Capítulo 7

Leon se fue después de hablar un poco más con Tatiana, al volver a su casa, fue recibido por su hermano el cual estaba muy ansioso, ese tipo de situación molestaban mucho a Leon, ya que odiaba la idea de casarse, pero al contrario, su hermano estaba muy impaciente.

—¿Aceptó? –Preguntó Lothar mientras miraba muy afanoso a Leon– si no fue así, debemos buscar más opciones.

—¿De qué hablas? Obviamente, acepto… no estoy dispuesto a buscar a más mujeres –Respondió Leon con un tono de voz lleno de desagrado y un rostro cansado– las mujeres que me rodean solo son víboras que buscan la forma de sacar provecho.

—No todas las mujeres son como Natalia, ella se aprovechó de tu amor, pero en cualquier momento encontrarás a una mujer que sí valga la pena.

—Ya hemos hablado sobre esto Lothar, no vuelvas a decir su nombre, es un tema que debe morir, ninguna mujer es como Natalia, ella me uso de la peor forma posible.

—Debes superar lo que paso con Natalia, ella nunca fue una buena persona.

—¡Lo sé! –Exclamó Leon totalmente irritado– siempre me lo dijiste, entiendo que fue mi culpa, me enamore de alguien de mal corazón, pero estoy cansado, no quiero obtener reproches, pronto me casaré y tendremos al mugroso heredero que necesitamos, después de eso, no quiero volver a saber nada acerca de los caprichos de esta familia.

—Leon, también estoy cansado, viví por años tras la sombra asfixiante de esta familia –La seriedad en la voz de Lothar causaba escalofríos a Leon– espero que algún día aprendas a asumir bien tus errores, no culpes a nadie por lo que te pasa, espero que tus decisiones no te afecten después.

Lothar se fue dejando a Leon solo, Leon se quedó en silencio por unos largos segundos y seguido de eso fue a su habitación, al tocar su cama pudo relajar su cuerpo, ¿Qué estaba haciendo? Su vida era un desastre desde la muerte de su padre, no, su vida era un desastre desde mucho antes, la muerte de su padre solamente fue un detonante para que todo explotará.

A veces la comodidad de su cama era su único consuelo, últimamente no había ningún momento de paz o tranquilidad para él, pero no había nada que hacer.

Leon se cambió y volvió a acostarse, tras unos largos y tediosos minutos fue azotado por un sueño profundo.

Al despertar a la mañana siguiente, su hermano ya no estaba en casa, Leon se arregló poniéndose uno de sus típicos y extravagantes trajes, primero fue a la empresa y con ayuda de su asistente redacto el contrato matrimonial, al menos él sabía que Tatiana sacaría bastante provecho de su trato, pues, obtendría bastante dinero por ello.

Por lo menos en esta ocasión sabría cuáles eran las intensiones de su “compañera” y podría controlar cualquier tipo de situación, pues, Tatiana necesita de él, él también la necesita, pero en su acuerdo él era el que tenía mayor ventaja.

Sin mucho más que hacer Leon se dirigió hasta la cafetería donde trabajaba Tatiana, al llegar esta estaba atendiendo a un hombre, Tatiana sonreía y hablaba con naturalidad hacia esa persona por lo que tal vez era alguien conocido.

Cuando esta terminó de atender a aquel hombre se sorprendió al ver Leon, Leon se acercó a esta y el hombre frente a ella se despidió, de esa forma pudo prestarle total atención a Leon.

—¿Qué haces aquí?

—¿Olvidas nuestro trato? Traigo el contrato, lo mejor es firmar lo más pronto posible.

—¿Podrías sentarte y esperar a que termine mi turno?

—Por supuesto.

Sin decir más Leon se sentó en una mesa, incluso se tomó el tiempo de ordenar, Tatiana creyó que en algún punto se cansaría de esperar, pero fue todo lo contrario, sus compañeras quedaron atontadas por la apariencia de Leon, por lo que se turnaban para coquetear con él, sin embargo, solo recibían miradas frías y palabras llenas de desprecio.

Tatiana jamás había conocido a un ser tan arrogante como Leon, lo peor del caso, era un hombre atractivo, por lo cual su actitud solo hacía que lo desearan más, al ver tal forma de humillarse, Tatiana sintió pena ajena por sus compañeras.

Cuando terminó su turno, Leon ya había bebido más de cuatro cafés, todos diferentes, tenía un gran plato de galletas frente a él y estaba bebiendo su quinto café, por su apariencia tal vez se pensaría que no era un gran fanático de lo dulce, pero fue todo lo contrario.

Tatiana se sentó frente a Leon y este aparto las cosas entre ambos dejando un buen espacio libre en la mesa, sacó una pequeña pila de papeles y las puso frente a Tatiana, mientras está estaba en la mesa frente a Leon, sus compañeras la veían con curiosidad.

—¿Hablaste con tu padre?.

—No, por ahora no, tampoco quiero decirle que me casaré contigo solo para obtener el dinero de su tratamiento –Dijo Tatiana mientras leía el contrato– por cierto, no quiero renunciar a trabajar aquí, la dueña ha sido muy buena conmigo y no quiero dejar de trabajar.

—Creo que no lo has entendido, este trato se basa en que serás mi esposa, no puedes trabajar en una cafetería, si tanto quieres trabajar te buscaré algo en mi empresa, debes renunciar esta semana a tu trabajo y a cualquier otro trabajo que tengas, tu imagen es muy importante.

—¿Por qué no puedo trabajar aquí? Un trabajo es un trabajo.

—Pienso que no has entendido el asunto, soy una persona reconocida, tú… bueno, tú solo eres una adolescente que lucha por sobrevivir, pero a penas firmes este contrato te convertirás en una imagen pública. Honestamente, no me importa tu imagen pública, lo que me importa es como te vea mi abuelo y puedo asegurarte de que no le agradará la idea de que trabajes en una cafetería.

Tatiana puso el contrato sobre la mesa, se cruzó de brazos y miró con desdén a Leon, parecía más una condena y entrega de sus derechos que un trato “justo”.

—¿Crees poder pagar por tu misma todos los gastos de tu padre?

—Está bien –Dijo Tatiana con frustración totalmente rendida– eso sí, según este contrato debo vivir contigo, si lo hago, debes darle una casa a mi padre, no sé que tanto dinero tengas, pero sé que es mucho, ya que me dieron un bolso lleno de dinero como si nada.

—Ya nos estamos entendiendo… nos casaremos a finales de este mes, hoy mismo iré a presentarme como tu prometido, todo debe ser rápido y sigiloso.

—¿Por qué quieres un hijo? Pudiste esperar, como has dicho, eres atractivo y muchas mujeres te persiguen, tener un hijo sería fácil para ti.

—Te aconsejo no meterte en mis asuntos, pero te seré sincero, quiero un hijo para seguir teniendo acceso a mi dinero, sino, mi familia se encargará de quitarme todo.

Tatiana suspiró y firmo el contrato, solo serían dos años, años en los que al menos se aseguraría de darle una vida digna a su padre, solo debía soportar a Leon.

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Comments

Marita Araya

Marita Araya

Mugroso heredero?? Después te veré amar a tu hijo o hija.. Pedazo de idiota

2025-03-20

0

Patu Riq

Patu Riq

fotos

2024-02-08

2

✨@W🤩

✨@W🤩

Hay mujer 3 qué te metistes 😓

2023-12-10

0

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