Capítulo 2

—¿Qué necesitas Jenny?

—A ti, te necesitamos a ti...

Alzó una ceja divertida —Conozco un buen psicólogo por si gustas su número.

—¡Lo digo en serio!

Ruedo los ojos —Y yo también, no ejerzo como psicóloca en este momento.

El gruñido de irritación del otro lado de la línea me hacen sentir tan bien, al menos no llora más. Ha pasado un año, ¿porque justo en este mes tiene que aparecer?

Suspiro y me masajeo el cuello —Jenny, ahora mismo hablar contigo es ilegal ¿Entiendes? Y aprecio mi vida como para ir a la cárcel. —me mofo

—Bien, entonces sólo escucha y yo hablo.

Suspiro y me rindo, al final, asiento —Bien.

—Lían... Es un desastre por favor, debes ir a verlo... Te necesita.

Pongo los ojos en blanco, divertida del comentario que la ex diva ha lanzado.

—Jenny, aunque quisiera —luego hablo rápidamente —Y realmente no quiero... —toso —La mansión MackGregori ya no es la misma... ¿Entiendes?

—Rumanía, ahí es...

—I-l-e-g-a-l —le recuerdo molesta —Pero que afán de querer ser atrapada.

Su risita me relaja considerablemente, realmente no entiendo como es que no consigo enojarme del todo con ella.

—Pe-perdón. —dice en voz baja —Pero se que no me delatarias.

Alzó una ceja —No confíes tanto... En fin, no iré, no tengo motivos... Linda noche.

—Bueno, si no quieres ir por él, ve por ella.

Mi corazón se agita, no necesita decir su nombre para que me sienta ansiosa por Lucía. Pero se muy bien el resultado de ese encuentro...

—¿C-Có-cómo está ella?

El silencio se hace por unos segundos antes de escuchar un simple:

—Bien. —de nuevo silencio —Si la vieras... Te sorprenderías.

Sonrió, las lágrimas sin duda asoman por la comisura de mis ojos y el nudo en la garganta se hace presente.

Hace un año que deje a mi bebé, hoy por hoy, debe tener año y medio.

Como pasa el tiempo...

—Dime, ¿C-cómo está mi sobrino?

Trago saliva ante el cambio repentino de tema y niego apretando el celular con fuerza —N-no...

—Plis, prometo no decirle nada a mi hermano.

—Jenny... Mi... Tu... Sobrino, —aprieto los dientes —No nació.

—¿¡QUÉ!? —jadea —¿Cómo? ¿Qué pasó? ¿Cuándo?

Pierdo la noción de lo que me dice, pues una camioneta blindada asoma por la esquina de mi calle y no es buena señal si aparece algo así a éstas horas de la noche.

—¡Amanda, dime!

Salgo de trance—No nació porque yo no quise. —como lo temía, la camioneta se estaciona frente a mi casa. —Tengo que colgar. —sin esperar a su respuesta lo hago justo al momento que un agente baja de la camioneta —Que bueno que estaba despierta, sino, lo habría dejado esperando por horas general. —trato de cortar la tensión

—M quiere hablar usted ya que ha terminado su misión. —más que una opción, es una orden.

Genial, algo no anda bien.

Simplemente, de acuerdo con mi conciencia.

—Bien, le diré a...

—Sólo usted.

Alzo una ceja y mirando el interior de la casa, suspiró y al final asiento y sigo al general hasta la camioneta.

...[...]...

Sin perder tiempo y sin dejarme si quiera ponerme una ropa decente, soy llevada a la sede central ubicada en Los Ángeles, EE. UU.

A diferencia de la sede donde recidia, San Diego, California. La central estaba a casi dos horas en auto.

¡Yei!

El viaje es en silencio y el agente Rich es el que maneja mientras me han sentado en la parte de atrás, para ser precisos, entre dos soldados, uno a mi derecha y otro a mi izquierda.

¿Creen que vamos a escapar?

Bueno, si puedo hacerlo, pero no ahora, no sin ropa decente.

El movimiento del auto de vuelven de pronto, arrullos oscilantes y el sueño me invade.

.

.

.

¡Ay! la que les parió... ¡Aj!

Abro los ojos cuando una gran sacudida me despierta, desorientada, me separó del soldado en quien estuve recargando mi cabeza todo le viaje.

Perdón...

Miró a mi alrededor y de pronto mi estómago se contrae cuando entramos a un túnel subterráneo con rapidez y todo queda a oscuras unos segundos antes de ser todo iluminado a mi alrededor.

Ish, mis ojos azules.

Ruedo los ojos y los enfocó acostumbrandome a la luz, hemos llegado a la central. O mejor, a las instalaciones llamadas "Élite" la única sede con nombre, supongo que es porque es la central, la madre de todas las demás sedes alrededor del mundo.

Cuando el auto es claramente estacionando, valga la redundancia, en el estacionamiento, el general Rich lo apaga y me mira.

—Baje.

—O... K... Eh...

Un soldado, el de mi izquierda, abre la puerta y baja dándome libertad de hacer lo mismo.

Cuando bajó, el general Rich lo hace igual y el soldado que ha bajado sube al asiento del conductor.

—Sigame.

Ya había estado aquí antes, cuando me interrogaron por la "complicidad" que tenía con Lían. Si bien, no conocía todo el esquema de lugar como la palma de mi mano, si sabía a dónde me llevaban.

Era llevada a una habitación especial, aquellas personas que han logrado salir con vida de ahí, al pasar de los años, pesadillas infinitas sobre abundan en sus sueños, atormentandoles todas las noches.

Si bien, no he estado nunca ahí, si he pasado frente a dicha habitación.

Mi hermano y algunos de mi familia (los que si han entrado) me han contado que no es un lugar agradable.

Realmente no me sentía preocupada, si bien, en esa habitación estabas indefenso, realmente me intrigaba el haber sido llamada hasta aquí. Bien M pudo ir a mi sede, pero no fue así...

Nunca creí que M necesitase mi ayuda.

Eso, sólo quería decir una cosa: era importante.

Cuando el agente Rich se estuvo frente a la puerta de la habitación, me di cuenta que estuve vagando en mis pensamientos y no presente atención al recorrido por si necesitaba huir.

Tragando saliva, alce la mirada ante la placa que había sobre la puerta y leí: "Despacho M"

—¿Lista? —me pregunta con diversión el general Rich

—Terminemos con esto de una vez. —bostezo sin quererlo —Me faltan horas de sueño.

El general abre la puerta dándome acceso a aquella habitación grisasea con tonos blancos.

Nadie, nadie desea estar delante de M, la líder de la sede y por ende de sus vidas.

Ella es la que supervisa el correcto manejo de las sedes, de los agentes y de las misiones.

Todos le temen, ella viene del ejército a diferencia de los demás agentes, que vienen de entrenamientos policíacos o especiales, dados por la misma sede. Su equipo de trabajo, entre ellos el general, son del ejército, su poder e influencia es asombro, casi casi, como un mafioso. Su historial es tan largo, que me da pereza decirlo ahora mismo.

Cuando doy un paso dentro, la primera en verme es M —Agente Rivera.

Asiento sin expresión en el rostro —M... —saludo como siempre lo he hecho

Ella estaba a cargo de las misiones más "difíciles" y estar en su presencia era un honor, pero también una preocupación para muchos, sin embargo, para mi era normal, tarde que temprano tendría que estar en está conversación.

—Salgan todos... —ordena, recostandose en su silla

Aproximadamente 7 hombres vestidos de ropa de espionaje salen del despacho. Todos menos el general.

¿Por qué no me sorprende?

—También tú. —con una mirada de autoridad, M, observa a su mano derecha

El general Rich asiente y sale detrás del último hombre cerrando la puerta tras de si.

Ok, esto no es para nada bueno.

—Siéntate Amanda, tenemos mucho de lo que hablar.

Observó el asiento que ella me ha señalado con su mano y acercándome a el, obedezco.

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Comments

T.N

T.N

¿Qué le paso? 🥹🥹🥹🥹😭

2025-02-04

0

moraima vina

moraima vina

no debería llorar es una perra mala madre

2024-02-26

0

Keisy Palomino

Keisy Palomino

Creo que la única diferencia entre los mafiosos y la policía o la CIA es la droga de restó me parece que hacen lo mismo

2022-11-25

1

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