Tokio, Japón...
El restaurante más lujoso y caro de Tokio se encontraba debajo del hotel con el mismo nombre.
Ambos, cadena japonesa de 5 estrellas era demasiado exclusivo con quienes dejaban entrar a su hotel, en cambio, el restaurante era más accesible siempre y cuando tuvieses para pagarlo.
El restaurante llamado "人生と卓越性 / Jinsei to takuetsu-sei" o en español: "Vida y Excelencia" era un punto de encuentro para muchos hombres y mujeres de negocios tanto de Japón como del mundo entero, queriendo siempre presumir ganancias y lujos.
En mi caso, era una excelente manera de cumplir con una misión.
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...*¿Todo en orden?*...
—Si... —asentí mientras caminaba por el bar del restaurante con un vestido rojo muy escotado y demasiado ceñido para mí gusto.
Esto es realmente incomodo y vergonzoso...
...*Amaya, tú objetivo está en la barra de bebidas*...
Amaya es mi nombre falso, y me parece curioso que suene como Amanda.
—Voy... —susurré con delicadeza mientras caminaba a la barra de bebidas esquivando gente que iba y venía, evitando soltar mi bolso de mano, el cuál, por cierto, no tenia nada salvo una tarjeta de crédito falsa y un celular que no era el mío, pude notar algunas miradas que pasaban de ser "discretas" a rayar en la perversión segura.
Aquello me hizo preguntarme si fue correcto usar aquella pieza.
...*Si te tocan los mato...*...
—Calmate... —susurré ladeando mi boca, casi en una sonrisa —Prometo no tardar mucho... Estoy en posición... —susurró cuando estoy por llegar a la barra —He visualizado al objetivo.
...*No se te ocurra dejar que te toque de más...* ...
—¿Celoso? —me mofó
...*Amanda... —la voz de advertencia de mi pareja me hacen sonreír*...
...*Dejen eso para después... —nos regaña Emir —Ve, que no tenemos mucho tiempo...*...
—Claro... —susurro justo antes de llegar hacia la barra donde tomó asiento.
El bartender alza la mirada de las bebidas que prepara y no puede evitar dejar caer la quijada al ver que me he inclinado en la barra y mi escotado vestido deja a la mira mis pechos.
El joven me sonríe con elegancia mientras yo deseo que esto acabe pronto.
—Quiero un buen vino... ¿Me recomendaría alguno? —preguntó en un fluido japonés
—¡C-claro!
—Si me permite... —el bartender mira enojado al hombre a mi lado, pero era justo lo que necesitaba, sonriendo le miro interesada —Podría recomendarle uno...
...*Ya cayó.*...
—¿Usted conoce de vinos? —preguntó con una sonrisa coqueta mientras ladeo la cabeza
—Claro, tengo un buen gusto para ello... —su mirada se desliza "disimuladamente" por mi cuerpo, deteniendo sus ojos por unos segundos en mis pechos. —Pero el mejor vino lo tengo en mi habitación... ¿Le gustaría acompañarme por una copa?
—Una propuesta tentadora... —le sonrió con elegancia.
...*No le sonrías así...*...
Mi sonrisa se ensancha. —¿Promete que será el mejor vino que alguna vez haya tomado?
—Sin duda... —el hombre extiende su mano luego de bajar de la silla —¿Viene?
...*¡No!* ...
—Si... —le sostengo la mano y bajo con cuidado
...*¡Ya callate Alik! —se queja Emir —Siempre es lo mismo...* ...
El hombre, de al menos 45 años, bajito, de pelo negro con rasgo asiático me sostiene de la cintura mientras subimos a su habitación en el hotel.
...*Bien, te tengo en el campo visual... —Emir me informa —Aparentemente la computadora está debajo de la cama...*...
Subimos a su cuarto y luego de unos minutos de charla el hombre al fin me muestra su "fino" vino blanco, alardea de él y me sirve un poco.
—Dime tú nombre querida... —él hombre posa una mano en mi rodilla con "inocencia"
—Primero el tuyo primor... —le reto alzando una ceja
—Shang...
—Amaya.
—Bueno... Amaya... —su mano lentamente sube por mi pierna —¿Qué hace una chica americana aquí?
—Bueno... Quería pasar un rato de diversión yo sola... —sonrío con coquetería para evitar apuñalarlo — ¿Más vino? —le quito la copa que tiene en la mano, me levanto de la silla y me alejó de él para servirle más vino, pero en mi caminar saco una bolsita de mi sostén y abriéndola la hecho en el vaso antes de colocar el vino para que se mezclé. —¿Mucho o poco? ¡Oh! —me asombro al sentir las manos del hombre sobre mis caderas. Por suerte actúe rápido.
—¿Y puedo formar parte de la diversión? —el hombre me susurra con voz... Eh... ¿Ronca? Más bien parece congestionado. Pero no le critico si es que a él le funciona.
—Sin duda... —me giro hacia él y le ofrezco el vino. —Hasta el fondo querido... —me inclinó a él y susurro con voz sensual
Shang me quita el vaso y lo bebe de golpe. —¡Ah! —exclama —Delicioso...
—Sin duda... —me lameo los labios y me preparó para recibir al hombre con los brazos abiertos.
Él camina hacia mi con un andar seductor... ¿Por decirlo así? Parece escaldado.
Sonrío con mofa y cuando va a ponerme las manos encima cae al suelo inconsciente. —Idiota. —me acerco a la cama y reviso debajo de ésta, de pronto, la puerta principal del penthouse se abre de golpe sobre saltandome.
Salgo del cuarto para irme a la mini sala, ¿Ahora quién diablos es? —Buenas...
Alik me mira con semblante serio mientras está plantado en medio de la habitación.
—Joder. —suspiro —Realmente me has dado un susto. Ven ayudame con la laptop... —camino hacia la cama —¿Qué te... ¡Ah!
Alik con un rápido movimiento me carga sobre su hombro y todo me da vueltas.
—¡Eh! Bajame... —y lo hace, dejándome encima de la cama —¿Qué diablos...
Él sube sobre mi y me sujeta de ambas manos con una sola de la suya mientras las cruza por encima de mi cabeza —Prometiste que no te tocaría de más.
—¿Es en serio? —le miro a sus penetrantes cuencas verdes —¿Dejaste tu puesto por un arranque de celos? ¡Alik! —me quejó —Idiota...
—¿Idiota? —su rostro se aproxima a mi con rapidez, mi corazón se acelera. —¿Eso te parezco?
...*Chicos no tenemos mucho tiempo*...
—Tiene razón... —con mi rodilla empujó a Alik del pecho para levantarme de la cama —Debemos buscar la laptop...
Ambos buscamos la laptop y la encendemos para acceder al registro de las actividades de los narcos más poderosos de la zona, Tokio para ser exactos.
Conecte el USB que Emir usaría para hackear y ahora sólo restaba esperar.
Los minutos pasaron mientras esperábamos a que terminará.
—¿Qué le diste? —me preguntó Alik
—Un D-59
—Sólo tenemos dos minutos más antes que despierte... ¿Cómo vas Emir?
...*Ya casi... 3 minutos más...*...
—Sólo tenemos dos... —le recuerda
...*¡Hago lo mejor que puedo! No por nada los japoneses son buenos con la tecnología*...
Shang que ahora estaba en la cama gracias a que Alik lo acostó en ella, empezó a moverse.
—Diablos...—sisea Alik
—Bien —suspiré —Escondete en el baño hasta que Emir termine y luego le daré un D-59 de nuevo. —mientras le daba órdenes comence a desvestirme.
—¿Qué haces? —Alik me miro perplejo.
—¿No es obvió? —intente quitarme el vestido pero Alik camina hacía mi y me detiene del ante brazo
—No te dejaré...
—No te estoy pidiendo tú permiso... —sisee
...*Eh...*...
—Amanda...—sisea él de regreso
—Alik. —gruñó
...*Chicos...*...
—¿¡Qué!? —gritamos ambos
...*Ya termine*...
Mirándonos entre sí, volvemos a poner todo en su lugar y con sumó cuidado salimos del cuarto, ambos nos separamos para salir del hotel por separado. Una vez fuera caminamos hacia un auto color negro polarizado el cual sería nuestro medio de escape.
—Vamos a la sede... Tenemos todo listo. —arrancando, Alik nos alejó del hotel.
...[...] ...
Sede 28
En cuanto llegamos a la sede, nos dirigimos inmediatamente al cuarto de control dónde Emir tenía a sus amores tecnológicos.
—¿Has averiguado algo? —le pregunta Alik nada más entrar a la habitación
—No, aún no pero no debe faltar mucho... —decía, sumergido en la computadora
Me apoye en el marco de la puerta —Cuando tengas algo me avisas. —suspire —Voy a mi habitación.
—Claro, no te preocupes. —me alento él
Dejándolos solos me fui a mi habitación, muy pocas veces estuve en Japón. Y a decir verdad me habían obligado a venir.
Maldita Cler, me debe una. La ventaja era que en Japón los agentes especiales tenian habitaciones en la misma sede para poder operar con calma.
Cuando llegué, lo primero que hice fue quitarme el horrendo vestivo rojo, me hacia ver horrible. Asco total.
Lance los tacones lejos de mi vista y suspire ante la agradable sensación de pisar suelo firme.
Me gire hacia la cama, me agache y busque debajo de ésta, la caja de mis sandalias.
—Llevámos un mes en Japón... Era la mejor pista que teníamos, ¿Qué querías que hiciera? —me levante del suelo pero no mire a Alik mientras buscaba mi ropa.
Un escalofrió recorrió mi cuerpo cuando sus fuertes brazos rodearon mi cintura.
—Tal vez, que no fueras demasiado apetecible a las misiones... —ronronea en mi oído, antes de morderlo.
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