me salí de clase nuevamente, fui directo al lago, llegue al mismo lugar, mis piernas temblaban, me sentía nerviosa, no tenía la seguridad de que el fuera la misma persona quien me llevará orquídeas, pero algo en mi me hacía buscarlo; me senté sobre la misma piedra, está vez no había orquídea, espere unos minutos y otra vez ese aroma, me levanté y gire a mi alrededor, su presencia detrás de mi me hizo temblar
_ hola
_ hola, pensé que no vendrías
_ yo... no podía faltar más a mis clases
_ fui a buscarte a la escuela
_ ¿tu eres quien me deja flores en mi ventana?.
_ soy quien te busca aquí, en tu ventana y en la escuela
_ no, no sé cómo, busco en mi ventana y aquí, no te había visto
_ yo te conocí aqui
_ pero, no sé, no te conozco
_ no quería asustarte
su presencia era grata, su forma de hablar era avasalladora, su forma de mirar era intrigante, cuando me miraba era dulce, hacia que me sintiera segura junto a el, pero escuchaba algún ruido y su mirada cambiaba en segundos, parecía un radar, parecía que revisaba cada centímetro de las entrañas del lago y sus alrededores, su forma de mirar era extraña, sus pupilas se contraían con agilidad, sus manos fuertes, parecían garras como las garras de un águila, lo que tocaba parecía tocarlo con seguridad; a su lado olvide el tiempo, ya era tarde y al darme cuenta, me despedí con prisa, mi mamá estaría buscándome y camine de prisa, pero durante mi camino, me sentía acompañada y acompañada también de ese aroma, sabía que el no era como los demás, era una persona fuera de serie, sobrenatural quizá, pero me hacía sentir algo que nunca senti, no sabía cómo y no quería investigar, las orquídeas seguían apareciendo en mi ventana, una altura de más de 3 metros y cuando lo buscaba ya se había marchado; en la escuela, a la distancia que estuviera sus ojos me miraban, los compañeros comenzaron a verlo con rivalidad y las compañeras lo veían atractivo, pero el siempre callado y evitaba estar en público, algunas veces nos veíamos en el lago, era muy raro que manifestará una sonrisa, pero cuando lo hacia era para mí, me trataba con delicadeza y respeto, me gustaba tocarlo y abrazarlo, sentía que el se limitaba, quizá por respeto pero yo sabía que me necesitaba como yo a él; habia una casa pequeña, muy pequeña, pasaba inadvertida para todos, escondida entre los árboles y la maleza al lado del lago, ahí vivía el, solo, tenía 22 años y una madurez extraordinaria, era muy pulcro y ordenado.
René en la escuela, continuaba con sus asedios, pero ya no confiaba en el, aquella tarde deje de creer en el, pero el insistía y cada vez que podía me pedía perdón, pero cuando pensaba que yo no lo miraba el coqueteaba con cuánta mujer se lo permitiera, aún así, mi interés estaba centrado en otra persona, Roberto se acercaba más cada día a mi vida, en el lago nos veíamos de ves en cuando y en la escuela todos los días, pero al principio trataba de mantenerse al margen, luego poco a poco nos acercamos más y más, después nos tocaba hacer algunas prácticas juntos, yo estaba fascinada por compartir cada segundo con el, pero mis compañeros todos no compartían lo mismo, cuando estábamos en grupo el no hablaba, solo yo interpretaba sus inquietudes, los compañeros con burla trataban de integrarlo a sus bajezas, pero el no se incluía, todos lo veían grosero y desagradable, el me decía que no era con ellos con quién quisiera congraciarse, solo conmigo, solo yo le interesaba, poco a poco se fue ganando enemigos, lo agredian con frecuencia y el los ignoraba; se acercaba la noche de aniversario, la dirección de la escuela había programado un baile de gala, tocaría un grupo musical y nosotros vestimos ropa de gala, vestidos largos y esmoquin, iríamos en parejas, yo por supuesto, iría acompañada de Roberto, pero René no estaba de acuerdo, estaba dispuesto a no permitirlo, llegó el día, Roberto fue por mi a casa, yo vestía un vestido azul celeste, pelo suelto y un collar con una esmeralda en forma de corazón, use unos tacones pequeños, aún así me veía pequeña al lado de mi radiante acompañante, su esmoquin lo hacia verse mucho más guapo de lo que era, bailamos horas y horas, me sentía volar sobre el piso, solo el y yo existimos en un paraíso para dos, estaba enamorada por primera ves, ya había pasado la medianoche cuando decidimos salir de la fiesta, René y sus amigos no dejaban de mirarnos, salimos del salón y ellos seguían nuestros pasos, el me sostenía del brazo al caminar, me hacía sentir que no pasaba nada, que todo estaba bien, en unas calles antes de llegar a mi casa nos alcanzaron y René me jalo hacia el, a Roberto lo juzgaron como un cobarde por ignorar sus agresiones, en un intento por demostrar valentía frente a sus amigos, René me beso por la fuerza y los demás sujetaron a Roberto, pero en medio del revuelo, mientras forcejeamos, Roberto desaparecido en la penumbra de la noche y ante la sorpresa de todos, se escuchó una especie de latigazo y un gruñir que venía de la oscuridad, todos corrieron, el pánico les ganó y yo quedé sola parada en medio de ese lugar, miraba a todos lados, buscaba a quien producía esos ruidos escalofriantes, en seguida apareció de entre las sombras Roberto nuevamente, le pregunté porque me dejó sola y el contesto que nunca se fue, pero era la mejor forma de alejarlos sin lastimarlos, en ese momento no comprendi, pregunté si era el quien producía esos sonidos y el acepto, no lo ví como desapareció, los demás tampoco, pero evidentemente el era dueño de una agilidad extraordinaria, pregunté cosas que no quiso contestar, solo me dijo que no quería que yo le tuviera miedo, pero que siempre me protegería porque me amaba.
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