Defenderte.

Al tener la confirmación de la floristería que han entregado el paquete un nerviosismo recorre mi cuerpo, solo espero que haya sido de su agrado; como si mis pensamientos fueran escuchados recibo un mensaje de su parte.

"Gracias por el detalle, pero no debió molestarse".- siempre trazando un límite.

"Era lo mínimo, de alguna manera debía disculparme, ¿no crees?.- intento hacer amena la conversación.

"Supongo, ¿Y cómo están todas las cosas por la empresa?.- puedo sentir su preocupación a través del mensaje.

"Bien, pero haces falta, necesito a mi asistente a mi lado".- envío nervioso.

Sé perfectamente que si me quiero acercar a ella debo hacer lento y pisando fuerte.

"Disculpa, intentaré dar lo mejor de mí para volver a la oficina.- se excusa.

"No, lo importante es tu salud, espero que te mejores.".- intento trasmitir mi preocupación.

Aunque no he descifrado a ciencia cierta lo que me provoca esta mujer, sé que es algo raro y complicado, jamás sentí este nivel de sosiego o desespero por alguien.

"Gracias, por todo".- se despide.

Embelesado miro unos segundos su respuesta para después retomar mis actividades, al llegar a casa y profundizar en mis pensamientos me llega una escena a mi mente, de tan solo recordar su cara de vergüenza frente a las palabras de su amiga una sonrisa aparece en mí, se veía realmente hermosa con su rostro sonrojado y su cabello rubio revoloteando, de verdad estuve ciego al no notar la belleza a mi lado, pero lo que confunde a mi loca cabeza es lo que está sintiendo mi corazón, porque late mi corazón desenfrenado cuando la veo.

......................

Al abrir los ojos y saber que tampoco la veré el día de hoy un pensamiento irracional me aborda, en contra de todo pronóstico me encamino a su casa, sé que estoy comportándome como un completo idiota, pero es casi imposible evitarlo, últimamente no estoy pensando racional cuando se trata de ella.

Nervioso me estacionó frente a su edificio, esperando que sean las 9 para tocar su puerta, no quiero parecer un acosador o desesperado, al observar como los minutos pasan lentamente decido mandar todo al demonio e ir hacia ella, cuando me encuentro por llegar a su piso puedo escuchar varios gritos incluido el de ella, confundido agilizo el paso para visualizar como esta abofetea a un hombre, este se mantiene estático por un momento para despues alzar su mano y querer devolverle el golpe, enojado me aproximo a él y lo detengo atrayendo la atención de los presentes.

- ¿Quién demonios eres tú?, ¿por qué interviene en asuntos de terceros?.- habla demasiado irritado.

- Pablo que haces aquí?.- me mira asombrada.

- SUÉLTAME IDIOTA.- se queja aún el imbécil.

- Te soltare cuando calles esa boca apestosa que tienes y te larges, porque no te gustará si yo lo hago.- le advierto.

- LOS UNICOS QUE DEBEN LÁRGARSE AQUI SON USTEDES, TE ADVERTI NATALIA QUE TE FUERAS POR LAS BUENAS, SOLO ESPERA A QUE TE SAQUE A PATADAS DE MI PROPIEDAD, PERRA.- escupe estás palabras.

Enojado y sin poder toleran sus asquerosos insultos lo golpeo, es tanto mi rabia que no me detengo, no soy de irme a los golpes con nadie y menos con imbeciles, pero no puedo pasar que se haya atrevido a faltarles al respeto, por unos minutos intercambiamos golpes, pero al ver como lo estoy destruyendo varios vecino deciden intervenir y quitarmelo de las manos.

- JURO QUE ME LAS PAGARAS Y TU NATALIA SOLO ESPERA, TU DESPRECIO Y LO DE HOY ME LO PAGARAS.- la señala, mientras se limpia su cara ensangrentada.

- ATRÉVETE COBARDE A TAN SIQUIERA TOCARLE UN CABELLO, PORQUE TE ASEGURO QUE YO MISMO TE MATARÉ.- lo amenazo, interponiedome entre ellos.

- Pablo, basta, por favor.- se me acerca Natalia e intenta persuadirme.

Por no querer agrandar el problema lo dejo ir, pero si me lo vuelvo a encontrar le haré saber que es el dolor.

- ME LAS PAGARÁN.- se marcha como el cobarde que es.

La multitud no demora mucho en desparecer y quedamos allí nosotros tres.

- Entren, necesitamos curar sus heridas.- dice su amiga.

Confundido la miro para después comprender que se refiere a mi, obediente sigo sus instrucciones y tomo asiento.

- Mira como te dejo el idiota ese, no debiste rebajarte a su altura.- habla mientras mira mis heridas.

- No podía permitir que las ofendieron, cualquiera en mis zapatos lo haría.- ne justifico.

- No cualquiera, pero de verdad gracias, me salvaste de ser golpeada.- saca varias cosas del botiquin para empezar a curarme.

Al sentir el dolor que causa el alcohol en contacto con herida intento apartar el rostro, pero esto no lo permite.

- Eres demasiado bueno en los golpes, no conocía ese lado de ti.- habla mientras coloca una curita en mi ceja.

- Hay muchas cosas que desconoces de mi.- la miro fijamente.

Por un momento siento como hacemos conexión, donde solo importamos nosotros dos.

- Cof, debemos curar tu labio, te va a doler.- tose intentando desviar el tema.

Este lentamente acerca el algodón a mi labio para depositar el antiséptico, al notar mi cara de dolor no lo duda y me sopla brevemente mientras me mira, siento como mi corazón se acelera cuando su hipnótica mirada se encuentra con la mía, provocando que se me forme un nudo en la garganta, cuando intento acortar la distancia su amiga entra en la sala.

- ¿Cómo van?.- nos pregunta sonriente.

Esta al notar la presencia de su amiga no lo duda dos veces y se aparta rápidamente, para después buscar una pomada y aplicarla en mi labio.

- Intenta no quitártela, ayudará a cicatrizar y bajar la inflación.- dirige toda su atención a su pie.

- Donde aprendiste esto?.- señaló las curaciones, obligándola a mirarme.

- Digamos que de pequeña era muy revoltosa y tuve varios accidente, además de que Lizbeth es enfermera, algo debía aprender ¿no crees?.- se encoje de los hombros.

- Definitivamente.- no puedo ocultar mi sonrisa.

- ¿Y que te trae por aquí a estas horas?, ¿no deberías estar en la empresa?.- me interroga mientras pasa unas cosa a su compañera.

¡Mierda!, por un momento se me había olvidado que vine aquí imprudentemente, no tengo de otra que mentir.

- Querías saber como sigues con tu tobillo.- invento una excusa.

- Mejor, ayer el medico dijo que un par de días me quitará el llego, supongo que pronto estaré de regreso en la empresa.- puedo sentir cierta ilusión en sus palabras.

- Me alegra, creo que debo marcharme ya.- intento escapar.

Natalia es demasiado inteligente y cualquier descuido podría dejar al descubierto mis verdaderos motivos.

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Comments

Diana Quintero

Diana Quintero

el infeliz del arrendatario debe estar enamorado de Natalia y ella lo rechazo, por eso las hecha 😡😡😡😡😡

2024-02-16

3

Mariela Canales

Mariela Canales

emosinante

2023-11-16

3

Graciela Peralta

Graciela Peralta

que bueno que se pongan de acuerdo con todo esto que les pasa a todos

2023-07-21

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