Dragos llegó 30 minutos antes, estaba sudando de sus manos, sentía que la boca y garganta seca, por primera vez tenía miedo de no ser correspondido, cuando a lo lejos diviso a esa mujer que lo tenía hipnotizado, embrujado, dirían algunas envidiosas, en cada movimiento que daba veía como sus senos subían y bajaban, en su mente la visualizo desnuda montándolo y él saciando su sed de aquellos grandes melones, su pantalón comenzaba a molestarle fue ahí donde reacciono y respiro tres veces profundamente.
Pensé que no llegarías, — con su voz más grave y sexi—.
Un trato es un trato señor, tomemos el café y así ya no me deberá nada.
Esmeralda lo vio a lo lejos, su mente le decía corre y ve a tu casa déjalo ahí, pero su cuerpo parecía no estar en sintonía con su cerebro, camino más lento pidiendo a Dios que mandara una señal para que no llegará, pero no hubo ninguna, ella se quedó paralizada al escuchar esa voz sexy y varonil, no es que los mexicanos fueran feos, pero seamos sinceras un rumano es un rumano —se decía ella —, casi se le caen los pantalones de solo escucharlo y cuando la tomo de la cintura si es que se le podía llamar así —nuevamente según ella—, Si corazón se detuvo y después bombeo rápidamente creía que sus rodillas se le doblarían, nada que ver con el tacto de aquel hombre al que le entrego su virginidad, —cosa que después sabrán queridos lectores—, una vez dentro de aquel restaurante, él pidió el taburete que se encontraba en un ángulo cerca de la salida de emergencia, todas las meseras volteaban a ver semejante monumento, estaban que se les caía la baba y para que negarlo hasta yo lo aria, estaban en un abrazador silencio hasta que él habló.
Quieres un café o alguna otra cosa— aquellas palabras las dijo con cierto temor a ser rechazado—
Bueno, te cambiaré el café por una limonada, hay algún problema con eso.
Preciosa, claro que no hay problema, pide lo que quieras.
He aceptado su invitación para ser directa con usted, ¿Que es lo que quiere de mí?, Porque si es para llevarme a la cama y tener sexo fácil de una vez le digo que no — aquellas palabras, Esmeralda la dijo con una voz baja para no ser escuchada—.
Oye, eso sí, me ofende Esmeralda, si quisiera eso, no te habría invitado un simple café, te hubiese llevado a un hotel cualquiera y ahí te tomo y listo.
Prefiero que pongamos bien las cartas sobre la mesa, o es que no te has dado cuenta aún, de la diferencia tuya a la mía no solo de físico sino económica y muchas más.
Creo que tienes un grabe problema con las apariencias preciosa, pero también lo entiendo tu temor, lo que deseo en estos momentos es no perder el tiempo y que yo sepa de ti y tú sepas de mí, dejemos que el tiempo y el universo mueva sus asuntos y dejemos que esto fluya.
Es en serio— esmeralda lo miro con una ceja alzada y una risa de lado incrédula ante lo escuchado— me estás diciendo que crees en eso del universo y los chacras y esas cosas.
—Ja, ja, ja no precisamente así como lo dices, pero siempre he considerado que las personas se conocen por una razón y sé que el universo es responsable de esos encuentros, y el universo se ha movido de manera que nos pudiéramos encontrarnos y este mismo nos dirá si somos destinados o no.
—Vaya, de cuál te fumaste amigo, te me fuiste ya al destino y esas cosas cuando ni siquiera sabemos nada uno del otro.
—Ahí te equivocas, ya sabes algo de mí.
—Entonces crees que el ser humano tiene la capacidad de crear fuerzas que mueven el entorno para encontrar el amor, el dinero, los amigos y esas cosas.
—Así es, cada uno de nosotros somos energía pura, ya depende de cada uno como manejarla, si para bien o para mal.
—Bueno, creo que puedes tener razón, la verdad nunca me ha llamado la atención eso de las energías, he leído algo, pero así como lo dice pues, puedo tener otras perspectivas, usted ya sabe mi nombre, pero yo no sé el suyo.
—Mi nombre es Dragos, preciosa.
—Dragos, qué nombre tan raro y, sabe lo que significa.
—Sí, pero promete que no te reirás cuando te diga, pero antes no me llames de usted, sé que soy mayor que tú, pero no me hagas sentir más viejo.
—Ja, ja, ja viejo los cerros, tú no estás viejo, al contrario, estás bien sabroso.
—Ja, ja, ja — me encantas, si eso piensas con solo verme, ahora espera a probarme—.
Esmeralda se puso rojo, colorada, no sabía dónde meter la cabeza
—Lo siento, creo que lo que pensé lo dije en voz alta, mmm, no creo burlarme de ti, anda cuéntame.
—Bueno, con esos ojitos tan hermosos que me haces, no sabría cómo negarme, mira, mi nombre viene de la forma rumana del nombre serbio Dragomir, y esto Significa ‘precioso’ y aquí entre nosotros es uno de los nombres rumanos para niños más bellos, a poco no.
—Pues de hecho, si haces honor a tu nombre.
—Tú no te quedas atrás, la piedra esmeralda es muy preciada, sabías tú que la esmeralda es símbolo de poder, inmortalidad y, con su tono verde, la eterna juventud, también se dice que la esmeralda es una piedra curativa, pues se creía que en la antigüedad, a la esmeralda se le atribuían poderes curativos para problemas de la piel, así que, mi preciosa esmeralda serás acaso tú la que me cure de este mal en mi corazón.
Cuando Esmeralda iba a contestar llegó la mesera con el café para Dragos y la limonada para ella.
— Me puede traer unos molletes, por favor, y tu preciosa que vas a pedir—.
— Solo la limonada por ahora, gracias—.
— Porque ni quieres pedir nada más Esme—
— No quiero ser grosera, pero en donde trabajo cené antes de llegar acá contigo, no lo tomes a mal.
— Entiendo, en donde trabajas.
— Trabajo haciendo la comida en una casa de ricos y por tres horas cuido a un señor de 60 años.
— Entonces algún día me podrías hacer algo de comer a mí.
— Claro que sí, — con una hermosa sonrisa y unos ojos que brillaba al notar que un hombre como él le dijera que quería probar su comida le encanto—, hay algo que te guste en particular.
— Sí, me encanta el pozole, o las tostadas de tinga, o el mole poblano, o los chiles en nogada o…
— Ja, ja, ja te gustan muchas cosas y si te comes todo eso será una bimba en tu estómago, si quieres hago el pozole a mí también me gusta mucho.
— No sabes cuánto ansío ese momento, dime por qué ibas corriendo el día de ayer.
— Pues me dirigía a ver el trabajo en el que estoy a hora, tenía que llegar rápido porque el taxi en el que venía me bajo literalmente por qué le dije que buscara otra ruta, y pues aunque llegue tarde mi jefa me contrato.
— Que bueno que por mi imprudencia, si te contrataron, tienes familia.
— Porque tantas preguntas, mejor dime ahora tú en qué trabajas.
— Te seré sincero Esme, siempre me han considerado un hombre mujeriego y no te lo negaré, creerás que en mi vida había tenido una cita con una mujer como ahora lo hago contigo, “jamás”, siempre han sido de irnos al departamento de un amigo y en ese mismo día las despido y como si nada, pero contigo si te das cuenta no es así.
Esmeralda está que no se lo creía por lo que escuchaban sus odios, ¡Una cita! En qué momento se convirtió en cita, todo lo que escuchaba le gustaba para que negarlo, una mujer que siempre ha vivido con el techado por su peso, es lógico que con esas palabras se sintiera soñar, pero al recordar el cómo perdió su virginidad dad y todas aquellas palabras que le había mencionado el estúpido aquel, la hicieron regresar a su realidad.
— Agradezco tu sinceridad, pero será mejor que me vaya, has pagado tu deuda por aquel golpe, que tengas buena noche.
Esmeralda salió sin darle tiempo a que contestara, él no podía irse sin pagar, no le importó dejar un billete grande a la cajera y salió como rayo en busca de su preciosa Esme. Camino rápidamente ubicando a su mujer, porque ya la consideraba su mujer, ese era su reto, hasta que la ubico yendo dirección al metro.
— Espera Esmeralda, no te vayas así, discúlpame si te he ofendido en algo no fue mi intensión.
— Se giró rápido, pero como Dragos caminaba a la misma velocidad, ella al voltear se dio contra su pecho justo en la nariz, cundo él se asustó al ver la sangre que comenzó a salirle a Esme.
— Por dios estás sangrando preciosa, vamos a un hospital.
— No pasa nada, solo que no esperaba mi nariz toparse con un muro, soy delicada de mi nariz y cuando tengo algún golpe como el hace momento siempre sangra.
— Claro que me voy a preocupar; — con voz autoritaria le contesto— y no te estoy pidiendo permiso, nos vamos al médico ahora.
— Bueno, hagamos algo llévame a otro lado, por favor, pero al médico no.
Dragos la tomo de la cintura y la llevo a su auto del año, la subió con cuidado, se subió rápidamente y se fue directo al hotel, hizo una llamada mientras conducía, estaba preocupado, la cantidad de sangre que tenía Esme en las manos le sobrepasaba.
— Como me puedes decir que no me preocupe, mira la cantidad de sangre que tienes en las manos, no sé por qué te hice caso y no te lleve a un hospital.
— Porque no es necesario, ya te dije que no es la primera vez que me pasa, esto es normal.
— Normal, normal, eso lo creeré cuando me lo diga un médico.
Cuando llegó al hotel le lanzó las llaves al valet parking y condujo a su mujer de la cintura directo al elevador, este subía al último piso y Esme no cabía del asombro, no podía ni articular, palabras, solo se dejaba guiar por esa mano tan tibia sobre su cintura, más sorpresa fue cuando dentro de la habitación ya se encontraba un médico con algunas gasas y lo necesario para atender a Esme.
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Comments
Berenice Maria
DIOSCITO XFAVOR 🙏🙏🙏 MANDA A HOMBRES ASÍ COMO DRAGOSK PERO EN LA VIDA REAL ♥️♥️♥️♥️
2023-08-02
6
Melisuga
*intención
(intensión: antónimo de extensión)
2024-10-24
0
Melisuga
*grave problema
2024-10-24
0