Enojado me dirijo a mi oficina, sin pensarlo dos veces me sirvo un trago y lo tomo de un solo sorbo, aún me duele la mejilla por su maldito golpe, tengo que admitir que la condenada pega fuerte.
- Me las pagarás.- digo en un susurro.
Ninguna mujer me ha golpeado y salido con la suya, le haré saber las consecuencias de su altanería.
- ¿Qué fue todo eso?, ¿Quién diría que te abofetearía?.- entra muerto de la risa el imbécil que tengo por amigo.
- Lárgate si viniste a burlarte.- lo fulmino con la mirada, en estos momentos no tengo paciencia para sus estupideces.
- Oye, oye, yo no fui quién te golpeo debes estar enojado con ella y no conmigo.- se sigue burlando.
¿Con quién debería descargar mi ira si no le pude ver el rostro?, ¿ y si es alguien externo de la empresa?, sería como buscar una aguja en un pajar, no obstante, una idea se me cruza en la cabeza.
- Ya sé cómo dar con ella.- sonrió maliciosamente.
Y todo debido al sistema de control que la empresa implemento hace meses, el cual consiste en registrar la entrada y salida de todos los asistente, solo que no tenga documento de identificación se podrá librar de mis garras, aunque será un poco complicado dar con ella no será imposible.
- ¿Qué piensas hacer?.- pregunta confundido.
- Ya lo verás.- tomo asiento y miro a través de los grande ventanales del edificio.
Te encontraré aunque sea lo último que haga y juro que haré que ruegues por piedad, molesto tomo las llaves de mi auto y me dirijo hacia mi Penthouse.
...****************...
Sin miedo a equivocarme puedo decir que anoche fue la peor noche de mi vida, a cada momento se me venía a la cabeza su imagen, por más que intentara disuadirla estaba hay presente recordarme su audacia y elegancia.
Con dolor de cabeza me alistó y me dirijo a la empresa, al llegar noto como los empleados empiezan a murmurar al verme, indiferente sigo mi camino hasta llegar a mi oficina, definitivamente seré tema de discusión por un buen tiempo.
Rápidamente, le ordeno a Natalia venir a mi oficina.
- ¿Qué es lo que necesita, señor?.- habla tranquilamente.
Al escuchar sus palabras alzó mi mirada apresuradamente, juro que por un momento me pareció escuchar su voz, pero es imposible que sean la misma persona, aunque su cabello y ojos sean semejantes no es más que una mera coincidencia.
- Quiero que canceles todas mis reuniones y le informes a Braulio que lo necesito.- él es la pieza clave para armar todo este recompensa, con su ayuda daré con ella.
- ¿Él de control?.- afirma con cierto nerviosismo.
Sin poder dejar pasar su comportamiento la miro fijamente, me extraña ver esa conducta en ella, es tan raro verla mostrar emoción.
- Si, ¿pasa algo?.- insisto.
- Se lo comunicaré de inmediato, señor; ¿algo más?.- regresa a su cotidiano rostro de inexpresión.
- No nada.- le comunico.
Confundido le permito retirarse, aún me causa intriga su actitud, pero la dejo pasar por alto.
Al reunirme con Braulio y no obtener información valiosa me dejo caer en la silla, jure que podía extraer algo de él. No obstante, no me rendiré fácilmente, le deje la importante tarea de averiguar los nombres de los asistentes del banquete de ayer como de lugar, aunque eso signifique entrevistar uno por uno.
Contemplando los pilares de documentos me debato en revisarlos a dejárselo a mi asistente, no obstante las palabras de Lucas llegan a mi cabeza, sin tener de otra los reviso y los divido según su importancia, por estar tan sumergido en estos no me percato que ya es un poco más de las 10, cansado tomo mi saco y me dirijo al estacionamiento, cuando me dispongo a arrancar mi coche puedo notar a Natalia rondando por el lugar.
Confundido la contempló unos minutos en silencio, esta parece estar discutiendo con alguien por teléfono, se le puede notar molesta y enojada, colérica toma su bolsa y la tira al suelo mientras se desata su cabello.
Frustrada se acerca hacia su bolsa y empieza a gritar de la ira.
- Idiota, es un hijo de puta.- me obligo a mantener retenida mi risa.
Es como si en estos momentos hubieran dos Natalia, una pacifica y una rebelde, respirando se intenta calmar mientras se acerca a la salida con el objetivo de parar un taxi, pero estos pasan como si fuera invisible, como si tuviera una maldición de repente empieza a llover fuertemente.
Esta extiende su mano y empieza a gritar enojada.
- ¿ESTO ES TODO LO QUE TIENES?, que me parta un rayo.- reprocha varias veces.
Al verla toda empapada y con frío me acerco, aunque no soy de hacer buenos gestos, creo que es mi deber como su jefe ayudarla en estos momentos.
- Entra.- le indico si voltearla a ver.
Esta se queda callada sin moverse, no se porque no entra, acaso no hable lo suficientemente fuerte para que me escuchará.
- Que esperas.- vuelvo a recalcar.
- ¿Me habla a mi?.- se señala con incredulidad.
Lo que provoca que voltee la vista hacia ella y observe como su ropa se ha trasperentado debido a la lluvia, rápidamente volteo mi vista hacia la dirección contraria, quien diría que la aburrida y poco extrovertida de mi secretaria utilizará lencería.
- ¿A quien más?, ¿ves alguien diferente de nosotros dos aqui?.- hablo con un poco de sarcasmo.
Esta muestra cierta molestia en sus ojos, pero se obliga a reprimirlo.
- No gracias, me iré por mis propios medio.- rechaza mi oferta sutilmente.
- Ok, si esa es tu decisión no te presionaré, pero no creo que transiten taxi o algún otro medio de transporte por aquí hoy, nos vemos mañana señorita Natalia.- enciendo mi auto con la intención de retirarme.
Esta al comprobar la certeza de mis palabras no lo duda más y acepta mi propuesta.
- Esta bien, solo espero no ser una molestia.- se disculpa de antemano.
Creí que accede porque no tiene de otra, la verdad no se porque esta mujer es tan resistente en relacionarse conmigo, ni que le hubiese hecho algo imperdonable, siempre intenta trazar una linea entre nosotros, otra en su lugar no lo hubiese pensando dos veces y se me hubiera lanzado encima como lobas hace mucho tiempo.
- Jajaja, veremos.- me burlo.
Es la primera vez que entabló una conversación con ella sin tratarse de lo profesional, observándola con más detenimiento es más bonita de lo pensado, algunos mechones de su cabello rubio estan pegados en su cara, los cuales le otorga un aspecto sexual, sus labios entre abiertos me hace querer acercarme, al notar el rumbo de mis pensamientos me obligo a reaccionar, creo que esa chica misteriosa esta comenzando afectar mi cabeza, como se me ocurre tener tales pensamiento con la desabrida de mi secretaria.
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Comments
quelir68
esa desabrida, le va a dar mucha sal y azúcar a tu vida, pavote
2025-03-07
1
quelir68
¿y como no va a usar lencería, que va a andar en pelota por la vida?
2025-03-07
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quelir68
ahi
2025-03-07
0