Esmeralda se levantó a las 4 de la mañana para hacer el quehacer de la cocina, bañarse y poderse ir con tiempo, salió de su casa exactamente a las 6:30 de la mañana, pues, el trasporte más concurrido en México que es el tren metropolitano conocido como el metro, está a reventar, hay veces que tiene que dejar que salgan dos metros para poderse meter, exactamente llegó a su destino al cuarto para las 8, tocó esa hermosa puerta de madera y espero a que le abriera el mayordomo.
Buenos días, señorita Esmeralda, la señorita Anca la está esperando en la cocina, está al fondo a la izquierda.
Gracias, no se vale señor.
No se vale que señorita no le entiendo.
Bueno, usted ya se sabe mi nombre y yo no tengo el honor de conocer el suyo, como se llama usted.
Bueno mi nombre es José Manuel y estoy para servirle señorita.
Oo vamos José, somos iguales, así qué dime solo Esmeralda o Esme como tú quieras, me voy y que tengas un buen día.
Esme camino a la concina encontrándose con la señorita Anca.
Buenos días, señorita.
Buenos días, Esmeralda, cómo sigues.
Mucho mejor gracias, le agradezco de corazón que me haya curado, nunca nadie lo había hecho como usted y siento que mi cuerpo lo sabe porque la herida está mucho mejor.
Bueno, te diré lo que aras, en el refrigerador encontrarás todo lo necesario para que hagas la comida, mi padre hasta este momento puede comer de todo, solo cuando el médico nos dé alguna dieta especial, no te preocupes por el quehacer, están las chicas encargadas de eso, una vez que termines de la comida te vienes conmigo a la sala y después comeremos con mi padre, también estarás con él unas horas cuidándolo hasta tu hora de salida, te pagaré a la semana, estás de acuerdo esmeralda.
Mucho muy de acuerdo, señorita…, disculpe como se llama usted.
Mi nombre es Anca Kovacs nací en Rumanía, pero mi padre en una de sus tantas visitas a México se enamoró de la comida y la gente.
Pues es un gusto, señorita Anca, como diría Juan Gabriel, como México no hay dos, quiere entonces que cada semana le dé el menú que are y si hay algo que a usted no le agrade, pues, cambiamos la comida.
Eso me parece una excelente idea esmeralda, entonces empieza de una vez a realizar el menú y prepara el desayuno para todos, el desayuno para los empleados se encarga José.
Bueno, por mí no hay problema en hacerles a ellos su comida también, le aseguro que me dará tiempo.
Como gustes es tu responsabilidad, solo te pido que la comida siempre la tengas exactamente a las 9 el desayuno, a las 2 la comida y a las 6 es su cena.
Está bien, señorita Anca, así lo, are, quiere algo en especial para el desayuno.
Lo dejo a tu consideración, sorpréndeme, después cuando termines te presentaré a la enfermera y a mi padre.
Seré como Speedy González, créame.
Bueno, te dejo— Speedy González, quién es ese, dijo Anca—.
Esmeralda revisó el refrigerador percatándose que el refri tenía de todo, por un momento envidio lo que vio, más que todo porque aunque no viven en la pobreza, siempre ha vivido limitada en cuanto a la comida, su refri siempre se encontraba con la comida necesaria y eso solo para la familia que incluía solo a su madre, padre y hermana ya por último a su hermano, por lo regular ella solo se compraba una sopa maruchan y listos, de vez en cuando tenía para una comida corrida en alguna fonda de comida para llevar, dejo de pensar tanto y tomo crema, queso, frijoles, tortillas, lechuga y unas naranjas, verifico si tenían pan, tomo unas piezas y se dispuso a cocinar.
Cuando ya tenía hecho el desayuno, que también hizo para los de la limpieza de la casa, monto el carrito con todos los platos para llevarlos a la mesa, cuando ella creía que tendría que llamar a la señorita Anca y familia, ellos ya estaban en la mesa.
Padre, deja te presento a la nueva cocinera, se llama Esmeralda, esmeralda te presento a mi padre Raluca Kovacs y también te presento a la enfermera de cabecera Patricia Morales.
Mucho gusto señor Raluca es un placer conocerlo por fin y también es un gusto conocerla Paty.
El gusto es mío, Esmeralda, tienes un nombre muy bonito, además eso huele riquísimo, que hiciste para desayunar.
Bueno se me ocurrió preparar enfrijoladas, espero les guste y para tomar café o jugo de naranja.
Bueno, pues, a la papa se ha dicho.
Por favor papá, habla bien, qué manera de expresarse es esa.
Anca no seas amargada es una expresión mexica de decir a comer.
Bueno, los dejo que desayunen cualquier cosa estoy en la cocina.
De ninguna manera— dijo el señor Raluca—, te sientas con nosotros.
Padre, desde cuándo permitimos que la servidumbre, como en nuestra mesa, retírate esmeralda— Anca era una buena mujer, pero siempre aparentaba ser dura y sin sentimientos, pues, al mostrarse de esa manera, para ella era más fácil dar con la gente mentirosa, Anca aunque tenía ya su 37 años al ser psicóloga le encantaba analizar a las personas y así no le vieran la cara de tonta, no por ser una familia reconocida a nivel mundial gracias a su hermano, permitiría que la gente abusara de la buena familia que eran—.
No se preocupe, señor Kovacs, además yo misma me sentiría rara comiendo con ustedes, no somos de la misma clase, y además mis de trabajo me esperan para desayunar.
Excelente Esmeralda, puedes retirarte, cualquier otra cosa te llamaré— dijo Anca —.
Esmeralda se retiró con una sonrisa, sabía que eran de clases totalmente diferentes, ella se sentiría muy inferior a ellos, además le daba vergüenza que la vieran comer, tenía un día sin comer nada y para colmo había salido sin desayunar, estaba famélica de lo hambrienta que estaba, entró a la cocina y ya estaban todos esperándola.
Bueno, Esmeralda deja te presento a tus compañeros, ella es Lorena y Rocío son hermanas y hacen el aseo de toda la casa, él es Pánfilo el jardinero, Pedro que no está aquí es el portero y pues yo José.
Mucho gusto de conocerlos a todos, espero nos llevemos bien, me tomé la libertad de preparar para todos el desayuno.
En serio —comento Rocío—.
Claro hice unas ricas enfrijoladas, espero les guste.
Mientras todos desayunaban y platicaban con risas, entró la enfermera con cara de pocos amigos.
Se le ofrece algo, señorita Patricia, — dijo José—.
No, solo vengo a decirle a esta —mirando despectivamente a esmeralda de arriba abajo—, que sea la última vez que me dices Paty no te he dado permiso para dirigirte a mí de esa manera, y más vale que ni me hables, y cuando hagas de comer procura no hacer comida para puercos como tú, porque no estoy en engorde, quedó clara “criada”.
Sí, señorita, no volverá a suceder.
Pasa algo aquí—interrumpió Anca—.
Inmediatamente, Patricia cambia su rostro y su forma de hablar, no señorita Anca solo le decía a esmeralda que la comida está riquísima.
Mi padre te espera Esmeralda, te recuerdo que solo tendrás una hora para comer.
Si señorita Anca, ahora voy, solo recojo los platos.
Te dije que hay quien se encarga de eso, te di tus responsabilidades, no te quedó claro.
Sí, sí, claro, entonces ahora voy.
Esmeralda volteó a ver a sus compañeros y con una sonrisa se despidió, subió por las escaleras en forma de caracol con un tallado delicado y elegante en color caoba, y una alfombra en color rojo, cuando llegó al pasillo recordó que no sabía dónde era la habitación donde estaría el señor Kovacs, conforme caminaba de su lado izquierdo había unos cuadros de castillos rodeados de unas flores muy hermosas que jamás había visto, fue abriendo puerta por puerta la primera pensó que sería de la señorita Anca por el toque femenino, camino otro poco y en la segunda puerta hacia su lado derecho había un cuarto, pero este tenía dos grandes y hermosos pianos, después dio vuelta a la izquierda y encontró otras dos puertas, la tercera era una habitación mucho más grande, estaba decorada con unas sábanas blancas y negras de satén, unos cuadros que al parecer eran bosquejos de dibujos, para dirigirse a la cama tenían que subir dos pequeños escalones, para que no entrara la luz por las grandes ventanas, se encontraba unas persianas, Que le daban una oscuridad en el área de la cama, estaba maravillada por lo que veía, estaba a punto de ver los cuadros de una persona cuando entro Patricia.
Que haces en la habitación de mi prometido estúpida gorda, fuera de aquí antes de que te saque yo de tus lonjas.
Estaba buscando la habitación del señor Kovacs.
Es la siguiente puerta, no quiero verte aquí de nuevo si no le diré a Anca que te corra o te meta a la cárcel por ladrona, te lo advierto.
Esmeralda salió como alma que lleva el diablo de ahí, rumbo a la habitación del señor Kovacs, lo que menos quería era tener problemas y al parecer ella era cuñada de su jefa, así que tenía que tener sumo cuidado con lo que dijera o hiciera.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 60 Episodes
Comments
Melisuga
Pues me.parece que la percepción psicológica le falló a la Srta Anca con la hipócrita de Patricia.
2024-10-24
1
Adoración del Carmen Martinez sonni
se me hace q Esmeralda va a ser familiar de esa familia 🙏
2024-08-20
0
Maria Fuenmayor
Que clase joyita.
2024-07-21
2