Capítulo 3

Tatiana estaba un poco preocupada, había metido aún hombre herido a su habitación a espaldas de su padre, obviamente no podía decirle nada y aquel hombre no colaboraba mucho tampoco, se quejaba por el dolor y tenía fiebre, otra cosa es que si Tatiana no quería que su padre descubriera algo, debía cuidar a aquel hombre todo el día.

Tatiana se levantó muy temprano y su padre ya estaba tomando una taza de café, su padre tenía ojeras, Tatiana sabía que la noche anterior su padre estuvo haciendo horas extras en la oficina, lo hacía al menos dos veces a la semana para obtener dinero extra.

—Buenos días, papá –Dijo Tatiana con una sonrisa dirigida a su padre– ¿Cómo dormiste?

—Señorita, sé todo lo que hiciste anoche, no te hagas la inocente.

—Gerardo tiene una enorme boca floja –Dijo Tatiana con cierto disgusto– Esta vez no fue mi culpa.

El rostro de Tom mostraba disgusto, era muy extraño verlo enojado, mucho más si se trataba de su amada hija, pero como un padre, Tom odiaba que su amada princesa estuviese expuesta al peligro y los trabajos que está tenía siempre presentaban problemas o situaciones peligrosas.

—Deja de trabajar en ese bar, puedo ayudarte a buscar un mejor empleo, hija, quisiera tener dinero suficiente como para que no tengas que trabajar, me hace sentir miserable el saber que cada noche te expones a la mirada de borrachos pervertidos.

Tatiana sentía ganas de llorar por la frustración, nada de lo que les estaba pasando era culpa de su padre, pero sin importar que, su padre siempre se atribuía la culpa de todo, si fuese por ella, fácilmente hubiese renunciado a trabajar en el bar, pero tenían una deuda que pagar sin contar sus gastos.

—No puedo dejar el bar, ambos sabemos que el mayor ingreso de la casa viene del bar y mis otros empleos –Tatiana tenía un nudo en la garganta, se sentía miserable al hablar de su situación de forma tan desagradable– tienes una deuda papá, debemos pagar intereses y pagar demás para que la deuda no aumente, no puedo renunciar.

Tom desvió su mirada, Tatiana tenía razón, él se endeudó para pagar por la casa que estaban usando y sin contar la comida, claro, con ese dinero también compro ropa para Tatiana y con lo que sobró compro ropa para él. Esa deuda los saco de un apuro, pero ahora era un problema, estaban atados, pero aun así debía buscar una mejor forma para evitar que Tatiana trabajará en el bar, primero debía encontrar un trabajo con una buena paga para ella.

Tom dejó de pensar por un momento y miró a Tatiana, en los ojos de esta pudo ver claramente como ella no cedería fácilmente.

—Dejarás de trabajar en ese bar, apoyo casi todas tus decidió decisiones, pero esta es un rotundo no, sigo siendo tu padre y no permitiré que te expongas a tal peligro.

Tatiana guardó silencio por un largo rato y observó el rostro de su padre, estaba hablando en serio, Tatiana amaba y respetaba a su padre, por esa razón no se permitía a sí misma desobedecerlo.

—Intentaré buscar un nuevo trabajo –La voz de Tatiana era baja y débil, no quería renunciar– sé que tienes razón.

Tom se acercó a Tatiana y la abrazo, Tatiana escondió su rostro en el cuello de su padre, ni siquiera ella misma entendía la razón por la que se sentía tan ansiosa.

—Te entiendo, pero ambos sabemos que es lo mejor.

Tatiana asintió, posteriormente Tom planto un beso en la frente de esta y sonrió.

—Esta noche voy a llegar tarde, por favor, evita los problemas.

—Lo intentaré.

Seguido de darle otro pequeño abrazo a Tatiana, Tom salió de la casa, Tatiana se movilizó rápido y preparo comida para ella, claro, también para el quejumbroso desconocido que estaba habitando su espacio.

Preparo toallas y medicamento para intentar bajar la fiebre de aquel hombre, al entrar en su habitación hizo contacto visual con aquel desconocido.

Este estaba reposando su espalda en varias almohadas, también tenía un teléfono en manos, lo cual decía que ya se había comunicado con alguien, a diferencia de la noche anterior, este tenía un rostro calmado y una actitud más fresca.

—Mi nombre es León Frits, estoy muy agradecido por tu ayuda –Dijo con un tono serio y tranquilo mientras miraba a Tatiana– aunque eres tonta.

Tatiana se sintió ofendida, se acercó a aquel hombre y puso la bandeja con comida y medicamento sobre su mesa de noche, miró a aquel hombre de forma despectiva y se paró justo frente a él.

—Al menos no te deje morir.

—Soy autosuficiente, esto me ha pasado en más de u a ocasión… eres tonta simplemente por meterte en problemas, no debes ayudar a ningún tipo de persona sospechosa, yo no tengo interés en dañarte, pero si fuese otro tipo de persona te hubieses metido en problemas. Tu padre y tú tienen muchos problemas ¿Qué hubieses hecho si te metías en otro?

—¿Cómo sabes sobre eso? No sé qué tipo de persona seas, pero a penas baje tu fiebre, simplemente vete, eres alguien peligroso y ya me estoy arrepintiendo de haberte ayudado.

—Tus paredes son delgadas y honestamente eres muy terca, por cierto, tampoco me has dicho tu nombre.

—Soy Tatiana.

Tatiana volvió a sujetar la bandeja y se la entregó a León, este miró curioso a Tatiana la cual sujeto las píldoras que estaban anteriormente en la bandeja.

—Son para el dolor y la fiebre –Dijo esta con una voz más calmada– te quejaste toda la noche y tu fiebre no colabora para nada.

Leon sonrió por unos segundos y puso la bandeja sobre su regazo, tras eso consumió las píldoras y comenzó a comer, observó con más detalle a Tatiana, era una mujer muy bonita, su personalidad era un poco chocante, pero además de eso era una mujer muy destacable.

Tatiana también observó bien a Leon, este no tenía camisa puesta, pues, no faltaba decir que la prenda que esté llevaba antes estaba totalmente arruinada por la sangre, además de notar la buena apariencia física del hombre, también notó que la herida no se veía bien. Lo mejor era llevar a León a un hospital, pero este no tenía ni el más mínimo interés en ir a uno.

—No debes preocuparte –Dijo Leon mientras miraba a Tatiana– seguramente en unos minutos llegarán por mí.

Tatiana lo miro un poco confundida, sentía curiosidad por Leon, pero lo mejor sería no entrometerse más.

Tatiana salió de la habitación y fue a la cocina para comer, todavía se sentía un poco extraña, tal vez Leon era un hombre peligroso, ella lo ayudó, pero aun así pensaba que tal vez aquel hombre querría mantenerla callada, sus pensamientos fueron interrumpidos por los golpes suaves a su puerta, alguien había llegado.

Ella se dirigió a la puerta y al abrir quedó helada, había dos autos negros estacionados frente a su casa y un grupo de cinco hombres parados frente a ella, uno de ellos tenía un gran parecido con Leon, mientras los otros cuatro simplemente estaban detrás de él, pero todos se veían amenazantes.

—Mi nombre es Lothar, soy el hermano mayor del hombre al cual salvaste ayer.

—Oh –Exclamó Tatiana aún sorprendida– está en mi habitación.

—¿Podemos ir por él?

A diferencia de Leon, Lothar tenía un tono más cordial, se veía mucho más tranquilo, pero a pesar de tener un gran parecido con su hermano, Lothar daba un aire completamente diferente.

—Claro que sí.

Tatiana caminó primero y los guio, al entrar en su habitación Leon estaba desinfectado su herida con alcohol, al parecer se había percatado de su mal estado y también de la mala sutura realizada por el mismo.

—Eres un imbécil –Dijo Lothar mientras miraba a Leon– mira el problema en el que te metiste, solo debías hablar y terminaste peleando.

—También me preocupo por mi salud, no necesitas preguntar.

El tono sarcástico de Leon hizo enfadar a Lothar, pero este suspiro y se contuvo.

—Es obvio que estás herido ¿Para qué preguntar? –Lothar miró a los hombres detrás de él– cárguenlo y pónganlo en el auto.

Aquellos hombres obedecieron y aunque Leon se quejaba por el dolor, estos simplemente intentaban ser más cuidadosos. Lothar puso su mediada en Tatiana, la cual estaba parada en una esquina sin decir nada.

—Gracias por tu ayuda.

—No es nada.

Lothar se acercó a Tatiana y le dio una pequeña maleta que traía en manos.

—Este dinero te servirá como pago por tu ayuda, no te atrevas a rechazarlo.

Tatiana se quedó en blanco y Lothar salió de la habitación, cuando Tatiana recayó en la realidad, intento perseguir a Lothar, pero al salir estos ya estaban subiendo a los autos, ni siquiera voltearon a verla y simplemente subieron y se fueron, ¿Qué acababa de pasar?.

Lo que más preocupaba a Tatiana era el dinero en sus manos, ella lo necesitaba, pero no estaba segura de poder usarlo, además de que el dinero era de dudosa procedencia y tal vez aquellos hombres algún día lo querrían de nuevo.

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Comments

Marita Araya

Marita Araya

Una cosa no entiendo la verdad, si te pagan por hacer algo, y sabes que necesitas el dinero, ¿ por qué carajos no lo reciben? prefiere seguir trabajando en un bar de mala muerte antes de recibir un dinero por una ayuda que ella dio, eso es lo que odio de las protagonistas buenas de corazón jajajaja, a mi me dan esa plata y yo feliz de la vida y no me importa de donde salio, total la plata ya sería mía.. 🙃

2025-03-20

0

sonya martz

sonya martz

usa el dinero para pagar las deudas que tienes Tati

2023-10-02

6

GiovannaXchelMayaCejudo

GiovannaXchelMayaCejudo

ayuda mutua yo le llamaría!!!

2023-08-30

0

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