Al día siguiente desperté con un terrible dolor de cabeza, no sabia donde estaba y cuando abro los ojos veo a Sebastián en bóxer al lado mío, yo solo tengo una franela de él puesta, me miro con horror.
Trato de levantarme, pero siento su brazo que me lo impide, siento que me pega más a su cuerpo.
-¿A dónde vas? - me dice con una voz gruesa en mi oído.
Yo no sé que responderle, ni siquiera sé que hago aquí con él, intento recordar y lo ultimo que recuerdo fue el sacándome de la fiesta porque ¡no puede ser! Me estaba besando con Peter; no vuelvo a beber más ya lo he decidido.
-Voy al baño – necesito salir de su agarre.
-¿Aun necesitas ayuda para eso? – me dice con una voz que me hace pensar que está medio dormido.
-Tranquilo, puedo sola –
-¿Segura? – me pregunta otra vez.
Le digo que si y me levanto, voy al baño y me veo en el espejo, intento revisarme pero no siento nada fuera de lo normal, así que no creo que haya pasado nada entre los dos, pero veo su ropa y mi ropa tirada por el baño, esto no es bueno.
Hago mis necesidades, veo un neceser con articulo de higiene y tomo el cepillo de dientes e intento arreglarme un poco, lo que no sé es que voy a hacer ahora ¿me acuesto con él otra vez? ¿Me visto y me voy? ¿Qué hago?
De pronto escucho que me llama preguntando si estoy bien y salgo de baño, me ve y me dice que vuelva a la cama.
-Ahora soy yo quien te dice que te quedes un rato conmigo en la cama mientras te abrazo ¿quieres? – me dice a modo de suplica
-Está bien – me vuelvo a acostar y el me abraza, me siento tan a gusto que me vuelvo a dormir.
Suena un teléfono y nos despierta, es de él, se levanta y contesta, lo escucho hablar aunque no se de que ni con quien, tranca la llamada y me dice vámonos, lo veo vestirse y yo hago lo mismo.
Salimos del hotel, me deja en la universidad y se va, no me dice nada, no hay un hasta luego, nos vemos ahora, nada de nada solo me quedo viendo el auto mientras se va y llega un momento en que no lo veo más, aún estoy ahí parada no sé por cuanto tiempo.
Solo repito una pregunta en mi cabeza ¿ahora que hice mal?
Cuando entro a la residencia caigo en cuenta que ya estamos de vacaciones y no hay prácticamente nadie en las instalaciones, voy a mi habitación a echarme un baño y necesito planificar que voy a hacer con mi vida.
El fin de semana la paso encerrada, las muchachas me invitan a salir y como no estoy de ánimos les invento algunas escusa.
El día lunes recuerdo lo que me dijo Sebastián de abrir una cuenta en el banco y voy a hacer el trámite, me ofrecen una cuenta corriente, no se que es eso pero digo que sí, que emoción me entregan una chequera y una tarjeta de débito, me enseñan como usarla, hago mi depósito y listo, ya soy una mujer con una cuenta bancaria.
Saliendo de allí me encuentro a Peter que iba a hacer algo en el banco, me pide que lo espere y lo hago, sale casi que inmediatamente y comenzamos a pasear, me toma de la mano y yo lo acepto.
-¿Cómo te terminó de ir con el ogro? – me preguntó divertido
-Normal, estuvo regañándome toda la noche y al final me quede dormida en su auto, espero a que abrieran la residencia y casi que me dejó en mi habitación amarrada a la cama – digo siguiéndole el juego.
-¿Vas a ir a despedirlo mañana al aeropuerto? – preguntó un poco intrigado.
-No sabia que se iba mañana, además no puedo ir ya que me imagino que mi papá va a ir con él y no nos tratamos – le digo algo triste, no sabia que se iba tan pronto.
-Bueno, no te pongas así, vamos a hacer una cosa escríbele una carta y yo se la hago llegar mañana, se que él te aprecia mucho así como tú a él, ojala en mi familia nos quisiéramos como ustedes – me dijo riéndose.
-Me gusta esa idea – le dije un poco mejor de ánimo.
Fuimos a una librería compramos unas hojas y un sobre, nos dirigimos a una cafetería y mientras el compraba café y algo para picar yo le escribía todo lo que sentía, así como lo molesta que estaba por no decirme cuando se iba.
Al terminar metí las hojas en un sobre y lo cerré, no quería que más nadie leyera lo que le había escrito, únicamente él debía saber cómo me sentía en este momento.
En la cafetería le conté alegre a Peter que había abierto una cuenta corriente, el me explico las diferencias entre las cuentas y yo le enseñé mi tarjeta nueva, así como mi chequera, luego cambiamos de conversación y entre una y otra cosa se hizo algo tarde, por lo que me llevo a donde vivo y me dio un abrazo muy fuerte.
Me bajé del auto y me fui a mi cuarto, al día siguiente necesitaba tener la mente ocupada aunque en la mañana le envié un mensaje diciéndole que era un idiota por no despedirse de mi y que no quería saber más nunca de él.
Me acerqué a cada lugar en el que buscaban empleada y conseguí un empleo en una librería de medio tiempo, eso me mantendría ocupada durante las vacaciones y podría comprar mis libros con descuento, solo tenia un día libre a la semana y era el domingo, ya cuadraría con mi madre para vernos ese día o para almorzar con ella los sábados.
Salí de ahí muy contenta ya que comenzaba al día siguiente, fui a comer y estoy revisando mi teléfono cuando veo un mensaje, era él.
📱Sebastián: no tenia fuerza para decirte adiós por eso no me despedí de ti y como te dije esa noche que estabas ebria, eres la razón eres eso que puso el destino en mi camino para hacerme entender que no puedo tener todo lo que quiero.
Leí y releí ese mensaje no se cuantas veces para sentir que mi corazón se salía por mi boca, eso no lo recordaba, pero me quiere y ahí lo dice, yo sabre esperar sé que algún día el destino nos volverá a unir.
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Comments
Graciela Saiz
que tristeza 🥺
2025-01-03
0
Mayte Arias Reynaga
..
2023-10-19
2
Carmen Moreno
Que lindo, que algun dia el destino los volvera a unir.Me fio un sentimiento se me hizo un nudo en la garganta
2023-09-03
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