I ARCO, BATALLA DEL FÉNIX CAP 2

[ZONA CENTRAL DE ELSSIA]

[PUNTO DE VISTA, MONARCA DE LA IRA]

[MAXIMUS ENDOCREL]

Por supuesto, no importa cuánto practiques, no importa. Los fuertes nacen fuertes y los débiles siempre deben ser fuertes.

Que hizo esos tres años para que emitiera un aura tan fuerte y poderosa. Tenía que matarlo de una vez por todas o se convertiría en un gran estorbo en el futuro.

—¿Crees qué con una simple espada podrás hacer algo? la verdad, si me sorprendiste pero solo eso, al final sigues siendo la misma rata que en aquel entonces—

Claro, eres así. No importaba cuánto haya entrenado, eso no implicaba nada. El fuerte nace fuerte y el debil siempre será débil.

—Necesito que cierres la boca de una maldita vez—

¿En que momento se puso a mi lado?

No podía creer tal suceso. Todo fue muy simple y rápido, pero en un instante esa rata aterrizó frente a mí y antes de darme cuenta lo tenía a mi lado.

Mi corazón no dejaba de palpitar después de escuchar aquellas palabras siendo susurradas en mí oído.  ¿Que era eso que estaba sintiendo? ¿Que demonios era este tipo?.

El bastardo comenzó a retroceder su mano poco a poco. No podía moverme. Por primera vez en mi vida, no sabía que hacer. Fue entonces, cuando con un *swish* su puño dió en mi estómago mandándome a unos cuantos metros de distancia.

Mi cuerpo comenzó a rodar en el suelo mientras daba pequeños saltos lo que provocaba que hubiera más dolor.

Enterré mis dos manos en el suelo con el fin de evitar seguir rodando y así mirar al frente donde estaba mi enemigo.

Pero fue inútil, en ese mismo instante que dirijo mi mirada hacia el frente esa maldita rata ya estaba preparando para encestar el siguiente golpe.

—Aun no he terminado— Dijo mientras que de una patada me vuelve a mandar a volar a unos metros de distancia.

¿De verdad era el mismo insecto de hace tres años? ¿Por qué era tan fuerte?

Cada vez que ese maldito me daba un golpe, la moral de su equipo se disparaba. Los elogios no tardaron en aparecer por la parte enemiga hacía Tadori lo que comenzó a hervirme la sangre.

No podía dejar que ese maldito me diera una paliza. ¿Cómo iba a mirar a la cara a mis hombres? ¿Cómo sería considerado un líder de raza?.

No permitiré que te sigas luciendo de esta manera, si están buscando la muerte está bien.

Te ayudaré a buscarla.

[PUNTO DE VISTA, TADORI]

Después de tantos años por fin podía vengarme. Por eso entrené sin descanso durante tres años. Para verte a ti,  Maximus Endocrel arrodillado ante mí.

Después de ese ataque comencé la avanzada hacia donde Maximus se encontraba de rodillas. Sus ojos completamente abiertos y esa expresión me dio a entender lo sorprendido que estaba por los acontecimientos.

En el campo de batalla, la moral de todos comenzó a elevarse significativamente. Era la primera vez que me veían en un enfrentamiento, así que debía lucirme para no volver a ser menospreciado.

—Ya no soy aquella persona de hace tres años, hoy te estás enfrentando a un general de elite—

Máximus aún seguía de rodillas después de decirle esas palabras. Se encontraba viendo al suelo con su brazos deprimido, lo que me dió la mayor satisfacción de mi vida.

Aunque me gustaba verlo derrotado, algo no se veía bien. Por más que disfrutara ese momento, siempre había tenido un concepto diferente sobre ese bastardo.

No entendía como es que lo vencí tan fácilmente. ¿Siempre fue así de débil o es que yo era muy fuerte?. Mis dudas fueron despejadas una vez que libero su verdadero poder.

—JEJEJE JAJAJA, puede que no seas el mismo de hace tres años pero hay algo que se te olvida, sigo siendo Monarca y un líder de raza—

Mientras pronunciaba aquellas palabras lentamente comenzó a levantarse del suelo. Cada vez que una palabra salía de su boca algo en el cambiaba drásticamente. Entonces fué cuando entendí a qué se debía su título como Monarca.

Cada vez que su ira alcanza cierto nivel su verdadero poder sale a la luz y se convierte en un verdadero monstruo.

—Tu maldito me hiciste enojar—

Esto no está bien su poder está aumentando muy rápidamente, si esto sigue así, va a poner en riesgo la vida de todos los que están en este lugar.

Debía detenerlo. No podía permitir que su poder se elevara y todos nuestros esfuerzos hasta el momento se desperdiciaran

—¡Todos, corran de inmediato!—

Mi voz resonó en toda el área, pero, ninguno tomó en serio mis palabras. Imaginé que no se habían percatado como su presión

espiritual aumentaba exponencialmente.

Los ojos de máximus se tornaron de color rojo sangre. Sus venas podían ser vistas fácilmente alrededor de sus brazos, cuello y frente.

Tendré que dar lo mejor de mí.

Máximus se abalanza en mi contra en un intento desesperado por acabar con mi vida. Con su mano empuñada intenta darme un fuerte golpe, el cuál logré esquivar haciendo que su ataque fuera dirigido al suelo creando un enorme cráter de unos cinco metros.

Su fuerza era realmente abrumadora. Un solo golpe de ese bastardo era suficiente para acabar conmigo en el acto, pero no podía dejar vencerme. Debía que resistir hasta que Kronos llegara.

La nube de polvo que se formo tras la aparición de ese crater impedía tener una buena visión. No sabía en qué dirección atacaría así que tenía que ver en todas direcciones.

Miré a la derecha y a la izquierda, pero nada de su presencia. Hacia arriba tratando de buscarlo y aun así no lo encontraba, entonces gire mi cabeza a mi espalda y ahí estaba. Rápidamente intenté retroceder, pero fué más rápido que yo.

Me tomó por el cuello y de un solo movimiento me lanzó contra el concreto.

—¿Tadori te estás divirtiendo?—

Una sonrisa asquerosa se pronunció en el rostro de ese bastardo lo que me desconcertó. No podía liberarme, su fuerza estaba a un nivel súperior.

Entonces comenzo...

Con sus manos empuñadas lanzó una ráfaga de golpes, uno tras otro, tras otro, tras otro.

Sentía que se estaba repitiendo lo mismo de hace tres años Me sentía frustrado. ¿Para que habían servido esos tres años de entrenamiento?. ¿Cuál fue la razón de esforzarme tanto si de igual forma iba a acabar de la misma manera?.

Todo era igual que hace tres años, con una mínima diferencia y, es que está vez. Kronos no iba a estar para salvarme el trasero.

—¿¡Dime Tadori no ibas a vengar a tus compañeros!?. Sigues siendo la misma mierda de hace tres años. Los fuertes siempre estarán en la cima y los débiles siempre se revocaran en el barro. Ese es tu lugar—

Es cierto, entrené por más de tres años para este preciso momento y aún así no hubo ninguna diferencia.

No puedo dejar que este maldito me mate, tengo mucho por hacer y si muero hoy Kronos no me lo perdonará.

—¡Muere de una maldita vez!—Máximus estaba apunto de darme el golpe definitivo entonces, en ese preciso momento cuando solo un centímetro era lo que me separaba de la vida y la muerte.

ANANKE

Esa palabra apareció en mi mente, entonces supe que aun tenía una oportunidad.

—Habilidad de espada, Ananke—

[MINUTOS ANTES]

[PUNTO DE VISTA, KRONOS ENDOCREL]

A la velocidad en la que nos movíamos no pasaría mucho tiempo hasta llegar a la zona central. El desastre que se podía observar por los alrededores era realmente abrumador.

El golpe de las espadas. Los gritos y los múltiples enfrentamientos causaron un fuerte enojo. Desplegué rápidamente mi poder eliminando el tiempo de vida de cada enemigo sin dañar a nuestros aliados.

Rápidamente cada demonio y elfo oscuro que entraba en mi dominio inmediatamente perdía su tiempo de vida convirtiéndose en momias y cayendo al suelo.

De esa manera pude evitar que los pequeños enfrentamientos cesaran. Continuamos nuestro camino hasta que espesa neblina nos arropo a todos. No era algo común ya que mi poder estaba siendo debilitado, lo que significaba, que era una trampa.

La calma que había estado teniendo se estaba dicipando rápidamente. La rabia me estaba empezando a consumir y la angustia de que Tadori no sea lo suficientemente fuerte como para llevar las ruedas de la situación me tenía intranquilo.

Quién quiera que sean estos malditos los mataré por meterse en mi camino.

—Mi rey, esto es una emboscada—

Todos los generales estaban atentos a lo que se podía presentar a continuación, sin embargo, no podía perder más tiempo así qué debía acabar con todo lo más rápido posible.

—Quien quiera que seas, sal si no quieres acabar de la peor forma posible—

—No seas tan engreído elfo de mierda— Hablo una voz entre la espesa niebla. después de lanzar mi amenaza.

Lentamente una figura comienza a hacer presencia. Era un general demonio, por la presión espiritual que emitía podía decir que se trataba de un rango alto. Su cuerpo, el cuál estaba cubierto de sangre permitió que la poca calma que tenía se disipara.

Comencé a sentir mi cuerpo un tanto caliente por lo que mi preocupación aumento. Ya sabía a qué se debía esa sensación y no me gustaba para nada. Cada vez que algo así ocurría los que estaban a mi alrededor terminaban muertos.

El general demonio por otro lado estaba atento a cada movimiento que dabamos. Su postura no era la más adecuada al contrario, se notaba algo intranquilo, y es que daba la sensación de estar siendo vigilado por alguien.

—¡Bastardo¡ ¿Por qué nos miras de esa manera!?— Comentó uno de mis generales lo que causó que aquel demonio se lanzara en nuestra contra .

Su velocidad era decente pero no lo suficientemente como para hacernos dudar. e Me preparé para frenarlo pero, lo que no imagine era que uno de esos bastardos aparecería y acabaría con su vida.

Un cuerpo destellante aterrizó sobre el demonio quien fue atrosmente despedazado en el acto.

Aquel hombre que recién llegaba, estaba cubierto por una armadura simple que desprendia pequeña shispas de color rojo, era como si si cuerpo desprendiera pequeñas descargas electrónicas.

—¿Cómo un plaga como tú, se atrevió a frenarle el paso a un monarca sin decirme antes?— Comentó mientras despedazaba con su pie las partes desprendidas del general demonio que recién había asesinado.

Este demonio era muy distinto a los que había matado hasta el momento. Algo en el, me daba mala espina. Por su presión espiritual entendía que era un general demonio de élite, aún así no podía bajar la guardia.

—Al fín nos conocemos en persona rey Kronos—

Su expresión era repugnante, pero lo más extraño era la forma en la que trataba de ocultar su verdadero poder.

Esperaba que esto terminara rápido para llegar lo más pronto a la zona central, pero viendo las cosas como van creo que va a tardar más de lo esperado.

—¿Quien eres? No pareces un simple general de élite— Comenté sin apartar la mirada. No sabía en qué momento podía atacar así que tenía que estar precavido.

Los generales detrás de mí se encontraban en la misma posición que yo, atentos a cualquier movimiento sospechoso.

Noté como claramente algo anormal estaba sucediendo. Y es que nadie era capaz de suprimir ya eficazmente mi poder como el lo estaba haciendo, por qué debía descubrír el enigma que estaba alrededor de el. fué entonces cuando pude ver esa marca que todo se aclaró.

Mis ojos se abrieron de par en par y mi corazón empezó a latir rápidamente por la emoción que estaba empezando a sentir.

Entiendo.... así que está es la  forma en la que ese desgraciado esta manejando las cosas.

No podía creer que ese mal nacido fuera capaz de llegar al límite de ordenar a uno de esos mounstro ir tras ese chico.

¿Que es lo que quieres de ellos?

Teniendo en cuenta la situación en la que nos encontrábamos, tendría que reajustar mis estrategias además, debía deshacerme de los demás generales elfos ya que si seguían a mi lado se convertirían en un completo estorbo.

—Escuchen todos, estamos frente a un enemigo del cuál no son capaces de enfrentar. Retirense de inmediatamente—

Según las expresiones en los rostros de mis generales, comprendía lo confundido que se encontraban. Solo el hecho que no reconozcan quien está frente a nosotros me hacía entender que si seguían conmigo solo serían carne de cañón.

—Mi rey lo siento, pero no podemos dejarlo solo en este momento. Nuestro deber es...—

—¡He dicho que se larguen! o es que van a desobedecer mi autoridad— Lancé una mirada asesina con el fin de asustarlos. Cada uno de ellos retrocedío unos pasos aún así la lealtad de estos tipos era más ruda de lo que pensaba.

—Mi rey, con todo respeto no entendemos su comportamiento. No importa quien sea el enemigo siempre pelearemos a su lado—

Cómo era verdad que los ignorantes siempre caerán en un pozo sin fondo a pesar de las señales que se le presenten en el camino.

Necesitaba hacerlos entrar en razón lo más rápido posible, no sabía en qué momento ese bastardo podía atacar ademas de que no tenía conocimiento de su fuerza.

Con cada segundo que pasaba mi paciencia se acortaba por lo que mi concentración también se veía inflencida.

—¿Donde? ¿A dónde se fue ese bastardo?— pregunta uno de los generales, al escuchar su pregunta volteó rápidamente para así darme cuenta que efectivamente ya no estaba por ningún lado.

—¡Mi rey¡ ayu..da...

Los latidos de mi corazón aumentaron al escuchar esas palabras. Voltee bruscamente para así encontrar a el general Marks siendo ensartado por la espada de aquel demonio.

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