Las palabras de Peter resonaban en mi cabeza una y otra vez, “tu madre murió hace tres días”, como podía ser, yo le había enviado un mensaje el día anterior y me había respondido, no puedo creer que mi padre sea una persona tan horrible como para esconderme lo que sucedió y hacerse pasar por mi madre era la tapa del frasco.
Yo sé que lloré y lloré, no me importó donde estaba solo necesitaba emanar todo el dolor que sentía, no sé en qué momento llegó Peter a buscarme, fui a recoger mis cosas y ya estaba recogidas, al parecer las chicas ya sabían que el venia.
Salimos de allí y me monté en el auto pidiéndole que me llevara al cementerio, por lo menos debía saber donde habían quedado los restos de mi madre.
-¿Sabes que sucedió? Tenía la idea de que ella no estaba bien, ella me dijo que tenía anemia y que estaba tomando vitaminas – otra vez volvía a llorar como una niña.
-Tu madre no tenia anemia, tenía cáncer y no le dijo a nadie, sólo se supo luego de su muerte, al parecer le dio un mareo y cayó por las escaleras, cuando tu padre llegó a la casa y a no había nada que hacer – me dijo con tristeza como si hubiera estado allí.
-¿Tu estuviste allí? – le pregunté.
-No, pero a cierta persona le contaron lo que sucedió y también le dijeron que no habías aparecido al entierro, por lo que pensamos que estabas deprimida y no habas tenido fuerzas para ir – me dijo suavemente con cuidado al decir cada palabra.
-¿Por qué esperaron tanto tiempo para comunicarse conmigo? – decía entre lagrima y lagrima.
-Ayer fue el entierro y fue cuando tu padre habló con Sebastián, hoy me llamó porque al parecer intentó comunicarse contigo pero no pudo, el no tiene tu nuevo número y fue cuando me habló, tenía tiempo sin saber de él, me localizó porque llamó a la empresa -
No sabía que decir, no sabía que ellos se habían distanciado tanto ya que eran los mejores amigos en la universidad.
Llegamos al camposanto y él se detuvo frente a un espacio en el que solo había una pequeña placa con los datos de mi madre y había unas cuantas flores encima, caí de rodillas entre lágrimas y le pedí mil veces perdón por no estar con ella en sus últimos momentos.
Sentí los brazos de Peter al alrededor de mi cuerpo y su voz tan varonil en mí oído diciéndome que nos fuéramos.
-No quieres que pases este fin de semana sola, quédate en mi casa, te prometo que sólo en son de amigos – me dijo con cautela y le respondí que sí.
Aunque necesitaba ir a casa a buscar algo de ropa y no quería estar sola, me estaban consumiendo las ganas incontrolables de sacarle los ojos a mi papá por hacerme pasar por toda esta situación de esta manera tan dolorosa.
Así hicimos fuimos a mi departamento y busque algunas pijamas, ropa cómoda y artículos de uso personal, cuando estuve lista pude ver a Peter escaneando el lugar con cara de pocos amigos.
-¿Por qué vives en este lugar? No tengo nada en contra del departamento pero el lugar donde está ubicado deja mucho que desear – me dijo con cara de no me gusta esto.
-Me encariñé con el espacio y me siento cómoda aquí – le dije a modo de respuesta.
-Está bien si esto te hace feliz me alegra por ti, pero podrías tener algo mejor.
-He visto otros lugares, no te puedo negar que he pensado en mudarme pero los sitios que he visto son muy grandes y como verás estoy sola, así que no necesito algo más grande – le dije con tristeza recalcando la palabra sola.
Tomó el bolso que llevaba y nos fuimos a su departamento, al llegar me di cuenta del porque miraba mi departamento y todo el lugar con cara de pocos amigos.
El vivía en un edificio que quedaba en una de las mejores zonas de la ciudad, llegamos al estacionamiento y cuando nos bajamos pude ver sólo autos último modelo allí guardados, para subir a su departamento había una llave especial y su departamento quedaba en el último piso.
Salimos del ascensor y para entrar al apartamento había que colocar una clave, me sentí en otro mundo y obviamente yo no pertenecía en el.
Entramos y todo se veía prácticamente nuevo, sólo estaba una señora de mediana edad que al llegar lo abrazó y lo beso, me la presentó y era su nana, esta señora me abrazó y beso con un cariño que me recordó a mi madre por lo que sin querer mis lagrimas comenzaron a salir sin que las pudiera detener.
Ella me miró con cara de susto y Pit le comentó lo que había sucedido con mi madre, por lo que me ofreció un té y lo acepté.
-Discúlpame con ella tu sabes que yo no soy así, sólo que no puedo contenerme –
-Llora todo lo que puedas, saca todo eso que tienes adentro ya mañana es otro día y es importante que te levantes de esto, ese dolor no va a desaparecer pero aprendes a vivir con él, yo que te lo digo – me dijo con tristeza
Lo miré algo extrañada y él lo notó.
-Mis padres murieron hace un año en un accidente de auto y aquí estoy viviendo un día a la vez sin los abrazos de mi madre o los reproches de mi padre, que aunque no lo creas cada uno me hace falta en su peculiar manera de ser.
-No sabía nada, nunca me dijiste – le dije a forma de disculpa.
-No te preocupes, no tenias porque saberlo, ven vamos a tu habitación para que te pongas cómoda – me dijo con esa sonrisa tan maravillosa que siempre pone cuando me ve.
Me dio un paseo por el departamento, que era muy espacioso y hermoso, derrochaba elegancia en cada rincón, me dijo donde estaba su habitación y me llevó a la que sería la mía este fin de semana.
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Comments
Gleni Santos
porqué la protagonista nunca niega nada le dicen algo y acepta de una vez
2023-10-22
2
Anonymous
X
2023-10-11
0
silvia
Que tristeza viejo cabro grande
2023-06-11
4