010;; Better Run

Leon se detiene delante de mí, bloqueando mi camino. Sus ojos oscuros y brillantes me observan con una mezcla de diversión y malicia.

—¿A dónde intentas correr con tanta desesperación, cariño?— pregunta Leon con una sonrisa burlona.

Trago saliva con dificultad, sintiendo mi nerviosismo crecer. No puedo decirle la verdad, no puedo decirle que quiero escapar de esta mansión maldita y de la locura que se ha apoderado de ella.

—Oh, solo estaba buscando algo que perdí—, miento, tratando de sonar convincente.

Leon arquea una ceja, como si no me creyera del todo.

—¿Perdiste algo tan importante que necesitas correr como si el diablo te persiguiera?— pregunta con una risa.

Siento mi rostro arder de vergüenza y miedo. No sé cómo salir de esta situación y me siento atrapado.

—Lo siento, no debería haberte hablado así—, continúa Leon. —Solo estaba bromeando. ¿Por qué no te quedas un poco más? Hay muchas cosas que puedo enseñarte aquí—.

No puedo soportar la mirada de Leon, así que bajo la cabeza y asiento. Me siento atrapado y vulnerable, sin saber cómo escapar de esta pesadilla.

Trato de alejarme de Leon, pero él me agarra del brazo con fuerza y me atrae hacia él. Puedo sentir su aliento cálido en mi cara y sus ojos oscuros y brillantes me observan con intensidad.

—No te vayas todavía—, murmura Leon, con una sonrisa maliciosa. —Todavía te queda mucho por ver—.

Siento mi corazón latiendo fuerte en mi pecho y trato de alejarme de él. No quiero nada de lo que me ofrece. No quiero quedarme aquí un segundo más.

—P- Por favor, déjame ir—, balbuceo, luchando por liberarme de su agarre.

Leon me suelta y ríe, como si todo esto fuera una gran broma.

—No seas tímido, cariño. Soy un buen anfitrión. Te aseguro que te divertirás aquí—, dice, mientras acaricia mi mejilla con suavidad.

Pero yo no quiero divertirme aquí. Quiero salir de esta pesadilla. No puedo soportar la forma en que Leon me mira y me toca. Me siento atrapado con el diablo y no sé cómo escapar.

Trato de alejarme de él de nuevo, pero esta vez Leon se interpone en mi camino.

—¿A dónde crees que vas?— pregunta, con una sonrisa burlona.

—No lo sé—, respondo, sintiendo mi miedo crecer.

—Entonces, quédate aquí conmigo. Podemos hacer muchas cosas juntos—, dice, acercándose peligrosamente a mí.

No quiero hacer nada con él. No quiero estar aquí. Pero me siento atrapado y vulnerable, sin saber cómo escapar de esta situación tan incómoda

Le dije a Leon que parara de comportarse de manera tan inapropiada. Pero en lugar de tomar mi advertencia en serio, comenzó a reírse de mi. Ya no podía soportarlo más. Mi paciencia se había acabado. Así que sin pensarlo dos veces, abofeteé fuertemente su rostro.

Leon se tambaleó, sorprendido por mi reacción. Me miró fijamente con una mezcla de ira y asombro, y luego se puso a reír. —Muy bien. Eres más valiente de lo que pensaba—, dijo mientras se frotaba el rostro.

En ese momento, me di cuenta de que estaba tratando con un hombre peligroso. Pero ya era demasiado tarde para arrepentirme. Le advertí que dejara de hacer sus tonterías o tendría problemas.

Leon se acercó a mí, poniendo su rostro a centímetros del mío. Me miró fijamente, como si pudiera ver dentro de mi alma. —Escucha bien, pequeño. Sin mí, no podrás sobrevivir una noche más en esta mansión. Así que te sugiero que te comportes y hagas lo que te digo—, dijo con una sonrisa malvada.

Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. Sabía que no podía confiar en este hombre.

Me alejé de Leon, retrocediendo hasta chocar con la pared, con los ojos bien abiertos de incredulidad y rabia. ¿Cómo se atrevía a comportarse así? ¿Cómo podía ser tan cambiante y manipulador? Lo miré fijamente, con un corazón lleno de ira y preocupación.

—¡No necesito tu ayuda!— le grité. —No voy a quedarme aquí contigo un segundo más. ¡Quiero irme ahora mismo!—

Pero Leon simplemente se rió y se acercó a mí con una sonrisa burlona en su rostro. —Oh, pero cariño, ¿dónde crees que vas a ir? Estamos en medio de la nada. Y además, sin mí, nunca encontrarás la salida de esta casa. Así que tal vez deberías reconsiderar mi oferta de ayuda—.

Fruncí el ceño, sintiendo la rabia arder dentro de mí. —No necesito tu ayuda, ni tu compasión, ni nada de ti. ¡Quiero salir de aquí!—

Leon me miró fijamente, como si estuviera tratando de leer mi mente. Luego, su rostro se transformó en una sonrisa sádica y coqueta. —Oh, pero cariño, no puedes escapar de este lugar tan fácilmente. Ya verás lo que te espera si me rechazas de nuevo—.

Su amenaza me hizo estremecer, pero no le mostré mi miedo. En cambio, apreté los dientes y le dije con firmeza: —No me importa. Haré lo que sea necesario para salir de aquí—.

Leon se acercó a mí con una sonrisa malvada en su rostro y me susurró al oído: —No te cuidaré más. Si quieres irte, adelante. Pero no me volverás a ver si así lo deseas—.

Lo miré con soberbia y le respondí: —No necesito tu cuidado. Soy capaz de cuidarme solo—. Me sentía enojado y desesperado por salir de esa casa lo antes posible.

Leon simplemente se encogió de hombros y se alejó de mí, murmurando algo en voz baja que no pude entender. Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, pero traté de mantenerme fuerte. Me quedé parado allí, sintiendo la tensión y el miedo que me inundaban.

Decidí empezar a caminar hacia la puerta principal, con la esperanza de que esta vez pudiera salir de la casa. Pero cuando llegué a la puerta, descubrí que estaba cerrada con llave. Me sentí atrapado de nuevo. ¿Cómo podría salir de allí ahora?

Sentí como si una especie de apaciguamiento falso hubiera llegado a mi mente. Sabía que estaba atrapado en la mansión, pero parecía que mi cerebro no quería aceptarlo. Intenté hacerme creer que todo estaba bien, que no había nada que temer y que pronto encontraría una manera de escapar. Pero la verdad era que estaba aterrorizado y me sentía completamente impotente.

Miré alrededor de la habitación, buscando una forma de salir. Pero todo lo que veía eran paredes altas y una puerta cerrada con llave. La sensación de encierro era abrumadora, y me pregunté cuánto tiempo pasaría antes de que alguien me encontrara.

Traté de calmar mi respiración y controlar mi miedo. Sabía que no podía permitir que el pánico me consumiera. Pero era más fácil decirlo que hacerlo. Sentí que mi corazón latía con fuerza y mi mente corría sin cesar, tratando de encontrar una solución a mi situación desesperada.

Mis pensamientos comenzaron a girar en torno a la idea de la muerte, de cómo podría morir aquí en la mansión, solo y sin ayuda. La idea de que nadie sabría lo que me había pasado era aterradora.

Y de repente sin previo aviso veo algo caer desde el balcón, la caída fue tan estruendosa y ruidosa que no puse evitar calmarme al escuchar el sonido de varios huesos quebrándose.

Me quedé paralizado por un momento, como si mi cuerpo no quisiera aceptar lo que estaba viendo. Rachel, la chica que acababa de conocer hace ya unos días, estaba allí, inmóvil, con el cuerpo destrozado por la caída desde el balcón. Una ola de náuseas y mareo me invadió de inmediato, y sentí como el pánico comenzaba a apoderarse de mi cuerpo.

Mis piernas flaquearon y caí de rodillas al suelo, agarrándome la cabeza con las manos. Sentía como mi corazón latía a mil por hora, como si quisiera salirse de mi pecho. Intenté respirar profundamente, pero el aire parecía no llegar a mis pulmones. Todo parecía tan irreal, tan fuera de lugar, que me costaba trabajo creer que estaba pasando de verdad.

Los recuerdos de las últimas horas se agolparon en mi cabeza, y el miedo a que algo me pasara a mí también comenzó a apoderarse de mí. ¿Qué estaba sucediendo en esa mansión? ¿Por qué había pasado esto? Sentí que una sensación de desesperación se apoderaba de mí, y supe que necesitaba escapar de allí lo antes posible.

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