[EN LA ACTUALIDAD, LEO Y LOS DEMAS INTENTEBAN LLEGAR AL TUNEL]
[PUNTO DE VISTA, LEO ]
_¿Cuánto falta para que lleguemos? Nazuky preguntó jadeando por el cansancio.
—No tomará mucho tiempo, sólo tenemos que ir a ese lugar— Dijo Katsuki, señalando con su dedo índice el pequeño árbol.
Todos nos miramos y asentimos. Nos preparamos y salimos a toda velocidad. Las miradas preocupadas comenzaron a desvanecerse a medida que la distancia se hacía más corta.
Nuestro destino estaba a sólo unos metros de distancia. Entonces, un demonio apareció de repente, aterrizó rápidamente frente a Minaro y le dio un fuerte golpe en el pecho, provocando que se estrellara contra una gran pared.
—¡Minaroo!— Grita Katsuki a todo pulmón quien fue el primero en darse cuenta de lo sucedido. A todo esto los demás estábamos en shock sin entender lo que había sucedido, al contrario de Katsuki quien sin pensarlo se lanzó al ataque.
—¡Me la vas a pagar maldito hijo de perra!—
—¡Katsuki espera!—Extiendo mi brazo para intentar detenerlo, pero se me fue imposible poder llegar a el.él
La furia dominó a Katsuki impidiendole pensar adecuadamente por lo que intentó contra atacar.
Nada estaba saliendo como lo teníamos planeado. Nos encontrábamos a solo un metro del túnel y aun así no había forma de salir de ese lugar.
Por un momento pensé en escapar pero simplemente sería un completo cobarde, así que me quedé para ayudar.
Katsuki estaba a solo metros de que su espada tocará el cuerpo del demonio, hasta que un nuevo enemigo apareció sujetándolo fuertemente y estrellándolo contra el suelo.
—¡Katsuki!—
Gritamos en sincronía. Abracé fuertemente a Lucas quien estaba completamente aterrizado mientras que Yuna y Samuri fueron al rescate.
Todo era completamente ridículo y es que no encontraba la forma de poder ganar frente a tales enemigos.
Yuna y Samuri no habían avanzado ni un metro cuando un tercer enemigo las tenía sujetadas por el cuello.
Una sonrisa apareció en la comisura de su boca antes de dejarlas caer inconscientes en el suelo.
Por otro lado Natsuky se encontraba completamente paralisada.
—¿Que hago?¿Cómo puede estar pasando esto?— Preguntó, cayendo de rodillas, al ver cómo en un pestañear cuatro personas habían Caído.
La rabia estaba comenzando a surgir al ver que, otra vez, no iba a ser capaz de impedir una tragedia. Debía esforzarme e invocar aquel extraño poder, así podría crear una oportunidad para poder escapar.
—Leo que hacem...—
*Bummmmmm* Los demonios caen al suelo.
—¿Qu-Que carajo es esto?—
—¿¡Cómo se atreven a hacerle esto a mis compañeros!? ¿¡Creen que voy a dejar morir otra vez a las personas que intentan ayudarme!?—
Aquel poder había sido desplegado exitosamente. Por alguna razón, activarlo fue más fácil de lo que pensaba, así que, sin pensarlo seguí inflingiendo gravedad sobre sus cuerpos.
—¿Piensas que esto va a dificultar que los matemos?— Pregunta uno de los generales mientras se encontraba de rodillas en el suelo.
En eso tenían razón. Su fuerza era capaz de contrarrestar los efectos de mi habilidad, por lo que lentamente comenzaron a levantarse. Aún así, no permitiría seguir con esta masacre por lo que tenía que mantenerlos a raya hasta que alguien llegara a nuestra ayuda.
—No me importa una mierda, no voy a permitir que muevan un dedo—
Por alguna razón comencé a sentir una gran debilidad en mi cuerpo, ademas de una gran dificultad para respirar. Algo me estaba sucediendo, aún así, debia seguir esforzándome para mantener a esos bastardos en el suelo.
—No voy a permitir que nadie mue...—
fue entonces cuando caí al suelo.
[PUNTO DE VISTA, NATSUKY]
Los gereales demonios se encontraban siendo aplastados por una fuerza ineludible e invisible que fue otorgada por Leo. La persona en cuestión experimentaba una gran sorpresa ante la situación que se presentaba. Intente levantarme, sin embargo, resultó imposible, dado que mi organismo no respondía de manera efectiva, siendo como si estuviera otorgando instrucciones a un árbol.
En un breve lapso, percibió la presencia de Leo en su posición de rodillas. Resultaba como si se encontraba en estado de desequilibrio. Me dirigió mi mirada hacia los seres de origen eclesiástico, y fue en ese instante en que mis esperanzas se derrumbaron.
Los generales demonios estaban moviéndose con más libertad dentro de las fuerzas invisibles producidas por Leo, y fue en ese momento cuando comprendí que necesitaba hacer algo. Era necesario encontrar la solución para asistir a Leo para que pudiera recuperarse, no obstante...
El miedo me mantenía atrapada. Como pude, intenté levantarme y ponerme de pie. Mis piernas temblaban y mi corazón palpitaba rápidamente.
Una vez de pie, procedí a observar a Leo, quien en ese instante ya se encontraba en el suelo. Mis ojos se abrieron de par en par mientras escuchaba los vigorosos gritos de Lucas, quien se encontraba a su lado.
Al ver lo que ocurría a mi alrededor, comprendí que, sin importar que, estábamos perdidos...
Me enfrasque tanto en lo estúpida que era al no poder hacer nada, que me olvidé por completo de los generales demonios que estaban con nosotros. Al regresar a mi persona, se me presentó una tardanza, ya que uno de los individuos ya lo tenía en frente.
Fue una milésima de segundo, pero en mi mente fueron como días, años, e incluso décadas. Cuando estamos en la cuerda floja, en dónde nuestra vida está decidida por un pequeño tirón. Todos los acontecimientos que experimentamos llegan en forma de flashbacks y es en ese momento cuando nos percatamos de que pudimos haber dado más y, sinceramente, puede haber dado más.
A continuación, por un instante, algo de valor llenó mi cuerpo y me dije a mi misma.
—Hoy no vas a morir—
Soy una de las mejores de la raza de los Elfos, ostentada por uno de los mejores generales y por mismísimo monarca del tiempo.
¿Quien creés que eres maldito demonio?
Tomó rápidamente la espada que tenía a un costado de la cintura, la empuño y desvió su ataque hacia un lado. La fuerza de este general demonio era asombrosa tanto que, por un momento, me hizo dudar de si podía bloquear el ataque.
Una vez que lo tuve la oportunidad de bloquear, me dirigí hacia la ubicación de Leo y Lucas. El adversario experimentaba una rapidez superior a mi capacidad, por lo que, en un abrir y cerrar de ojos, se encontraban con su arma alineada al lado de Lucas con el propósito de asesinarlo.
Trate de correr lo más que puede, pero simplemente era muy lenta. Lo único que pude hacer fue estirar mi mano y gritar con fuerza.
—¡¡¡Lucaaaas!!!—
****Crash****
[AL MISMO TIEMPO]
[ZONA CENTRAL, REINO DE ELSSIA.]
[PUNTO DE VISTA, TADORI]
Durante todos los años que he estado junto a Kronnos, nunca lo vi tan enfadado como lo está en este momento.
—Cuando éramos niños, siempre te admiraba y envidiaba al mismo tiempo, pues. Siempre demostrabas ser el más fuerte y nunca te rendías al tratar de obtener algo, pero después de sucumbir en la ira y cometistes el destino de terminar con la vida de nuestro padre, ese respeto y esa admiración se convirtió en rencor—Dice Kronos con su mirada fría sobre Máximus quien se estaba incorporando después del reciente ataque de Kronnos.
—No me hagas reír con ese discurso de hipocresía, aquí la única persona que era un verdadero desastre era yo. ¡Siempre atravesabas la mirada, recibías elogios y recompensas cada vez que alcanzabas objetivos!—
—Todo por esa habilidad temporal. La única intención que deseaba era que mi padre me reconociera pero no fue así, en cambio me obligó a abandonar el reino de Elssia— tanto las expresiones como el comportamiento de Máximus me sorprendió, nunca lo vi de esa manera, quería llorar pero su orgullo no lo permitía.
—Yo que...— Kronos deseaba añadir algo a lo que Máximus había planteado, pero fue interrumpido antes.
—¡No deseo escuchar ni una sola palabra de tu boca! Todo esto es debido a tí, sí solo en aquel momento no hubieras asesinado a Shelita y a los demás generales, nada de esto estuviera pasado ¡Eres un maldito monstruo¡—
Chelita?, ¿Quien es Chelita y a qué se refiere con asesino a lo general?, En todo el tiempo que he estado junto a Kronos nunca escuché nada al respecto y mucho menos fue mencionado el nombre de Chelita en algún momento, ¿A qué se refiere Máximus?
—Ya comprendo tu ira y tu odio. Todo esto se debe a lo que ocurrió en aquel entonces. Haz estado malgastando algo que no te pertenece— el tono de voz con el que Kronos pronunció esas palabras causó un sentimiento de duda en mí.
—¿Que no me pertenece?...¿¡Que no me pertenece!?. Mataste a nuestra hermana y a los siete mejores generales elficos, ¡Eres un maldito asesino!&
¿Hermana?
No puede evitar abrír mis ojos de par en par y gritar a todo pulmón por lo que estaban escuchando, no sabía si creer lo que estaba diciendo Máximus ya que se me hacía muy difícil, nunca había escuchado de un tercer primogénito del rey bertoldo y mucho menos una hija.
—Qué es lo que está ocurriendo—.
Una ola de dudas nacieron en todo los presentes en el campo, provocando que una mirada fría y hostil fuera lanzada por Kronos a todos los presentes, lo que causó un inmediato silencio. Fue posteriormente cuando Kronos examinó el rostro Máximus y, tras un largo suspiro, dijo:
—Pensar que por ese motivo te aliaste con una raza ajena y atacaste el reino que tanto protegió papá y Chelita. Usaste una estúpida excusa como la de buscar a dos niños para así poder enfrentarme. No obstante, eres mucho peor que yo— Máximus estaba rojo de la ira que estaba experimentando, se podía apreciar cómo apretaba fuertemente sus dientes hasta el punto de escuchar el grito al ser rosados unos con otros. Tras unos instantes, apretó con fuerza su espada y se lazó hacia Kronos.
—Tu miserable bastardo acabaste con lo que más quería en este mundo, hoy te haré pagar por lo que le hiciste Chelita y las siete lanzas—
—¿Siete lanzas?. No puede ser, ésto no puede ser cierto—
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