Capítulo 18

Estacionó y contestó la llamada.

—Hola.

—Supongo que has llegado con bien.

Sonrió —Si, un tanto extraño pero bien, dime, ¿algo nuevo con M?

—No, todo tranquilo... Al menos no ha preguntado por ti, sin embargo, se ha movilizado una emboscada para los mafiosos líderes de Alemania.

—¿Lena?

—Posiblemente...

—Entiendo... Ok, mantenme al tanto por favor. Hablaré con Dylan para saber sobre Sherry.

—Claro, cuidate mucho por favor...

Sonrió ante su preocupación. —Claro amor.

—Te amo. —cuelga

Suspiro y miro mi celular para ahora, marcar a mi hermano.

—Hola... Amanda.

—Hola Dylan, ¿Cómo van las cosas por ahí?

—Bien, Cárter está mejor y ahora sólo me queda enfocarme en Sherry.

—¿Cómo está mi cuñada?

—Bien, débil pero está bien... Trato de mantenerme positivo.

—Hazlo, por los dos... No olvides que tienes familia que te apoyará.

—¿Cómo van tus vacaciones?

Recordar a Lucy me hacen sonreír —Hermosas.

—Que bueno, te las mereces.  —le escucho sonreír —Disfrutalas, me saludas a Alik...

—Claro hermano, mantenme al tanto de las cosas que pasan por ahí.

—Claro bebé... —me cuelga

Vuelvo a suspirar, escuchar a mi mellizo así no es muy agradable.

Pero se que las cosas irán bien, me duele no estar ahí pero si me voy no volveré a ver a Lucía nunca más.

Paseo por las tiendas y me detengo al ver con asombro un pequeño traje de baño de sapitos, que irónico. Sin resistirme lo compró no sin antes mandarle mensaje a Jenny para cerciorarme que no tenga uno igual.

..."¡No! Lucy morirá al verlo... ¡Compralo!"...

Sonrió y sigo paseando por las tiendas.

Algunas miradas me escanean lo que es extraño pero les ignoró.

Antes de regresar le mando mensaje a Jenny preguntándole por Esmeralda.

..."Se ha ido, regreso al centro de maternidad"...

Bloqueo mi celular y me regreso a la moto, pasaría a verla y asegurarme que este comoda viviendo ahí.

¿Desde cuando nos interesa Esmeralda?

Desde que la salve y ahora esta embarazada.

¡De Lían!

No lo hago por él, sino, porque se lo que es perder un hijo, no voy a dejar que viva eso otra vez.

Aj...

Ignoró a mi conciencia y me subo a la moto.

—Espere...

Antes de ponerme el casco un hombre se acerca a mi. —¿Si?

Él me tiende una hoja doblada. —De mi amigo.

Arrugo la frente y la tomó para leerla, asombrada veo un número de teléfono.

—Eh... ¿Gracias? —lo guardo en mi chaqueta de cuero y colocándome el casco salgo del centro.

.

.

.

Logró llegar sin dificultad al centro de maternidad. Bajo y dejó la moto en el estacionamiento.

Me quito el casco y entro.

Una monja me recibe —Buenas tardes... ¿En que la puedo ayudar?

—Vengo a ver a Esmeralda.

—No se encuentra ahora. Pero puede pasar a esperarla a su habitación. —me ofrece la mujer de avanzada edad

—Claro, gracias.

—El número de su habitación es el 34

—Gracias madre. —me inclinó y sigo caminando al pasillo donde los cuartos están.

—¿Eres amiga de Esmeralda?

Obsevo a tres chicas embarazadas frente a mi, tapando mi paso.

—Si, ¿y ustedes?

—Lo eramos... —habla una de ellas, peliroja, ojos negros y piel morena. Debe tener de embarazo al menos 7 meses. —Desde que sale todas las tardes hace dos años cambio. Se volvió más engreída.

—¿Esmeralda?

Una chica de rasgos asiáticos asiente —Si, trata mal a todas las chicas del centro de maternidad.

—Amanda.

Me sobresalto pero veo a Esmeralda caminar a mi lado. —Esmeralda...

—Que sorpresa verte... —la rubia mira a las otras mujeres —¿Deseas pasar a mi habitación?

—Claro.

Esmeralda lidera la caminata mientras las otras tres mujeres se van del lugar.

Llegamos a su habitación y usando una llave abre la puerta.

—Pasa.

Entró a su habitación y todo esta en orden, hay una cama, un escritorio y una silla dónde puede asentar sus cosas así como un pequeño ropero para que coloque su ropa.

—Toma asiento... Lían me ha dicho que pida una habitación más amplia pero me gusta está —se sienta en la cama —¿A qué debo tu visita?

Tomó la silla frente a mi y me siento —Quería ver que estuvieras bien, los dos en realidad.

—Lo estamos... —Esmeralda se soba el vientre. —¿Deseas tocarlo?

Eso me toma por sorpresa —Eh... No... Jum' —me aclaro la garganta —Quería hablar contigo sobre el viaje que harás con Lían.

—Claro, ¿Qué tiene?

—Te quiero pedir que me dejes ir en tu lugar.

Esmeralda medita —Eh... Bueno. Siempre voy yo.

—Lo sé, pero realmente no deseo que te pase nada. De verdad me preocupas.

Esmeralda me sonríe —Gracias... Pero... Eh... Cuando voy con Lían... Eh... Dormimos en una habitación... Y...

¿Sientes lo mismo que yo?

Entonces, entendí su preocupación. —No siento nada por Lían, Esmeralda te prometo que no pasará nada. Es más, puedo pedir una habitación para mi sola.

Esmeralda duda. Me levanto de la silla y me arrodilló frente a ella, la tomo de las manos.

—Lían me dijo que deseaba hacer las cosas bien contigo, desea formar algo. No puedes doblegar una voluntad así. Te lo juro.

Al final asiente —Lo sé... Eh... Entonces si. Aceptó que vayas en mi lugar.

—Gracias... Te agradecería que cuides de Lucy.

—Claro.

—Oh, y gracias por ir a buscarla todos los días. —me levantó

—Claro que no hay problema, además tú no puedes porque no estás registrada como familiar. —me sonríe

¿Entendiste lo que yo?

Estoy por salir pero me detengo —¿Es cierto lo que escuche por ahí?

—¿Qué?

Me giro para verla —Que tratas mal a las demás chicas del centro...

—Ah, eso. Desde que Lian y yo salimos él me pidio no le dijera nada a nadie, por eso deje de llevarme con ellas para que no salieran perjudicadas, pero lo tomaron a mal.

Asiento —Entiendo... Nos vemos en la mansión.

—Claro. Cuidate de regreso.

.

.

.

Al entrar a la casa Lucía me recibe en la entrada.

—¡Madrina! —se lanza a mis piernas

—Oh, tranquila... ¿Todo bien?

—¡Si! Tengo tarea...

—¿No la has hecho?

Lían sale de la casa —Quiere hacerla contigo, me tengo que ir y no puedo pelear con ella ahora mismo.

Le sonrió a Lucy —¿Tan malo es tu padre explicando tareas?

—¡Mucho!

Lían sonríe y le besa la frente antes de mirarme a mi.

Ambos nos paralizamos.

Por inercia iba a darme un beso, tal vez pensó en Esmeralda.

—Jum' eh... Me voy.

Asiento y le veo subir a su auto. Lucy me jala la mano.

—¡Vamos a hacer tarea!

Entro a la casa arrastrada por mi hija, subimos a su habitación y empezamos a hacer la tarea.

...[...] ...

Es viernes y Lucía está en la escuela, Esmeralda no está en casa, para variar.

Todos desayunamos en el comedor en silencio.

Lían lee el periódico, Jenny platica con Edik y Sonia se conforma con comer en silencio.

Recibo una llamada en mi celular por lo que dejó de comer.

—Con permiso... —me levanto de la silla y salgo del comedor para poder contestar a tiempo —¿Si?

—Hola Amanda...

—¡IIIIIGGGGG! ¡La madre que te parió!

Un grito me sobresaltan, en la entrada Anastasia me mira con asombro clavandome sus ojos azules como dagas.

Jenny sale de la cocina seguida de todos los demás. —¡Mamá! —chilla Jenny

—Eh... Te marco después Emir. —cuelgo y miro de nuevo a Anastasia que ahora camina a mi meneando al cabello rojo que le llega a los hombros. —Anas...

Cuando la mujer llega a mi altura alza el brazo tan rapido que me cuesta reaccionar a su acción.

—¡Madre! —escucho la queja de Lían antes de sentir mi rostro arder.

Oh... Te ha dado una bofetada.

Regreso la mirada a la mujer de al menos 57 años con la moral baja.

—Eres idéntica a tu madre... —sisea con lágrimas en los ojos —Te extrañe tanto. —me abraza con fuerza

Ok, ok...

—Vaya manera de demostrarlo... —me mofo

—Joder niña, me preocupe por ti cuando Lían regreso sin ti de la feria hace 4 años atrás.

—Lo siento... —le abrazo y las ganas de llorar me invaden pero me contengo de hacerlo.

—Muy mal señorita, si no fuera por Jenny yo ni enterada que estabas aquí. —me sacude de los hombros —¿Estás bien?

—Fuera de la bofetada, lo estoy. —le sonrió para calmar las cosas.

Anastasia me sonríe y me abraza de nuevo.

.

.

.

En el almuerzo todos estamos en la sala, bueno, menos Lían.

—Cuentame querida, ¿Cómo has estado? —Anastasia bebe un poco de té frio

—Bien, pero supongo que eso ya lo sabia, ¿no?

Ella asiente —Jenny me mantuvo al tanto de todo.

Me tensó y miro a Jenny, pero ella está tranquila, así que puedo relajarme.

Ella me dio su palabra de no decir nada.

—...También me dijo que estabas aquí y tenía que venir en cuanto pudiera.

—Eso...

—Hemos llegado. —Esmeralda entra a la casa con Lucía. —Oh, Anastasia...

—¡ABUELA! —Lucy corre a ella con rapidez.

—¡Mi Sapito! —Anastasia la recibe en brazos.

Sin embargo, Esmeralda no se acerca a saludarla.

Parece incomoda ante su presencia, en parte me siento culpable.

—Te extrañe tanto mi niña hermosa... —Anastasia llena de besos a Lucia.

—Eh... Voy a ver a Lían. —Esmeralda se aleja de nosotros.

—Esmeralda. —me levantó del sofá y la sigo —Vamos, quiero hablar con los dos.

—Eh... Claro.

Nos alejamos de los demás y nos vamos al despacho de MackGregori.

—Espera... —le detengo —Una pregunta, ¿te molesta la presencia de Anastasia?

La incomodidad en sus movimientos son obvios. —Eh... A mi no, pero... Al parecer ella me odia, no le caigo bien no importa lo que haga. —baja la mirada

—Sólo ignorarla, es una mujer de carácter fuerte, solamente eso.

—Pero... Yo deseo hacer las cosas correctamente con todos pero al parecer les caigo mal.

Le tomó de los hombros —A mi no me caes mal Esmeralda. Y puedo asegurarte que todo saldrá bien.

Ella me sonríe con cariño y asiente. —Bien, entremos.

Sin tocar Esmeralda entra a la habitación. —Querido, hemos regresado.

Entro detrás de ella y Lían mira su laptop concentradamente. —Ujum'...

—Amanda desea hablar con los dos.

Lían nos mira de reojo y regresa su atención a la pantalla. Típico de él.

Esmeralda se acerca a él y rodea la mesa, aparta su mirada de la pantalla y cuando conectan sus miradas, ella le sonríe. —Es de mala educación no prestarle atención a la gente querido.

Wow... Tiene domada a la bestia.

Lían suspira y me mira. —¿Qué?

—Querido... —le regaña ella de manera dulce mientras juega con su cabello.

—¿Qué deseas?

Le miro parpadeante unos segundos y evitó reírme. Sin embargo mi comentario lo lanzó.

—¿Domado MackGregori? —le digo en Italiano.

Lían alza una ceja divertido pero no me contesta.

Retomo el tema en ruso —Supongo que Esmeralda te habló del cambio que haremos para la salida que tendrás el fin de semana.

—¿Cuál? —le mira

Ella sigue jugando con su cabello —De la transacción... ¿Recuerdas que te lo dije?

—Ah... Eso. —me mira de nuevo —Agradezco que desees ayudar a Esmeralda. Te lo pagaré.

—No hace falta. —miro a la rubia —Es mi deber proteger a los más débiles. Sin ánimos de ofender.

—Claro que no querida.

—Me preocupa la seguridad de ambos... —hablo en italiano —Al menos podemos empezar a investigar —Por cierto —habló de nuevo en ruso —¿Ya saben que va a ser?

Esmeralda mira a Lían antes de sonreirme —Niño.

Me ahogo. —¿N-niño?

—¿Algo malo? —pregunta seriamente MackGregori

Niego —No, me alegro por los dos, en hora buen...

La puerta se abre y entra Anastasia. —Sonia ya ha servido el almuerzo.

—¡Madrina! Vamos a comer... —Lucía entra y me jala del brazo.

Anastasia no tarda en seguirnos y lavarse las manos con nosotras.

—Ahora a comer. —me llevo a Lucía al comedor.

Todos almorzamos sin embargo, Lían y Esmeralda no aparecen.

—¿Y mi papá?

Sonia nos mira —Lían me pidio que les lleve la comida al despacho.

Anastasia rueda los ojos y sigue comiendo. Observo de reojo a Jenny pero la peliroja se limita a encogerse de hombros.

Tenemos que hablar con Anastasia.

Sin duda.

Estoy en mi habitación luego del almuerzo, Emir me hablo en la mañana pero tuve que colgarle.

—Hola conciencia... Lamento haberte dejado colgado.

—Mona... —escucho ruidos del otro lado —Queria saber como estás.

¿Por qué siento qué se trata de algo más?

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Comments

T.N

T.N

Chales, se enojo la suegra

2025-02-06

0

T.N

T.N

Amor apache

2025-02-06

0

T.N

T.N

Ándale, robando corazones jajaja

2025-02-06

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