Hace unos días sus palabras llenas de sinceridad o buenos tratos no tenía ningún tipo de influencia en mí, pero lo sucedido últimamente ha alterado mi mente, generando un torbellino de emociones, lo único que quería era llevar mi trabajo en completo silencio y cumplir cada una de mis metas, pero el destino me está jugando una mala pasada.
A la mañana siguiente hago mi rutina diaria e intento trabajar en completa normalidad, pero al ver su cara y recordar el sueño de ayer me coloco nerviosa, obligándome a calmar me adentro a su oficina y lo pongo al corriente, este atentamente repara cada uno de mis actos para después levantarse y mira hacia los ventanales.
- Si es todo puedes retirarte.- habla dándome la espalda
Rápidamente, intento retírame, pero uno de mis tacones se resbala y cuando cierro los ojos preparándome para el impacto unos brazos me rodean, al abrirlo puedo encontrarme con su mirada hechizante, ¿cuándo se acercó tanto?.
- ¿Te encuentras bien?.- me pregunta mientras me ayuda a reposar en el sofá.
- Si, solo fue el susto.- intento reponerme y hacer lo posible para salir de aquí.
Cuando trato de levantarme, un dolor en tobillo me aborda, haciendome gemir de dolor.
- ¿Qué sucede?.- me mira angustiado.
Desde este ángulo puedo observar cada uno de sus acciones, pero lo que me llama la atención son sus músculos, rápidamente aparto la vista mientras me obligo a tener pensamientos buenos.
- Natalia.- me llama otra vez.
- Me duele un poco el tobillo, creo que fue por la caída.- intento dar una explicación.
Es que muy difícil cuando mi mente y boca no están sincronizadas.
- Supongo que te has doblado el tobillo, espérame aquí.- me dice mientras me quita el zapato y busca algo en uno de sus cajones.
De allí saca un botiquin y empieza a vendarme.
- Listo, lo mejor sería llevarte a un hospital, pero supongo que no querrás, debes tener cuidado de no apoyar mucho el pie, si quieres puedes tomarte la tarde libre.- me comunica.
Siento como mi alma se separa de mi cuerpo, escuche bien y me dijo que podía irme antes, ¿que le hicieron a mi déspota jefe y quién es él?.
- Gracias, por el ofrecimiento, pero no puedo, el viaje y todo lo de la propuesta hizo que descuidara mi trabajo y es hora de retomarlo.- me justifico.
Si quiero llevar acabo mi decisión, necesito terminar con todos los asuntos importantes lo mas pronto posible.
- Si esa es tu decisión no insistiré.- luego de decir estas palabras me ayuda a llegar a mi puesto y me ordena estrictamente no levantarme de la silla.
Al notar que es hora de la salida y la inflación de mi tobillo va en aumento, decido tomar mis cosas y dirigirme hacia mi casa, cuando me encuentro por tomar el ascensor siento a alguien detras de mi espalda y por el olor de su perfume, sé perfectamente de quién se trata.
- No te dije que no anduviera por allí, debiste haber llamado algún familiar para que te viniera a buscar.- hablamos con firmeza.
- No es para tanto señor, es solo una herida menor.- le quito importancia, a pesar de que me está muriendo de dolor.
- Comprendo, espero que te mejores.- dice antes de entrar.
Indecisa me adentro en este, mientras intento no afirmar demasiado el tobillo.
Al llegar a la plata baja me dispongo a llamar un taxi, pero este me ofrece llevarme, sin ganas de complicarme la vida acepto; en todo el trayecto a mi casa se establece un silencio, el cual no se rompe hasta llegar a mi morada.
- Se lo agradezco, señor.- digo estas palabras mientras trato de despedirlo.
- No tienes que agradecer, como dije anteriormente espero que te mejores y si surge algo te puedes comunicar conmigo.- dice estas palabras al otro lado de la puerta.
- Entendido.- cuando me dispongo a cerrar la puerta puedo visualizar a Lizbeth que viene de su trabajo.
¡Que suerte tengo!, esto va de mal en peor.
- Buenas noches, ¿qué te ocurrió Nat?, que haces allí parada entra.- entra en pánico al verme cojeando.
- Solo fue un leve accidente.- intento persuadirla.
- ¿Qué leve?, te he dicho muchas veces que te cuides Natalia, te pasas casi todas las noches en vela, comes poco y no decir de los problemas que te metes, un día de estos vas a colapsar y todo por la culpa de tu jefesito, solo a ti te ocurre permanecer allí, cuando eso ocurra te voy a decir te lo dije... Dios mío donde están mis modales, entra y ponte cómodo.- me reprocha, pero al notar la presencia de pablo lo invita a casa.
Dios por favor abre un hueco y sepúltame, Lizbeth acabo de decirle a mi jefe sus verdades en su propia cara.
- ¿Eres un amigo de Nat?, gracias por traerla a la casa, me alegra que al fin se haya desconectado de su trabajo y se deje ayudar, esta mujer es muy terca e indecisa cuando se trata de sí misma.- me sigue exponiendo.
- Cof, cof, cof; supongo que en estos momentos eso no es algo importante, porque no le traes algo para tomar.- me fuerzo a sonreír.
Necesito de alguna manera frenarla, ya me ha enlodado lo suficiente, si permito que continúe será mi fin.
Esta obedece mis palabras sin objeciones y se encamina a la cocina, sin valor para mirarlo aparto la vista.
- ¿Tan explotador soy?.- murmura más para él que para mí.
- ¿Qué?, no, no, no, supongo que Lizbeth está demasiada cansada y dijo palabras que no debía.- intento salvar mi reputación.
Que le diré si me pregunta por tales afirmaciones, no le puedo decir que todo lo que acabo de decir Liz está influenciada por mis palabras, Dios ayuda está alma en pena.
- No quiero una respuesta forzada, habla con libertad.- agudiza su tono, supongo que ya se molestó.
Si él quiere la verdad, se la diré, ya tengo un pie en el cementerio poner el otro no sería la gran cosa, mi muerte está a cuestiones de segundos.
- ¿De verdad?.- pregunto con cautela.
- Sí.- afirma muy contundente.
Bueno, soldado avisado no muere en guerra y si lo hace bien merecida tenía su muerte, pero el dilema aquí es identificar quién es el soldado, ¿si él o yo?.
- Totalmente, siempre me dice Natalia prepara esto, preparo aquello, nunca ha tenido la gentileza de preguntarme como me siento o si he comido, trabajar con usted ha sido un tormento, no puedo descansar bien y tener tiempo para mí, más de una vez he pensado en renunciar, pero recuerdos mis obligaciones y eso mata mis ganas.- confieso.
Si me va a echar, me quedo con la satisfacción de que pude decirle lo horrible que es como jefe.
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Comments
quelir68
inflación es incorrecto, debe decir inflamación
2025-03-17
0
Diana Quintero
😅😅😅😅😅 ya lo dijo
2024-02-16
3
Mariela Canales
jajajja bien dicho
2023-11-16
4