En el lugar del incidente, personas vestidas con ropa blanca de cuerpo entero, máscaras y gafas transparentes se encargaron de recoger y almacenar los cadáveres.
Otros vestían camisas blancas con botones y pantalones negros. Se trataba de agentes forenses que, además de examinar el entorno recoger y preservar pruebas, examinaban los cadáveres según una secuencia científica predeterminada y documentada para asegurarse de que no se pasara nada por alto.
Finalmente, apareció un grupo de policías, vestidos con trajes gris oscuro, chalecos antibalas y pistolas atadas a un lado de la cintura. Tenían funciones especiales, incluida la de brindar seguridad e impedir que los civiles ingresaran a la escena del crimen. El objetivo era recopilar la mayor cantidad de información posible de los residentes locales para obtener pistas que ayudaran a comprender lo sucedido.
—¿Encontraste alguna información relevante?Uno de los policías pregunta a su compañero quien al igual tenía como objetivo recolectar información.
—Aún no hemos encontrado ninguna pista. La mayoría de los residentes aseguran haber escuchado mucho ruido pero decidieron esconderse por miedo—
El policía chasqueó la lengua mientras se daba la vuelta para mirar toda la escena
—¿Por qué nadie vio nada?—
—¡Permiso, permiso!— Grita una chica tratando de abrirse paso entre la multitud. La joven tenía alrededor de 14 años, cabello negro, ojos color avellana con pestañas grandes y vestía uniforme de secundaria.
—Lo siento ¿Puedes decirme qué está pasando?— Pregunta la joven presentando una gran preocupación y angustia.
Los dos agentes intercambiaron una mirada un tanto confusa y, unos segundos después, uno se acercó para hablar con la joven.
—¿Conoces a alguien en este campo?— preguntó el policía, sosteniendo en sus manos una libreta y el respectivo bolígrafo.
—Sí, mi mejor amigo vive aquí—respondió la joven preocupada.
—Está bien. ¿Puedes decirme tu nombre y el de tu amigo?—preguntó el policía mientras sostenía la libreta en la cual se disponía a anotar los datos que serían suministrando por la joven.
—Claro, me llamo Lisa Skuso y mi amigo se llama Leonardo Nakamura— Procedío a escribir el nombre de la chica pero en el momento que se disponía a plasmar el segundo nombre entra en un estado de conmoción.
Lentamente comienza a bajar la libreta mientras sus ojos llenos de lastima penetraban el corazón de Lisa.
—¿Qué? ¿Estás segura que no te estás equivocando con el nombre de tu amigo—
La preocupación de Lisa aumentaba constantemente al escuchar las preguntas sin sentido del hombre —Claro que no me equivoqué con su nombre ¿Acaso le sucedió algo?—
Aquel oficial no encontraba las palabras indicadas para darle la terrible noticia, luego de unos segundos en silencio dice algo cabizbajo —Lamento ser quien te diga esto pero... La noche de ayer, una masacre fue llevada a cabo en la casa de Leonardo Nakamura, su madre, su tío y otros ocho hombres...—
—Se encontraron sin vida—
Lisa al escuchar las desgarradoras palabras del policía, empalidece de golpe y niega con la cabeza. De un momento a otro sus lágrimas comenzaron a desbordarse y cae al suelo de rodillas.
—No, no puede ser, esto no puede ser cierto, esto... ¡tiene que ser una mentira!—
Un shasquido de lengua es soltado por el compañero del oficial quien al ver esta escena voltea enojado e indignado.
—Aún no sabemos lo que pasó, pero lo que sucedió en ese lugar debió ser algo espantoso debido a la forma en que fueron encontrados los cuerpos—
—¿A qué se refiere?— pregunta Lisa.
—La mayoría de los cuerpos tienen múltiples impactos de balas y la madre de Leo se encontró decapitada—
—Es horrible—dijo Lisa, tapándose la boca con las manos mientras los recuerdos de su tiempo con Leo comenzaron a resurgir, seguidos de un centenar de lágrimas.
—¡Maldición!— Lisa llena de rabia y con sus manos empuñadas empieza a darle fuerte golpes al suelo hasta el punto de que la sangre saliera de sus heridas por el impacto de sus puños contra el concreto de la carretera —Si no hubiera creído sus viles mentiras, nada de esto hubiera pasado—
—!Oye oye oye¡ ¿Que haces?—El policía sorprendido extiende sus manos para intentar frenar las acciones de Lisa.
Lisa se detuvo y no dijo nada, mientras el policía quedó impactado por el extraño comportamiento de la niña, extendió sus manos y trató de consolarla diciéndole:
—Sobre tu amigo aún no sabemos nada—
Después de escuchar las palabras del oficial, Lisa dejó de llorar y de repente levantó la cara
—¿Qué quieres decir?—
Un poco apenado y con una sonrisa amarga le responde —Su cuerpo no fue hallado al igual que el de su hermano. No sabemos en dónde pueden estar, además los dos parientes que quedaron con vida están en shock y afirman tener sus recuerdos nublados—
—Hay esperanza— La expresión de Lisa hizo temblar el corazón del joven oficial lo que le hizo sentir una inmensa tristeza.
—Si— fue lo único que le dice el joven policía.
En ese momento, un nutrido grupo de personas fue sorprendido por la repentina aparición de tres autos negros, entre los cuales un grupo de hombres vestidos de esmoquin acudieron rápidamente al lugar, tratando de controlar la situación.
—Lo siento, pero no puedes pasar, esta es una zona restringida— le dice el comandante de la policía a uno de los hombres de esmoquin mientras colocaba derecha en el hombro para impedirle el paso.
Sus ojos se tornaron fríos y sombríos al escuchar tales palabras —Suelta mi hombro si no quieres que te corte la mano— Su tono amenazante y su expresión fulminante provocó que rápidamente retirará su brazo.
—¡Detente, Zora!— Exclamó una voz a lo lejos. Zora al volverse, se percata que se trataba de su comandante. Molesto retrocede para abrirle paso. Por otro lado, aquel hombre avanza hasta determinarse justo a su lado.
—Recuerda lo que conversamos, Espero que no seas tan estúpido y hagas otra de tus mierdas— Zora solo hace un gesto de broma con su lengua y se dirige hacia el vehículo.
—Mucho gusto, mi nombre es Kasel y soy el líder de este hermoso escuadrón— El oficial al mando no tardó en reconocer las intenciones de este hombre. Su cínica sonrisa le daba entender que solo era una simple actuación, aún así continuo con el fin de averiguar lo que tramaba.
—Mucho gusto señor Kasel mi nombre es Hanso y soy el oficial al mando— A pesar que Kasel estaba demostrando ser una persona tranquila y sensata, Hanso notó las fuertes irregularidades de sus acompañantes por lo que comenzó a preocuparse.
—Le agradecería que le avisará a todos sus subordinados que despejen el área y dejen todo como está, a partir de este momento nosotros nos vamos a hacer cargo— Hanso se estremeció al oír tales declaraciones. No tenía información acerca de un cambio de grupo ni mucho menos que lo relevarian tan rápido del puesto por el cuál lucho por tantos años.
—Espera, ¿Qué derecho tienes para decirme cosas tan absurdas ¿Sabes quién soy?— Hanso no había recibido tanta humillación como en ese momento, por lo que no lo dejaría pasar tan rápido. Entre esas palabras que mencionó una fuerte reacción por el otro bando lo hizo retroceder. Aquellas personas presentaron un reacción violenta después de ver cómo su jefe fue públicamente sermoneado por lo que intentaron intervenir, fue hasta que Kasel quien levantó su mano logro que se detuvieran.
—Claro mi derecho, disculpa es que con tantas cosas los dejé pasar, déjame buscar mi derecho— Hanso no esperaba aquella respuesta por lo que se sintio muy confundido, al contrario de Kasel quién comenzo a buscar entre los bolsillos de su traje. Kasel entro en una fuerte confusión al no entender lo que hacía su enemigo.
—Lo encontré, aquí tienes mi derecho—
Kasel le entrega a Hanso una insignia dorada de apenas unos diez centímetros, en la que había grabado dos espadas entrelazadas junto a cuatro estrellas y el título de "Fuerzas de Reconocimiento". Hanso al observar esta insignia en sus manos, habré los ojos de par en par y con su mano derecha, estruja uno de los ojos con el propósito de descubrir si estaba alucinando.
La insignia que Kasel le había entregado, pertenecía a la fuerza militar que se encontraba bajo las órdenes directas del monarca del espacio, la cual se dedica a proteger a los ciudadanos de cualquier adversario externo, siendo la fuerza número uno de toda la nación de Ettgarot.
Muchos habían tratado de unirse a esta organización militar, pero ninguno había podido lograrlo. Los integrantes de este grupo son reclutados por los altos líderes de las fuerzas de reconocimiento, por lo que es sumamente difícil poder ser parte de ellos, además, los grandes secretos que escondían se convirtieron en uno de los temas más abordados en los últimos años.
Haciendo que los grandes empresarios se interesen a tal grado de ofrecer grandes sumas de dinero a quien pueda traer algún tipo de información que ayude a desentrañar tal enigma.
Está fuerza militar tenía la extraña reputación de acabar con todos aquellos que no obedezcan sus órdenes, lo que hizo que Hanso se sintiera asustado.
—Lo-lo siento no fue mi intención ofenderlo mayor— Hanso había comprendido lo que estaba sucediendo. Frente a el estaba el lider de una fuerza militar poderosa. Su miedo apareció una vez recordo cuando a su llegada lo efendio.
—tranquilo hombre quita esa cara larga, no te voy a ser nada malo, tienes suerte que esté de buen humor, porque de lo contrario, ya estarías muerto— El cuerpo de Hanso grito de peligro al igual que todo su ser. En un principio de la oración sintió un gran alivio el cual desapareció una vez Kasel menciono las últimas palabras.
—Oh, que bueno, entonces me marcharé y les comunicaré a todos que abandonaremos el lugar— Hanso se encontraba humillado y enojado. A pesar que no quería dejar su puesto no podía hacer nada más que entregarlo
—Bien bien— Comentó Kasel mientras con sus manos le hacía entender que se largara.
—¡Santo cielo!—, exclamó uno de los jóvenes policías al descubrir que estaba en presencia de la fuerza número uno de Ettgarot.
—¿Qué acciones desempeñan la fuerza de reconocimiento en un lugar como este?— inquirió otro joven policía a su oficial que estaba al mando, quien era Hanso.
—No lo sé, pero algo tuvo que despertar su interés para haber venido hasta este lugar— Hanso suelta un suspiro y dice —Rayos y yo que tuve la oportunidad de hacerme el duro en frente de ellos, gracias a Dios y no se ofendieron—
—¿Qué es lo que ocurre, Señor?— inquirió otro joven policía que acababa de llegar.
—Nos retiramos, a partir de este momento la fuerza de reconocimiento se hará cargó de este lugar—
—¡¿Que?!, Señor pero— El joven policia estaba atónito por la recién orden de su mayor. Sentía molestia y confusión al ver cómo su mayor entregó fácilmente la zona del delito.
—¡Silencio!, ¿Es que no comprenden la situación en la que nos encontramos?, si no cumplimos con lo que se nos ha ordenado, no vamos a sobrevivir— Los jóvenes policías al escuchar las palabras de su oficial al mando, bajaron la cabeza con miedo e indignación sin decir ni una sola palabra.
De un silbido el oficial de policía Hanso hace una señal y todos los policías, forenses y demás comienzan su retirada, luego de que la escena quedará totalmente vacía, Hanso comienza a aproximarse hacia donde estaba Kasel.
—Ya he cumplido con mi deber, espero y este satisfecho— Comenté Hanso con su mirada fija en Kasel.
—Bien bien, buen trabajo, ahora necesito saber la cantidad de muertos— Hanso estaba indispuesto a entregar la información por la que había trabajado tanto, aún así no podían hacer mucho más que entregar la libreta con tasa la información recolectada.
—¡Qué interesante!— Comentó Kasel mientras revisaba cada una de las anotaciones que se encontraban en la libreta
—¿Alguien vio algo acerca de lo ocurrido?— Hanso sentia que había regresado a sus tiempos de cadete pero, no podía hacer más que responder a sus respuestas entre dientes.
—No señor, todos afirman haber escuchado los ensordecedores ruidos pero nunca salieron debido al miedo—
—¿Es enserio?, Todos son muy patéticos?— comentó Kasel. Hanso sintió indignación y odio tras esas palabras. Aquella forma en la expresaba sus palabras era demasiado arrogante.
—¿Alguna otra cosa?— Preguntó Kasel mientras desplazaba un por una las ojas de la libreta.
—Si, hay una chica que dice ser la mejor amiga de uno de los niños desaparecidos— Hanso señaló a lisa quien aún se encontraba de rodillas en el suelo. Una sorisa se formó instantáneamente en el rostro de Kasel quién inmediatamente avanza hasta estar frente a Lisa.
—Cuanto tiempo si verte querida hermana—
Lisa reconoció fielmente la voz de su hermano por lo que rápidamente se lavanto. Su mirada fulminante arremetio contra Kasel quién de igual manera lanza una mirada fría.
—¿Que haces aquí? ¿Que mierda es lo que quieren? ¿Ustedes sabían que iba a suceder esto verdad? Sabían lo que iba a pasar y por eso me retuvieron estos dos días con la estúpida exscusa de que la academia estaba en remodelación—
El rostro de Kasel estaba completamente inexpresivo después de oír las palabras de reclamo. Sin pronunciar una sola palabra abofeteo a Lisa y en un tono sereno dijo.
—¿Estas mejor?— Se hizo lo que se tenía que hacer y punto. Peroo alégrate, el y su hermano se encuentran con vida, al fin y al cabo el son unos valiosos tesoro. Así que quita esa expresión de tu rostro si quieres ser reprendiada—
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 37 Episodes
Comments