LAO
Abrí los ojos. Miré a Daniel sentado al lado mío, tenía su cabeza encima de sus antebrazos. Al parecer está dormido. Miré a todos lados. Estaba en el hospital o en la clínica. Levanté mi mano derecha y está canalizada. Sentía dolor en mi abdomen. Daniel tenía pijama del hospital.
Daniel levantó su cabeza y me miró.
— Ya despertaste mi amor.
— Yo te dije que estoy bien. Lo único es que me duele el abdomen. Quiero un analgésico. ¿Porque estás vestido así?
— Mañana es la cirugía y ya me ingresaron como paciente. Están revisando que todo vaya bien antes de entrar a quirofano. Ya sabes todo es parte del procedimiento. Voy a buscar al doctor— Daniel se levantó y salió a buscar al médico.
El doctor entró. Revisó mis pupilas.
— Doctor estoy bien. Lo único es que me duele mi abdomen. Quiero un analgésico.
— Le voy a decir a la enfermera que te ponga dipirona.
— Doctor y el embarazo no fue afectado por esto. ¿Verdad?
— Todo está bien. Ya mañana te daré de alta.
— ¿Estoy desde ayer en la clinica?
— Si.
— Mañana es la cirugía de Daniel.
— Lao. Tranquila. Estoy mentalmente preparado.
El doctor salió. Llegó la enfermera con el medicamento, me lo puso y salió.
— Daniel quiero que me prometas que no importa que, tú saldrás bien de esa cirugía. Te necesito vivo, te necesito conmigo y este ser que se está formando en vientre también te necesita.
— Te lo prometo— Daniel sonrió.
— Acuéstate conmigo.
Daniel se subió a la cama y se puso de perfil. Me abrazó sin tocar el área del dolor. Besó mi mejilla.
— Te puedo decir lo que pienso. Sin que te pongas triste o llores o te enojes.
— Dime.
— Tengo miedo. Aunque los doctores siempre me dicen que todo saldrá bien porque el tumor es benigno pero no dejo de sentir miedo. Después de tanto tiempo que vivi en soledad, de no tener a alguien a quien amar y de pasar de terapia en terapia. Te conocí, me enamoré, empecé a vivir, empecé a soñar y a desear tener mi propia familia. Perdoname si te presioné para que te casaras conmigo, perdoname porque prácticamente te forcé a dejar los anticonceptivos y quedarás embarazada.
— Daniel me encanta ser tu esposa. He vivido contigo tanto, soy feliz a tu lado. Así que, mañana entras a ese quirófano y como todo buen guerrero que eres, saldrás triunfante para que me puedas cuidar en el embarazo.
— Te amo Lao. Si por cuestiones del destino y Dios decide llevarme quiero que seas una mujer fuerte y cries a mi hijo con todo el amor del mundo. Si muero ponle mi nombre— Mis lágrimas rodaron por mis mejillas.
Daniel cerró sus ojos. Estaba cansado del viaje y de pasar en el hospital. Él se quedó dormido.
Sus padres llegaron. Nos vieron y salieron. No quisieron despertarlo.
A la mañana siguiente. Al abrir los ojos, Daniel ya no estaba. Mi corazón empezó a latir con mucha rapidez. La cirugía era a las 9 de la mañana. Me levanté para ver la hora. Me dolía un poco pero el dolor era aguantable. Caminé hasta la recepción.
— Señorita enfermera, es que no encuentro a mi guardián. Es Daniel Coen— Me fijé en el reloj de pared que estaba en recepción. Aún faltan dos horas para las 9.
— Usted todavía no ha sido dada de alta. Regresé a su cuarto. ¿Quiere que la ayude a regresar?
— No. Ya me siento mejor. Solo quiero saber dónde está Daniel.
— El señor Coen está con el doctor.
— Gracias.
Caminé hasta el consultorio del doctor.
Toqué la puerta y la abrí.
— Lao, ¿Qué haces aquí? Puedes lastimarte.
— No te vi y pensé que ya estabas en el quirófano.
— Señora Lao. Voy a darle de alta ahorita mismo. Eso estaba viendo con Daniel. Además, el oncólogo quiere iniciar la cirugía de inmediato, dado que tiene programada otra cirugía de emergencia.
— Entonces, ¿Daniel ya va para quirófano?— Me quedé congelada.
— Si. Daniel ya firmó el consentimiento. En unos quince minutos viene el anestesista por él.
Miré a Daniel mientras mordía mis labios.
— Aquí tiene su alta señora Lao. Puede ir a su cuarto y cambiarse de ropa.
— Está bien. Daniel Podemos estar estos minutos juntos hasta que lleguen a traerte.
— Claro que sí.
Salimos del consultorio del doctor y fuimos a la habitación. Me cambié de ropa. Mi preocupación se instaló en la boca del estómago. Sentí que me iba a quebrar pero no quería que Daniel me viera llorar.
— Lao, la mujer que amo con todo mi vida. Tranquila, puedo ver a través de tus ojos que estás inquieta— me abrazó y besó mi frente— Te amo.
Sentía un nudo en mi garganta que no me dejaba hablar. Mis lágrimas salían sin permiso. Tenía mi cara inundada de ellas. Daniel soltó unas lágrimas. Ese abrazo se volvía interminable.
— Te amo Daniel.
Quince minutos pasamos abrazados. El acariciaba mi cabello. Su camisa está húmeda por mis lágrimas.
Tocaron la puerta y entró una enfermera.
— Señor Daniel, vengo por usted. Vamos a ir donde le anestesiólogo. Siéntese en la silla de rueda.
— ¿Es necesario ir en la silla?
— Es parte del protocolo.
Él se sentó en la silla de rueda. Le di un beso en sus labios.
— Recuerda tu promesa Daniel. Te amo. Voy a ir al área de cirugía.
La enfermera se llevó a Daniel. Yo recogí mis cosas y las puse en una mesita. Busqué mi celular dentro de mi bolso y llamé a los padres de él. Ellos estaban en el cafetín. Le dije que a Daniel le adelantaron la cirugía. Colgué la llamada.
Caminé hasta el área de cirugía. Me senté a esperar. Llevaban a Daniel en una camilla. Entraron en el quirófano. La luz de cirugía se encendió. Entró a las 8 de la mañana.
Los padres de Daniel venían casi corriendo.
— ¿Y Daniel?
— Acaba de entrar— Me solté a llorar.
Mi llanto fue contagioso. La señora también empezó a llorar. El padre de Daniel la abrazó.
Mi dolor en mi cuerpo en este momento es tan insignificante comparado con la cirugía de Daniel. Me levanté y fui a una cuartito donde está una virgencita. Me arrodillé. Sentí la presión del dolor pero no me importó.
— Dios y virgencita, solo te pido que guardes a Daniel y que lo ayudes a salir con bien. Qué esa cirugía sea exitosa— me quedé arrodillada un rato más hasta que mis rodillas empezaron a doler. Revisé la hora mi celular. Ya había pasado una hora. Me levanté y fui denuevo a esperar con los papás de Daniel.
Me senté y fijé mi mirada en un reloj que estaba en la pared.
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Updated 34 Episodes
Comments
Ana Belkis Dugarte
todo saldrá bien es un hombre que ha pasado por muchas cosas y debe tener un poco de felicidad
2024-01-04
15
Ilva Rangel
que sean las manos de dios la que Operen a Daniel 😢😭🙏
2023-12-07
0
LAYLA HIDALGO
muy emocionado el capítulo.
2023-10-10
1