Llevábamos tres días aquí. Ya me encontraba muchísimo mejor de la cesárea. Cada día al mediodía bajaba a la unidad de cuidados intensivos neonatales a ver a mi princesa, Violeta, así habíamos decidido llamarla. Era la hora más esperada por todos y la más ansiada por mí. Ver a mi pequeña cada día era reconfortante, aunque solo fuera por una hora. Saber que pronto estaría con nosotros sería perfecto.
-Max, solo estaré un rato. Quiero darle de comer a Marcus antes de que llegue tu papá y mi tía - le informé. También era bueno que él compartiera con la pequeña princesa.
-Como tú lo desees, mi amor - me depositó un beso en la frente y ambos bajamos a ver a nuestra hija.
El tiempo pasó muy deprisa. No quería despedirme tan pronto, pero debía hacerlo. Tomé su pequeña manito dentro de la incubadora y la sujeté con fuerza.
-Eres una hermosa guerrera. Pronto estarás en los brazos de mamá. Por ahora, descansa y pórtate bien. Mañana vendré a verte de nuevo - solté la manito con lágrimas en mis ojos y me marché, permitiéndole a Maximiliano entrar el tiempo restante.
Subí a la habitación y pedí que me trajeran a mi hijo. Esperé un largo rato hasta que llegó Max.
-Pensé que estarías con el bebé - me dijo mientras miraba a todos lados.
-Sí, le informé a la enfermera que me lo trajeran para darle de comer, pero aún no llegan.
-Seguro le están dando un baño, cariño - me dijo con tranquilidad mientras depositaba un beso en mi frente.
-Violeta es igual de hermosa que su mamá - dijo con orgullo.
-Y Marcus Antonio se parece mucho a su papá - dije mientras sonreía.
-Deberías ir a ver qué ha pasado. No es normal que demoren tanto.
Cuando Max se levantó, una enfermera llegó para curarme la herida.
-¿Cómo se siente el día de hoy, señora Singer? - preguntó con cortesía.
-Muy bien, gracias - respondí mientras me bajaba un poco el pijama para que pudiera hacer su trabajo.
-Vamos mejorando muy rápido - informó con una amplia sonrisa-. Si seguimos así, no quedará cicatriz.
"Esperemos que no", dije devolviéndole la sonrisa. "Una pregunta, señorita, ¿podría averiguarme por qué a mi bebé no lo han traído a la habitación aún?" Ella me miró confundida y revisó la tabla con la información que llevaba el hospital. "Señora Singer, aquí dice que su hijo fue subido a su habitación hace 20 minutos aproximadamente". "¿Cómo es eso posible si hace más de media hora que pedí que lo subieran y no lo han traído?", dije alterada. "Déjame revisar de nuevo en los registros del hospital y ya le informo", dijo nerviosa la enfermera. "Cálmate amor, seguro es una equivocación", trató de tranquilizarme Max, pero sabía que él estaba tan angustiado como yo.
Estuvimos esperando unos cuantos minutos cuando entra el doctor que estaba de guardia en la unidad de pediatría, donde se encontraban los bebés para asearlos y darles las atenciones correspondientes antes de llevarlos a las habitaciones. "Señora Singer, disculpe, su hijo fue sacado por una enfermera hace más de media hora, debería de estar aquí". "¡Pero no está!", dije enojada. "Háganme el favor y hagan que aparezca la enfermera responsable", dijo Maximiliano aún más enojado que yo. "Estamos trabajando en eso", dijo nervioso el doctor. "No es suficiente, necesito respuestas y no veo que usted sepa o pueda darmelas". El tono de voz de Maximiliano era aterrador, hasta a mí me hacía temblar.
Sacó su celular del bolsillo y le marcó a mi suegro. "Papá, necesito que vengas con un escuadrón de policía", dijo tratando de sonar lo más calmado posible. "No, no es nada grave... solo se presentó un inconveniente en el hospital. ¿Puedes por favor traer lo que te pedí y si puedes reforzarlo con algunos de nuestros hombres?", pidió de nuevo. Sabía que mi suegro estaba haciendo preguntas sobre por qué necesitábamos tanto personal de seguridad y respetaba a Maximiliano por no querer asustarlo. Quizás la enfermera solo se equivocó de piso.
En un par de minutos, el edificio estaba rodeado de policías. Los guardaespaldas de los Singer caminaban por cada pasillo y rincón del edificio buscando a mi pequeño.
-Max, cálmate, lo vamos a encontrar, hijo - decía mi suegro, tratando de alentar a Maximiliano.
Afuerade mi habitación estaba mi tía, Sabrina, Andrea, Joshua e Ignacio, esperando pacientemente una noticia. Mi suegro había dado la orden de que dos de sus guardaespaldas más fieles se quedaran en la unidad de cuidados neonatales para impedir que también se llevaran a Victoria.
Mientras tanto, yo trataba de no caer en un colapso emocional. Se habían llevado a mi hijo de la clínica y posiblemente iban detrás de mi princesa. No era el momento de derrumbarme. Tenía que ser fuerte por ellos.
...****************...
MAXIMILIANO
Llevábamos varias horas buscando, habitación por habitación, piso por piso y en cada rincón del maldito hospital. No había señales de mi hijo por ningún lado. Estaba perdiendo la paciencia. Ya había llamado a un par de abogados para denunciar al hospital.
-¿Qué has sabido? - me preguntó Victoria con los ojos rojos de tanto llorar.
-No hay noticias aún. Victor está revisando las cámaras de seguridad del edificio.
No sabía qué hacer. Mi hijo estaba desaparecido y trataba de darle aliento a Victoria cuando yo estaba por desplomarme.
-Todo estará bien, amor. Los encontraremos, lo juro, y haremos que esa mujer pague lo que hizo.
-Max, ¿y si jamás lo devuelven? - preguntó Victoria con angustia.
-Eso no pasará, Vico. Moveré mares si es necesario.
Justo en ese momento, mi celular sonó. No dudé ni un solo segundo para contestar, pero al escuchar lo que me decían, quedé estupefacto.
-Hola, hermanito. ¿Sorprendido de escucharme? - dijo Samuel del otro lado, riendo con demencia-. Qué lindo es el hijo de Victoria. Jamás pensé que un hijo nuestro fuera tan hermoso.
-¿Qué hiciste, maldito infeliz? - dije con los dientes apretados.
-Reclamar lo que es mío. Me quitaste a la mujer de mi vida. Es justo que te quite lo que más amas.
-No le hagas daño. Es solo un bebé - le imploré-. Haré lo que me pidas. - Podía ver la cara de horror de Victoria al escuchar mis palabras. Sabía que no tenía que decir quién estaba del otro lado. Ella ya lo había deducido.
"No es así de fácil, hermanito. Si tu adorada esposa quiere recuperar a su hijo, deberá venir conmigo y formar una familia a mi lado", dijo él. Sentí cómo Victoria me arrancó el celular de la mano antes de poder responder. "Eres un maldito infeliz", le gritó con ira. "Había sentido rabia y pena al saber que Max te había mandado a matar, pero ahora me arrepiento de que haya fallado, maldita escoria. Devuélveme a mi hijo, maldito infeliz". "Solo si aceptas criarlo a mi lado, como una hermosa familia", pude oír que le decía. "Ni muerta, maldito imbécil. Yo contigo ni muerta vuelvo", respondió ella. "En ese caso, despídete de tu hijo para siempre", y diciendo esto, colgó la llamada. Victoria soltó el celular y me abrazó con fuerza. "Lo he perdido", dijo mientras se desvanecía en dolor. "No lo has perdido, Vico. Yo daré hasta mi vida por que Marcus vuelva a tu lado, lo juro", le dije mientras le sujetaba el rostro con mis manos y le secaba las lágrimas con los pulgares. "No te preocupes, que buscaré hasta en el fin del mundo a nuestro hijo y te lo traeré de vuelta". Victoria no respondió, hundió su cabeza en mi pecho y lloró hasta que de sus ojos ya no salían más lágrimas.
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Updated 50 Episodes
Comments
H. Parra
era Axel el nombre del bebé?
2025-03-06
0
Karen Sosa
Max se paso de confiado, tenia que certificar que Samuel habia muerto, el esta un paso adelante..no podian bajar la guardia y menos cusndo la vieja bruja aparecio
2024-10-04
2
Mirian Lovera
Claro habían dicho que se llamaría Axel como quería la mamáde Máximo ponerle a él. Y Nicolás murió o se salvó.
2024-08-08
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