CELOS

LAO

Dos noches muy intensos con Daniel. Él es un hombre sumamente interesante. No puedo creer que los hombres que al igual que las mujeres siente vergüenza y la autoestima también decae.

Ver esa cicatriz y haber escuchado de los labios de Daniel sobre su accidente me hace quererlo aún más. He podido ver que es un hombre cálido y muy necesitado de amor.

El tiempo transcurría y casi todos los días Daniel llegaba a mi casa y teníamos momentos intensos pero en la madrugada él se marchaba a su casa. En la empresa nadie ha sabido de nuestra relación. Mariam y Soni se han vuelto mis mejores amigas y han sido muy discretas.

Fui unos minutos a la oficina de Daniel.

— Daniel, ¿Podemos hablar?

— ¿Sucede algo? Esa expresión de tu cara me dice que algo traes.

— Hoy cumplimos 8 meses.

— Yo se. Te gustaría que hagamos algo hoy.

— Quiero conocer a tus padres.

Daniel me miró un tanto serio.

— No es el momento. Ellos no saben aún que tú eres mi novia.

— Está bien. Todo tiene su tiempo. Solo que quería conocerlos. Me voy, seguro Mariam me andará buscando.

Me dirigí a la puerta.

— Detente ahí Lao.

No abrí la puerta. Dirigí mi vista a él.

— ¿Estás molesta? Estoy percibiendo tu malestar.

— No lo estoy. Solo que vine a tu oficina sin avisarle a Mariam.

— Ven.

Caminé hasta su escritorio. Me senté.

— Si estás molesta dímelo. No actúes como una niña chiquita. Vas a conocer a mis padres pronto solo que aún no. No les he contado de ti y no es porque yo no te ame, solo que se me hace difícil hablar de estos temas con ellos.

— Si yo no he dicho nada. Solo que como tú conoces a mi madre, pensé que era el momento de conocer a tus padres pero tenés razón aún no es el momento.

— Demuéstrame que no estás molesta.

Fruncí el entrecejo sin pensarlo.

— ¿No estás molesta? Mírate la cara— se puso a reír.

— No Daniel. No estoy para tus burlas— me levanté de la silla y me dirigí a la puerta.

Él se levantó y me rodeó la cintura con sus brazos.

— No nos enojemos por tonterias— besó mi cuello.

— Esta bien. Son 8 meses y aún sigo en el anonimato. Estoy enamorada de ti y aún sigo viendo como algunas mujeres te coquetean, sin mencionar que aún te arreglan citas a ciegas.

— Pero no he ido a ninguna. No seas celosa. Yo soy solo tuyo— metió sus manos por debajo de mi blusa y acarició mis senos.

— AHHH Daniel— mordí mi labio inferior.

— Quiero hacerlo aquí y en este instante. Lao no sabes cómo yo te amo. Me tienes en tus manos.

Daniel puso llave a la puerta.

Me arrinconó a la pared, quitó mi blusa y empezó a besarme. Empecé a suspirar y a soltar sonidos suaves. Me volteó a la pared, subió mi falda y empezó a tocar mis glúteos. Empezó aquel movimiento intenso desde la parte de atrás hasta terminar agitados.

— Me vuelves loco. Me encanta tu olor— Besó mis labios con un poco de fuerza. Solté un suave sonido en sus labios.

— Daniel te amo— lo abracé y empecé a llorar.

— ¿Te lastimé?

No podía explicar esto que sentía. Mi orgasmo fue tan intenso y este sentimiento por él es tan fuerte que terminé llorando.

— No se cómo explicar esto que siento aqui— señalé mi corazón.

— Mi Lao yo también te amo. Me devolviste mis ganas de vivir y todo esto que ahora siento es por ti.

Tocaron la puerta. Me bajé la falda y me puse la camisa. Estábamos sudados.

— Señor Daniel. Soy Arlen del equipo de finanzas.

—¿Quién es Arlen? No conozco ninguna Arlen.

— Es la nueva empleada.

— ¿Y porque ella viene acá?

— Trabaja para mí, no se te olvide que soy el CEO. Algún papel me traerá.

Me sentí un poco molesta que esa Arlen llegará a la oficina de Daniel. Así que decidí ir al baño de la misma oficina de Daniel.

— Puedes recibirla mientras voy al baño. Quiero limpiarme tu— sonreí— no saldré hasta que ella se retire.

— Okey.

Entré al baño. Daniel abrió la puerta. Dejé entre abierta un poco la puerta del baño sin que se notará.

Entró la mentada Arlen. Era un jovencita muy hermosa de cabello lacio largo negro. Sus ojos eran celeste cómo el cielo.

— Daniel, disculpe, señor Daniel. Me preguntaba si podíamos almorzar juntos— ella le sonrió— es que como sabe soy nueva y no me he familiarizado con nadie y no quiero comer sola.

Esta hija de su madre le está coqueteando a Daniel. Qué papel y que nada.

— Señorita Arlen, debe buscar como socializar con sus compañeros de trabajo. Yo almuerzo solo— sonreí —no me gusta almorzar con nadie.

— Está bien — le volvió a sonreir— Me puede decir como llegar al comedor.

Daniel le dijo como un par de veces de como llegar pero no sé si está mujercita es tonta o se hace.

— Le muestro donde es. Daniel salió con la Arlen a mostrarle el comedor.

¿Qué le pasa a Daniel? Salí del baño y me fui practicamente detrás de ellos. Iba que echaba chispa. En un momento ella le tomó el brazo a Daniel.

— Esto no va conmigo. Mantén tu distancia. Además soy tu jefe.

— Discúlpeme por favor.

Me detuve a ver el panorama. Daniel me vio que lo estaba observando. ¿Qué hago? No puedo hacer un escándalo aquí, no puedo decir que Daniel es mi hombre porque hemos mantenido esto en secreto de todos. Maldita sea estoy celosa. Di la media vuelta, me mordía los labios, fruncí el entrecejo y empecé a caminar. Fui directo al baño de mujeres. Entré a unos de los servicios y me senté en el inodoro.

Puse mi mano en la cara y solté mis lágrimas. Siempre estoy viendo estos espectáculos con Daniel pero él no se atreve a decir que yo soy su mujer.

Salí del baño con mis ojos enrojecidos. Se que tal vez estoy siendo un poco infantil pero solo quiero ser reconocida por él y por los demás como su mujer.

Entré a mi oficina.

— ¿Dónde estabas? Hace rato se fue Daniel de aqui. Yo creí que estabas con él.

— No me siento bien. Estaba en el baño. Mariam me quiero ir a mi casa.

— ¿Estás bien? ¿Estuviste llorando? ¿Se pelearon ustedes dos?

— No hemos peleado. Solo que no me siento bien. Si me van a descontar el día de trabajo que lo hagan. Yo me voy a mi casa— Tomé mi bolso y salí de la empresa.

Me fui a casa de mi mamá. Entré a mi cuarto de cuando yo era chavala. Estaba tan intacto todo.

— Lao, hija.

— Mamá. Este cuarto me trae recuerdos muy gratos.

—Todo está como tú lo dejaste.

— A veces quisiera ser una niña.

— ¿Te pasa algo?

— No. Ha de ser por mi periodo que ando muy sensible. Vamos a la cocina y nos tomamos un te de canela con miel.

Estuve con mi mamá un buen rato. Mi mamá es muy valiente le ha hecho frente a su enfermedad.

Mi celular timbró. Era Daniel.

— ¿Dónde estas?

— Con mi madre. Voy a colgar la llamada mi mamá me llama.

— Te veo en la noche.

— No. Me quedaré a dormir aquí. Debo dejarte. Te veo mañana.

Fui cortante, no siento este sentimiento de bienestar en este instante.

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Comments

Sisy Toledo

Sisy Toledo

No es solo sexo que tiene con ella..... también está enamorado de ella.....el empezó a sentir algo por ella cuando ni siquiera habían tenido sexo todavía....😏😏😏😏😏😏😏

2024-03-15

6

Sisy Toledo

Sisy Toledo

Pobrecita todavía está insegura de su amor....😞😞😞😞😞😞😞

2024-03-15

0

Liliana Ariza

Liliana Ariza

que falla Daniel 🤔

2024-01-09

4

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