y luego simplemente te alejas, sin importarte lo que sienten—.
—¿Qué esperabas de mí?— dijo Leon con indiferencia. —Nunca he prometido nada a nadie. No sé por qué te molestas tanto—.
—Porque eres un cobarde—, dijo la anfitriona con rabia. —No puedes enfrentar tus problemas, así que simplemente los evades. Pero eso no significa que no lastimes a la gente en el proceso—.
—¿Qué quieres que haga?— dijo Leon encogiéndose de hombros. —Soy quien soy. Si no te gusta, no tienes que estar cerca de mí—.
La anfitriona se tensó aún más, apretando el brazo de Leon con más fuerza. —No te atrevas a hablar así—, dijo ella con una voz llena de furia. —Eres el que siempre huye, el que siempre se aleja. Pero esta vez no te dejaré escapar tan fácilmente—.
Leon la miró con una mirada fría y desafiante. —No sabes de lo que hablas—, dijo él. —No sabes nada sobre mí—.
—Lo sé suficiente—, dijo la anfitriona, soltando finalmente el brazo de Leon. —Sé que eres un egoísta y un mentiroso. Y no voy a permitir que lastimes a nadie más—.
Leon no dijo nada, simplemente la miró con una expresión inexpresiva en su rostro. La anfitriona se giró y se alejó, dejando a Leon solo bajo la lluvia.
Me siento tranquilo y en paz mientras me siento en una de las bancas del jardín, observando el paisaje que me rodea. La suave brisa acaricia mi rostro mientras las hojas de los árboles se mecen en el viento. De vez en cuando, tomo algunas fotografías ocasionales con mi cámara, tratando de capturar la belleza de este lugar.
Después de tantos días llenos de drama y tensión, finalmente puedo relajarme y disfrutar del silencio y la tranquilidad de este jardín. Las flores brillan en el sol de la tarde y los pájaros cantan alegremente, creando una atmósfera armoniosa y relajante.
Me siento agradecido por este momento de paz y serenidad, y por la oportunidad de escapar por un tiempo de la caótica realidad que me rodea. Tomo una profunda inspiración y me sumerjo en el momento presente, disfrutando de la calma que me rodea.
De la nada comienzo a sentirme observado.
Después de unos minutos mirando a mi alrededor sin encontrar nada fuera de lo normal, decidí que debía ser solo mi imaginación. Continué observando el jardín y tomando fotografías de las hermosas flores y árboles que lo adornaban.
Sin embargo, la sensación de ser observado persistía, como si hubiera alguien detrás de mí. Giré mi cabeza nuevamente para revisar si había alguien allí, pero seguía estando solo.
Empecé a pensar que tal vez era solo la tristeza y la tensión acumulada de los últimos días afectando mi mente. A pesar de la relajación que me brindaba estar en ese lugar tranquilo, la tensión seguía en mi cuerpo y mente.
Decidí que lo mejor sería levantarme y dar un paseo por el jardín, quizás eso ayudaría a calmar mi mente y disipar esa extraña sensación de paranoia.
Mientras caminaba rápidamente por el jardín, sentí que alguien me seguía. Empecé a mirar hacia todos los lados, pero no vi nada. ¿Estaba perdiendo la cabeza?
De repente, sentí una mano en mi hombro y salté del susto. Era Leon, sonriéndome amistosamente.
—¡Vaya, me has asustado!—, le dije, tratando de recuperar el aliento.
—Lo siento, no pretendía asustarte—, respondió con una sonrisa. —Solo quería saludarte y ver cómo estás—.
—Ah, gracias. Estoy bien, solo un poco cansado—, respondí, tratando de disimular mi nerviosismo.
Leon parecía ajeno a mis sentimientos, como si no hubiera notado mi tensión anterior. Pero eso era lo normal en él, siempre actuaba como si nada le afectara.
—¿Qué estás haciendo por aquí?— pregunté, tratando de cambiar de tema.
—Solo estaba dando un paseo—, respondió. —Me encanta este jardín, es muy relajante—.
Asentí, aún un poco nervioso por su repentino aparecimiento.
—Bueno, me alegro de verte, pero tengo que irme—, dije, comenzando a alejarme de él.
Leon me detuvo con su mano en mi hombro y me miró fijamente. —No te vayas todavía, ¿por qué no pasas un rato conmigo?—.
Lo pensé por un momento. La verdad es que había estado disfrutando de mi tiempo a solas, pero no quería ser descortés con él. Así que finalmente asentí con la cabeza.
—Claro, está bien—, dije.
Leon sonrió y me guió hacia una pequeña área con bancos bajo un árbol. Nos sentamos juntos.
—La vista es impresionante, ¿no crees?—, pregunté mientras observaba el hermoso paisaje del jardín.
Leon me miró con sus oscuros ojos y asintió. —Sí, es hermoso—, respondió sin emoción.
Noté que su reacción era fría y distante, pero aun así seguí intentando tener una conversación agradable. —¿Has vivido aquí por mucho tiempo?—, pregunté.
—Toda mi vida—, respondió Leon con voz monótona. —Mis padres eran los antiguos dueños de esta propiedad—.
—Oh, eso es interesante—, respondí tratando de mantener el diálogo. —¿Y qué te gusta hacer en tu tiempo libre?—
Leon pareció considerar la pregunta durante un momento antes de responder. —No tengo mucho tiempo libre—, dijo finalmente. —Mi trabajo me mantiene bastante ocupado—.
Comencé a sentir que no estaba logrando conectar con Leon de ninguna manera, pero entonces noté algo en su mirada que parecía indicar que tal vez me miraba con cierto cariño.
Decidí intentar acercarme un poco más. —¿Te gustaría ir al cine o hacer algo juntos algún día?—, pregunté tímidamente.
Leon me miró fijamente, y por un momento pensé que no iba a responder. Pero finalmente asintió. —Eso suena bien—, dijo con una pequeña sonrisa.
Me sentí feliz de que hubiera aceptado, pero al mismo tiempo sabía que todavía tenía mucho trabajo por hacer si quería ganar su confianza y acercarme a él de verdad.
—¿Te gusta la magia?— preguntó Leon con una sonrisa en el rostro.
Asentí con la cabeza, curioso por lo que podría hacer. Leon sacó un mazo de cartas de su bolsillo y comenzó a barajarlas. Era impresionante cómo las manejaba con tanta facilidad y gracia.
—¿Alguna vez has visto la carta elegida?— preguntó, mientras seguía barajando.
—No, nunca la he visto—, respondí, fascinado por sus movimientos.
—Entonces, elige una carta, cualquier carta—, dijo Leon, ofreciéndome el mazo. Escogí una al azar y la mostré.
—¿La ves bien?—, preguntó Leon, y yo afirmé con la cabeza.
—Ahora, ponla de vuelta en el mazo—, indicó Leon, y así lo hice. Luego comenzó a barajar nuevamente y rápidamente se detuvo.
—¿Esa es tu carta?—, preguntó mientras me mostraba la carta que había elegido. Miré con asombro la carta de mi elección, estaba justo en la parte superior del mazo.
—No puedo creerlo—, dije, sorprendido.
—Es un pequeño truco, pero llámalo magia si gustas—, respondió Leon con una sonrisa enigmática.
A pesar de su actitud fría y reservada, me di cuenta de que Leon tenía un gran talento para los trucos y que disfrutaba compartirlo con los demás.
—¿Qué tal si me cuentas un poco sobre ti?—, pregunté a Leon, tratando de mantener la conversación a flote.
—Oh, ¿quieres conocer mi vida? ¿Estás aburrido o algo así?—, respondió burlón, con una sonrisa en su rostro.
—No necesariamente—, le dije, tratando de no dejarme llevar por su tono sarcástico. —Solo quiero saber un poco más sobre ti. Por ejemplo, ¿cómo es que te interesaste en la magia?—
Leon suspiró y se recostó en el respaldo de la banca, mirando hacia el cielo. —Supongo que siempre me ha gustado sorprender a la gente. Y la magia es una forma de hacerlo, ¿no crees?—
Asentí, tratando de entender su perspectiva. —Sí, tienes razón. Debe ser muy emocionante poder hacer trucos de magia y ver la reacción de la gente.—
—Por supuesto que lo es—, dijo Leon, con un brillo en sus ojos. —Pero también hay algo más en la magia, algo misterioso y fascinante. ¿No te parece?—
—Sí, es cierto—, admití, sintiendo que comenzábamos a conectar un poco más. —Pero bueno, cuéntame más sobre ti. ¿Tienes algún pasatiempo o algo así?—
Leon levantó una ceja, como si estuviera sorprendido por mi pregunta. —¿Pasatiempo? ¿Qué quieres decir?—
—No sé, algo que hagas en tu tiempo libre—, expliqué, sintiéndome un poco tonto por haber preguntado algo tan obvio.
—Bueno, supongo que los trucos son mi pasatiempo—, dijo Leon encogiéndose de hombros. —Además de eso, me gusta salir a caminar por el bosque, ver películas y leer.—
—Interesante—, dije, tratando de mantener la conversación interesante. —¿Alguna película o libro favorito en particular?—
Leon se rió. —¿Realmente quieres saber? No sé si eres lo suficientemente interesante como para escuchar mis gustos.—
Me sentí un poco ofendido por su comentario, pero decidí no darle importancia. —Bueno, siempre me gusta aprender cosas nuevas—, dije con una sonrisa. —Así que adelante, dime qué películas o libros te gustan.—
Leon suspiró y miró hacia el horizonte. —Bueno, me gustan las películas de terror, como Miseria o El cienpiés humano. Y en cuanto a libros, me gusta mucho Lovecraft.—
Me quedé un poco sorprendido por sus elecciones, pero traté de no demostrarlo. —Interesante, a mí también me gustan las películas de terror. ¿Qué te parece la nueva versión de It?—
Leon frunció el ceño. —No me gusta mucho la adaptación de la película. Creo que se enfocaron demasiado en los efectos especiales y perdieron el terror que tenía el libro.—
Asentí, tratando de no incomodarlo con más preguntas. A pesar de su comportamiento burlón, sentía que Leon tenía algo especial en su forma de ser. Y aunque no lo entendía del todo, me intrigaba descubrir más sobre él.
—La verdad Leon, a veces me llegas a desagradar con esa actitud frívola y burlona que tienes—, dije con sinceridad.
Leon soltó una risa burlona. —Oh, eso es nuevo. ¿Qué, esperabas que fuera perfecto o algo así?—
—No, no esperaba eso—, respondí, sintiendo mi frustración crecer. —Pero a veces tu actitud me hace sentir incómodo—.
—Lo siento si te hago sentir incómodo—, dijo Leon con un tono sarcástico. —Pero no puedo ser todo lo que quieres que sea. Soy solo yo mismo—.
—Lo sé—, dije con un suspiro. —Solo quería decírtelo—.
Leon me miró con sus oscuros ojos sin brillo. —Aprecio tu honestidad, sabes. Aunque me pregunto qué más piensas de mí—.
—No mucho más—, dije encogiéndome de hombros. —Pero sé que también puedes ser una persona muy carismática y divertida—.
Leon sonrió con malicia. —Bueno, entonces supongo que me quedo con eso. La persona carismática y divertida—.
Suspiré, sintiendo que la conversación había llegado a un callejón sin salida. —Bueno, debería irme. Fue bueno pasar el rato contigo—.
Leon asintió, su sonrisa aún en su rostro. —Sí, fue agradable. Nos vemos pronto, ¿de acuerdo?—.
—Claro—, dije, levantándome de la banca y alejándome, todavía sintiendo la extraña sensación de incomodidad que me dejaba Leon.
...Bonus...
...un pequeño boceto que hice sobre la apariencia de Leon, solamente para refrescar la imaginación....
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 15 Episodes
Comments