UNA NOCHE DE CONFESIÓN

DANIEL

Después que Lao salió con Mariam de la oficina. Me senté en mi escritorio, miré hacia la ventana. Podía ver la belleza de las nubes.

Me siento cansado con todo este peso que he venido cargando solo, mis hombros pesan y siempre estoy tenso. Trato de no poner mucha mente a los comentarios de mis empleados porque no quiero ser un jefe autoritario pero mi tolerancia y mi paciencia se están agotando.

Me puse de pie y me dirigí a la ventana. Para todos soy homosexual y ahora sale una nueva etiqueta "eunuco", sin faltar la otra etiqueta de "autista”. Me pregunto si Lao sabe todo esto, seguramente sí.

Salí de mi oficina una hora antes y pasé por el consultorio del psicólogo, ya hasta lo consideraba mi amigo después de tantos años que me trataba.

— Doctor. Quiero que me ayude con esto que ando en mi cabeza. El día de ayer después de 11 años tuve sexo con una mujer. Al inicio actúe tan despectivo con ella por qué no creí que podría responder como hombre. Cada vez que la tengo cerca ella me produce deseos sexuales. Hoy una mujer que no es la de ayer, se me desnudó y agarró con su mano a mi amigo y no pasó nada, no hubo reacción alguna. Me pregunto ¿por qué?

— Mmm interesante. Con una si y con la otra no. En primera, me alegra que hayas roto ese esquema mental que no sirves porque ya viste que si eres funcional como hombre, creo que aquí la mente juega un papel importante.

— Pero sabe doctor, aunque tuve relaciones con esta mujer, no pude mostrar o no quise mostrar mi cicatriz. Le hice el amor con él pantalón puesto. No es por pena, de eso estoy seguro. Pero no quiero que me pregunte o me juzgue.

— Te pregunto Daniel. ¿Ella es especial para ti o solo porque es la única con la que tu cuerpo reacciona es la razón que estás junto a ella? ¿Es tu novia, pareja formal?

— Es mi novia. Me gusta mucho.

— Te conozco durante estos 11 años y se que has vivido momentos fuerte y esto no te lo digo como doctor sino como un amigo, disfruta la relación que estás empezando con esa mujer. Me alegra que hayas quitado ese miedo que era tu cadena.

Terminé de hablar con el doctor. Me fui a mi casa. Me paré enfrente al espejo y aunque han pasado muchos años se podía ver la gran cicatriz, no se si mi cerebro distorsiona mi visión pero siempre he visto mi pierna derecha tan defectuosa. ¿Será que Lao no se horrorice cuando la vea?

Creo que Lao ya debe estar en su casa. Así que me subí a mi auto y parti a su casa. Golpeé la puerta. Ella abrió. Ella aún no se había cambiado su ropa de oficina.

— ¿Puedo pasar?

— Si puedes— ella sonrió.

Entré y me senté.

— Siéntate Lao. Quiero decirte algo.

Ella se sentó sin decir nada.

— Yo, como decirte.

— Tranquilo— ella puso sus manos en mis mejillas— a como tú dices, tenemos tiempo.

— Solo quería decirte que no soy una persona autista ni homosexual menos eunuco— sonreí— pero si hay algo.

Ella fijó su vista a mis ojos.

— Daniel— Ella me besó— Tranquilo. Me siento tensa sabes. Me quiero ir a duchar. ¿Quieres acompañarme?

Si nos duchamos ella se dará cuenta. Ya salgamos de esto.

— Está bien.

Ella me tomó de la mano y me llevó a su cuarto. Esa sonrisa coqueta me hacía perderme en ella como que tal fuera un adolescente. Puso música, me tomó la mano empezó a bailar. Yo quedé paralizado.

— jajaja baila un poco, para desestresarte. La música es la mejor terapia para el estrés.

— No se bailar.

Ella bailaba.

— ¿Tomaste algo de licor?

— Tal ves un poco nada más. Solo una copa de vino para aflojar mis músculos tensos.

Me jaló hacia ella. Me besó con tanta pasión. Entramos al baño con toda y ropa. Ella abrió la llave del baño y el agua empezó a caer sobre nuestros cuerpos. Quedamos totalmente desnudos. Quería ver su reacción en su cara pero no prestó atención a mi pierna. La ducha se volvía más caliente, besos, caricias y embestidas.

— Ven, vamos a mi cama.

Continuamos lo que habíamos empezado en el baño. Recorrí cada parte de su parte de su cuerpo, estaba amando a esta mujer con cada beso, con cada caricia, con cada embestida, su gestos, sus gemidos, estaba amando todo de ella. Llegamos al máximo de nuestro encuentro.

Quedamos exhaustos. Ella empezó a besar mi cara, bajó a mis pectorales, continuó a mi abdomen, continuó bajando hasta llegar a mis piernas. Subió nuevamente y me abrazó.

— No se si sea pronto decir esto pero tú me encantas. Eres un hombre tan perfecto. Ahora se tu secreto.

— Aún así me dices perfecto.

— Si.

— Fue en un accidente donde casi pierdo mi pierna. Eso te quería contar hoy. No soy nada de lo que dicen de mí, nadie sabe esto, debido al accidente había perdido todo tipo de sensibilidad en mi amiguito y durante 11 años no he podido estar con ninguna mujer porque mi cuerpo no reaccionaba ante nada, pero cuando llegaste aquella vez a la oficina y te presentaste, ese día se me pusieron mis orejas calientes y sentía como la sangre resurgía por todo mi cuerpo. Hasta la fecha eres la única mujer que ha logrado esto.

— Entonces estás conmigo solamente por esto, porque soy la única con la que puedes tener sexo—ella puso una mirada triste.

— No solo por eso. Tú me gustas mucho y ahora eres mía— la abracé.

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Comments

Sisy Toledo

Sisy Toledo

Ella sabe todo lo malo que la gente malvada hablan de ti pero ella está enamorada y no le importa los chismes de la gente dañina que solo hacen daño.....👊👊👊👊👊👊😠😠😠😠😠😠😠😠

2024-03-15

7

Maria Luisa Pinto Hernandez

Maria Luisa Pinto Hernandez

cierto el amor no se fija en nada de eso se ama y ya

2023-11-10

16

Gladys Granados

Gladys Granados

cuando se ama ésas cosas no importan

2023-10-12

3

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