002;;unusual

Al despertar al día siguiente, abro las cortinas de mi habitación y me encuentro con un hermoso amanecer. El cielo se tiñe de tonos rosados y anaranjados, creando un paisaje mágico.

Me visto de manera bohemia, como suelo hacerlo, y me preparo para bajar al comedor a desayunar. Mientras tanto, escucho unos ruidos extraños que vienen de las paredes. Me asusto un poco, pero después de unos minutos los ruidos cesan y decido dejarlo pasar.

Sin embargo, cuando bajo las escaleras para dirigirme al comedor, me encuentro con la anfitriona, quien está fumando un cigarrillo tranquilamente. Al verme, se acerca preocupada y me pregunta si todo está bien.

Le cuento sobre los ruidos extraños que escuché en mi habitación y ella intenta tranquilizarme, asegurándome que solo debieron de haber sido ratas. Trato de convencerme de que es verdad, aunque todavía tengo mis dudas.

La anfitriona me invita a acompañarla a desayunar y acepto cortésmente. Me siento en una de las sillas del comedor, mientras ella me sirve una taza de café y un croissant. A pesar de mi preocupación, me siento un poco más tranquilo en su compañía.

—¿Y bien?— me pregunta la anfitriona, — ¿cómo ha sido tu estadía hasta ahora? —

—Un poco extraña, para ser honesto—, le respondo, —pero estoy seguro de que me acostumbraré pronto—.

La anfitriona asiente, mientras fuma otro cigarrillo, y comenzamos a platicar sobre nuestros planes para el día. A pesar de la extraña experiencia de esta misma mañana, siento que estoy empezando a disfrutar de mi estadía en esta misteriosa mansión.

¿Debería de dejar de ser tan paranoico?

quiero decir, por una vez en mi vida debería de relajarme aunque sea un poco.

Cómo sea, después de desayunar, me levanté de la silla y agarré mi cámara.

—¿Te importaría si tomo algunas fotos de la mansión?— le pregunté a la anfitriona.

—Eso no me molesta en absoluto, pero asegúrate de no tomar ninguna foto de las habitaciones privadas—, respondió con una sonrisa.

—Por supuesto, gracias—, dije con una sonrisa y salí corriendo de la habitación. Comencé a explorar la mansión y encontré algunos lugares interesantes para fotografiar, como una fuente en el jardín trasero y un pasillo con ventanas altas que dejaban pasar la luz del sol.

Mientras caminaba, escuché algunos ruidos extraños y me asusté un poco, pero recordé lo que la anfitriona me había dicho acerca de las ratas. Continué tomando fotos y disfrutando de la belleza de la mansión.

Después de un tiempo, regresé al comedor donde la anfitriona estaba fumando otro cigarrillo. —¿Encontraste algo interesante?— preguntó curiosa.

—Definitivamente hay algunos lugares increíbles para fotografiar aquí—, respondí emocionado.

—Me alegro de que estés disfrutando tu estancia aquí—, dijo con una sonrisa. —Si necesitas alguna recomendación, no dudes en preguntarme.—

—De hecho, ¿hay algún lugar en particular que recomiendes que visite?—, pregunté.

—Te sugiero que visites el mirador en la torre. Tienes una vista panorámica impresionante de la mansión y los alrededores—, dijo señalando hacia la torre en la distancia.

—¡Eso suena genial! Definitivamente lo revisaré—, dije entusiasmado.

Después de un rato, me despedí de la anfitriona y me dirigí a la torre. Subí las escaleras y llegué al mirador, donde tomé algunas fotos increíbles de la mansión y los alrededores.

Me relajé en el mirador, disfrutando del clima fresco y la brisa encantadora que soplaba en mi rostro. Mientras tanto, mi cámara descansaba en mi regazo, permitiéndome disfrutar del momento sin distracciones. Sin embargo, mi paz fue interrumpida cuando una voz sombría y aterciopelada me saludó. Me sobresalté y me giré para ver quién era.

Me encontré con el mismo hombre sombrío y apuesto que me llevó desde el aeropuerto. Me miraba fijamente con una mirada penetrante, y sus ojos oscuros parecían contener un misterio profundo. Me sentí incómodo bajo su mirada, pero no pude apartar los ojos de él.

—Disculpa si te asusté—, dijo finalmente con una sonrisa enigmática.

—No te preocupes, solo estaba disfrutando de la vista—, le respondí, tratando de ocultar mi incomodidad.

—Es un lugar hermoso, ¿verdad?—, preguntó, señalando hacia la mansión y los alrededores.

—Así es—, le dije, aunque todavía no estaba seguro de qué pensar de él.

El hombre asintió y se acercó unos cuantos pasos a mi, comencé a ponerme un poco nervioso pero hice lo posible por disimular que no era de esa manera.

Nos quedamos en silencio por un momento, y mientras tanto, yo no podía dejar de mirar esos oscuros y enigmáticos ojos. el joven tenía una manera de mirar que era difícil de describir. Era como si supiera todo lo que pasaba por mi mente, como si pudiera leer mi alma. Era un poco inquietante, pero a la vez fascinante.

—Mi nombre es Hal Keys...¿tu eres?... — me presenté casi murmurando por el nervio.

—Soy Leon.

Nos dimos la mano pero nuevamente el silencio volvió a reinar. Finalmente, Leon habló:

—Me alegra ver que estás disfrutando de la mansión, Hal. Espero que te sientas cómodo aquí.

—Sí, la verdad es que es un lugar impresionante. Gracias por llevarme aquí.

—No hay problema, es mi trabajo. Pero a decir verdad, algo me dice que hay algo más detrás de tu visita aquí.

Me sorprendí por la afirmación de Leon, pero decidí ser honesto con él.

—Bueno, en realidad sí hay algo más. Desde que llegué aquí he sentido una extraña sensación, como si hubiera algo más en esta mansión de lo que puedo ver. ¿Tú has sentido algo así?

Leon me miró fijamente, con esos ojos oscuros que parecían penetrar mi existencia.

—Digamos que he vivido en esta mansión por muchos años, y hay cosas que he visto y sentido que no puedo explicar. Pero no te preocupes, Hal, estoy aquí para protegerte.

No sabía qué pensar de las palabras de Leon.

Le pregunté a Leon sobre la gente que vivía en la mansión y si había más personas en la casa aparte de la anfitriona. Me respondió con una sonrisa burlona y un brillo misterioso en sus ojos oscuros.

—Oh, Hal, querido, no te dejes engañar por la fachada de nuestra anfitriona. Ella no está sola aquí—, dijo Leon con voz cínica.

Me sorprendió su respuesta y la manera en que hablaba. Su tono era frío y despectivo, como si estuviera burlándose de la anfitriona. No sabía si debía creer en sus palabras, pero no pude evitar sentir una extraña intriga por su actitud.

—¿A qué te refieres?—, pregunté con curiosidad.

—No te preocupes, querido Hal. Simplemente disfruta de tu estadía aquí y deja que el misterio se revele por sí mismo—, respondió Leon, todavía con esa sonrisa burlona en su rostro.

No estaba seguro de lo que quería decir con eso, pero su actitud me hizo sentir incómodo. Me pregunté si Leon estaba tratando de asustarme o si realmente había algo más en la mansión que la anfitriona no estaba dispuesta a revelar.

Me quedé en el mirador, con un nudo en la garganta y preguntas sin respuestas. Por fin reuní el valor para exigirle a Leon que me explicara de qué se trataba todo ese misterio.

—Por favor, Leon, necesito saber lo que está pasando aquí—, suplique.

Pero Leon simplemente se encogió de hombros y le dedicó una sonrisa seductora. —Lo siento, Hal, pero no puedo revelar demasiado. La anfitriona es muy reservada, y yo no tengo derecho a divulgar sus "pequeños" secretos.—

Me frustré ante la evasiva respuesta de Leon, y me sentí aún más desconcertado por la manera en que se comportaba. Aunque su actitud era seductora y juguetona, había algo frío y misterioso en él que me hacía sentir incómodo.

Leon se despidió cortésmente y desapareció tras la puerta del mirador, dejándome solo con mis pensamientos y mis dudas. Me quedé allí un momento más, tratando de procesar todo lo que había ocurrido, antes de finalmente bajar las escaleras y dirigirme a la mansión.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play