Capitulo 20

Siguiendo la orden de su jefe realiza la llamada.

- Bueno - contesta una mujer de avanzada edad.

- Me estoy comunicando con la señorita Bianca Farell? - pregunta al otro lado de la línea.

- Oh, no, soy su abuela. Dígame en que le puedo ayudar - Contesta la anciana.

- Empresa A$A le hace la invitación a una entrevista de trabajo el día miércoles de la próxima semana a la 10 de la mañana ¿Podría asegurarme de que reciba el mensaje? - pregunta en hombre al otro lado de la línea.

- Por su puesto, ella no faltará a su entrevista, muchas gracias, que tenga un buen día. - cuelga la llamada divertida por la astucia de su nieto político y regresa a ver a Arnold que justo en esos momentos estaba de visita.

- Por su gran sonrisa veo que son buenas noticias para usted - pregunta Arnold mientras cruza la pierna.

- Claro que los son - sonríe distraída.

- Puedo adivinar su sonrisa, pero la duda aquí es ¿su nieta aceptará? Sobre todo ¿cómo le va a informar? - coloca una mano sobre su rodilla y su mentón.

- Si quiere ayudar, llévame ahora mismo a ver a mi nieta. - se sienta.

- Eso no va a ser posible, pídame lo que usted quiera abuela menos eso, no por ahora. - trata de desviar la intensa mirada de la abuela..

- Soy anciana, pero no tonta, estoy preparada para cualquier cosa que haya pasado mi nieta y si no es usted, algún taxi lo hará - se pone de pie y avanza hasta la puerta.

Viendo la seriedad de la abuela y temiendo que pueda ir hasta la mansión y ser linchada por una anciana completamente loca, se pone de pie y al tiro ya está detrás de ella.

- Está bien, la llevo - le da su brazo como apoyo para que camine. Pero qué quede claro que usted me obligó - la mira de reojo.

La abuela divertida por el comentario de Arnold le da una palmadita en su brazo.

- Ustedes los jóvenes de hoy en día son muy interesantes - sonríe.

Viéndola de reojo divertido por la astucia de la anciana, suben al coche y se ponen en marcha. Pero en el trayecto, un mensaje de aviso era enviado a su amigo.

En menos de veinte minutos Andrew había llegado hasta su casa.

- Nana, prepara algún aperitivo, tenemos invitados - Anuncia a toda prisa, apenas y es recibido.

- A toda marcha mi niño ¿Puedo saber quien es? - grita viendo la espalda de Andrew correr a toda escaleras arriba.

Abriendo la puerta de golpe entra a la habitación y se queda paralizado ante la escena, pero rápidamente reacciona por el aventón de su esposa.

- ¡Pero que diablos! - lanza una almohada con el único brazo que tiene sano.

- ¿Quieres matar a tu esposo a punta de almohadazos? - pregunta enarcando una ceja.

- ¡Ah, eres tú! - se cubre como pueda su espalda desnuda. Que miras.

- Lo siento no quería... déjame ayudarte - le pone una mano sobre su mano intentando agarrar la blusa, sus miradas chocan y una corriente sube y baja de sus cuerpos.

- Puedo hacerlo sola - retira su mano sonrojada y agacha su mirada.

- No seas terca - le arrebata la blusa y la coloca por la espalda, sintiendo un deseo cierra los ojos y se calma. He visto tu cuerpo muchas veces, así que no estés tan preocupada - Ni así la tranquiliza. Tu abuela está por llegar, será mejor que actúes como que nada paso, no queremos que se altere ¿verdad? - le habla por detrás.

- ¿De verdad? - sonríe como niña, era la primera vez que la veía sonreír y quedó encantado. Gracias, me arreglaré lo suficiente. Quiere salir corriendo, pero aun sus heridas no eran completamente sanadas.

- No intentes esforzarte, estoy aquí pídeme lo que desees y lo traeré - la ve con mala cara y se va al closet, saca un abrigo y se lo coloca suavemente.

- No hace falta que seas tan amable, un tirano como tú no tiene corazón, no me engañas con tus trucos - lo ve desafiante.

- ¿Eso es lo que piensas de mí? - se la acerca peligrosamente.

- ¿Qué más podría? Me has encerrado y me has humillado, no soy un objeto, soy un ser humano, eres un monstruo - Escupe esas palabras sin miedo.

- Dije que después lo hablaríamos - muy serio. No seas rebelde ¿Quién te dio las agallas? - achica sus ojos muy molesto.

- A ti ¿Quién te dio las agallas de ver mi cuerpo? Hay enfermeras lo sabías? - sigue con su mirada desafiante.

- A una Arslan nadie la ve desnuda y sobre todo si ese alguien es mi esposa- se le acerca aún más. Nadie tiene derecho a ver tu cuerpo excepto yo.

- Pervertido - sigue caminando para atrás hasta chocar con la pared.

- Un esposo jamás será pervertido, sobre todo con su esposa - la sujeta de la cintura.

- ¿Qué haces? Suéltame, aún tengo lesiones lo sabías. - Trata de librarse.

- Se perfectamente donde están cada una de tus lesiones y tu cintura está intacta - le sonríe pícaramente.

- Eres un pervertido - lo vuelve a irritar con esa palabra.

- Te enseñaré lo que es ser un pervertido - acto seguido la besa a la fuerza y le aprieta la nalga.

Impactada por el beso, reacciona al sentir dolor en su nalgada, por lo que inmediatamente lo aparta como puede y en su intento es mordida el labio.

- Imbécil - quiere darle una bofetada, pero su mano es retenida.

- Ni lo pienses, si vuelves a decirme pervertido sabrás una vez más mi castigo y no me importara tus pataletas. - la suelta y se va.

"Aaaaarrrrrrggggggg eres un idiota, ya verás de lo que está rebelde es capaz de hacer, espera y verás" - su cara roja de la ira, del beso y de sus pensamientos. Calmando su estado de ánimo, baja las escaleras como puede.

- Querida, ven disfruta de un aperitivo. - Lola le extiende una bandeja de deliciosas galletas. Hija ¿que te paso? - ve su labio lastimado.

- Nada Lola, una cucaracha se atrevió a morderme, pero no te preocupes ya la mate. - se lo dice ignorando a su esposo que estaba sentado no muy lejos de ella.

Captando las miradas severas que se mostraban, Lola sonríe al ver que es un buen comienzo.

- Bueno, espero que esa cosa se haya ido - ve de reojo a su consentido.

- No te preocupes, claro que ya se fue - pasa, por un lado, y se sienta. Nana ¿Puedes regalarme un cubo de hielo? Y también una pasta extra.

- Claro que si mi niña - ve a Andrew que está con una cara osca observando a su esposa, sonríe y se va negando con la cabeza.

Al cabo un rato, regresa con el cubo de hielo, pero apenas se lo pudo colocar porque justo en ese momento el timbre sonaba.

- Bienvenidos - saluda Lola.

- Hola nana, ella es... - se queda callado al ver que se abrazan.

Sin duda las dos mujeres tienen un vínculo muy grande.

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Comments

Ana Elena Jiménez

Ana Elena Jiménez

una cucaracha sexi

2025-02-09

0

Ana Elena Jiménez

Ana Elena Jiménez

jajajaja

2025-02-09

0

Anonymus

Anonymus

Ummmmm la cucaracha se quedó más cerca de lo que cree jajajajajaj

2023-04-19

9

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