Vi mi habitación y puedo decir que parecía una habitación de un hotel cinco estrella mas que una habitación de una vivienda, la cama era inmensa y estaba decorada en tonos tierra, tenía un ventanal enorme adornado con unas cortinas beige y se podía ver gran parte de la ciudad.
Yo me quedé viendo la ciudad desde allí y él se colocó a mi lado con las manos en los bolsillos, mirando a través de la ventana conmigo, no me había dado cuenta hasta ese momento de su ropa, llevaba un traje azul marino con una camisa azul claro y una corbata a juego, nunca lo había visto vestido así, las pocas veces que nos vimos en los últimos años siempre estaba de jean y franela.
-No lo puedo creer, saliste de tu trabajo por mí, estabas trabajando cuando hablaste con él – no quise decir su nombre, en este momento hasta eso me dolía.
-Eso es lo bueno de ser el jefe puedes tomarte el día libre cuando quieras – me dijo con una sonrisa mágica en el rostro.
-No deberías hacer esas cosas por mi – le dije tristemente.
-Por ti bajaría al mismo infierno y lo apagaría si supiera que te haría feliz – me dijo sin mirarme.
Me quedé sin palabras, no sabía que el tenia esos sentimientos por mí, siempre lo vi como un amigo y pensé que era igual para él ya que en ocasiones me contaba acerca de sus conquistas y muchas cosas de su vida amorosa.
-Disculpa si te incomodo con mis comentarios – tomó mi rostro suavemente con su mano y me hizo mirarlo, puso su frente contra la mía y salió de la habitación cerrando la puerta tras de él.
Me quedé un rato más viendo la hermosa vista y recordando cada momento hermoso con mi mamá, fui a darme una ducha y al salir vi que había una taza con té en la mesilla de noche, me coloqué un pijama.
Luego de tomarme el té comencé a ver fotos de mi madre y entre lagrimas me dormí, no se cuantas horas dormí pero cuando abrí los ojos ya era de día, me estiré lo más que pude, me realicé mi aseo matutino y salí de la habitación.
Cuando salí ya la nana estaba levantada y no vi a mi rubio amigo por ningún lado, después de dar los buenos días pregunté por él y me dijo que había salido a ejercitarse.
Mientras hablábamos y nos conocíamos un poco su nana y yo intenté desayunar, la comida no me pasaba, la nana me hizo un té e intenté con todas mis fuerzas no llorar, ella me trataba tan bien y era tan cariñosa, de pronto me puso en frente un caldo de pollo y mientras hablábamos me comí todo el plato, creo que caí en su engaño.
Pude ver como ella solo sonreía y seguía contándome cosas de ella, de Peter de pequeño y se nos fue buena parte de la mañana, fui a buscar mi teléfono y a arreglar mi cama, cuando entré a la habitación todo estaba acomodado, hasta la ropa que había traído estaba en las gavetas.
Al revisar el teléfono tenía un montón de mensajes de mis amigos dándome el pésame, mi jefe me dio dos días de descanso, lo cual le agradecí y respondí cada uno de los mensajes que me habían enviado.
Escucho que tocan la puerta y le digo a quien está del otro lado que entre, puedo ver la cara de Peter que me mira extrañado.
-¿Aun en pijama? No amiga mía vas a ir al baño te vas a dar una ducha y te vas a cambiar de ropa que vamos a salir a almorzar, te tengo una sorpresa.
-No quiero salir, si fuera por mi me quedara en esta habitación hasta que me toque ir a trabajar – le dije con una profunda tristeza.
-Pues no va a ser así, a tu madre no le gustaría que estuvieras así y Sebastián no me lo perdonaría – respondió algo enojado.
-¿Qué importa que piense Sebastián? – le dije en el mismo tono.
-¿Quieres hablar con él y decirle que te vas a quedar encerrada en esta habitación para rumiar tu tristeza todo el fin de semana? – me dijo con el teléfono en la mano.
-¿Qué sabes tú de la relación entre él y yo?
-Lo que él siempre me ha dicho que tú fuiste de gran ayuda para él cuando su padre murió y tuvo que venir a vivir a este país, siempre me dijo que tu alegría y espontanea forma de ser lo ayudó a salir de la tristeza en la que se encontraba en ese momento, si quieres hablar con él te lo llamo así le dices directamente que te quieres quedar así y no superar esta etapa de tu vida – me dijo regañándome.
-Yo… yo… yo no sabía nada de eso y no quiero hablar con él, menos en este momento – le dije con unas lagrimas que salieron de manera inesperada.
El se acercó a donde estaba y se sentó en la cama dándome un abrazo muy fuerte.
-No me gusta verte así, tú no eres así, apóyate en mi para que salgas de esto, no estás sola me tienes a mí para que me utilices a tu antojo, puedo ser tu paño de lagrimas, tu amigo incondicional o lo que se te ocurra – me dijo con una sonrisa picara.
Lo vi y me fui a dar una ducha, cuando salí del baño no estaba en la habitación, me puse un jean, una franela negra y unos zapatos deportivos, me recogí el cabello en una cola alta y salí, el estaba en la sala hablando por teléfono, su nana estaba allí y esta me dio un abrazo.
-Saca todo ese dolor pero recuerda que a ninguna madre le gusta ver a sus hijos llorar – me dijo con total ternura.
Yo le sonreí como pude y él me tomó de la mano cuando terminó de hablar por el celular, me dio un fuerte abrazo y salimos a ver la sorpresa que me había mencionado.
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Comments
Graciela Saiz
yo ya habría ido a ver a mi padre y le rajo la cabeza por 💩!
2025-01-03
1
Lucero Barragan
Que bonito Piter, está enamorado de ella. Pero no sabemos porque su papá no la quiere
2024-10-25
0
Rebeca Navarro
sebastian es su familia
2024-06-20
1