I ARCO, BATALLA DEL FÉNIX CAP 5

[RECUENTO]

Cuando la guerra de las siete espadas comenzó y la destrucción cubrió al mundo.

Un grupo de siente generales elfos apareció con el propósito de hacerle frente a la amenaza que estaba ante ellos.

Con una gran fuerza, lograron derrotar a varios de los enemigos más poderosos hasta el punto de pelear en conjunto con el grupo de los generales de alto rango de las otras razas.

Su forma de combatir y su increíble fuerza marco el principio del poder elfico

Al finalizar la guerra se les dió un reconocimiento por parte de los reyes y sus nombres quedaron grabados en la historia como las siete lanzas.

Cómo se identificaban con la raza de los elfos, quienes en aquel entonces eran una de las tres razas principales, ese título se desplazó por todos los reinos.

Eran queridos y admirados por todos.

Aunque se afirmaba que cada uno de ellos era lo bastante fuerte como un para enfrentar un líder de raza, no eran tomados en cuenta por los líderes principales del mundo, no hasta que el rey Bertoldo les entrego el tesoro más importante de su raza.

Las armas espirituales.

Al adquirir las armas espirituales, su fuerza aumentó significativamente y ya eran considerados generales de elite.

A medida que el tiempo transcurrió, la discordia y el odio comenzaron a surgir en diferentes bandos de la raza de los elfos, lo que provocó disgusto entre ellos mismos.

No obstante, perseveraron en múltiples ocasiones para calmar y tranquilizar a los habitantes del reino de Elssia, sin embargo, sus esfuerzos no lograron éxito.

Dado que la guerra había concluido y la presencia de riesgos en las afueras, el monarca Bertoldo dividió a las siete lanzas en tres grupos y las distribuyó entre sus tres hijos.

Máximus, Kronos y Shelita.

La existencia de la paz y armonía se intensificaba hasta que un día, en las afueras del bosque, las siete lanzas se hallaron.

Sin vida.

El Rey bertoldo dió a conocer la noticia a los distintos reinos y se proclamaron siete días de luto como respeto a las siete lanzas, la razón de su muerte fue encubierta y nunca más se habló del tema.

[FIN DEL RECUENTO]

Una notable conmoción surgió en los dos bandos, y con ellos múltiples comentarios.

—Las siete lanzas, ¿En serio el rey Kronos fue quien asesino a las siete lanzas?.

—Tiene que ser una mentira, esto tiene que ser un artilujio del monarca de la ira para despistarnos.

—Si tiene que ser así.

—Nuestro rey nunca cometería tal acto de crueldad.

—El es nuestro rey y tenemos que confiar en el.

Los múltiples comentarios se escuchaban en diversas áreas, sin embargo, no tenía idea de qué pensar. Kronos siempre había sido una persona tranquila y armoniosa. Lo que resultaba imposible deducir que el individuo había hecho tal acto.

—¡Silencio!— Exclama con fuerza Kronos, siendo escuchado hasta el último rincón.

—Maximus, no lo voy a negar, yo soy quien asesino a nuestra hermana y a las siete lanzas—

¿Que?, Kronos admitió haber matado a su hermana y no las siete lanzas, esto no puede ser cierto ¿Verdad?

—Creo que has cargado con ese dolor por mucho tiempo y, lo lamento. Hoy será el día en que, el sufrimiento de tantos años llegará a su fin. Querido hermano dale mis saludos a nuestra hermana—

Kronos levanta su espada lentamente y comienza a liberar energía mundial hacía ella, en ese momento entendí que Kronos no era la persona que en una vez creí.

Máximus suelta su espada y se desplaza hasta que se encuentra en rodillas, con su cabeza agachada. Posteriormente, la levanta y, con sus ojos llenos de lágrimas, expresa con firmeza su discurso.

—Nos Veremos pronto... Shelita—

No sabía que era lo que en realidad estaba sucediendo ni mucho menos lo que estaba pensando Kronos, pero de algo si estaba seguro, si el acababa con la vida de Máximus seria arrastrado a un poso sin fondo.

—!Rey Kronos no lo ha...!—

Antes de que pudiera terminar de completar la oración, Kronos se había detenido. Máximus, algo tembloroso, levantó su rostro para verlo.

—Lárgate y no vuelvas a meterte con el reino de elssia, te aseguro que para la próxima, no me detendré—

Máximus comienza a rechinar los dientes y alterado se levanta para tomarlo por la ropa.

—¿Por que? ¿ Por qué no me mataste? ¿Cuál fue el motivo de tu detención?— interrogó.

Kronos, con una mirada fría y con una fuerza abrumadora, lo condujo a estrellarse a un muro enorme de un solo golpe.

—No es tu incumbencia— Comentó sin dirigirle la mirada.

—Esto te lo haré pagar con sangré, ¡Vámonos!—

Después de que Maximus, los demonios y el ejército de elfos oscuros se retiraron, hubo un silencio que preocupó a todos un poco. ¿Qué deberían hacer ahora?

A los diez minutos de espera, los generales Elfos comenzaron a moverse por su cuenta y empezaron a levantar a los heridos y los escombros. Luego de un tiempo, Kronos lanzo una mirada a la multitud y, sin decir uno sola palabra, se marchó.

—¿Quien eres en realidad, Krono Endocrel?—

[MINUTOS ANTES, GRUPO DE LEO Y COMPAÑÍA]

[PUNTO DE VISTA, KATSUKI]

Al abrir mis ojos, percibí una ecena fatal, en la que Minaro, Yuna y samuri se encontraban inconscientes a un costado. Sus respiraciones eran extremadamente forzadas, lo que me indicaba que no podían respirar con facilidad.

Intento levantarme, sin embargo, resultó imposible. Todo mi cuerpo estaba entumecido y un dolor intenso se extendía por mi columna. No tenía idea de cuál era la acción que debía realizar, experimentaba una impotencia ante el desequilibrio en el que me encontraba.

Al observar al frente, experimentó una sensación de asombro al observar la increíble situación, Leo se encontraba haciéndole frente a aquellos tres demonios. En un instante, experimenté un sentimiento de alivio, pero de un momento a otro, me produjo rabia el hecho de que ese bastardo estaba dandolo todo mientras yo solo me encontraba en el suelo.

Natsuky, por otro lado, se encontraba en rodillas observando la situación, no comprendía lo que acontecía. Su rostro me señalaba que estaba asustada, lo cual me causó una gran sorpresa, ya que ella siempre fue lo suficientemente valiente como para mantener su serenidad en este tipo de situación.

&Tengo que hacer algo, no puedo dejar que ese bastardo nos salve la vida y después tenga que deberle un favor—

Con la escasa fuerza que me quedaba, intenté levantarme pero fue imposible. El doloroso dolor que estaba sintiendo hizo que cayera de nuevo al suelo.

Natsuky, quien ahora estaba de pie, observaba inquieta hacia una dirección en particular. Al mirar, comprendí lo que ocurría. Leo ya se estaba quedando sin energía y lo que estuviera haciendo para retener a los tres generales demonios ya no funcionaba. Poco a poco Leo iba agachándose por la perdida de energía mientras que los demonios iban moviendose con más libertad.

En un instante a otro, Leo se acerca al suelo y uno de los demonios se acerca de Natsuky. Me esforcé por ayudarla, sin embargo, resultó imposible. La angustia se presentó y, mientras intentaba pensar en algo para serle de utilidad, ella reaccionó con celeridad y desvía el ataque con la espada que tenía a un lado de su cintura.

La rapidez de su desviación me causó una sensación de sorpresa, la delicadeza y eficacia en la que lo desvio me causó un sentimiento de desconcierto. Sin embargo, no todo era tan simple. Al voltear para comprender lo acontecido, experimenté una gran desesperación.

El segundo demonio se había ubicado detrás de Lucas con su arma inclinada con el propósito de asesinarlo.

Necesitaba hacer algo, necesitaba extraer energía de donde no tenía para salvar su vida. De pronto, una fuerza entra en mi cuerpo, haciendo que el dolor horrible desapareciera y sintiera una vitalidad sorprendente.

Una sonrisa salió y, con un —¡Bien!—, saltó al ataque como un rayo.

Mientras avanzaba, sentí que el tiempo transcurría lentamente, ya que los movimientos del openete parecían súper lentos. Lanzo mi espada y, con un swihh , corté las dos mános del demonio, las cuales saltan mientras aún sugetaba esa larga espada.

—Que bueno que llegue a tiempo— digo mientras volteo para apreciar el estado de conmoción del general demonio, bueno eso era lo que pensaba..

Al voltear, me topo con el monstruoso demonio a solo dos pasos de mi camino, y con una expresión expantotosa me distrajo, de una patada intensa me condujo a unos cuantos metros.

Natsuky gritó —¡Katsuki!—al observar la recién patada que me había dado el general demonio.

Mientras me dirigía hacia el suelo, usé mi arma y la sepulcro en el suelo con el fin de frenar, a pesar de la fuerza que infligí, recorrí unos cuantos metros tras clavar mi arma.

—¡Maldito bastardo, te voy a matar!—digo enfadado.

Cuando miro al frente para ver qué tanto había sido lanzado otra vez, ese maldito general estaba enfrente apunto de darme otra de sus patadas, pero esta vez no iba a ser tan sencillo.

Utilizé mi espada para frenar el primer impacto de la patada, pero su fuerza era abrumadora, lo que me obligó a retroceder unos cuantos pasos.

Este hombre es un monstruo, aún con sus manos cortadas, se mantiene relajado y puede pelar sin ningún problema. Si es así, solo tengo que atacarlo desprevenido

Mi espada salió volando por el impacto y cayó a unos cinco pasos de dónde me encontraba. Inmediatamente salgo corriendo para tratar de tomarla lo que hizo que el general demonio me siguiera.

Bien, eso es precisamente lo que quería que hicieras

Al tomar la espada de un impulso, me inclino hacia arriba y me aviento por debajo del general demonio, y luego salto para tomar la espada y así efectuar un corte perfecto en su cuello.

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Comments

qwerty keyboard

qwerty keyboard

será posible que la razón de que el demonio de la lanza demoníaca, quería averiguar dónde estaba la piedra triángular?

2022-04-23

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