008;;trick or treat

—¿Has escuchado alguna vez de algún amante celoso?... — pregunto la anfitriona

Yo negué con mi cabeza.

La anfitriona se sentó a mi lado y comenzó a contar una historia que me dejó sin palabras. Me habló de dos personas que se amaron profundamente, tanto que no podían soportar pasar un solo día separados el uno del otro. Pero entonces, uno de ellos se volvió celoso y comenzó a tratar de arruinar la vida del otro. No importaba cuánto amor hubiera entre ellos, siempre había una sombra de inseguridad y desconfianza.

La situación se volvió cada vez más insostenible, hasta que finalmente el amante celoso tomó medidas drásticas. Decidió que si no podía tener al otro para sí mismo, entonces nadie más lo tendría. Comenzó a sabotear la vida de su amado, arruinando sus relaciones y su carrera. Al final, su amado se quedó solo y sin esperanza.

El amado que quedó solo, según la anfitriona, fue empujado a severos problemas mentales debido a la crueldad del amante celoso. Se sintió sin esperanza y abandonado, y finalmente optó por quitarse la vida. La anfitriona me explicó que esta trágica historia había tenido lugar en la mansión décadas atrás, pero que solo era una historia de familia, pero si es que resultaba cierto quizás y el fantasma de este amante perdido podría estar rondando por esta mansión.

La anfitriona me miró con una ceja levantada, como si estuviera evaluando si era lo suficientemente ingenuo para creer en sus historias. —No subestimes la fuerza del amor, querido—, me dijo con una sonrisa malvada en sus labios rojos. —No te sorprendas si un día escuchas sus gemidos de dolor y arrepentimiento en tu habitación—.

Tragué saliva, sintiéndome incómodo por su comentario. —Seguro que solo son especulaciones—, respondí, intentando mantener una actitud jovial y relajada. Pero en el fondo, una pequeña voz en mi cabeza me decía que tal vez había más de lo que ella dejaba ver.

La anfitriona se rió y me guiñó un ojo. —Bueno, tú lo has dicho—, dijo. —Pero si necesitas algo en la noche, no dudes en llamarme. Después de todo, siempre estoy aquí para proteger a mis invitados—.

Asentí con la cabeza, todavía sintiéndome inquieto por la conversación.

Mientras comía mis hotcakes, tratando de mantener la compostura, la anfitriona se mantuvo burlona, observando mi incomodidad con una sonrisa que parecía decir "te tengo". Intenté cambiar el tema, preguntándole si ella había conocido a alguno de estos amantes, pero ella solo me miró fijamente sin decir una palabra, negando con la cabeza de manera jovial.

Fue entonces cuando supe que algo no estaba bien. ¿Por qué se reía de mí de esa manera? Una sensación de inquietud me recorrió el cuerpo. Pero, a pesar de todo, no quería mostrar mi miedo. En su lugar, intenté hacer una broma, tratando de aliviar la tensión que se había formado entre nosotros.

—Supongo que solo son rumores—, dije entre risas, tratando de sonar seguro. Pero, en el fondo, sabía que lo que había escuchado no era solo un rumor, sino una verdad que se había ocultado por mucho tiempo.

La anfitriona y yo seguimos charlando durante un buen rato más, aunque ahora el ambiente era un poco más relajado. Ella me explicó que, aunque había muchos rumores sobre la supuesta presencia de un fantasma en la mansión, ella no creía en esas historias.

—Son solo eso, rumores—, me dijo con una sonrisa. —La gente tiende a exagerar las cosas y a crear historias a partir de cualquier cosa. Pero créeme, no hay nada que temer aquí. Esta es una casa muy tranquila y apacible—.

Le pedí más detalles sobre los amantes de los que me había hablado, pero ella se negó a darme más información. —Si quieres saber más, deberías preguntarle a Leon—, dijo con un tono misterioso.

—El se sabe esa pequeñita historia al derecho y al revés— reveló la anfitriona entre burlas disimuladas.

Eso me dejó un poco desconcertado, ya que Leon no había dado señales de vida en los últimos días. Pero decidí dejar el tema por ahora y simplemente disfrutar de mi desayuno. Terminé mis hotcakes y me levanté de la mesa, agradeciéndole a la anfitriona por la comida y la hospitalidad.

Mientras caminaba por los pasillos de la mansión de regreso a mi habitación, seguía pensando en lo que la anfitriona me había dicho. Me pregunté si realmente había algo de verdad en los rumores sobre el fantasma y los amantes, o si simplemente eran historias exageradas. Pero decidí no preocuparme demasiado por ello y simplemente disfrutar de mi estancia.

Decidí que necesitaba un poco de aire fresco, así que me dirigí al jardín de la mansión. Había estado allí varias veces antes, pero siempre encontraba algo nuevo y emocionante que explorar. La vegetación era exuberante, con una variedad de árboles, flores y arbustos que hacían que el lugar fuera mágico.

Mientras caminaba por el jardín, vi a la misma chica de aspecto interesante de antes. Llevaba un vestido floreado y unas gafas de sol grandes que le daban un aire de los años 70. Pensé que era una especie de groupie de la época. Me acerqué a ella y le dije hola. Ella me devolvió el saludo y comenzamos a hablar.

La chica se presentó como Rachel y rápidamente comenzamos a conversar de todo un poco. Me preguntó sobre mi vida, mis gustos y mis intereses. Era una conversación divertida y amena, y me gustó su personalidad alegre y espontánea.

Mientras hablábamos, noté que ella era diferente al resto de los miembros de la mansión. La mayoría de ellos parecían tener un comportamiento errático y extravagante, mientras que Rachel era más tranquila y reflexiva.

Le pregunté sobre eso, y ella me explicó que ellos solamente eran así por qué eran muy introvertidos. Pero ella no quería caer en los mismos patrones que ellos así que fuera de su rara familia decidió encontrar un refugio en la mansión y su jardín. Me pareció admirable su búsqueda de un cambio y le dije que era una inspiración.

Continuamos charlando durante un rato más, hasta que decidimos dar un paseo. Rachel me mostró algunos de sus lugares favoritos y me contó historias interesantes sobre la flora y fauna del lugar. Me sentí agradecido por haberla conocido y por haber disfrutado de su compañía en un lugar tan hermoso como aquel jardín.

Cuando nos despedimos, le dije que me gustaría volver a verla pronto. Rachel sonrió y aceptó gustosa. Me fui de allí con la sensación de haber hecho una nueva amiga y de haber encontrado un refugio en el jardín de la mansión, gracias a ella.

Continué caminando por el jardín. Sin embargo, de repente me encontré con Leon, algo que me sorprendió ya que no lo había visto en varios días. Él estaba sentado en un banco, fumando un cigarrillo y mirando fijamente a algún punto en la distancia.

Me acerqué a él con cautela, sin estar seguro de cómo actuar. Leon había sido un personaje enigmático desde que lo conocí, y esta vez no era diferente. Sin embargo, finalmente reuní el valor suficiente para hablar con él.

—Hola, Leon. ¿Cómo estás?—, le pregunté.

—Estoy bien, gracias—, respondió él en tono tranquilo y distante.

—¿Has estado ocupado últimamente? No te he visto por aquí en un tiempo—, continué yo.

—No, no he estado ocupado. Simplemente necesitaba un poco de tiempo para mí mismo—, explicó Leon mientras exhalaba el humo del cigarrillo.

La conversación era extraña, y no sabía qué más decir. Sin embargo, Leon parecía estar dispuesto a hablar un poco más.

—¿Quieres dar un pequeño recorrido conmigo?—, preguntó Leon, finalmente rompiendo el silencio incómodo.

Acepté su oferta.

Leon y yo seguimos caminando por los jardines de la mansión, admirando la belleza sombría del lugar. El ambiente estaba relajado y tranquilo, y aunque seguía habiendo cierta extrañeza en nuestra charla, había algo en la presencia de Leon que me hacía sentir cómodo.

Mientras caminábamos, Leon empezó a ser un poco más coqueto en su forma de hablar. No era nada inapropiado, pero era evidente que estaba tratando de flirtear conmigo. Al principio me sentí un poco incómodo, pero luego me di cuenta de que no era nada malintencionado, el es de esa manera, así que simplemente seguí la conversación.

—¿Cómo es que has pasado ya una semana entera en este lugar?—, me preguntó Leon de repente, mientras se inclinaba hacia mí con una sonrisa en su rostro.

No estaba seguro de a qué se refería, así que simplemente respondí con una sonrisa forzada.

—Bueno, supongo que simplemente he estado disfrutando del lugar. Es un sitio bastante agradable para pasar el tiempo—, dije tratando de restarle importancia al asunto.

Leon asintió con la cabeza y continuamos caminando en silencio por un rato. La verdad es que no sabía muy bien cómo seguir la conversación después de esa pregunta, así que simplemente esperé a que él dijera algo más.

Finalmente, después de unos minutos, Leon volvió a hablar.

—Me alegra que hayas venido aquí. Es agradable tener a alguien con quien hablar—, dijo con una sonrisa en su rostro.

Me sorprendió un poco su comentario, ya que parecía indicar que él también se sentía un poco solo. Sin embargo, decidí no profundizar en el tema y simplemente respondí con una sonrisa.

—Sí, es bueno tener compañía. Además, este lugar es realmente impresionante—, dije mirando a mi alrededor.

Leon estuvo de acuerdo y continuamos caminando por un rato más, disfrutando del sol de la tarde y de la tranquilidad del lugar. La charla seguía siendo un poco extraña y distante, pero había algo en la presencia de Leon que me hacía sentir en paz. Esperaba que en el futuro pudiera conocerlo aún mejor y tal vez llegar a tener una amistad más cercana.

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